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¿La bancarrota? | Gabriel Guerra

Hay muchas cifras que nos permiten hacer una aproximación para calificar no solo el estado actual de las finanzas públicas, sino el de la economía nacional y el del desarrollo social y humano de nuestro país.

Hay quienes entienden la bancarrota, queridos lectores, como la quiebra de un negocio, la incapacidad para afrontar sus gastos y/o sus deudas. Es esa la primera definición que se encuentra al buscar en el Diccionario de la Real Academia. Pero no es la única: la bancarrota también puede referirse a un sistema o doctrina (la RAE dixit) o, más ampliamente, a la perdida de valores o de brújula ética de un gobierno, de un Estado, de una sociedad.

Bancarrota moral es aquella que vive una nación que se olvida de sus principios y sus objetivos, de sus creencias laicas y también de las religiosas. Una sociedad que vive más atenta a las palabras que a las acciones de las personas no es muy solvente que digamos, no tiene en su columna de haberes más de lo que se adeuda a sí misma.

Antier y ayer Andrés Manuel López Obrador declaró que nuestro país se encuentra en bancarrota. Ante el revuelo generado por tal afirmación, y no obstante intentos de algunos de sus principales partidarios por matizar lo dicho, reiteró su palabra y añadió que México se encuentra en una crisis producto de treinta años de políticas neoliberales.

No intentaré justificar sus expresiones. Si bien soy de los que piensan que atravesamos por un momento crítico en la parte moral, de valores y rumbo nacional, no creo que los adjetivos sonoros sean la vía para mejorar las cosas. Y no lo voy a justificar porque a mi juicio López Obrador no cometió un dislate, sino que enfatizó algo que viene diciendo desde hace más de doce años: el modelo económico que ha seguido México en las ultimas tres décadas ha sido, a su juicio, un rotundo fracaso.

Se vale analizarlo y debatirlo. Hay muchas cifras que permiten una aproximación para calificar no solo el estado actual de las finanzas públicas (a lo que en estricto sentido se reduciría la supuesta bancarrota), sino el más amplio de la economía nacional y el aun más general del desarrollo social y humano de nuestro país. Leer más

Ven a volar conmigo | Ignacio Morales Lechuga

Páaaasele señor, señora, páaaasele amigo, páaasele a esta bonita consulta vaciladora para decidir si terminamos o no el aeropuerto internacional de la ciudad de México, páaasele amigo, acérqueseee a volar en la consulta, no tenga miedo….

Dentro de 75 días, cuando AMLO proteste en términos de ley cumplir y hacer cumplir la Constitución al asumir la Presidencia de la República habrán transcurrido 34 de haberla violado como presidente electo y de cara a la nación.

¿Consulta popular o encuesta ciudadana? ¿Da lo mismo una que otra? Para ir saliendo de la nube gris de la deficiente información ¿En qué nos fijamos? ¿en la ley correspondiente promulgada el 14 de marzo de 2014? ¿En la Constitución o en qué otra fuente que aporte un mínimo de certeza a este nuevo impulso y ocurrencia?

Decidí releer algunas de las normas jurídicas aplicables a las consultas populares. Resulta de entrada, que la consulta popular a los ciudadanos es una institución constitucional prevista en el artículo 35, fracción VIII de nuestra Carta Magna que nos permite votar sobre temas de trascendencia nacional.

La trascendencia nacional de un tema de consulta debe determinarla el Congreso de la Unión al hacer la convocatoria correspondiente, pero el tema que origine la consulta (arts. 5 y 6 de la ley reglamentaria correspondiente) debe reunir dos requisitos: tener repercusión en la mayor parte del territorio nacional e impactar a “una parte significativa de la población”.

Para mayor complejidad, resulta que el aeropuerto internacional de la Ciudad de México en Texcoco, ya no es un proyecto, es una obra en plena ejecución y constituye un gasto que espera la aprobación de recursos en el presupuesto de Egresos de 2019. La Constitución establece también que no se pueden llevar a cabo consultas populares para definición del gasto del gobierno.

Nada por aquí, nada por allá. Acérquese seño y díganos: ¿sí o no deben las aeronaves seguir un patrón de aproximación y espera en el Valle de México que las obligue a incrementar su radio de descenso para librar la cordillera de Guadalupe y poder aterrizar? Leer más

Importancia geopolítica de un acuerdo trilateral | Daniel Cabeza de Vaca Hernández

Con fortuna, el gobierno mexicano ha sabido salvaguardar los intereses nacionales, al interpretar de forma correcta los difíciles tiempos políticos que se viven en su vecino país, cuyo Poder Ejecutivo visualiza la fuerza e imposición como principales armas para renegociar el nuevo acuerdo comercial para la región norteamericana.

El complejo dilema entre truncar el futuro comercio bilateral y tomar ventaja del nuevo contexto condujo al gobierno mexicano a llegar a un arreglo ponderado, avalado in extremis por su áspero homónimo de EU, quien por cierto ya informó a su Congreso General la intención de celebrarlo en un plazo de 90 días.

No obstante, la eventual inclusión de Canadá dentro de ese periodo continúa pendiente, asunto sobre el cual Trump ya se pronunció en las redes sociales, al señalar que “no existe una necesidad política de conservar” a ese país en el nuevo acuerdo”, de manera que quedará fuera si no hay un “arreglo justo”.

La principal diferencia que persiste entre Estados Unidos y Canadá reside en la demanda de un mecanismo de carácter independiente para resolver disputas comerciales, a lo cual Trump ha sido siempre reacio, a pesar de que el país anglo francófono es una de las grandes economías con las que tiene balanza favorable.

El primer ministro Justin Trudeau indicó que Canadá está dispuesto a modernizar el TLCAN, pero que ello sólo sucederá si es benéfico para su economía, en especial para la clase media, por lo que también se declaró —pese a avances en sector automotriz— contrario a abrir la oferta de lácteos, en apoyo a sus productores.

Lógicamente, las declaraciones de Trump con relación a la posible exclusión de Canadá sólo constituyen parte de su estrategia de conducir el asunto a un contexto de todo o nada, donde las partes interesadas en realidad tienen mucho que perder, puesto que ello conduciría a dejar maltrecho al mayor mercado regional del mundo.

En efecto, la primera, décima y decimoquinta economías globales, representan un PIB nominal de casi 23 billones 500 mil millones de dólares, de conformidad con datos a 2018 del Fondo Monetario Internacional, lo cual supera en 16% a la Unión Europea y en 6% a las mayores economías asiáticas de China, Japón, Corea del Sur y Singapur. Leer más

Historias de NegoCEOs | Mario Maldonado

AMLO vs Banxico: jugando con fuego

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) está jugando con fuego. Su discurso postelectoral moderado cambió radicalmente el fin de semana, cuando expresó que el país está en bancarrota y culpó al Banco de México (Banxico) de los desequilibrios económicos que pudieran presentarse en su administración.

Detrás de la declaración de “bancarrota” hay un profundo desconocimiento de la situación económica y financiera actual de país y una contradicción a lo que dijo hace un par de semanas sobre que el gobierno de Enrique Peña Nieto no le dejará una “crisis financiera”. Pero sus palabras, como un boomerang, podrían comenzar a generar desconfianza entre los inversionistas y su sexenio podría derivar en todo menos en una cuarta transformación.

Los mercados, como lo dijo este lunes el empresario Claudio X. González, no reaccionaron negativamente a las declaraciones del presidente electo, porque el país tiene un grado de inversión otorgado por calificadoras de valores como Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch Ratings, e instituciones sólidas como el Banco de México.

Por eso son tan delicadas las declaraciones del tabasqueño en torno al banco central. El jueves pasado, el gobernador Alejandro Díaz de León se reunió con Andrés Manuel López Obrador en su casa de transición. Hablaron de las perspectivas de crecimiento del país. “Fue una plática sobre la coyuntura y un acercamiento muy productivo; estamos atentos a identificar toda la agenda de trabajo”, dijo el titular del Banxico.

La realidad es que el encuentro, cuentan fuentes del banco central, no fue del todo amigable. Prueba de ello fueron las declaraciones del presidente electo en contra del Banxico tres días después.

Díaz de León le recordó a AMLO, palabras más, palabras menos, lo que se publicó en las minutas de la reunión de política monetaria del 2 de agosto, en las cuales la Junta de Gobierno manifestó que “la falta de detalles en los planes y programas de la administración entrante genera incertidumbre en la demanda interna para la segunda mitad de 2018 y en 2019”. Leer más

¿Se militariza la marina mercante? | Margarita Luna Ramos

La respuesta a este planteamiento la dio la 2ª Sala de la Corte, al resolver diversos amparos en revisión de que los quejosos alegaban la “militarización” de la marina mercante mexicana, a partir de la reforma a diversos ordenamientos legales que confieren a la Secretaría de Marina (Semar) ciertas atribuciones vinculadas con ella.

En efecto, el 19 de diciembre de 2016 se publicó un decreto que reformó disposiciones de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, de la Ley de Navegación y Comercio Marítimos y de la Ley de Puertos, que implicaron que la Semar asumiera una serie de funciones respecto de la marina mercante que antes correspondían a la SCT, lo que a juicio de los quejosos vulnera el artículo 129 constitucional.

Lo anterior, en tanto el citado precepto constitucional, dispone que en tiempo de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar, lo que conlleva una limitación para el funcionamiento de tales autoridades en tiempos de paz, durante el cual únicamente podrán ejercer funciones relacionadas con la disciplina militar, sin abarcar aspectos de seguridad interna, ciudadana o pública.

Asimismo, sostienen que la Semar es una institución militar de conformidad con su contexto histórico, pues en 1940 se determinó que el Departamento de la Marina Nacional se elevara a rango de Secretaría de Estado, y en un principio tuvo encomendada los temas de la marina mercante, que se trasladaron en 1976 a la SCT. Lo anterior —afirman— propició que la Secretaría de Marina permaneciera estrictamente como institución militar.

Así también, indican que del texto constitucional se desprende un marco normativo y orgánico específico para las fuerzas armadas de México, lo cual constituye un régimen especial, caracterizado por la disciplina militar, como elemento definitorio del Ejército, pero también como aspecto inherente al personal militar, constituyendo una vertiente institucional como principio organizativo esencial de las fuerzas armadas. Leer más

La Ciudad ya tiene Constitución | Alejandro Encinas

El día de ayer, 17 de septiembre de 2018, entró en vigor la primera Constitución de la Ciudad de México. Debieron de transcurrir casi dos siglos tras el primer Congreso del México independiente en 1824, para que se reconociera a la Ciudad de México como una entidad de la federación y el derecho de los capitalinos a ejercer su soberanía.

Fueron años de intensos debates entre centralismo y federalismo; entre liberales y conservadores. La Ciudad de México siempre estuvo en medio del encono y de la disputa política a lo largo de estos 194 años, incluso desde el primer Congreso del México independiente en 1824, en el que, aún y cuando ganó la visión federalista, el propio Fray Servando Teresa de Mier reconocía “proponíamos un gobierno federal en el nombre y centralizado en la realidad”.

La Constitución de 1857 abrogó el Supremo Poder Conservador instaurado por Antonio López de Santana. En sus debates, Francisco Zarco insistía en la importancia de dotar de autonomía a la Ciudad de México: “El Distrito quiere existir como existen los estados y se le condena a un injusto pupilaje. Por fin un pueblo de 300 mil habitantes es sacrificado, humillado, ultrajado en odio a dos o tres diputados que en él encuentran hospitalidad, que tienen el enorme delito de vivir en la cuidad más ilustrada de la República y de haber defendido en ella los intereses y las libertades de los estados”.

Durante el Constituyente de 1917, Heriberto Jara defendía: “No sé por qué va a haber incompatibilidad entre los poderes federales y el municipio, no hay por qué temer que exista un conflicto, existiría cuando hubiera alguna intransigencia de parte de los señores munícipes, y cuando vieron la marcada tendencia de parte del Ejecutivo para invadir las funciones de la municipalidad”.

En 1928, a iniciativa de Álvaro Obregón se disolvieron los municipios en el Distrito Federal. La Ciudad de México se erigió en la “Ciudad del presidente”. En el reflejo más nítido del centralismo y el abuso del poder en nuestro país. Leer más

La policía de Morelia, una lección de proximidad | Layda Negrete

Una mujer llega a la estación de policía por un problema de violencia en casa. Está en crisis, tiembla y apenas puede hilar sus ideas. Antes de hacer una denuncia, es atendida por un psicólogo. Poco tiempo después, es valorada por un trabajador social, por un médico y por un abogado. En equipo, los profesionistas deciden citar a la pareja de la mujer y le ofrecen sumarlo a la atención psicológica.

Historias como la anterior sucedieron cotidianamente en el Centro de Atención a Víctimas de la Policía Municipal de Morelia, durante la gestión de Bernardo León Olea, comisionado municipal de Seguridad.

En Morelia, León decidió instalar un modelo de policía de proximidad, centrado en elevar la calidad del contacto entre ciudadanos y policías. Su idea no fue más hacerse temer, sino hacerse confiar. El número de detenciones dejó de ser una medida de efectividad y la denuncia fue bienvenida como un gesto de credibilidad. Los esfuerzos del personal policial se centraron en prevenir conflictos cotidianos y evitar su escalada. Es un modelo raro en el país. Por ello, no sorprende que el ensayo haya merecido una nota en el New York Times a principios de mes.

El año pasado, grabando el corto documental Luces de la justicia penal, observé en acción a la policía de Morelia. Las imágenes eran inesperadas. Lo más sobresaliente era la calidad del personal, muchos de ellos con licenciatura. Además, había una proporción excepcional de mujeres.

Entrevistamos a policías con formación en Psicología y Trabajo Social. Se dirigían diariamente a un circuito preestablecido de colonias. En vez de patrullas, manejaban unas camionetas pequeñas, con un escritorio en la parte trasera para recibir al público. En esa oficina móvil recibían denuncias y daban seguimiento a las mismas.

Las mujeres policías portaban, en carpetas, una buena cantidad de asuntos en proceso. Sus casos retrataban, principalmente, conflictos familiares y entre vecinos que eran aproximados con la intención de desarticularlos. A partir de que el contacto lo había solicitado el ciudadano, la atención era de largo plazo, contrastando con la tradicional visión de actuación puntual, comúnmente dirigida a una detención. La intervención policial era más de prevención que de reacción. Sobre este tipo de labor, la policía no era concebida como un órgano de represión sino como un servicio público dirigido a atender problemas sociales olvidados o subatendidos por otras instituciones. Leer más

Apoyo incondicional vs cambio verdadero | José Antonio Crespo

Cuando los años previos a la elección López Obrador empezó a reclutar y aceptar personajes que habían sido cuestionados por él mismo y sus seguidores como gente indeseable, corruptos o parte de la mafia, fue el pragmatismo el que permitió justificarlo. Se trataba de ganar pese a hacer a un lado el código ético que se supone distinguiría a Morena de los demás partidos. Al fundar su partido, AMLO señaló que “(Morena) deberá ser diferente a los (partidos) existentes; si no, ¿para qué hacerlo? En cualquier configuración, Morena debe convertirse en un referente moral”. Pero el pragmatismo elemental recomendaba ceder en congruencia hasta alcanzar el poder. Sin duda pero, ¿no es eso mismo lo que dicen y hacen los demás partidos? ¿En qué radicaría la diferencia? Ante lo cual se decía que eso cambiaría a partir del triunfo, cuando ya se podría manejar el partido con los valores que —según él— le son distintivos. Sin embargo, de acuerdo a la lógica maquiavélica, quien sacrifica los valores para acceder al poder lo hará también en el ejercicio, expansión y conservación de ese poder. Y todo indica que eso empieza a ocurrir.

Ahora, transigir con algunos valores que distinguirían a Morena de los demás se presenta como vía de obtención más poder y concentrarlo en mayor medida para así realizar los cambios prometidos (el “Cambio Verdadero”; la “Cuarta Transformación”, “Haremos Historia”, etcétera). Y los seguidores, al menos los más devotos, están dispuesto a justificar tales licencias. Muchos críticos y adversarios de López Obrador decían durante la campaña que recibir impresentables en Morena (de todo signo y sin importar la trayectoria personal o política), le alejaría votos, al grado en que de nuevo perdería la elección. Algunos pensábamos, por el contrario, que la devoción (cuasi-religiosa) prodigada por muchos seguidores de AMLO, combinada con el enojo y hartazgo con el PRI y el PAN (más que comprensibles y justificados), le permitirían hacerlo sin menoscabo electoral. Y justo por eso AMLO continuaba con dicho reclutamiento indiscriminado; sabía que la incondicionalidad de sus seguidores le permitía una flexibilidad ética sin mayor costo político. Por esa misma razón, los permisos que en adelante siga dando López Obrador a su código ético y moral, para concentrar mayor poder y realizar los cambios prometidos, igualmente serán justificados plenamente —o cuando mucho considerados como una falta menor— por el grueso de sus devotos. Leer más

Historias de NegoCEOs | Mario Maldonado

Empresarios, contrapeso necesario de AMLO

Los empresarios mexicanos lo tienen claro: tienen que ser un contrapreso del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El miércoles pasado, algunos de ellos se reunieron en el club de banqueros de la Ciudad de México para reconocer a Juan Francisco Beckmann Vidal, presidente del Consejo de Administración de Cuervo, quien recibió el premio que otorga el Woodrow Wilson International Center por su trayectoria.

El dueño de la productora de tequila más grande del mundo dijo en su discurso frente a empresarios y políticos, entre ellos Julio Scherer Ibarra, quien será el consejero jurídico del próximo gobierno, que los empresarios van a ser muy importantes para enfrentar los cambios propuestos por la nueva administración federal. “La filosofía de país de muchos empresarios es con la que vamos a sacar adelante esta nueva época”, dijo Beckmann Vidal.

“Me siento un regio adoptado”, añadió. “El grupo Monterrey tiene una cultura empresarial extremadamente diferente”, dijo refiriéndose a hombres como Armando Garza Sada, de Alfa; José Antonio Fernández, de FEMSA; Rogelio Zambrano, de Cemex; Tomás González Sada, de Cydsa, y Adrián Sada González, de Vitro.

Alfonso Romo, el futuro jefe de la Oficina de la Presidencia no se lleva bien con el Grupo de los 10 (de Monterrey), aunque tampoco están peleados. Los empresarios regiomontanos consideran que serán los menos afectados por los cambios en las políticas de la nueva administración, debido a que la mayoría de ellos no depende de los contratos con el gobierno.

Esta es la razón por la que ellos (el Grupo Monterrey) son quienes planean hacerle frente al nuevo gobierno. En julio pasado, AMLO y Romo se reunieron con los empresarios de la poderosa agrupación. El próximo presidente de México habló en los mismos términos que Beckmann Vidal el miércoles. “Platicamos de lo que se requiere para sacar adelante al país, que haya crecimiento económico, trabajo, bienestar”, aseguró AMLO al salir de la reunión. Leer más

La complicada trama del opio | Juan Ramón de la Fuente

La cifra oficial de muertes por sobredosis de opioides en los Estados Unidos, según la información dada a conocer por los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Atlanta (CDC), fue de 72 mil para el último año. Es mayor que las muertes por accidentes de tráfico, armas de fuego o las que causó la epidemia del VIH/SIDA en su momento más crítico, y representa un incremento del 10% en relación al año anterior.

La cifra oficial de hectáreas de amapola sembradas en México, según la Oficina Nacional para el Control de las Drogas de Washington (ONDCP) es de 44 mil, lo que significa un 38% más que el año anterior, y es sensiblemente menor a la superficie sembrada en los países que la cultivan legalmente con fines medicinales (11 mil hectáreas), según la Junta Internacional de Estupefacientes (JIFE) de la ONU, con sede en Viena.

Empiezo por señalar las cifras anteriores y sus respectivas fuentes, para dar una idea de la magnitud que puede llegar a tener un asunto de vital importancia para ambos países: en la dimensión epidemiológica estadounidense, en los esfuerzos de pacificación de México y en la relación bilateral. De nada sirve esgrimir argumentos que pretendan simplificar la trama tan complicada en la que estamos inmersos y que poco aportan a la discusión de fondo.

Por otro lado, se señala con justificada razón, que en México no hay morfina en los hospitales, que la mayoría de los médicos no saben prescribir opioides y que, cuando los recetan, no hay manera de conseguirlos. Las farmacias prefieren no tenerlos en sus inventarios, aunque estén autorizadas para ello, por temor a ser asaltadas. El resultado, inadmisible, es que en México, cerca de 20 millones de personas con dolor crónico y, por lo menos 4 millones de pacientes sometidos a cirugías anualmente, no pueden acceder a medicamentos capaces de quitarles totalmente su dolor y que suministrados por manos expertas (lo subrayo, expertas), representan muy bajo riesgo de causar efectos adversos serios. Leer más