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POR QUÉ TIEMBLA EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Aunque algunas personas externan temor ante el incremento de temblores en los últimos meses, el director del Instituto de Geofísica de la UNAM, Arturo Iglesias Mendoza, asegura que no hay situación de riesgo para quienes habitan en el Distrito Federal.

“La sismicidad tiene periodos largos donde ocurren más sismos y otros donde hay poca actividad, pero es normal”, dijo, y aclaró que el aumento tiene que ver con el reacomodo de las placas tectónicas y no obedece a algún fenómeno en especial. 

Incluso, recordó que algunos sismos son réplicas de otros de mayor intensidad, “es decir, luego de que se rompe un área grande de roca se produce un temblor, entre más área se rompe mayor es la magnitud del sismo. Entonces, alrededor de la ruptura queda un terreno frágil, donde se producen nuevos sismos aunque de magnitud menor, a éstos les llamamos réplica”.

El temblor del 20 de marzo del año pasado (de 7.8 grados en la escala de Richter), que ocurrió en la interfase de las placas de Cocos y Norteamérica, tuvo su epicentro en Guerrero y de él se han generado un número muy importante de réplicas, indicó el sismólogo.

Algunos de los sismos que han ocurrido recientemente, pueden ser considerados réplica de aquél, porque la actividad se registra en la misma zona; sin embargo, algunos expertos opinan diferente, dijo Iglesias Mendoza.

Por su parte, Luis Quintanar Robles rechazó que el número de sismos haya aumentado. Más bien, aclaró, la capacidad de detectarlos es mayor, porque hay más estaciones sísmicas a lo largo y ancho de la república.

“Ahora tenemos mejores aparatos que permiten detectar más sismos de los que anteriormente se detectaban. Está temblando igual, pero hoy los detectamos mejor”, dijo.

Al respecto, el sismólogo Víctor Hugo Espíndola Castro, uno de los encargados del Sismológico de la UNAM, agregó que hay periodos en los que ocurren más sismos y otros de “relativa tranquilidad sísmica”. Detalló que algunos sismos son producto del movimiento de placas tectónicas que se simpre se mueven. “Hay ocasiones en que abruptamente se producen deslizamientos y rupturas, lo que genera ondas sísmicas”, señaló.

“Antes de 1985 nadie se preocupaba por si temblaba o no temblaba, pero luego de ver lo que puede provocar un sismo, ya estamos alerta y alarmados aunque sean de magnitudes pequeñas”, comentó el especialista.

Sismo del 16 de junio

Sobre el sismo de la madrugada del 16 de junio, Iglesias Mendoza dijo que ocurrió muy cerca del Distrito Federal y, a pesar de que no fue de gran magnitud (5.8 grados Richter), se sintió intensamente por la cercanía del epicentro, cerca de la ciudad de Iguala, Guerrero; es decir, explicó, más cerca de la Ciudad de México. Ello aumentó —en términos de percepción— la intensidad con la que se sintió.

Sobre esto, el sismólogo de origen alemán y profesor emérito de la UNAM, Cinna Lomnitz, dijo que el temblor “no causó daños pero sí mucha alarma. La gente sintió el temblor de modo diferente, más trepidatorio”.

Arturo Iglesias indicó que en la Ciudad de México las personas están acostumbradas a sentir sismos cuyo epicentro es más lejano —como el de Copala en 1995, el que tiró el Ángel de la Independencia en 1957 y el de 1985 cuyo epicentro se localizó en Michoacán— por ello, cuando ocurre uno a menor distancia lo sienten más.

Agregó que “sismos como el del 16 de junio, podrían tener una amplificación de ondas diferente en la Ciudad de México; es decir, este tipo de sismos podrían no tener una mayor amplificación de ondas en la Zona del Lago respecto a la Zona de Roca Firme y, por lo tanto, pueden ser similares en intensidad”.

Tipos de movimientos telúricos

Cinna Lomnitz explicó que los temblores más frecuentes suceden en los costeros del Pacífico, cuando las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica se enciman.

La mayoría de los temblores ocurren en las costas de Guerrero, Jalisco, Oaxaca y Chiapas y de países como Panamá. “El cien por ciento de los sismos destructivos provienen de esa zona”, informó. Los costeros, por lo general, producen un movimiento oscilatorio, es decir, en sentido horizontal.

Los sismos de profundidad intermedia, es decir, los que tienen “el foco del temblor a una profundidad mayor de 40 km”, no son tan frecuentes y van acompañados, comúnmente, de un movimiento trepidatorio (vertical), explicó. Éstos últimos causan más daño a las construcciones bajas y, por lo general, ocurren en el límite norte del estado de Guerrero.

Zona de riesgo

El Distrito Federal es la zona de mayor riesgo cada vez que hay un sismo en México, debido a las condiciones del suelo sobre el cual se ubica, aseguró el sismólogo de la UNAM, Cinna Lomnitz. Recordó que fue construido sobre un lago y posee un subsuelo arcilloso: “Se formó por deposición de pequeñas partículas de lodo en el fondo del agua y el problema es que, cuando se construyen edificios sobre ese material, los habitantes están expuestos a los riesgos de un temblor”.

Aunque Lomnitz consideró que este terreno pone en riesgo a los habitantes de esa zona, cuyas casas tienen dos o tres pisos, el sismólogo Luis Quintanar aclara que si una construcción está bien hecha, sin importar la zona, no se colapsará.

Áreas sísmicas

La Cuenca de México se divide en tres zonas: la zona de Lomas o de Roca Firme; la de transición y la del Lago de México (la de mayor riesgo en caso de un sismo). Coyoacán, Tlalpan, Magdalena Contreras, algunas partes de Xochimilco y Milpa Alta, integran la zona de roca firme. Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Azcapotzalco y regiones de Miguel Hidalgo y Benito Juárez, conforman la zona de transición.

La zona del Lago de México incluye a las delegaciones de Iztapalapa, Iztacalco, Tláhuac, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero, así como una parte de los municipios de Ixtapaluca y Chalco.

En la Zona del Lago las ondas sísmicas se magnifican, “ese es el motivo por el cual los sismos dañan más a la región”, indicó Iglesias Mendoza.

La intensidad sísmica en dicha región aumenta porque el terreno aún conserva agua y “hay arcillas saturadas de líquido que amplifican las ondas sísmicas”, dijo. La intensidad de los sismos —es decir, sus efectos y cómo se sienten— puede ser diferente según la región. En el Distrito Federal los daños que se generan dependen del tipo de suelo, “la Zona del Lago es donde más se sienten”.

El Universal