El hubiera de López-Gatell | Periodistas El Universal

Bajo Reserva

El hubiera de López-Gatell

En febrero, cuando todo el mundo se preparaba y apertrechaba contra la pandemia de Covid-19 que venía creciendo a pasos agigantados, México no detuvo una venta masiva de máscaras cubrebocas a China. Hoy, en retrospectiva, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, asegura que, tal vez, deberían haber detenido estas ventas. Tal vez, hubiera, quizá, son palabras, nos hacen ver, poco aceptables en los científicos y técnicos epidemiólogos. Hoy, que México requiere de esas máscaras que vendió baratas a China y ahora las compra caras —varias veces su valor original—, y que muchos gobiernos han restringido la venta al extranjero de este tipo de suministros, alcanzará con el hubiera, el tal vez, del doctor López-Gatell.

Los 30 millones para revocar el mandato

Las voces de los empresarios de Jalisco agrupados en el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, que anunciaron su rompimiento con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), presidido por Carlos Salazar Lomelín, dado que no los representan, ni incluye la visión y realidad de Jalisco, no son las únicas dentro de la IP que están inconformes con la gestión de don Carlos y lo que consideran su tibieza ante el gobierno federal, nos dicen. Ayer en una videoconferencia, Salazar dijo que quienes buscan que el presidente Andrés Manuel López Obrador deje la presidencia por la forma en que ha manejado la pandemia, deben organizarse para que en el 2022 logren que le sea revocado el mandato. Aunque algunos trataron de vender su declaración como un desmarque de AMLO, a otros les molestó que haya dicho que si quieren removerlo del cargo tendrían que conseguir 30 millones de votos, como los que el mandatario tiene como apoyo hoy. Una defensa del Presidente, consideraron las palabras de Salazar.

Los médicos cubanos en México

Solo un día después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijera que solo en caso de ser necesario solicitaría al gobierno de Cuba el envío de médicos a México, un grupo de ellos llegaron al país. Aunque las autoridades sanitarias aseguran que los galenos están aquí para intercambiar con ellas puntos de vista sobre la atención de la emergencia sanitaria y que no atenderán a pacientes de manera directa, para algunos esta misión es una señal de que hay amplias posibilidades de que el gobierno mexicano acabe por requerir el apoyo del personal sanitario de Cuba, como sucedió en Italia y ahora mismo ocurre en Venezuela, Surinam, Granada y Nicaragua, entre otras naciones.

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No es tiempo de confrontaciones | Editorial El Universal

Tras de que el gobierno ignorara la propuesta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) para asegurar la reactivación económica que permita sortear los desastrosos efectos que está dejando la paralización de actividades en nuestro país como recurso para contener lo más posible el impacto de la pandemia de coronavirus en México, diversas organizaciones y sectores empresariales han comenzado a dar a conocer las medidas que tomarán por su cuenta para paliar la crisis ante la ausencia de una respuesta contundente por parte del gobierno federal.

Para ello, el CCE ha hecho un llamado a organismos, cámaras y asociaciones de la iniciativa privada con miras hacia un acuerdo nacional empresarial que, junto con los trabajadores, ayude a enfrentar la crisis que deje el Covid-19 y poder conjurar en la medida de lo posible la caída esperada de entre el 7 y el 10%, así como la pérdida de hasta un millón de puestos formales de trabajo.

Sin embargo, en esta ocasión el sector privado ha demostrado no ser un bloque monolítico, pues mientras los empresarios de Jalisco han decidido ir solos tras considerar que los planteamientos del CCE no los representan ni responden a sus necesidades, otro sector de la iniciativa privada ha dado su respaldo al mandatario, como es el caso del consorcio de Carlos Slim y del Grupo México. Esto último ha animado al jefe del Ejecutivo a recalcar que no tiene pleito con los empresarios y que cuenta con el aval de varios de éstos para seguir adelante con las medidas que ha decidido echar en marcha.

En contraste, en Europa se están tomando medidas más decididas con el objetivo principal de que ninguna empresa ni ningún empleo pase apuros a fin de mantener los ingresos y la liquidez como elementos esenciales para el tan anhelado repunte de la actividad económica tras el cese de la emergencia sanitaria. Mediante agresivos planes de protección y de blindaje económico, que incluyen la inyeccción de miles de millones de euros por parte de bancos y otros organismos de esa comunidad regional, es que se espera amortiguar las secuelas económicas de la pandemia y que, pese a unirse a otros esfuerzos que cada país ha emprendido por su cuenta, aún así, todavía se consideran insuficientes.

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Funcionario de AMLO elogia al calderonismo | Carlos Loret de Mola

Historias de Reportero

Lo presentaron como parte central del llamado Equipo Científico Gabinete de Salud para enfrentar la pandemia por coronavirus en México. Esta es su segunda pandemia dentro del gobierno, y a diferencia de lo que piensa el presidente López Obrador, este funcionario de la 4T considera que el gobierno de Felipe Calderón actuó espectacularmente bien frente a la pandemia que le tocó enfrentar, la de influenza H1N1, al grado que le mereció un reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud.

Se trata de Mauricio Hernández Ávila, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, quien ha sido presentado en varias conferencias de prensa como uno de los científicos que asesoran al subsecretario Hugo López-Gatell, y que fue subsecretario de Salud en el sexenio de Calderón.

Antier lunes, en Twitter, Hernández Ávila escribió un hilo en el que presume que él coordinó y lideró la estrategia de combate a la influenza y que sus resultados merecieron el reconocimiento de la OMS. Esto contradice la versión del gobierno para el que trabaja. No sólo el presidente AMLO ha criticado una y otra vez la gestión de Calderón frente a la influenza (muchas pruebas y cerrar de inmediato el país, que es justo lo contrario a lo planteado ahora), sino que en una entrevista con The Economist, el hoy subsecretario López-Gatell acusó al calderonismo de haberse manejado con secrecía cuando enfrentaron la influenza. En ese entonces Hernández era jefe de López-Gatell, los dos siempre han sido cercanos, y ahora han caído en franca contradicción:

Mauricio Hernández escribió el lunes en Twitter: “Coordiné una estrategia de respuesta y una red para llevar a cabo miles de pruebas con el apoyo del CDC y Canadá. Mismas que fueron reconocidas por la OMS por su oportunidad y transparencia. El INDRE con el cual México cuenta hoy, es producto de ese esfuerzo, un esfuerzo colectivo que me enorgullece haber liderado… cito a Margaret Chan, Directora General de la OMS durante ese periodo, ‘México le dio al mundo una advertencia temprana, y también le dio al mundo un modelo de informes rápidos y transparentes, medidas de control agresivas y un intercambio generoso de datos y muestras’”.

Esto publicó en respuesta a un artículo de un servidor en The Washington Post en el que “según el recuento de cuatro exservidores públicos que estuvieron en el ‘cuarto de guerra’ para combatir la influenza hace diez años —sólo uno de ellos sigue en la política—, López-Gatell y Hernández fallaron en las dos tareas que les encomendaron, a juicio del entonces presidente Felipe Calderón y su equipo cercano” y que por eso fueron marginados y dos años después dejaron el gobierno (https://wapo.st/2x36YPz).

Volví a checar con las cuatro fuentes, y las cuatro ratificaron lo dicho: Mauricio Hernández, entonces subsecretario, falló en hacer una base de datos confiable (duplicó muertos y confundió vivos con muertos y viceversa) y falló en crear un laboratorio que realizara miles de pruebas. Esas eran sus dos tareas: la base de datos la terminó haciendo Rafael Giménez y el laboratorio lo terminó montando Ernesto Cordero.

A partir de los tuits (virulentos) de Hernández, además de las cuatro fuentes consultadas inicialmente, tres funcionarios públicos de primer nivel en ese entonces me ratificaron que, en efecto, el presidente Calderón pidió hacerlo a un lado. Las seis fuentes desmintieron categóricamente que Hernández haya coordinado y liderado el combate a la influenza, de lo que se ufana. Los seis piden el anonimato por el clima de persecución que impera en este gobierno, del que ahora Hernández Ávila es encumbrado integrante.

Curioso que el exsubsecretario Mauricio Hernández presuma que gracias a él, hace una década se hicieron miles de pruebas de influenza: ¿por qué no las hace también ahorita? México es de los países con menos pruebas de coronavirus per cápita en el mundo, y eso que la OMS aconseja hacer el máximo de pruebas posible. Curioso también que niegue rotundamente que haya sido “corrido” (él lo pone entre comillas) cuando el texto jamás dice eso.

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Nadie puede decir lo que vendrá ni cuándo | Joaquín López-Dóriga

El virus hace milagros: devuelve la vista a muchos ciegos. Florestán

En Privado

Estos días son tan inciertos, que a pesar de las proyecciones que se han hecho en todos los sentidos en salud y economía, nadie puede decir qué tan largo va a ser el tránsito de estas crisis paralelas ni de qué profundidad ni en qué mundo vamos a desembarcar ni en qué condiciones ni qué vamos a encontrar ni cómo vamos a ser.

Es la incertidumbre completa que unos y otros buscan llenar con sus propios datos. Del crecimiento, se habla de una caída que va de 0.1 por ciento, mínimo de Hacienda en sus Precriterios de Política Económica, hasta 8 por ciento del Bank of America, porque en este momento no hay elementos para determinar, con certidumbre lo que será desplome.

Por eso, cuando a mí me dan o escucho proyecciones, las dejo a un lado, ejercicio inútil cuando hoy la prioridad es salvar los empleos con una acción conjunta de gobierno y empresas para que éstas tengan liquidez, solvencia y no acaben en la bancarrota.

Lo mismo hago ante las cifras de coronavirus aquí, del que tampoco nadie sabe su final ni su gravedad en contagiados, muertos y secuelas. Lo que sí va a dejar al descubierto esta crisis sanitaria son aspectos, como lo declarado ayer por el secretario de Salud, Jorge Alcocer, quien afirmó que en México hay un déficit de 200 mil médicos, o lo que aceptó su subsecretario Hugo López-Gatell: que las mascarillas que compró México a China son las mismas que México exportó a China en febrero pero varias veces más caras. O las limitaciones del sistema hospitalario.

En este caso, como en el económico, nadie puede hablar de cifras serias aunque me quede con las que me declaró hace un mes el mismo López-Gatell: habrán 250 mil contagiados de los que 10 mil 500 necesitarán terapia intensiva, el pico será en junio, para descender en julio-agosto y aterrizar en octubre. Estamos hablando de todo el año sin que la realidad pueda garantizarlo.

En fin, que transitamos a un mundo nuevo, diferente, que no sabemos cómo será ni cómo seremos ni cómo ni cuándo llegaremos.

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Trascendió

Que tras reprobar el amago del presidente Andrés Manuel López Obrador de exhibir a los partidos que no donen 50 por ciento de sus recursos para el combate al coronavirus, la fracción parlamentaria de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados, que encabeza Tonatiuh Bravo, llamó al titular del Poder Ejecutivo al diálogo y al consenso en lugar de promover divisiones políticas y sociales.

El Partido Revolucionario Institucional, que dirige Alejandro Moreno, de plano dijo que le entra siempre y cuando no sea el gobierno federal el que maneje los dineros, sino que se constituya un fideicomiso, pero con eso de que ya los extinguieron…

Que por cierto, algunas organizaciones de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, que lidera Joel Ayala, temen que desaparezcan los fondos que concentran ahorros de empleados federales después del anuncio que se publicó en el Diario Oficial de la Federación, en el que se ordena a la Secretaría de Hacienda, encabezada por Arturo Herrera, la extinción de fideicomisos públicos para disponer de esos recursos y hacer mejor frente a la crisis por el covid-19.

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El presidente en su laberinto | José Carreño Carlón

Agenda Pública

¿Próxima corrección presidencial? ¿Cuánto tardará el presidente en reaccionar al inminente colapso económico que minimizó hasta ayer? ¿Dirá que desde enero lo vio venir y que se ha venido preparando para hacerle frente, como lo dijo respecto de la emergencia sanitaria, a pesar de que hasta hace poco exhortaba al abrazo y a salir a comer fuera? Esta falta de consistencia entre los dichos presidenciales, más la lista de afirmaciones falsas y engañosas que ha inventariado la prensa en los últimos días, representan lo más contraindicado para la gestión de la crisis múltiple que apenas empieza.

Ello reproduce incertidumbre y temor entre la población y, algo fatal, le resta credibilidad a la autoridad: lo más tóxico para la misión de dirigir a la sociedad frente a un racimo de adversidades de duración indefinible, dicho esto para subrayar otra expectativa infundada del presidente: la de una transitoriedad corta de nuestros problemas agregados. Nada peor ahora que la sociedad advierta al gobierno y a los gobernantes perdidos en el laberinto de sus engaños o medias verdades.

Por ejemplo, la pretensión de sustituir los apoyos negados para evitar la quiebra masiva de empresas y la pérdida masiva de empleos, con un supuesto “modelo mexicano” basado en repartir dineros (no está mal, pero no es suficiente) a pobres y vulnerables, bajo el falso supuesto, además, de que con parte de esos apoyos se crean empleos. Ya un secretario de Agricultura vio a los campesinos del antiguo régimen como se ve a los beneficiarios de los programas sociales de hoy: organizados para votar, no para producir ni para apoyar la sobrevivencia de la planta laboral y productiva en una crisis de las actuales dimensiones. Sería irreal pretenderlo.

¿Irreal?

A propósito: reproducida en millones de pantallas frente a otros tantos mexicanos, la soledad presidencial en un palacio desierto dejó una sensación de mal sueño, de irrealidad, prolongada además en la desconexión con la realidad del mensaje dominical del presidente. A ello se agregó una percepción de vacío, como el hueco que dejó el silencio tras sus vivas a México, con otra oquedad: la que iba dejando el presidente en su discurso cada que no decía, no anunciaba, no respondía a las expectativas del momento. Nada para los mexicanos que, entre el temor del contagio, pierden súbitamente empleos y otras formas de ganarse la vida. Sólo las mismas rutinas mañaneras de polarización, voluntarismo y ruptura.

Irreal pareció también el presidente camino al estrado, con un rictus de agobio, propulsado por pasos silentes, helados, como en una pesadilla, finalmente interrumpida por los honores militares. Ya frente al micrófono, más que adusto, como ordena el manual en estas condiciones, su gesto parecía hosco, esquivo ante una mutación no prevista de la realidad, para la cual no alcanza su recetario (como tampoco alcanzaba ya, antes de la pandemia). Una escisión sobrevino luego entre ese sombrío, fatigado lenguaje no verbal y sus revitalizados mensajes verbales: beligerantes contra sus críticos, supuestamente encaminados a beneficiarse de la crisis múltiple que le mueve la escalera a su sueño de trascender a la cabeza de una discutible transformación histórica.

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El país necesita que AMLO sea ambidiestro | Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular

Vámonos directo a las cifras y evitemos a toda costa filias y fobias partidistas y/o personales, para dimensionar objetivamente la envergadura del daño económico que traerá al país la pandemia del coronavirus, y si son correctas o no las medidas delineadas para atenuarlo y sentar las bases de la recuperación.

En los Pre-Criterios de Política Económica 2021 que, por obligación legal entregó al Congreso la Secretaría de Hacienda el pasado 1 de abril, el PIB decrecerá este año 3.9% cuando el anterior documento correspondiente a 2020, estimaba crecer este año 2.5%.

Esto quiere decir que el retroceso del PIB es de 6.5 puntos lo que significa que, de acuerdo con un estudio del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM (LACEN), la riqueza que se calculaba crearía la sociedad mexicana en este año tendrá una fuerte caída de 256% en términos de crecimiento real.

Tal es la envergadura del daño que tiene otras expresiones contenidas en los Pre-Criterios 2021 que le referí aquí en la entrega pasada (https://bit.ly/2V8sWII) y que da lugar al plan de ajuste o de choque que tal documento delinea detalladamente en sus anexos I a III.

Ese plan de choque no es el plan de contingencia para enfrentar la recesión que se profundizará con la severa suspensión de la actividad económica a la que nos obliga la emergencia sanitaria para evitar que los contagios de Covid-19 crezcan a una velocidad tal que desborden la capacidad de atención del sistema hospitalario del país. En todo caso, el plan de emergencia está supeditado al plan de choque planteado en los Pre-Criterios.

El freno económico que se extenderá por lo pronto hasta el próximo 30 de abril tendría, entre otros efectos, estimados por el propio LACEN: pérdida de 950 mil millones de pesos en términos de consumo y, consecuentemente, en la recaudación de impuestos como el IVA y el IEPS; afectación a 6 millones 269 mil empresas en las que trabajan 35 millones 463 mil 625 personas y si la tendencia por la crisis es despedir personal, una fuerte caída en la captación del Impuesto sobre la Renta; y un total de 37 millones 972 mil de posibles empleados asalariados afectados, 12 millones 511 mil trabajadores por cuenta propia y 2 millones 673 mil empleadores.

Del primer informe trimestral que presentó AMLO el domingo pasado se esperaba un plan puntual para hacer frente al tamaño de esta emergencia. Lo ahí anunciado decepcionó, sobre todo, a la representación empresarial, y dio lugar a una andanada de críticas de la oposición política y de múltiples voces que se expresan a través de las redes sociales. Concluyeron que no había plan y que el Presidente había dejado de escuchar a los empresarios, a los creadores de empleo.

El lunes, en su conferencia mañanera, AMLO respondió que sí había plan y lo puntualizó así: 22 millones de beneficiarios de programas sociales, 25 mil millones de pesos en créditos para un millón de pequeños negocios y la creación de dos millones de empleos, sobre todo en las obras consideradas estratégicas por este gobierno (Tren Maya, refinería de Dos Bocas, aeropuerto de Santa Lucía y el corredor transístmico).

Para el maestro en economía por el Colmex, Raúl Alejandro Rodríguez, el plan de rescate de AMLO es todavía incierto, pero considera que lo anunciado el domingo más los programas sociales del gobierno, permiten estimar que la pretendida reactivación económica implica un costo aproximado de 1.5 billones de pesos que equivale al 6.4% del PIB. Comparado con los montos destinados por otros países estamos por encima del promedio que es de 5.6% (https://bit.ly/34hvKYg).

El problema: el plan no incluye el solicitado y esperado apoyo a la empresa. El argumento de AMLO: cambió el paradigma. El rescate ahora es para los más pobres. ¿Lo logrará sin la empresa privada? ¿Ya rompió lanzas? No se puede afirmar si nos atenemos a esta contradicción: mientras los organismos cúpula endurecen su posición, los barones del dinero como Carlos Slim, Germán Larrea y Alberto Bailleres (a decir del Presidente después de su comida con ellos el lunes pasado) apoyan su plan.

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Le parece graciosa la pandemia a delegado federal | Corresponsales de El Universal

Kiosko

Le parece graciosa la pandemia a delegado federal

Nos platican, desde Baja California, que hay funcionarios que han mostrado poca sensibilidad ante la gravedad de la pandemia por el Covid-19 y hacen comentarios de mal gusto sin medir las consecuencias, como fue el caso del delegado del gobierno federal Jesús Alejandro Ruiz Uribe. Nos explican que Baja California es uno de los estados del país con mayor mortalidad por esta enfermedad, con 12 casos —según da tos de la secretaría de Salud local—, y en ese contexto, nos detallan, en una conferencia virtual con reporteros locales, a don Alejandro se le hizo fácil responder a un cuestionamiento: “Va a emerger una sociedad mucho más solidaria. Y va a emerger un nuevo fortalecimiento de la familia… las que sobrevivan, jejeje… No, estoy bromeando”. Obviamente, nos dicen, su comentario dejó más de una ceja levantada y aunque insistió que era broma se oyeron los grillos de fondo. ¡Ah pa’ bromitas!

Diputados, como en jardín de niños

Desde Hidalgo nos cuentan que el Congreso estatal reanudó ayer actividades bajo protocolos de sana distancia: con uso obligatorio de cubrebocas y guantes, y sin mesas. Sin embargo, nos comentan, hubo diputados que ignoraron las medidas, a pesar de que se les indicó que era por el bien de todos. Tal fue el caso del diputado de Morena, Jorge Mayorga, quien no portó ni guantes ni cubrebocas, mientras que su compañera morenista Lucero Ambrocio se puso el cubreboca en el cuello —sí, ahí para qué—. Nos platican que la legisladora Jajaira Aceves (PES) tuvo que salir al paso y desde tribuna los conminó a acatar las medidas y respetar los protocolos. ¡Pum!

¿Dejarán solo a gobernador en donación?

Desde Guanajuato nos comentan que el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo (PAN) ofreció destinar su sueldo para apoyar a médicos y enfermeras que luchan contra la pandemia de Covid-19, durante el tiempo que dure la contingencia, e invitó a su gabinete legal y ampliado a hacer lo mismo por un mes. Sin embargo, nos dicen, hasta ahora sus colaboradores se han hecho que la virgen les habla. Nos aseguran que sólo el director general de Fondos del estado y líder zapatero Carlos Ramón Romo Ramsden, alzó ya la mano, al igual que el presidente del poder judicial, Héctor Tinajero Muñoz, así como consejeros, magistrados y secretarios generales de esa institución. ¿Quién más dirá yo?

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Masacres a media pandemia | Alejandro Hope

Plata o Plomo

Cuando la ecuación pareciera favorecer al Estado sobre el crimen, sigue la violencia

Hace cinco días, dos grupos armados se agarraron a tiros en Madera, un municipio serrano del estado de Chihuahua. Según reportes de prensa, se trató de un enfrentamiento entre la Línea, el brazo militar del Cártel de Juárez, y una banda de sicarios liderada por un individuo conocido como el Jaguar, presuntamente vinculado a los Salazar, aliados regionales del Cártel de Sinaloa. Al menos 19 personas perdieron la vida como resultado de ese choque.

Tres días antes, se registró una balacera que duró entre 40 minutos y una hora en el municipio de Choix, Sinaloa. No se sabe cuántas personas participaron en esa refriega, pero, según autoridades locales, nueve vehículos con impactos de bala fueron asegurados después del enfrentamiento. Dos cadáveres fueron encontrados en el lugar de los hechos.

Media semana antes, un bar fue atacado por unos pistoleros en el municipio de Tultitlán, Estado de México. La agresión dejó como saldo siete muertos y siete heridos. Por ahora, no se sabe nada sobre el móvil del ataque ni la identidad de los asesinos. Notoriamente, ese hecho sucedió cinco días después de que el gobierno de esa entidad federativa ordenara el cierre de bares y centros nocturnos, entre otros establecimientos públicos, como una medida para contener la expansión del coronavirus.

Estos incidentes —y varios otros más que no puedo narrar por razones de espacio— han sucedido en medio de una pandemia, tras una declaratoria formal de emergencia sanitaria, con restricciones severas a la actividad productiva y llamados urgentes a quedarse en casa.

Ocurren cuando hay menos gente que nunca circulando por calles, caminos y carreteras, cuando deberían de ser absolutamente visibles e identificables los convoyes de sicarios, cuando supuestamente debería de haber una presencia reforzada de la autoridad en el espacio público.

Pasan además cuando el crimen organizado enfrenta sus propias dificultades derivadas de la pandemia, cuando los precursores químicos se han vuelto difíciles de conseguir y las drogas difíciles de exportar, cuando no debería de haber mucho negocio que extorsionar ni mucha víctima que secuestrar.

Cuando todo esto pasa, cuando la ecuación pareciera favorecer al Estado sobre los delincuentes, sigue la violencia descarnada y cínica. Siguen los grupos armados moviéndose con impunidad completa, tanto en zonas urbanas como rurales. Y siguen los homicidios como si nada hubiese pasado: en marzo, el conteo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) acumuló 2,585 víctimas, lo cual implica más de 3,100 en la cuenta del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Abril, por lo que se ha visto en la primera semana del mes, pinta para ser muy similar.

Esto tiene dos lecturas. En primer lugar, es una muestra de que las medidas de contención de la epidemia, decretadas por las autoridades sanitarias, no han trastocado mayormente la existencia cotidiana en muchas localidades del país. La vida sigue inalterada en buena parte del territorio y, por tanto, la violencia criminal se mantiene en la tendencia previa.

En segundo lugar, esto habla de una debilidad estructural del aparato de seguridad y justicia. Aún en condiciones relativamente favorables, tiene dificultades enormes para hacer cumplir la ley y mantener el orden en el espacio público.

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AMLO hace lo que prohíbe a los empresarios | Ana Paula Ordorica

Brújula

Ante la crisis económica generada por la pandemia del COVID19 el presidente López Obrador ha dicho que aquí nada de rescates como en el pasado. Está convencido de que los recursos fiscales no se deben usar para rescatar ni a empresas ni a empresarios. La ayuda gubernamental se centrará en los más pobres. En las 22 millones de personas que integran sus programas sociales y en las microempresas y el sector informal.

Además, ha dicho que los empresarios no pueden ni bajar sueldos ni despedir a sus empleados. “Vamos a estar pendientes protegiendo a los trabajadores”, dijo el presidente, al tiempo que amenazó con irse a los tribunales en contra de las empresas que despidan o que no le paguen a sus empleados durante el periodo de confinamiento por la epidemia.

A este llamado del presidente se unieron tanto la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, como el canciller, Marcelo Ebrard. Ambos, al igual que el presidente, enfatizaron que para lograr el cuidado y respeto del empleo se requiere de un comportamiento de dimensión social y humanista por lo que consideraron que estaba clara la obligación de las empresas de pagar sueldos a pesar del confinamiento.

López Obrador dijo que quien se oponga a lo anterior se hará acreedor a multas y en los casos en que logren comprobar negilgencia habría cárcel.

Curioso que el presidente prohíba a las empresas bajar sueldos o despedir empleados cuando eso es justo lo que él está haciendo actualmente para tener dinero suficiente para sus planes. En momento de vacas flacas el gobierno puede apretarse el cinturón, pero esto mismo se lo prohíbe a los empresarios.

Y es que entre las acciones anunciadas por López Obrador en su discurso del 5 de abril está la reducción de salarios para altos funcionarios, desde subdirectores hasta él mismo, y la eliminación del aguinaldo. Con ello dice el presidente que logrará hacerse de 3 mil millones de pesos para enfrentar la pandemia.

López Obrador calcula que así puede estirar la cobija para seguir adelante con sus programas sociales y de infraestructura que incluyen Dos Bocas, el Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles.

Los empresarios, al igual que el gobierno, deben buscar la forma de que alcance la cobija a pesar del frenón en la economía. Por eso han pedido de distintas formas al presidente que al ponerse en pausa la economía, se pausen los cobros entre privados y con el gobierno.

Hasta el cansancio se ha aclarado que nadie pide condonación de impuestos. Pero en el gobierno entienden una pausa en el cobro de impuestos como un abuso más de los empresarios. Existe la idea de que, como las declaraciones anuales de este mes de abril son sobre las actividades empresariales del 2019, no hay razón para justificar un retraso. La pandemia no había golpeado la economía en 2019. Y, si bien es cierto que no había ese golpe y los recursos para pagar los impuestos anuales ahora en abril ahí tienen que estar, la pausa se pide para poder soportar el frenón actual para no tener que reducir salarios, despedir empleados o cerrar los negocios. Para poder sobrevivir el cierre y poder reabrir una vez que la crisis sanitaria quede bajo control.

La necedad del presidente no le permite ver hacia adelante. El gran reto vendrá muy pronto ya que si algo ha caracterizado esta pandemia es la velocidad a la que está ocurriendo todo. La velocidad a la que ha cambiado nuestra realidad.

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