Tengan para que aprendan, más mañaneras | Periodistas El Universal

Bajo Reserva

Tengan para que aprendan, más mañaneras

Al presidente Andrés Manuel López Obrador ya no le basta con realizar de lunes a viernes su conferencia matutina en Palacio Nacional, a la cual le invierte unas 14 horas por semana. Ayer el mandatario advirtió que para responder “a calumnias, mentiras y noticias falsas”, podría ofrecer conferencia de prensa matutina también los fines de semana. Es decir, además de hacer sus giras de trabajo por el interior del país, López Obrador invertiría unas cuatro horas más para encontrarse con los medios de comunicación. Nos aseguran que lo dicho por el Presidente no es una propuesta vaga, comentan que en verdad se realiza el análisis y que hay una gran factibilidad de que haya versión sabatina y dominical de la conferencia de prensa. Dicen que mientras algunos comenzaban a pensar que el modelo se estaba desgastando, en realidad pronto podría crecer esta estrategia de comunicación.

¿Estará Mario Delgado haciéndose otro check up?

El que tuvo ayer su propia reunión con nuevos designados del Comité Ejecutivo Nacional de Morena fue el recién nombrado presidente interino, Alfonso Ramírez Cuéllar. Nos dicen que por su oficina en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública en la Cámara de Diputados desfilaron algunos morenistas con cargos nuevos, como la diputada Xóchitl Zagal, quien quedó electa como secretaria de Organización del partido. Luego de entregar su solicitud de licencia, Ramírez Cuéllar mantuvo reuniones privadas en otro sitio. Sin embargo, el que aún no han dicho “esta boca es mía” es el aspirante a la dirigencia nacional, el diputado y coordinador de la fracción morenista, Mario Delgado. ¿Le habrán comido los ratones la lengua a don Mario o andará ocupado haciéndose otro check up?

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Preocupación por el narco | Editorial El Universal

En 2019 los grupos del crimen organizado incurrieron en acciones que probablemente se habían visto antes de manera ocasional, pero el año pasado formaron parte de una serie de eventos casi consecutivos que únicamente sirvieron para confirmar su poder de acción y el nivel de impunidad.

En ese rubro se encuentran tres hechos destacados: la violencia desatada en calles de Culiacán para liberar a uno de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, que había sido detenido por el Ejército; la masacre de tres mujeres y seis niños pertenecientes a la familia LeBarón, en Sonora, y la incursión de integrantes de bandas del narcotráfico en la localidad de Villa Unión, Chihuahua, que dejó 22 muertos.

A nivel nacional esos hechos desencadenaron una ola de críticas por la falta de resultados de la administración federal para contener, indagar y castigar la violencia. A nivel internacional se generó una preocupación por la situación en el país. Una nueva versión de ese temor se registra hoy en el informe de la organización ACLED sobre los 10 conflictos más preocupantes en 2020, que publica EL UNIVERSAL.

La agrupación estudia conflictos armados alrededor del mundo y es financiada por el Ministerio de Exteriores de Países Bajos y la Oficina Federal de Exteriores de Alemania, entre otras instancias. Sus reportes son usados como referente por instituciones académicas, centros de investigación y actores globales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y el Comité Internacional de la Cruz Roja.

En su estudio más reciente la asociación alerta sobre el riesgo de que los cárteles de la droga se transformen en organizaciones insurgentes. “El débil aparato de seguridad, aunado a la fragmentación de los grupos armados, indica que el conflicto continuará extendiéndose e intensificándose en 2020, con la posibilidad de que se convierta en una insurgencia”.

¿Es desmesurado el informe? Muchos podrían considerarlo así, pero no hay que olvidar que en varios municipios del país el crimen organizado impone candidatos o elimina a los que no se alinean. En numerosas localidades se ha vuelto un efectivo cobrador de impuestos, por medio de la extorsión. Además, en ciudades importantes los medios han eliminado información sobre la actividad de esos grupos, porque así lo ha exigido el crimen.

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La resurrección de una calle histórica | Héctor De Mauleón

En Tercera Persona

En la ciudad de México, la Avenida Hidalgo fue durante casi un siglo una especie de pariente pobre de su calle hermana: la Avenida Juárez.

Parecía que a ambas las separaba algo más que el manchón verde de la Alameda. En Avenida Juárez se levantó un palacio de mármol, un hemiciclo bellísimo, algunas de las mejores salas de cine de la metrópoli y varios hoteles de lujo.

Juárez era la calle de las librerías, los bares, las tabaquerías y las tiendas llenas de “mexican curious”. La calle de “los turistas adoradores de ‘Lo que el viento se llevó’”, y de “las millonarias neuróticas cien veces divorciadas” y de “los gangsters y Miss Texas”, como reza el viejo poema de Efraín Huerta.

Juárez era la calle a la que la gente salía a escaparatear. Una calle digna de aparecer en varios filmes de la Época de Oro del cine mexicano (en la película “En la palma de tu mano”, de 1951, ocupa un papel estelar al lado de Arturo de Córdova y Leticia Palma).

A pesar de estar tendida sobre la calle más antigua de América, la vieja calzada de Tlacopan que conectaba el corazón de México-Tenochtitlan con Popotla y Tacuba; a pesar de contar con dos de los templos más bellos y antiguos de México, Santa Veracruz y San Juan de Dios; a pesar de tener un museo con una de las colecciones de arte virreinal más prodigiosas del país (el Franz Mayer), y de correr hacia los muros de piedra rojiza del Hotel Cortés, donde alguna vez estuvo la antigua Hostería de Santo Tomás de Villanueva (considerada por muchos el primer hotel de la ciudad), a Avenida Hidalgo pareció perseguirla siempre la mala suerte.

Hay calles que tienen mal fario. Más anclada a la vida del barrio popular que la roza, Santa María la Redonda, que a los variados prestigios del Centro Histórico, esta calle, conocida durante los últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX como Avenida de los Hombres Ilustres, sufrió como pocas los embates de la incuria, el olvido, los desastres naturales.

Hasta 1899 la adornó un acueducto de piedra, conformado por 900 arcos. Desde tiempos de Moctezuma, dicho acueducto llevó a la Ciudad de México la llamada “agua delgada”, que los vecinos usaban para beber. El gobierno de Porfirio Díaz mandó derribarlo. Esto marcó el comienzo de la decadencia de la avenida.

En la esquina con Eje Central se había alzado desde el siglo XVI —y con las modificaciones inevitables— la casa de la Mariscala de Castilla, que contó con hermosos balcones salidizos y un llamativo pretil lleno de almenas. En 1943 esta casona fue derribada para que se construyera en su lugar un moderno edificio de estilo Decó, el Edificio de La Mariscala. La obra se llevó de paso una hilera de construcciones de los siglos XVIII y XIX, entre ellas, la casa que diseñó para sí mismo el célebre Manuel Tolsá (misma en que murió de una úlcera péptica en la Navidad de 1816), y la casa en que habitó el novelista Vicente Riva Palacio.

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Abrazos, Andrés, no madrazos | Luis Cárdenas

“La ira es como el fuego; se apaga al primer chispazo o después es muy tarde”, Giovanni Papini.

En la Mira

Esos son, ellos son, esos son los que ensucian la nación…

Sí, seguidores de un hombre que sienten divino, súbditos y nunca ciudadanos, alfombras que no llegan ni a la escupidera para su amo, arrastrados, solovinos abyectos por un cariñito del poder que nunca llegará, refracciones obtusas de un enano director acomplejado, porque no se mueven solos, títeres del odio, lamesuelas de lo corriente, huérfanos de los sesos que les regalarían una idea propia… Sí, ellos son, esos son los que ensucian la nación.

Se sienten patriotas y no alcanzan ni el mote de porristas, tampoco me malentienda, son harto peligrosos, les basta un comando, un chiflido, un chasquido, un simple guiño para que se abalancen, cual bestias salvajes, contra el objetivo que les marque su dueño, son la chusma en versión renovada, la oclocracia 2.0.

Tienes que ser muy mezquino para echarle montón a un padre que exige medicinas para su hija con cáncer… O, de plano, muy idiota para creerse el cuento de que los papás, de que las víctimas de la violencia y sus llantos y su desesperación son, en secreto, un parto ideológico y malogrado del expresidente Calderón y los conservas que no quieren perder sus privilegios.

Pero, también, ellos son el resultado de mucho abandono, de una marginacion terrible que por décadas fue germinando rencores y vileza, resquemores que se pintan de superioridades morales y orillan al país al borde de la histeria para todos.

Sí, muchos de ellos no pueden entender el dolor ajeno porque han vivido en él desde siempre, porque la chingada los devoró desde hace generaciones y les condenó a la ignorancia, los convirtió en autómatas con sed de venganza, manipulables hasta la médula… Sí, también ellos son víctimas del sistema.

Estamos a unos pasos de que los gritos se vuelvan golpes y los golpes más muertes, urge un llamado a la reconciliación de todos desde arriba y hasta abajo pero no parece que nadie quiera serenarse y esto ya excede la catarsis para abrir las puertas a la paranoia.

Andrés Manuel no busca eso, pero sin quererlo construye una distopía que será difícil detener en breve tiempo y nos llevará a mirarnos entre hermanos con las gafas del coraje y la vendetta. El presidente no puede estarle apostando a eso, el jefe de la nación deberá asumirse como estadista y nunca más como un inquisidor presto al sambenito y capirote. Su mayoría no votó por eso.

Alguien en su equipo más cercano, y él sabe quién es, azuza todos los días en las redes, se dedica a sembrar odio para destruir al adversario y tratarlo como enemigo… Eso no es cristiano, eso no es lopezobradorista.

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AMLO, la polarización y las urnas | Roberto Rock L.

Para Héctor de Mauleón, Ciro Gómez Leyva y Sergio Aguayo.

Retrato Hereje

Partidos opositores a Morena, en particular Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC), avanzan en estrategias y negociaciones a fin de arrancar, tan temprano como en mayo próximo, un plan para imponer en los comicios de 2021 una nueva geografía electoral que frene la influencia del presidente López Obrador y hunda a su partido, Morena.

Esos partidos saben ya que los estados del sur-sureste serán territorio AMLO al menos hasta 2024, casi sin importar lo que pase. Que en el noreste (Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas), existe una amplia estima por el Presidente, pero no por su partido. Que en el centro (y aun ahí, con matices) radica el principal polo opositor a la llamada cuarta transformación. Y que en el noroeste (Sinaloa, Sonora y las Baja California) el aval a López Obrador dependerá de qué tipo de candidatos exhiban su aval en la cita con las urnas.

El diseño de la propuesta opositora está marcado por sucesivos ciclos de encuestas en todo el país, por lo que se tiene una hoja de ruta cuya más alta prioridad será arrancar a Morena las mayorías parlamentarias que hoy le permiten aprobar con comodidad (por su peso numérico y el de sus aliados) reformas constitucionales en la Cámara de Diputados, y hacerlo también en el Senado gracias a la sumisa actitud de bancadas como las del PRI, cuyos integrantes encaran el dilema de entrar al juego democrático o procurar impunidad para el pasado inmediato.

El mapeo que han permitido las encuestas arroja a un panorama político fascinante, solo al revisar las regiones listas a seguir a López Obrador hacia el precipicio si es necesario; aquellas en la que el tabasqueño goza reconocimiento, pero su partido, Morena, resulta inaceptable o se le exigirá tener candidatos de alto perfil para ser tomado con seriedad. Y aquellas zonas que se declaran refractarias al tabasqueño.

En 2021, cada vez más cerca, se renovará en su totalidad la cámara baja federal, y habrá comicios locales en 30 de las 32 las entidades del país (con la excepción de Durango y Edomex). Especial atención merecerán 15 estados que elegirán nuevo gobernador: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Las dirigencias partidistas, que trazan la logística en la asignación de recursos para campañas y candidatos, dan por descontado triunfos generalizados de Morena en el sur-sureste (con excepción de Mérida), incluida la gubernatura de Campeche, donde el gobernador con licencia Alejandro Moreno, presidente del PRI, luce dedicado a facilitar el triunfo de Morena en su estado.

En las mismas se halla el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, alejado del PRI para cuidarse las espaldas. No mucho más puede decirse de Colima, Michoacán, Zacatecas o Tlaxcala. Morena arrasará ante gobiernos presuntamente opositores pero en realidad ausentes y colaboracionistas.

En Sonora los factores serán diferentes, pero el producto el mismo. Ante la falta de un abanderado opositor sólido, panista o priísta, el ungido por López Obrador contará con ventaja de entrada, aun si como se prevé, resulte ser Alfonso Durazo, que llegaría a una gubernatura sin una acreditación sólida en sus anteriores encargos políticos. Algo semejante ocurriría en Guerrero, donde el riesgo mayor para Morena son las pugnas entre sus precandidatos.

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De las redes a la calle, el odio contra el que piensa diferente | Alonso Cedeño

Laboratorio de Redes

“Traidores”, llamaron a quienes participaron en la Caravana por la Justicia y la Paz.

Lo habíamos comentado con oportunidad, los medios sociales digitales están siendo el escaparate ideal para ventilar el odio y la intolerancia que existe a la diferencia. La arquitectura de esta sociedad virtual permite que cualquiera pueda opinar anónima o personalmente de casi cualquier tema. Los sentimientos que sostienen a la narrativa en general son de temor y asco, que se traducen en odio.

Muchos a manera de consuelo se decían y decían “lo bueno que la vida real no es Twitter”. Esto era parcialmente cierto, hasta ayer, cuando la Caravana por la Verdad, Justicia y Paz arribó al Zócalo de la Ciudad de México. Simpatizantes del presidente Andrés Manuel López Obrador agredieron a los familiares de las víctimas de la violencia en el país. Entre todos los insultos que les lanzaron nos debe preocupar uno: “traidores”. A partir del domingo 26 de enero de 2020 exigir justicia (o cualquier otra legítima demanda) al gobierno federal, será catalogado como traición. Quizá traición a la patria, porque también se pidió la extradición de los integrantes de la familia LeBarón. A esa patria encarnada bajo una consigna personal: “es un honor, estar con Obrador”.

Lo que los medios sociales digitales dijeron sobre la caravana a lo largo de los días en que se esperaba su arribo a la capital del país, fue un tema que tuvo un impacto de 83 millones, con 22 millones de interacciones, 3,984,125 reacciones, 341,265 comentarios, 4,985,234 de compartidos y 12,784,347 reproducciones.

Las siguientes tendencias se detectaron durante la marcha, pero no tuvieron un auge mayor, ya que fue opacada por la muerte de Kobe Bryant: LeBaron con alcance de 24 millones, simpatizantes de AMLO 52 millones, #MarchaPorLaPaz 59 millones, #LeBorrachon 31 millones y Sicilia 42 millones.

La conversación se dividió en dos grandes bloques, los que critican la sordera de las autoridades y los que critican a quienes se manifiestan porque consideran un ataque a la persona de quien hoy tiene el poder ejecutivo. El 24% lamenta que el gobierno de Obrador no acepte la crítica ni la responsabilidad de sus acciones y el 21% señala a los agresores de los manifestantes como enviados del presidente. El 29% de la audiencia dijo que los opositores a la 4T harán todo lo posible por hacerla quedar mal, el 14% atacó a los Le Barón y les dijo que andan en malos pasos y por eso los mataron; mientras que el 12% dice que Javier Sicilia es un payaso que tuvo nexos con gobiernos pasados.

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Funcionario de BC es investigado por caso Ayotzinapa | Corresponsales de El Universal

Kiosko

Funcionario de BC es investigado por caso Ayotzinapa

Nos platican que en Baja California el diablo anda suelto en el sistema carcelario, pues en la última semana se registraron dos sensibles bajas. Primero, nos relatan, salió el director de Centros de Reinserción estatal Marcos Esteban Juárez Escalera, alias Caminante, quien presuntamente es considerado pieza clave en la investigación de la FGR y la CNDH por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ya que fue director de la Policía Ministerial en Guerrero durante el gobierno de Ángel Aguirre Rivero y, ahora, ante la ola de cuestionamientos, pidió licencia para “limpiar su buen nombre”. ¡Ejem! Nos detallan que la otra salida fue en la Coordinación de Atención del Servicio Integral Penitenciario, donde se fue la exdiputada panista Claudia Hernández La Chula —quien apoyó la llamada Ley Bonilla en la pasada legislatura— por no cumplir con los requisitos en educación profesional ni aptitudes. Deberían revisar su “reclutamiento”, pues en tres meses de gobierno ya van varias bajas.

Alista Matamoros peticiones para AMLO

Desde Tamaulipas, nos cuentan que quien anda preparando su lista de “buenos deseos” es el alcalde morenista de Matamoros, Mario Alberto López Hernández, conocido como La Borrega, pues ayer —durante el inicio del ciclo escolar del Tecnológico local— anunció que pedirá al presidente Andrés Manuel López Obrador que saque la Administración General de Aduanas de Nuevo Laredo —gobernado por el PAN—, pues dijo que ahí se instaló por capricho político y alzó la mano para que se coloque en su municipio. Nos aseguran que don Mario, además, dijo que busca la construcción de un aeropuerto regional para potencializar a Matamoros. Don Mario es conocido por su buen humor, ¿será este otro de sus chistes o el capricho será suyo ¡Ups!

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De marranos, chicharroneros y otras fábulas | Salvador García Soto

Serpientes y Escaleras

Lo peor que le puede pasar a un gobierno y a un gobernante es cerrarse y escuchar sólo a quienes piensan igual que él y alaban su proyecto, sin atreverse jamás a decirle cuando algo no está bien o está equivocado. Descalificar a rajatabla a las opiniones disidentes y considerar que toda crítica o cuestionamiento representa la voz de un enemigo político, lo único que hace es que los gobernantes se aíslen a percibir solo una visión unilateral que los va distanciando de la realidad y de sus gobernados, al tiempo que fomenta una intolerancia autoritaria hacia todo aquel o aquellos que no sigan ciegamente la visión oficial.

Algo no está bien cuando un subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, la dependencia constitucionalmente encargada de velar por la gobernabilidad, de conducir el diálogo político con la oposición y con los otros niveles de gobierno y cuidar la protección de los derechos humanos, decide llamar “marranos” a “los malquerientes de la 4T” y colocar al gobierno como un “chicharronero” que debe hacer “oídos sordos” ante “los chillidos” de los cerdos, algo no está bien en la percepción y la visión política de quienes detentan el poder.

Porque se puede rebatir y debatir con argumentos e incluso, como defiende constantemente el presidente López Obrador, el gobierno puede hacer valer el derecho de responder a sus críticos y discutir sus cuestionamientos. Pero se esperaría que, desde el Jefe del Ejecutivo hasta sus colaboradores de gabinete, mostraran más altura, sensatez y sensibilidad política para entender que, por su condición de gobernantes y representantes del poder público, le da un peso y una resonancia mayor a sus palabras y que, cualquier respuesta dada a un crítico del gobierno, sea este político opositor, periodista, analista, activista, representante de la sociedad civil o cualquier simple ciudadano, toma otra dimensión cuando quien la pronuncia es un funcionario público con poder.

La desafortunada cita del subsecretario de Gobernación —tomada de un refrán popular que no por serlo es menos fuerte y directo en la intención de sus palabras— se produce justo en un contexto de polarización y violencia verbal que exacerba las diferencias políticas e ideológicas entre los mexicanos y que abona a un ambiente enrarecido y crispado en la vida pública y política del país. Generalizar con la expresión “malquerientes de la 4T” a quienes piensan distinto o ejercen su derecho constitucional a la libre expresión y a la crítica hacia el gobierno ya es cuestionable viniendo de un abogado experto en temas legales como es Ricardo Peralta, pero equiparar a esos críticos con “marranos” que emiten chillidos y al gobierno de López Obrador con un chicharronero es, a todas luces, un desacierto mayúsculo y una falta de seriedad y de mesura políticas.

Lo más terrible es que en su dicho popular el funcionario que debe velar por la gobernabilidad y la estabilidad políticas evoque algo tan violento como el sacrificio de un cerdo. Porque aún en la matanza a cuchillo, que es la forma tradicional o incluso en la masacre más regulada y tecnificada de los rastros, a ningún puerco se le debe sacrificar sanguinariamente y sin antes haberlo aturdido de un golpe en la cabeza o con algún tranquilizante que le disminuya el dolor, según establece la Norma Oficial Mexicana que regula los sacrificios animales en nuestro país. Así que, antes de meterse a “chicharroneros” valdría la pena que los funcionarios del gobierno federal entendieran un poco más cuál es el papel y la responsabilidad que tienen en sus cargos. No vaya a ser que, de sacrificio en sacrificio, nos lleven a todos al matadero.

Y ya para rematar, ahí le va al subsecretario otro refrán, menos violento y agresivo que el suyo, ahora que anda metido en el lenguaje carnicero: “Por San Andrés, toma el puerco por los pies; si no lo puedes tomar déjalo para Navidad”. Y si no lo toman, en una de esas el marrano los sorprende en el 2021.

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En documento oficial interno, el gobierno admite su culpa en el desabasto de medicinas | Carlos Loret de Mola

Historias de Reportero

Un documento oficial demuestra que la Secretaría de Hacienda generó el desabasto de medicinas por implementar una nueva estrategia de compras. Prueba también que Hacienda sabe que seguirá habiendo desabasto hasta marzo, al grado que ya instruyó a las instituciones de salud pública que se rasquen con sus propias uñas.

El documento, enviado por la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda a la dirección de administración del IMSS, exhibe que en su segundo año de aplicación, el método de juntar las compras de medicamento (con el argumento de que así se ahorra dinero y se acaba la corrupción) sigue generando un caos que termina afectando la operación cotidiana de los hospitales públicos del país.

El oficio prueba que al más alto nivel del gobierno saben perfectamente que los problemas de desabasto de medicinas se han originado en la mala instrumentación de su decisión de compra. Y que eso de decir que es un asunto sólo del Hospital Infantil Federico Gómez, o que es culpa de un complot de farmacéuticas, o que es por algún directivo hospitalario corrupto, son mentiras. Deja en claro lo que los responsables de otras instituciones del sector han venido señalando desde el año pasado: el método de compra no se ha hecho correctamente y son los usuarios de clínicas y hospitales públicos los que pagan los platos rotos.

El documento se refiere concretamente a la compra “consolidada” de medicamentos y material hospitalario efectuada en noviembre del año pasado, que ha dejado un vacío de abasto para este primer trimestre de 2020.

Ante la solicitud del IMSS de ayuda para enfrentar el problema, enviada por escrito el pasado 22 de enero, la oficial mayor de Hacienda, Thalía Concepción Lagunas Aragón, informa al administrador del Seguro Social que las entregas de lo comprado en noviembre de 2019 comenzarán en marzo de este año, por lo cual la cobertura de las necesidades durante este primer trimestre es responsabilidad de las instituciones de salud.

La funcionaria de Hacienda afirma en su escrito que las instituciones tienen las opciones de ampliar con los proveedores los contratos vigentes durante 2019 o bien pedirles que les hagan entregas anticipadas de las compras que entran en vigor a partir de marzo.

Si esas dos vías han sido “agotadas”, agrega el oficio, entonces las instituciones tienen que arreglárselas por su cuenta. Eso sí: les advierte que están obligadas por ley a garantizar la atención a la población.

El documento oficial, que se puede consultar íntegro en carlosloret.com y en la liga al final de este texto, advierte además a la administración del IMSS que si va a realizar compras por su cuenta, se tiene que ajustar a los precios autorizados por la Oficialía Mayor, por lo que le adjunta la lista de costos de medicamentos y materiales establecido en las bases de la convocatoria de la compra consolidada para 2020. El administrador del IMSS, José Antonio Olivarez Godínez, le pide a la oficial mayor Lagunes autorización para realizar compras para los primeros cuatro meses de este año y la funcionaria de Hacienda le contesta: que lo resuelva el IMSS.

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Caravanas migrantes: una emergencia migratoria no resuelta | Pilar Lozano Mac Donald

En lo que va del actual gobierno, hemos visto que la política de atención al tema migratorio ha tenido sobresaltos y las autoridades han actuado de acuerdo a la coyuntura, sin que veamos una política pública bien definida, con claridad en los objetivos y una estrategia bien coordinada. Por el contrario es evidente una bipolaridad gubernamental, pues, al inicio del gobierno de López Obrador se planteaba una “política de brazos abiertos”, en la que incluso se alentaba la llegada de migrantes por la frontera sur, y meses después se implementa una “política de puño cerrado”, que busca a toda costa frenar esa migración.

El cambio de una política amiga hacia el migrante por una que lo rechaza, tuvo su origen en las presiones y la firma del acuerdo migratorio con Estados Unidos. Fue a partir de ese acuerdo que las decisiones en materia migratoria sufrieron una metamorfosis, edificando el muro que tanto pregonó Donald Trump, ya no en la frontera norte, sino en la Frontera sur de México.

Con la Guardia Nacional en funciones de patrulla fronteriza, el gobierno federal se ha convertido en ejecutor de la política migratoria del gobierno de Estados Unidos. Con ello, se perdieron muchas cosas: México dejó atrás la tradición de lucha por el respeto a los derechos de los migrantes y perdió calidad moral para defender los derechos de los migrantes mexicanos.

Las caravanas migrantes han sido un reto para las autoridades mexicanas, que se traduce en una evaluación del gobierno de Estados Unidos sobre el cumplimiento, por parte de México, sobre los términos del acuerdo que, en términos generales obliga al gobierno actual a contener los flujos Migratorios.

Esas mismas caravanas que, llevan consigo anhelos de progreso y refugio ante la violencia, también se han traducido en un verdadero crucigrama, al que el gobierno no encuentra solución, ya que cada caravana deriva en un conflicto que pone en la mesa de discusión la urgencia de una política migratoria de Estado, que deje atrás la improvisación y la aplicación de políticas de contención ajenas a nuestro país.

En este contexto los recientes acontecimientos, en los que poco más de mil mujeres, hombres y menores de edad ingresaron a territorio nacional, con el propósito de cruzar el país para llegar a Estados Unidos y que recibieron como respuesta el uso de la fuerza de la Guardia Nacional para frenar su paso, muestran la incapacidad institucional del gobierno mexicano para atender las demandas de ingreso, tránsito y destino de migrantes.

El desmedido interés por frenar las caravanas migrantes y con ello, quedar bien ante Trump ha llevado las acciones del gobierno mexicano a extremos inusitados, sólo comparados con las acciones que durante décadas ha realizado la patrulla fronteriza de Estados Unidos para detener a los migrantes mexicanos.

Sin duda, las consecuencias de esta acción en la frontera sur de México se verán reflejadas en la condena por las violaciones a los derechos humanos de ciudadanos de Centroamérica, como ya sucede a nivel internacional, y en la pérdida de calidad moral en la región.

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