Multas de hasta 3 mdp por alzas irregulares en maíz, frijol y huevo: Profeco

México es autosuficientes en maíz blanco, huevo, frijol y caña de azúcar, por lo que un aumento irregular en el precio de dichos productos será sancionado hasta con 3 millones de pesos, anunció la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), ya que en este momento de contingencia por la pandemia de Covid-19 cuenta con atribuciones para imponer dichas multas, informó su titular Ricardo Sheffield.

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El gran “defensor” de AMLO | Periodistas El Universal

Bajo Reserva

El gran “defensor” de AMLO

Nos hacen ver que la intención de aquellos integrantes del gabinete que buscan defender al presidente Andrés Manuel López Obrador de los “ataques” de sus detractores, principalmente en redes sociales, deja mucho que desear. Un ejemplo destacado de esa “defensa” no meditada, nos dicen, es la que hace el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú. El funcionario subió a su cuenta de Twitter un mensaje en el que llama a quedarse en casa para evitar contagios de coronavirus con la frase “no es para mañana, es YA”. De inmediato, una usuaria, con solo 385 seguidores, le respondió: “Y en serio cree que Twitter es todo México? Falta mensaje del presidente por TV abierta y radio. Además que falta que lo entienda. ¿Ya lo vio saludando de mano a la mamá del Chapo hoy?”. Solo seis minutos después el alto funcionario del gobierno federal le respondió: “Es un video antiguo”. Sin embargo, la “defensa” que hizo Jiménez Espriú quedó desbaratada horas después, la mañana de ayer, cuando el Presidente aceptó durante su conferencia de prensa que el encuentro de la tarde del domingo existió y que saludó a la señora María Consuelo Loera, madre del capo preso en Estados Unidos. Será que don Javier deberá tener mayor información y quitarse la comezón en los dedos a la hora de utilizar el Twitter, en especial cuando trata de defender a su jefe.

Cárcel a enfermos es legal: Vila

En el gobierno del mandatario yucateco, Mauricio Vila, aseguran que las medidas anunciadas por el gobernador, que incluyen prisión a quienes presenten los síntomas o hayan sido diagnosticados con el coronavirus y no acaten las medidas de aislamiento, son legales y tienen su origen en Código Penal y la Ley de Salud de Yucatán. Argumentan que el Artículo 189 del Código Penal dice que quien sabiendo que está enfermo de alguna enfermedad grave y contagio no tome las medidas pertinentes para no poner en peligro la salud de otras personas, se le impondrá prisión de tres meses a tres años. En cuanto a la Ley de Salud estatal, citan el Artículo 291 que define el aislamiento de los infectados en el periodo de transmisibilidad y el Artículo 292, el cual dice que “se entiende por cuarentena la limitación a la libertad de tránsito de personas sanas que hubieren estado expuestas a una enfermedad transmisible, por el tiempo estrictamente necesario para controlar el riesgo de contagio”. La pregunta es si estas leyes pasarían por una validación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Coparmex, entre el choque y la capacitación

En medio de una confrontación por los planes y acciones del gobierno federal, la Coparmex, bajo el mando de Gustavo de Hoyos, está enviando mensajes a los centros empresariales en las 32 entidades del país para ofrecer apoyo con capacitación a distancia a sus más de 36 mil micro, pequeñas y medianas empresas asociadas. Nos explican que los empresarios comenzarán pasado mañana con cursos sobre el trabajo en casa o a distancia, pues muchos hablan de ello pero no lo conocen, y otros más sobre marketing digital, e-commerce o inteligencia emocional. Al margen del choque político entre don Gustavo y la 4T, nos comentan que los hombres de negocios tienen que ponerse activos y no permitir que haya un daño mayor a la economía nacional, como consecuencia de la pandemia del Covid-19.

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Cara a cara con el virus | Editorial El Universal

El Día de la Enfermera y del Enfermero se celebra en México cada 6 de enero. En 1931 se eligió esa fecha porque se consideró que la tarea que realizan es como un regalo de reyes para quienes tienen que pasar algunas horas o varios días en la cama de un hospital.

En este momento y en los que están por venir serán ellas las que verán el rostro del coronavirus por medio de los infectados que requieran internamiento hospitalario. Conocerán de primera mano su agresividad y cómo se ensañará con los más vulnerables.

La carga de trabajo que viene para enfermeras y médicos –como ha ocurrido en China, Italia y España– será equivalente a lo que se vive en tiempos de guerra: centenas de enfermos que son atendidos en el campo de batalla con los medios posibles —abundantes o escasos.

A diferencia de estar en medio de una conflagración bélica, el enemigo no ataca y se va. El Covid-19 se queda en el enfermo y fácilmente se traslada a otro organismo vivo para agredirlo.

Enfermeras y médicos son precisamente los que tendrán mayor riesgo de contagiarse. Li Wenliang, el médico chino que en diciembre pasado fue el primero en señalar la existencia de un virus potencialmente mortal parecido al SARS, murió a principios de febrero luego de contagiarse por atender a pacientes en Wuhan. Agobiada por el estrés, hace una semana una enfermera italiana que había contraído el coronavirus se quitó la vida ante el temor de haber contagiado a demás personas.

En Gran Bretaña, los trabajadores del sistema público de salud son objeto de reconocimiento público por la ciudadanía; para ellos se han organizado jornadas de aplausos.

En México, por el contrario, enfermeros y médicos han expresado miedo y reclamos. Miedo a introducir el virus a sus casas y reclamos para que la autoridad los dote de las herramientas necesarias de protección. De parte de la sociedad, hasta ahora ha destacado la agresión sufrida por enfermeras en Jalisco. Si las ven con uniforme, a algunas no las dejan subir al transporte público o las bajan; en un caso, a una le reciaron agua con cloro.

Datos del Inegi de 2015 refieren que en el país laboran 475 mil enfermeras y enfermeros. Para la Organización Mundial de la Salud, el país requiere una cifra 50% mayor (255 mil más). Lo recomendable es que existan 6 por cada mil habitantes, pero en México el promedio es de 3.9 por cada mil habitantes.

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López G. vs. López O. | Carlos Loret de Mola

Historias de Reportero

López Gatell tenía un semblante de alarma y preocupación. Un inusual sentido de urgencia se detectaba en su entonación.

Era sábado por la noche y desde Palacio Nacional, el gobierno federal mexicano dio un giro a su comunicación sobre la pandemia por coronavirus. El subsecretario nombrado vocero ante la emergencia, anunció que, ahora sí, todo mexicano debe quedarse en casa como única vía para amainar el golpe que viene: la “transmisión extremadamente acelerada” con un crecimiento exponencial de los casos.

López Obrador es tal vez el único jefe de Estado del mundo que no ha encabezado el anuncio para decirle a su pueblo que debe permanecer en sus hogares. Incluso otros mandatarios que desdeñaron la peligrosidad del virus, lo hicieron: Trump, Boris Johnson, Bolsonaro. El presidente de México delegó el llamado a un subsecretario.

López Gatell no escatimó en contundencia, miró fijamente a la videocámara y resumió con énfasis: “quédate en casa, quédate en casa, quédate en casa”. Así, tres veces seguidas. Cada una más marcada que la anterior.

López Obrador no canceló su gira de fin de semana. ¿Quédate en casa? Estoy en Mexicali. ¿Quédate en casa? Voy a San Luis Río Colorado. ¿Quédate en casa? Mañana me sigo a Badiraguato.

López Gatell fue brutal: si no nos quedamos en casa, van a colapsar los hospitales y van a ser muchas muertes que pudimos haber evitado. Por ello, pidió a la población sólo salir si tiene actividades absolutamente imprescindibles.

López Obrador no estaba de gira abriendo hospitales contra el Covid-19, ni reuniéndose con doctores para desatorar el presupuesto para comprarles al menos guantes y tapabocas, tampoco recibiendo unidades de terapia intensiva. Sus actividades “absolutamente imprescindibles” consistieron en: supervisar las mejoras realizadas al polideportivo de la colonia Santo Niño en Mexicali, supervisar la edificación de viviendas en San Luis Río Colorado y supervisar los avances en la construcción de un camino de Badiraguato a Guadalupe y Calvo.

López G. vs. López O. Parecerían figuras de gobiernos distintos. Pero no. Tan no, que el subsecretario de Salud decidió cambiar las conclusiones internacionales sobre lo contagioso del virus con tal de proteger a su jefe: dado que el gobernador de Hidalgo dio positivo a Covid-19 y estuvo abrazando al presidente diez días antes, le hubiera tocado a López Obrador aislarse y, tratándose del jefe del Estado mexicano, hacerse una prueba para descartar el virus. Lo hizo el canadiense Justin Trudeau. Lo hizo el británico Boris Johnson. Pero como el mexicano no quiere ni que le echen desinfectante en las manos, López Gatell salió a decir que el gobernador no presentaba síntomas cuando AMLO se reunió con él, y que cuando el paciente infectado no presenta síntomas, pues casi casi no contagia.

Vaya sorpresa: en el mundo lo que han dicho sistemáticamente los científicos, la OMS y hasta el mismo López Gatell es que la enorme peligrosidad del coronavirus se debe a que sin síntomas, lo puedes tener y lo puedes contagiar.

AMLO dice que no se va a aislar porque eso es lo que quieren “los conservadores”: que deje el poder.

En medio de la crisis, quizá la petición es justo la contraria: que lo ejerza.

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Información veraz para construir comunidad | Alejandro Encinas

La pandemia desatada por el Coronavirus a nivel mundial ha venido acompañada de otras plagas igual de devastadoras: la desinformación, los discursos discriminatorios e incluso el fanatismo. Durante las últimas semanas, han proliferado noticias e informaciones falsas a través de las redes sociales y en distintos medios de comunicación, que pretenden enturbiar el ambiente político, crear confusión y alentar el miedo.

Abundan ejemplos de políticos y comunicadores, que sin fundamento técnico o científico alguno, difunden información de manera irresponsable. Lo que ha alentado actitudes y discursos discriminatorios contra distintas nacionalidades e incluso contra quienes se presume son portadores del virus.

Un caso relevante, lo representan algunos ministros religiosos que advierten que el Coronavirus es la respuesta de Dios para “que la gente se arrepienta de sus malos caminos”. “Todo esto, es la voz de Dios con respecto a la homosexualidad desenfrenada, a los matrimonios entre hombres con hombres, de mujer con mujer, que rompen con el principio divino para la familia. El propósito prioritario que Dios tiene con esto, es que la gente se arrepienta de sus malos caminos”.

Enfrentamos una emergencia que nos exige, a todos por igual, actuar con responsabilidad, dejando atrás frivolidad y protagonismos, para enfrentar la pandemia.

Necesitamos de información veraz y confiable. Los discursos que relacionan la homosexualidad, las decisiones de las mujeres sobre sus cuerpos o la nacionalidad de las personas con el origen del coronavirus no contribuyen a ese fin. Por el contrario, alimentan un ambiente de rechazo y estigmatización de grupos que viven condiciones históricas de violencia, como son las personas de la diversidad sexual, las mujeres y los extranjeros.

No se trata de censurar estos discursos ni el derecho de las personas a expresarse libremente. El Estado tiene la obligación de garantizar la libertad de expresión y los derechos a la igualdad, a la seguridad y al bien superior que representa hoy la salud pública y la vida. Sin embargo, es necesario combatir las ideas falsas y prejuiciosas con información veraz.

Las asociaciones religiosas, por su alcance e influencia social, pueden hacer la diferencia en esta coyuntura, si promueven la unidad y la solidaridad entre todas las personas, como lo ha hecho el Papa Francisco estos días, y no la división y el rechazo.

La ONU ha reiterado que “en una sociedad democrática, los Estados deben proteger la libertad de expresión al mismo tiempo que deben garantizar la igualdad y la seguridad de las demás personas”. Lo que no significa censurar o prohibir las declaraciones que puedan ser intolerantes u ofensivas, sino tomar medidas adecuadas que protegen dichos derechos y libertades, ante aquellos discursos que hagan una apología del odio o que constituya incitación a la violencia.

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Esto tiene que parar | José Woldenberg

No debemos acostumbrarnos a que el capricho se vuelva ley, a que simulaciones de consultas sin base legal se conviertan en un supuesto método decisorio, al atropello a plena luz del día de derechos y procedimientos.

La “consulta” de los días 21 y 22 de marzo en Mexicali que ha dado como resultado la cancelación del proyecto (más que avanzado) de una planta cervecera violó la Constitución de Baja California, la ley y atentó incluso contra el sentido común.

La siguiente nota no entra al fondo del litigio, solo a la dimensión procedimental, porque esa dimensión resulta cardinal para dirimir controversias con garantías para las partes y asegurando que sea el derecho (y no el antojo) el que presida la resolución de las mismas.

Si se detectaron actos de corrupción, como afirmó el Presidente, deben ser sancionados. Si los permisos son anómalos pueden ser rescindidos y sus autores castigados. Si el vital litigio en torno al agua no permite suministrar a la planta las cantidades necesarias sin afectar el uso doméstico o agrícola, la cervecera bien pudo congelarse. Pueden existir causas supervinientes o superiores que hagan necesario detener un proyecto. Pero todo eso lo debe hacer la autoridad correspondiente siguiendo las normas que fija la ley, fundando y motivando sus decisiones y respetando las garantías de los afectados. En una palabra: la autoridad tiene facultades para actuar y eventualmente puede rectificar decisiones anteriores, pero debe asumir su responsabilidad y no armar un tinglado a modo para fingir que transfiere esa responsabilidad al “pueblo”. Porque en épocas de controversias —que son todas— vulnerar los procedimientos para dirimirlas, olvidarse de las prescripciones constitucionales y legales, y “resolver” con ocurrencias, resulta, para todos, no solo costoso sino altamente disruptivo. Recordemos, porque al parecer hace falta, que el fin no justifica los medios (y en este caso el fin mismo está sujeto a discusión).

La Constitución de Baja California posibilita la realización de consultas y plebiscitos. Pero expresamente encarga su organización al Instituto Nacional Electoral. Pues bien, la tristemente famosa consulta fue organizada por la Secretaría de Gobernación sin tener facultades para ello.

Al no participar las autoridades electorales (ni el INE ni el instituto local) no hubo listas nominales de electores, ni debates previos, ni “representantes” de las partes involucradas en las casillas, los traslados de los paquetes electorales se hicieron de manera discrecional y supongo que la pregunta en la boleta se redactó en Gobernación. Es decir, cero garantías de imparcialidad, transparencia y equidad.

De una lista nominal de 795 mil 051 ciudadanos votaron solo el 4.5 por ciento, es decir, 35 mil 781. En cualquier consulta se establece con antelación a partir de qué porcentaje de votos los resultados son vinculantes, es decir, obligatorios para la autoridad. Y dudo que en alguna parte del mundo el 4.5% de participación legitime una decisión.

¿A futuro existe la posibilidad de realizar consultas sobre obras ya avanzadas? Porque en todo caso, lo dicta el sentido común, las consultas deben realizarse antes de que se inicien los trabajos. No solo para ofrecer garantías a los inversionistas sino para evitar abusos de todo tipo.

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