De Trump a AMLO con amor | Periodistas El Universal

Bajo Reserva

De Trump a AMLO con amor

Quién dice que en política no hay coincidencias. Hace solo unos días el fiscal general de Estados Unidos visitó México y se entrevistó con el presidente Andrés Manuel López Obrador, y a raíz de esa charla el mandatario mexicano ha recibido tres regalos navideños. El primero, el viernes con la decisión del presidente Donald Trump de no designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, y con ello alejar la posibilidad de operaciones policiales o militares estadounidenses en territorio mexicano. El segundo, el fin de las negociaciones del T-MEC y el compromiso de su ratificación. Y el tercero, la detención del exsecretario de Seguridad Pública federal del entonces presidente Felipe Calderón, Genaro García Luna, quien es acusado de colaborar con el narcotráfico y de recibir millonarios sobornos de Joaquín El Chapo Guzmán, este último obsequio tiene la ventaja de que puede ser usado por AMLO para cuestionar el modelo de combate al crimen de quien se ha vuelto uno de sus principales críticos, Felipe Calderón. Y por si fuera poco, también queda el mensaje de que así como se mencionó a García Luna en el juicio contra El Chapo y acabó detenido y acusado, también se mencionaron otros nombres, como el del expresidente Enrique Peña Nieto, quien nos hacen ver, preferirá mantenerse en el bajo perfil. Al final, hay tres cajas bajo el árbol de Navidad con etiquetas que dicen: De Trump, para AMLO, con cariño.

Regalan de Navidad retrato del Presidente

Difícil una descripción, pero los diputados de Morena y sus aliados del PT, PES y Verde estarán felices, felices, felices por el regalo navideño que viaja en diablitos, ojo no en renos, rumbo a sus oficinas en el Palacio Legislativo de San Lázaro: un retrato del presidente Andrés Manuel López Obrador. Nos cuentan que hasta las oficinas de la Cámara Baja llegó este martes un cargamento de cuadros con una fotografía del tabasqueño, con la imagen en la toma de posesión del primero de diciembre de 2018. Los enviados de Santa Claus entraron con sus diablitos para repartir los regalos perfectamente protegidos para evitar cualquier raspón en los marcos o daño a la imagen del líder de la 4T. Así, nos comentan, los cubículos de las señoras y señores legisladores de los partidos en el poder podrán lucir con la imagen de AMLO. ¡Ah!, esos cuadros no están colgados ni en las oficinas del gobierno federal o como diría el clásico: no los tiene ni Obama.

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Lucha anticrimen en entredicho | Editorial El Universal

Investigado por dar protección al Chapo a cambio de millonarios sobornos que lo hicieron cómplice, a los ojos de la justicia estadounidense, de participar en la cadena de tráfico de drogas hacia el territorio norteamericano, la detención en Dallas, Texas, de Genaro García Luna, hombre clave en el gobierno de Felipe Calderón, por acusaciones por conspiración en tráfico de drogas y falsedad en declaraciones, constituye el más fuerte cuestionamiento a la guerra contra el crimen organizado emprendida por el polémico expresidente panista.

Preocupante que se conozcan tales acusaciones precisamente de la persona que tuvo su paso por instancias tan delicadas como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), la Agencia Federal de Investigación (AFI) y la Secretaría de Seguridad Pública. De hecho, algunas versiones señalan que García Luna estaría detrás del reposicionamiento de Joaquín Guzmán Loera en el negocio del narcotráfico tras su inesperada primera fuga del Penal de Puente Grande, en Jalisco, en 2001, durante el gobierno de Vicente Fox. El líder del cártel de Sinaloa estuvo fuera del alcance de la justicia justamente durante las administraciones panistas hasta ser reaprehendido en 2014, en el gobierno del priista Enrique Peña Nieto.

Hace poco más de un año y en el marco del juicio al Chapo Guzmán en Estados Unidos, el también narcotraficante Jesús “El Rey” Zambada aseguró haber entregado a García Luna más de seis millones de dólares por concepto de sobornos cuando éste era titular de la AFI.

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¿Despertará el otro tigre? | Ignacio Morales Lechuga

El populista tiene piel de demócrata pero alma de tirano. El pueblo habla pero yo soy su intérprete, parece decir en cada uno de sus actos. Las instituciones anteriores a su advenimiento, languidecen hasta sucumbir en cualquier mazacote ideológico que permita todos los días su perpetuación funcional.

Hoy la destrucción de las democracias, en América Latina y en otras partes del mundo, no va acompañada de invasiones militares, ni de revoluciones con guerrillas que derrocan el statu quo. El populismo de hoy no se abre paso con balas, sino con votos.

Es cierto. A lo largo del siglo XX, se multiplicó la creación de riqueza, tanto como su concentración. Las sociedades democráticas avanzaron poco o retrocedieron en el combate a la desigualdad y a la injusticia, fuentes innegables del hartazgo que encumbra a los liderazgos populistas.

El fin de los sistemas democráticos, su pasmo y transformación –en algo que aún no sabemos qué será–, se hace desde sus propias reglas electorales. La apertura democrática posibilita la llegada de “personajes” cuyo programa esencial estriba en ofrecer reformarlo todo. Las imperfectas instituciones conocidas se vuelven inservibles en aras de un supuesto combate a la pobreza, a la corrupción, o de una “nueva” educación, de una “nueva” moral, etc. Como en los hechos, la salud y la educación empeoran cuando se les mide con las técnicas conocidas, se instituyen “nuevas” métricas en las que cabe cualquier absurda subjetividad impregnada de ideología. ¿Para qué medir el aprendizaje de matemáticas o la ingesta de proteínas si podemos establecer el índice de la felicidad o de lo bonito?

Una oposición arrinconada con acusaciones de corrupción o desviación de sus funciones asume su “culpa” en el estupor y el silencio cómplice. Su desconcierto y debilidad facilitan la imposición mayoritaria de casi cualquier idea que les proponga el líder en nombre de la salvación nacional. El control del legislativo y ejecutivo cambia, disuelve o anula al poder judicial. En no pocos casos el iluminado con facultades omnímodas termina por controlar el propio aparato electoral y las reglas que lo llevaron al poder. ¿Para qué certificar elecciones mediante organismos autónomos que “callaron ante los fraudes al voto popular en todas las elecciones anteriores al alumbramiento del nuevo líder”? (en la mentalidad populista, las democracias no evolucionan ni se reforman para ir de menos a más democracia, no. Las democracias “nacen” sólo a partir del momento en que el líder llega al poder).

El método para avanzar en la destrucción democrática es simple- En la idea populista, jueces y árbitro electoral son corruptos y ganan mucho dinero, en consecuencia hay que reducirles el salario, investigarlos y acusarlos para lograr que huyan sin presentar combate. Un capítulo más consiste en anular a las instituciones encargadas de la defensa y promoción de los derechos humanos. Logrados estos objetivos, el populista tendrá el control de prácticamente el 80% de las decisiones que se toman en el país.

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García Luna, la punta de la madeja | Salvador García Soto

Serpientes y Escaleras

La orden de arresto de la Corte Federal del Este de Nueva York en contra de Genaro García Luna por cargos de conspiración para tráfico de cocaína (5kg) y falsedad en testimonios, está fechada el 4 de diciembre de 2019, justo un día antes de que el presidente López Obrador recibiera en Palacio Nacional al fiscal general de los Estados Unidos, William Barr.

Y ayer, apenas unas horas después de que el exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón había sido detenido en Dallas, previo a su traslado a NY donde será juzgado, la Fiscalía General de la República anunció la apertura de una carpeta de investigación en contra de García Luna por los mismos delitos que le atribuyen en Estados Unidos, anunció su disposición de “mandar todas las pruebas” que solicite el gobierno estadounidense e incluso dijo que el gobierno de México planea pedir la extradición del ex funcionario calderonista para ser también juzgado en nuestro país por delitos contra la salud y actividades con recursos de procedencia ilícita.

¿Todo esto fueron simples casualidades? Todo indica que no. El caso de García Luna y su relevancia política, por la conexión directa que tuvo con el expresidente Felipe Calderón, es el primer paso de la “nueva cooperación para luchar contra los cárteles de la droga” pactada entre el gobierno de Donald Trump y el de López Obrador, y fue parte de lo que México aceptó en la reunión de la semana pasada con el fiscal Barr. Una cooperación, según fuentes federales, que más que de armas o recursos económicos o de la injerencia de fuerzas y agencias de seguridad estadounidense en territorio mexicano, se centra en la inteligencia que proveerá Washington a cambio de que México colabore para el desmantelamiento de cárteles como el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación, entre otros.

La captura de García Luna es en ese sentido la punta de una madeja que Estados Unidos empezará a desenredar, con la “total cooperación de México”, como ayer declaró el canciller Marcelo Ebrard, para buscar ya no sólo la captura de capos y “objetivos prioritarios”, sino también la exhibición, investigación y captura de funcionarios de sexenios anteriores, particularmente los de Calderón y Peña Nieto, que tuvieron nexos claros con los cárteles de la droga y que les brindaron protección y ayuda para sus actividades ilícitas o incluso para escapar de la cárcel –como el caso de las dos fugas del Chapo Guzmán— y en ese objetivo la figura del poderoso exsecretario de Seguridad federal es clave.

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Tenemos que hablar de Genaro | Alejandro Hope

Plata o Plomo

Como todo México sabe, Genaro García Luna, secretario de seguridad pública en el gobierno de Felipe Calderón, fue detenido ayer en Dallas, Texas, acusado de proteger al Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos millonarios.

Van algunos comentarios sobre el tema:

1. ¿Con qué evidencias cuenta la fiscalía? No se sabe aún, pero por el documento presentado ayer ante un juez federal en Nueva York se deriva que el caso está construido mayormente sobre declaraciones de testigos protegidos, varios de los cuales habrían participado en el juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán. Parecería asimismo que una pieza clave es Jesús El Rey Zambada, hermano de Ismael El Mayo Zambada, y quien declaró en el juicio de Guzmán haber entregado personalmente sobornos a García Luna en algún momento entre 2005 y 2007. El caso por tanto gira sobre la credibilidad de esos testigos protegidos.

2. ¿Es posible que García Luna haya recibido sobornos del Cartel de Sinaloa? Sí: no hay ningún alto funcionario del sector seguridad en México que no esté expuesto a ser corrompido por las bandas criminales. Además, supongo que la DEA y el Departamento de Justicia no intentarían un proceso de este calibre si no tuviesen un caso medianamente armado. Sin embargo, un hecho me intriga: Jesús Zambada fue detenido en 2008 por la Policía Federal y extraditado a Estados Unidos en abril de 2012, aún bajo el gobierno de Calderón. Como mínimo, habría tal vez que preguntar por qué, si en efecto ocurrieron los sobornos narrados, García Luna no temía lo que pudiera declarar ese personaje a las autoridades estadounidenses. Tan no lo temía que se fue a vivir a Estados Unidos después de que dejó el cargo.

3. Por otra parte, no deja de sorprender que los sobornos en cuestión se hayan mantenido por debajo del radar de las agencias de inteligencia de Estados Unidos durante los seis años en los que García Luna presidió la SSP. La DEA cuenta con una red enorme de informantes en todas las bandas del narcotráfico. Parece difícil que no se haya enterado o no haya recibido rumores creíbles sobre sobornos millonarios a un integrante del gabinete de seguridad. A pesar de ello, las agencias estadounidenses no suspendieron la colaboración y el intercambio de información con la Policía Federal (y con García Luna directamente). Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la DEA, declaró ayer que “Nosotros, la DEA, teníamos una muy buena relación de trabajo con Genaro [García Luna]. En esa época, no había acusaciones de corrupción. Coordinamos investigaciones con ellos y nunca vimos evidencia de que pudieran estar comprometidos [con el narcotráfico]”. Cabe por supuesto la posibilidad de que la DEA estaba enterada de los sobornos y decidió proteger a García Luna por algún motivo poco claro.

4. Por otra parte, no está de más recordar que García Luna se fue a vivir a Estados Unidos apenas dejó el cargo en 2012 y luego recibió la condición de residente permanente. Es decir, los presuntos sobornos también habrían pasado inadvertidos para las autoridades migratorias del país vecino, las cuales voltean todas las piedras posibles e imaginables antes de otorgar la condición de residente a una persona políticamente expuesta. De nuevo, suena raro.

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El expediente militar de García Luna | Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular

La trayectoria de Genaro García Luna, operador central y pieza clave de la estrategia contra el narcotráfico de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, ha estado ligada a los escándalos en su desempeño y a la sospecha no sólo de sus adversarios políticos, sino también de las fuerzas armadas.

Un dosier de inteligencia militar sobre el exsecretario de Seguridad Pública, detenido ayer en Grapevien, Texas, acusado de recibir millonarios sobornos del cártel de Sinaloa, lo describe como “una persona individualista, envidiosa, negada al trabajo en equipo, altamente protagonista, falsa, deshonesta, muy proclive a la ilegalidad en la búsqueda de sus objetivos personales y un protector a ultranza de todas las personas que trabajaban cercanamente para él”.

El expediente refiere como primer antecedente, una denuncia penal del 13 de julio de 2001 (recién designado director de la hoy extinta AFI en el gobierno de Fox), por el presunto desvío de 151 millones de pesos en la adquisición que realizó de 11 aeronaves cuando era coordinador general de Inteligencia de la Policía Federal Preventiva, en el último año del gobierno del expresidente Ernesto Zedillo.

Por el peso político de sus socios y cómplices en aquella operación, el sistema lo salvó de ir a la cárcel y, desde entonces, quedó claro que estaría blindado contra las acusaciones que pudieran enderezarle en su ascendente carrera.

Ninguna investigación generó, por ejemplo, la acusación que desde la cárcel le hizo el 23 de marzo de 2002 Marcos Tinoco Gancedo, alias El Coronel, jefe de una peligrosa organización de plagiarios. El delincuente aseguraba que García Luna y Alberto Pliego Fuentes, entonces comandante del grupo antisecuestros de la AFI, daban protección a bandas de secuestradores.

Vino después, el 8 de diciembre de 2005, la detención de Israel Vallarta y su banda de plagiarios Los Zodiaco, en la que figuraba la ciudadana francesa Florence Cassez. La mañana del día siguiente, García Luna ordenó recrear la captura para su transmisión en vivo por televisión. Cassez fue sentenciada a 60 años de cárcel, pero el montaje televisivo del entonces secretario de Seguridad Pública fue dictaminado por la Corte como una violación al debido proceso, lo que derivó en la liberación y expatriación de la detenida.

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Genaro García Luna: historias de oscuridad | Héctor De Mauleón

En Tercera Persona

En mayo de 2008 la guerra entre los hermanos Beltrán Leyva y sus antiguos aliados del Cártel de Sinaloa —Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada— alcanzó uno de sus momentos más intensos. Los Beltrán acusaban a los de Sinaloa de haber pactado la entrega de Alfredo Beltrán Leyva. La lucha no solo se daba en las calles, sino en el interior de los cuerpos de seguridad que los narcotraficantes intentaban infiltrar para garantizar su superviviencia.

En mayo de 2008 una filtración del Mayo Zambada llegó a la Policía Federal, que desde diciembre de 2006 se hallaba bajo la responsabilidad de Genaro García Luna, el superpolicía que había pasado por el Cisen, que había desaparecido la Policía Judicial Federal para formar la Agencia Federal de Investigación, y que desde la llegada de Felipe Calderón a la Presidencia ocupaba el cargo de Secretario de Seguridad Pública.

La filtración, entregada al inspector Edgar Bayardo, decía que Arturo Beltrán Leyva iba a reunirse con sus allegados en un motel a las afueras de Cuernavaca. Resultó cierta. Cinco camionetas blindadas salieron del motel y fueron perseguidos por federales, en un intercambio de tiros que duró varios kilómetros y terminó con varios vehículos chocados.

Beltrán Leyva escapó, pero El Mayo le había entregado también a Bayardo los domicilios de Morelos en los que el capo se resguardaba. Alguien detuvo la incursión de la federal en dichos domicilios, en el último minuto. El oficial que había coordinado el operativo contra Beltrán fue asesinado esa misma noche en el garaje del edificio donde vivía con sus padres por cinco sicarios de Tepito.

Más tarde se supo que un compañero había abierto su locker, había sacado copias de sus llaves, y las había entregado a quien dirigió a los sicarios. Al oficial lo esperaron dentro del garage con las luces apagadas. Le metieron once tiros. Se le consideraba el “cerebro” de García Luna en la guerra contra el narco.

El inspector de operaciones Edgar Bayardo siguió recibiendo informes del Mayo. Supo que en una casa del Desierto de los Leones, en la que incluso había zoológico, el contacto colombiano de los Beltrán, Harold Poveda, estaba celebrando una fiesta con prostitutas de lujo. Se realizó una incursión. Los testigos señalaron más tarde que a Poveda lo habían dejado ir a cambio de 500 mil dólares, y que a cambio los federales se habían quedado con las chicas.

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García Luna y T-MEC: un gran día para el presidente | Carlos Loret de Mola

Historias de Reportero

Fue aprehendido por las autoridades de EU, de las que tanto presumía su aval, respaldo y confianza

La investigación que llevó a la aprehensión en Texas de Genaro García Luna por presuntamente recibir millones de dólares del cártel del Chapo Guzmán y ayudarlo a introducir toneladas de droga a Estados Unidos, pone a varios de sus excolaboradores en la mira: Luis Cárdenas Palomino, José Antonio Polo, Maribel Cervantes, Ramón Pequeño, Facundo Rosas. De ellos, casi todos están en actividades privadas. La única con cargo público es Maribel Cervantes, secretaria de Seguridad en el gobierno del Estado de México.

Pero eso es revisando el organigrama hacia abajo.

Porque si lo revisamos hacia arriba, es un golpe que salpica al que era su jefe, el entonces presidente Felipe Calderón, quien está ahora en el intento de formar un partido político opositor al gobierno. García Luna no sólo era su secretario de Seguridad Pública. Era por mucho el hombre que mandaba por encima de todos en los temas del combate al narcotráfico. Dentro del gabinete de seguridad, bromeaban que García Luna era el jedi, y Calderón su joven padawan. Estaba de moda la Guerra de las Galaxias.

Los secretarios de Defensa y Marina, los varios que pasaron por Gobernación, y los varios procuradores Generales de la República en el gabinete calderonista, se quejaban de cómo García Luna tenía la última palabra en las estrategias y las acciones contra el crimen, y de cómo para él nunca había escasez de recursos. La multimillonaria creación de Plataforma México, quizá el ejemplo más acabado.

Eran tiempos de gloria para García Luna. En contraste con lo que enfrenta desde ayer martes, cuando fue aprehendido por las autoridades estadounidenses de las que tanto presumía su aval, respaldo y confianza, al grado que al terminar su tarea de funcionario se avecindó por allá.

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Día de fiesta por el T-MEC | Ana Paula Ordorica

Brújula

Fue un día de fiesta en Palacio Nacional. Para firmar el adendum de la ratificación del T-MEC se reunieron las delegaciones de México, Estados Unidos y Canadá, encabezadas por el presidente López Obrador, el canciller Marcelo Ebrard y el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, por la parte mexicana; Robert Lighthizer y Jared Kushner, por parte de EU, y Chrystia Freeland del lado canadiense.

Sabemos que en la recta final de la negociación sobre la ratificación hubo cuatro temas espinosos: el laboral, el ambiental, el de medicamentos y los aranceles al acero y al aluminio. Sobre estos temas se logró un adendum en donde los canadienses se sentaron a esperar qué lograban acordar primero los demócratas con los sindicatos de Estados Unidos; luego los demócratas con la Casa Blanca y por último voltearon a ver qué es lo que diría México sobre las nuevas exigencias que se le harían al país.

Todo indica que van a ser fuertes las exigencias para México. Que si bien no entrarán inspectores estadounidenses al país para revisar que se cumplan las leyes laborales, sí habrá un mayor escrutinio en este sentido lo que será probablemente un golpe a algo que nunca he entendido como orgullo nacional: “la mano de obra barata mexicana”.

La verdad es que el mundo ha cambiado. Las ganancias del libre comercio que han dejado atrás a los trabajadores que simplemente ven cómo se enriquecen los dueños de las grandes multinacionales ya no es un escenario sostenible.

Quien crea que sí, puede voltear a ver a las dos grandes democracias: Estados Unidos y Gran Bretaña. En ambos países han ganado liderazgos llevados hasta el poder por el hartazgo de las clases medias trabajadoras. En EU los trabajadores de cuello azul de estados como Ohio, Wisconsin y Pennsylvania, que eran leales a los demócratas, se cansaron de condiciones lamentables de trabajo y prefirieron votar por Trump. En Gran Bretaña, los cansados con una situación económica precaria de cuyas causas culpaban a los migrantes, votaron por el Brexit y mañana muy probablemente lo ratifiquen en las elecciones convocadas por Boris Johnson.

En México urgen mejoras laborales desde hace décadas. Entiendo que parte del descontento con lo acordado ahora tiene que ver con la preocupación de que Estados Unidos utilice argumentos de incumplimientos laborales para justificar un proteccionismo comercial, pero si no queremos que estos argumentos sean utilizados, lo mejor que podemos hacer es que se mejoren las condiciones laborales y que los sindicatos sirvan para representar a los trabajadores. ¡Adiós a los millonarios liderazgos sindicales (Romero Deschamps, Napoleón Gómez Urrutia) con trabajadores en situaciones precarias!

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T-MEC: secuestro de la conversación | José Carreño Carlón

Agenda Pública

Panorama desde Nueva York. En espera del resultado neto de los encuentros de ayer en México en el marco de una nueva firma del T-MEC en Palacio Nacional, con la presencia estelar del presidente López Obrador y el yerno de Trump, más un telefonema de Trudeau, los mensajes que me apabullaron durante la fría mañana neoyorquina de este martes señalaron dos ganadores en el acuerdo comercial que sustituirá al TLCAN. Los dos, a costa de valores e intereses mexicanos. La mayoría demócrata de la Cámara de Representantes celebraba las cláusulas intervencionistas en los asuntos laborales internos de México. Y la Casa Blanca, aparte de atribuirle el acuerdo a Trump como un éxito personal, festejaba las regresiones proteccionistas en favor de empresarios estadounidenses y en contra de las inversiones y las exportaciones mexicanas en diversos rubros, con su respectivo efecto en la pérdida de empleos en México.

En contraste, la mayor parte de los medios mexicanos vitoreaba el fin de las negociaciones porque supuestamente se habría evitado traspasar las líneas rojas del intervencionismo y el proteccionismo extremos exigidos por uno y otro de los bandos estadounidenses. Cierto: también incluyeron nuestros medios las reservas y los recelos empresariales sobre lo cedido a las presiones de Estados Unidos. E incluso algunos recogieron advertencias de especialistas sobre el riesgo de que lo eventualmente entregado repercuta en certezas más perjudiciales para la estancada economía mexicana que el peso de la incertidumbre que se estaría removiendo con el acuerdo, según los mensajes oficialistas de nuestro país.

Acá en su país, demócratas y republicanos detallarán y acaso exagerarán, en los próximos meses de campaña electoral, lo impuesto a los negociadores mexicanos. Y ello contrastará con la previsible euforia de los mensajes oficialistas que se habrán producido allá en México tras la visita de los negociadores de Estados Unidos y Canadá. Por lo pronto, aquí, tanto Trump como la líder Nancy Pelosi de los demócratas compitieron desde ayer temprano por ver quién exaltaba más las ventajas obtenidas, mientras que los mensajes colocados ayer mismo en los medios de la mañana por el oficialismo mexicano se reducían a subrayar que los negociadores mexicanos habrían logrado poner algunos límites a las pretensiones estadounidenses.

Dos narrativas. Ante este contraste entre las narrativas en el tema del acuerdo comercial, vale la pena reflexionar sobre el juego de los actores públicos del mundo por ver quién logra el mayor control de las conversaciones y los debates de las personas y los grupos sociales. Y en este punto, vale la pena también contrastar la retórica más bien anuente y en todo caso a la defensiva del presidente López Obrador frente a Estados Unidos, con su retórica ofensiva en el plano doméstico. El hoy presidente aprovechó como candidato las reglas de ese juego de la democracia mediática, explotó las debilidades y torpeza de rivales y malquerientes y ganó finalmente la partida al imponer en la agenda pública sus diagnósticos —escatológicos— sobre una magnificada podredumbre nacional, así como sus propuestas —redentoristas— impregnadas de voluntarismo dadivoso, para ganar la elección de 2018.

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