Pandemia: ¿la ambición por el placer, el poder y el dinero? | Óscar Mario Beteta

En Petit Comité

Puede ser curioso. Podría ser una casualidad. Pero hay hechos que dan pie a la reflexión. O a la fantasía. En todo caso, es una “fantasía” llamada Covid 19, paradójicamente anclada a la realidad. He aquí algunos datos para armarla.

Ese virus fue reportado inicialmente el 7 de enero de 2020 por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China, pese a que, en diciembre de 2019, la Comisión de Salud Municipal de Wuhan, alertó de 27 casos de un tipo de neumonía desconocida y siete eran graves.

La OMC declaró el mal como pandemia hasta el 11 de marzo de 2020. Para entonces, la tragedia y el drama estaban en todos lados. Se sabía de muertes y contagios. El temor y la incertidumbre atenazaban al mundo. Lo paralizaban. Le daban un vuelco.

En paralelo con la devastación en Wuhan, con 11 millones de habitantes, todo se hacía bien y rápido. Se tendió un cerco para evitar la propagación. En semanas, comenzó a regresar una cierta normalidad. Recién “hubo un rebrote” y se aplicarán pruebas a todos.

Mientras el coronavirus asfixia a los demás, en China, con mil 400 millones de habitantes, ciudades como Shanghái, Beijing, Hong Kong, Nankín, Cantón, la pandemia prácticamente no ha sido noticia.

En contraste, EU es el desastre es total. Con unos 360 millones de ciudadanos, registra más de 84 mil decesos y cerca de 1.5 millones de contagios. Nueva York, símbolo del capitalismo, es la ciudad más golpeada.

Aunado a lo anterior, el médico chino Li Wenliang, quien advirtió sobre el brote, murió de coronavirus después de que la policía le advirtiera que “dejara de hacer comentarios falsos y de propagar rumores”. El 7 de mayo, Bing Liu, otro médico chino que investigaba la cura, fue asesinado en Pittsburgh y su atacante “se suicidó”.

Primero por su incapacidad y luego por su impotencia para encarar el desafío, calificándolo como más grave que los atentados a Pearl Harbor y al World Trade Center, Trump acusa a China de haber originado el coronavirus en el laboratorio. Por eso, ayer dijo que, por “ahora”, no quiere hablar con su homólogo, Xi Jinping.

Su secretario de Estado, Mike Pompeo, también señala a China como culpable y el miércoles el FBI y la Agencia de Seguridad de EU alertaron que organizaciones que investigan la enfermedad pudieron sufrir ataques cibernéticos.

En el Instituto de Virología de Wuhan, se albergan los patógenos más peligrosos del mundo. ¿Pudo haberse “escapado” el del Covid19, que ha puesto en jaque a la Humanidad, obligándola a cambiar las formas de conducta, de relación y de vida que conoció?

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Algo más sobre el decretazo | Alejandro Hope

Plata o Plomo

El miércoles, por falta de espacio, se me quedaron en el tintero varias reflexiones sobre el decreto presidencial autorizando el uso legal de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública. Además, en estos dos días, me llegaron varias preguntas muy pertinentes sobre el tema.

Va entonces un esfuerzo por complementar la columna del miércoles y responder a las inquietudes de mis amables lectores:

1. No había obligación legal de emitir un decreto de esta naturaleza. El artículo quinto transitorio de la reforma constitucional aprobada en 2019 señala que “el Presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria.” La palabra clave es “podrá”: a resultas de esa norma, el presidente tiene la facultad, no la obligación, de usar a los militares como policías. Esto fue una decisión consciente, no un mandato de ley.

2. ¿El decreto se ajusta entonces al texto constitucional? No, porque en la propia reforma se establecen condiciones para el uso de los militares en tareas de policía. Dice el quinto transitorio que se puede disponer de la fuerza armada permanente para funciones de seguridad pública “de manera extraordinaria”. Y por extraordinario debe entenderse lo que señaló la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la resolución que inspiró el mentado artículo: excepcional, temporal y restringida. No hay en el decreto ningún parámetro para acotar temporal, espacial o funcional para el uso de las fuerzas armadas. Están para prácticamente todo, en todo el territorio, en todo momento de aquí a marzo de 2024. Eso no es “extraordinario”.

3. Además, el quinto transitorio señala que la intervención militar debe ser regulada y fiscalizada ¿Qué dice a ese respecto el decreto presidencial? Lo siguiente: “las tareas que realice la Fuerza Armada permanente en cumplimiento del presente instrumento, estarán bajo la supervisión y control del órgano interno de control de la dependencia que corresponda”. Es decir, las fuerzas armadas se van a regular y fiscalizar solas ¿Qué puede salir mal?

4. Pero lo de la subordinación sí se cumple, ¿no? ¿No señaló el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, que “tal apoyo [de las Fuerzas Armadas] estará siempre subordinado a la Guardia Nacional”? Sí, por supuesto. Y Santa Claus vive en el Polo Norte. Ocho de cada diez integrantes de la Guardia Nacional tienen plaza y cobran sueldo en el Ejército o la Marina. Todas las compras de equipo y la construcción de obra pública para la Guardia Nacional corre a cargo de Sedena. Todo el reclutamiento de personal de la Guardia Nacional es realizado por Sedena o Semar ¿Quién suponen que está subordinado a quién?

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Por México y sus Fuerzas Armadas | Ana Lilia Herrera Anzaldo

Cualquier jefe, de cualquier institución, debe garantizar a sus trabajadores las condiciones mínimas necesarias para desarrollar su labor con eficacia, seguridad y certidumbre; tratándose de las Fuerzas Armadas, el presidente de la República en turno, es su Comandante Supremo.

Quien en campaña se manifestó en contra de la militarización del país, desde el poder Ejecutivo emitió esta semana un “acuerdo” en el Diario Oficial de la Federación, para ordenar la participación de las fuerzas armadas en las tareas de seguridad pública, lo que a muchos nos recordó el “memorándum” que él mismo suscribió públicamente, con el que pretendía reformar la Constitución en materia educativa.

Con el sello de la casa, buenas intenciones y cero definiciones, el “acuerdo” establece que, “en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, el presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria”, solo que no precisa dichos conceptos.

Coincidimos en la necesidad de una estrategia de seguridad efectiva y sin duda es una buena noticia que el propio presidente reconozca que en año y medio de su gobierno hemos empeorado, pero ninguna situación extraordinaria debe ser pretexto para trastocar nuestras instituciones y ceder el paso a la discrecionalidad.

Sin duda es urgente un marco normativo que brinde certidumbre, salvaguarde las instituciones, el Estado de Derecho y la gobernabilidad, además de brindar a nuestras fuerzas armadas las condiciones para desarrollar un trabajo de alto riesgo.

Justo lo que buscaba la Ley de Seguridad Interior que aprobamos en 2017 en el Senado: regular la facultad constitucional del Presidente de la República para disponer de las Fuerzas Armadas y Federales (Ejército, Armada, Fuerza Aérea y la entonces vigente, Policía Federal).

Un ordenamiento explícito en la obligación de respetar, proteger y garantizar en todo momento los derechos humanos y sus garantías, que además precisaba los ejes rectores para el ejercicio de dichas atribuciones: racionalidad, temporalidad, subsidiariedad, gradualidad, así como las obligaciones de uso legítimo de la fuerza.

Para que se diera la intervención de las Fuerzas Armadas y las autoridades policiales federales en el territorio, por ejemplo, establecía una “Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior”, bajo dos supuestos: 1) que hubieran sido superadas las capacidades institucionales locales o 2) que existiera falta o insuficiencia de la participación de entidades y municipios para garantizar la seguridad.

La ley que fue votada en contra por quienes hoy son figuras clave del lopezobradorismo, y que en 2019 fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia, preveía que el Presidente de la República determinaría la procedencia de la intervención de la Federación, previa consideración del Consejo Nacional de Seguridad y la Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior debía notificarse al Congreso de la Unión y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Establecía además un procedimiento para regular la participación de las Fuerzas Armadas y obligaba a la creación de un protocolo de actuación para establecer responsabilidades, canales de comunicación y coordinación de las autoridades militares y civiles participantes.

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Trascendió

QUE en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que encabeza Alfonso Durazo, atribuyen más a ignorancia que a mala fe el intento de los detractores del gobierno para desacreditar a los militares y a los marinos, pues el acuerdo que faculta a las fuerzas armadas a tomar funciones policiacas fue aprobado por los legisladores de todos los partidos hace más de un año, el 26 de marzo de 2019, y nadie frenó lo que llaman ahora “militarización” ni la evocan cuando Ejército y Armada emprenden tareas de protección civil y apoyo social a la población.

QUE el Consejo Coordinador Empresarial aprovechó la reunión virtual que tuvo con la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, que encabeza Mario Delgado, para quejarse de que no fueron invitados al encuentro del Consejo de Salubridad General, a cargo de Jorge Alcocer, y llamó a definir juntos un mecanismo de reapertura de actividades tras la fase crítica de la pandemia, considerando proyectos de inversión en infraestructura, vivienda y energía.

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El regreso del Ejército que nunca se fue | Joaquín López-Dóriga

Iré al cielo, me convertiré en viento y entre las nubes, volaré por ti. Florestán

En Privado

Siendo Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador participó en Tercer Grado, y en mi turno, le pregunté sí ya con ese carácter había obtenido información de seguridad sobre la necesidad de mantener al Ejército en funciones contra el crimen organizado.

Me respondió, reiteró y retó a probarle que alguna vez él hubiera dicho eso, que nunca había declarado que el Ejército debía regresar a los cuarteles, cuando lo había repetido una y otra vez.

—No —me dijo— No, no, no, por eso, Nunca lo he dicho y me lo puedes probar.

—¿Nunca? —le repregunté,

—¡Nunca! —respondió contundente.

—¿Nunca lo ha dicho? —insistí.

—Nunca —respondió— ni me lo vas a encontrar. Puede ser que lo haya dicho en alguna ocasión, una o dos veces, pero he sido muy cuidadoso… pero no, no me lo vas a encontrar, puede ser que lo haya dicho en alguna ocasión, pero no…

—En los discursos públicos, sí.

—No, tampoco.

Y le recordé un caso a lo que respondió:

—No, no fue así.

—Sí, sí —le dije.

—Literal no —insistió—. A mí me gustaría que lo probaras…

—No me da tiempo en este programa…

—No, mañana en tu programa y que tú puedes decirlo. Lo que pasa es que yo he cuidado durante muchos años mis palabras porque tienen que ver con mis convicciones, conozco la historia del Ejército…

Antes de tomar posesión, aclaró, y con razón, que una cosa era el discurso del candidato y otra la del jefe de Estado y esta semana publicó un decreto que legaliza la actuación de las fuerzas armadas en el combate a la inseguridad, un reto que su gobierno no ha podido resolver alcanzando las cotas más elevadas históricamente de homicidios dolosos.

Ayer dijo que no le importa que lo tacharan de militarista, cuando ese no es el reclamo; el punto es la contradicción entre su discurso de candidato y sus decisiones de políticas públicas como Presidente de la República.

Lo que es la diferencia entre la campaña y la realidad.

Pero si va a servir para combatir la inseguridad, adelante.

Lo que no sé es cómo lo aprecien las fuerzas armadas.

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Insana obsesión por el Tren ‘Maya’ | Carlos Marín

El Asalto a la Razón

Menos de una semana después de que un juez federal otorgó un amparo a indígenas chiapanecos para que se suspendan las obras del “tren maya” en el tramo de Palenque para “salvaguardar la salud del pueblo ch’ol” (La Jornada del 9 de mayo) y cuando México se debate en la cresta de la pandemia, el presidente López Obrador se dispone a viajar al sureste para supervisar los trabajos.

Quiere, dijo ayer, “ir a Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y a Quintana Roo, porque ya están por concluirse los procesos de licitación de cuatro tramos, desde Palenque hasta Quintan Roo, como 800 kilómetros, ya con contratos que se están firmando…”.

No es una buena idea: el Semáforo de Alerta de la Secretaría federal de Salud indica que su natal Tabasco, Yucatán, Quintana Roo y Campeche se encuentran en rojo de alerta máxima y solo Chiapas aparece en verde, pero con tendencia a subir.

Pese a que irá cuando el secretario Alcocer y el subsecretario López-Gatell se lo “autoricen”, lo mejor será que desista porque aquella es una de las obras emblemáticas de su gobierno que menores probabilidades tiene de ser provechosa para el progreso del “pueblo” (superada por el ferrocarril transístmico y sobre todo la insensata refinería en Dos Bocas), con la sola excepción de la zona turística de Quintana Roo.

A los problemas de la resistencia que muchos pobladores oponen al proyecto y a lo expresado en desaseadas “consultas populares” que dieron su “consentimiento”, pero cuestionadas hasta por la Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU en materia de Derechos Humanos, acaba de añadirse un dato que reduce las expectativas de financiamiento: según Fonatur (Fondo Nacional de Fomento al Turismo), el organismo responsable de los trabajos, así como la Universidad Anáhuac, los recursos bajarán alrededor de mil millones de pesos a causa de la disminución de ingresos por el Derecho de No Residente, el impuesto que pagan los viajeros extranjeros que llegan por avión y que, a causa del covid-19, han dejado de venir al país. Esto representa entre 17.5 y 30 por ciento de lo que debió recaudarse durante este año (de 920 a mil 120 millones de pesos). Como se recordará, el Presidente ordenó que del total de recursos que se destinaban a la promoción turística, 80 por ciento fuera para el proyecto ferroviario y 20 por ciento para el Instituto Nacional de Migración.

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Frentes Políticos

1. Manos largas. El presidente del Inai, Francisco Javier Acuña, aseguró que los gobiernos serán juzgados por su capacidad de transparentar las realidades de las crisis, así como de los buenos tiempos, porque durante una emergencia la información para explicar la verdad se vuelve urgencia. Al respecto, el comisionado Óscar Guerra Ford señaló que en México este tema es asignatura pendiente. Indicó que ya fue planteada a las autoridades competentes una propuesta para publicar la información, bajo rubros de compras de insumos nacionales e internacionales, reasignaciones presupuestales, gasto en apoyos y transferencias de recursos del gobierno federal a los gobiernos estatales. Admirable esa cualidad de los mandatarios de desaparecer los recursos.

2.   Justicia oportuna. La buena noticia es que se dará un reconocimiento a quienes hoy luchan desde la línea de batalla contra el coronavirus. Arturo Herrera, secretario de Hacienda, anunció el seguro Cobertura Solidaria de Apoyo al sector salud público, otorgado gratuitamente por las 87 organizaciones que integran la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, a los 1.6 millones de trabajadores que laboran en hospitales covid. Sofía del Mar, por parte de AMIS, anunció bajo qué condiciones se otorgará el seguro a los trabajadores del sector salud que laboran en los hospitales para atender a los enfermos de coronavirus. “Para reconocer al personal de salud les daremos protección financiera, brindándoles de manera gratuita este seguro de vida”. Son héroes sin capa. Apenas sí es justo.

3.   Ni una más. Qué corta memoria tienen los funcionarios mexicanos. Se dio a conocer un mensaje del director del DIF municipal de Zongolica, Yahir Osvaldo Xochicale Porras, en el que propone un ataque de ácido contra una mujer. “Báñenla con ácido”, es el mensaje que se lee en la captura de pantalla que fue difundida en redes sociales. La colectiva feminista Las Brujas del Mar difundió el mensaje, a través de su red social, presuntamente dirigido hacia una mujer que critica a la administración de Zongolica, municipio de la zona centro de Veracruz.  El colectivo solicitó a las autoridades que tomen cartas en el asunto para evitar un ataque con ácido como el que ocurrió en contra de la saxofonista, María Elena Ríos. Un trabajo más para el mandatario estatal, Cuitláhuac García, quien podría verse empañado con el tema. Alto, por favor.

4.   Triste realidad. Lo que nos faltaba. La pandemia exhibió el analfabetismo digital que enfrenta el sistema educativo mexicano, coincidieron expertos en educación e infancia consultados por Excélsior, en el marco del Día del Maestro. Las y los docentes no sólo viven el encierro de la cuarentena, sino, además, son prisioneros de una tradición en la que los formaron: enseñar cara a cara a sus alumnos y no a través de una computadora, tablet o celular. La lista de fracasos en intentos de alfabetización digital no son nuevos, pasando por Enciclomedia, Habilidades Digitales para Todos, o el más reciente, el Programa de Inclusión Digital en el sexenio anterior. “Hay previsiones que dicen que 60% de los maestros es analfabeto digital”, señaló Carlos Ornelas, doctor en educación. ¿Cómo reparar este atraso, secretario de la SEP?

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“No somos limosneros…” | Francisco Garfias

Arsenal

Va copia de la respuesta que el contador Manuel Minjares Jiménez, subsecretario de Gobernación en tiempos de Felipe Calderón, dio a la “oferta de apoyo solidario a la palabra” que hizo el IMSS a su despacho (el famoso crédito de 25 mil pesos para las pymes).

“Su gobierno de cuarta no entiende el gran problema que tenemos las pymes. Su mente acomplejada cree que todos somos limosneros como los millones a los que dirige sus programas sociales.

“¡No! Lo que queremos son apoyos verdaderos para mantener los empleos y la actividad económica”, remata.

Esto a propósito del desdén por los microcréditos que ofrece el gobierno. Reforma publicó ayer que hay disponibles 700 mil préstamos de 25 mil pesos.

Ya la Secretaría de Economía tuvo que modificar las reglas del programa “para incluir entre los posibles beneficiarios a 22 mil 300 trabajadoras domésticas y a 23 mil 717 trabajadores independientes afiliados al IMSS”, según reporta este diario.

La respuesta de Minjares refleja el sentir de muchos pequeños y medianos empresarios.

A decir verdad, en poco ayudan 25 mil pesos frente a la dimensión de la parálisis que enfrentan las empresas desde que se nos vino encima la pandemia.

 * El riesgo que enfrentan debido al cierre forzado movilizó a los gobernadores del PAN.

En un video proponen al Presidente aplicar de inmediato estímulos fiscales a la industria: diferimiento del pago de impuestos, exención de aportaciones patronales al IMSS, Infonavit y afores, por tres meses.

Pero, también, financiamiento a las pymes con recursos de la banca comercial con garantías líquidas de Nafin y Bancomext a tasas no mayores al 10 por ciento anual, y plazos hasta de 36 meses.

Nos atrevemos a vaticinar que nada de eso se hará realidad en el gobierno de López Obrador.

“El monto de apoyos en México es 300 veces menor que en Estados Unidos y 50 veces menor que en España, un país con poco más de la tercera parte de la población de México”, como apunta Jorge G. Castañeda en su último artículo para Nexos.

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El círculo de la desesperación | Pepe Grillo

El diagnóstico de Dante Delgado, senador por MC, de la crisis por la que atraviesa el gobierno federal, es que el Presidente de la República está desesperado.

La razón es que todos en México nos damos cuenta, dijo el político veracruzano, que el Presidente tiene un equipo de gobierno muy menor, a diferencia de otros personajes de la historia del país, como Juárez, que estuvo rodeado de grandes hombres.

Dante Delgado lamenta que el Presidente asuma acciones que lastiman a varios sectores de la sociedad, como las mujeres o los empresarios, no es incluyente.

A pesar del tono de su crítica, el político de Movimiento Ciudadano aseguró que en su partido no le apuestan al fracaso del Presidente y su  gobierno porque necesitan que le vaya bien a México.

Rechazo a la intimidación

No hay que echar en saco roto las amenazas al periódico Reforma. No se trata de mencionarlas de pasada y darle vuelta a la página.

La democracia se sustenta en valores como la libertad de expresión de la que los medios son protagonistas cotidianos.

La intentona de intimidación tiene que detenerse en seco a partir de una investigación que llegue al fondo del asunto. Se puede hacer si hay voluntad política. ¿La hay?

Más allá del entorno capitalino en el que los periodistas se desempeñan con márgenes amplios de seguridad, lo cierto, y las cifras lo confirman, es que México es un país peligroso para ejercer este oficio.

Generar las condiciones para que se pueda ejercer en el país la libertad de expresión es una responsabilidad que el Estado no puede eludir.

No es prueba superada, todavía

En tanto se instrumentan las medidas para la reactivación económica de Jalisco, el gobernador dejó en claro que los llamados “municipios de la esperanza” del estado no abrirán como se pide a nivel federal.

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Del “centinela” de la cantinela | Rafael Cardona

El Cristalazo

Como una simple flor de un día, el método de cálculo llamado por algunos epidemiólogos asociados con el célebre doctor Chunga, “Centinela”, ­desapareció y ha sido sustituido por el sistema “Cantinela”, el cual simplemente traduce en forma de letanía, los movimientos sistólicos; es decir, puras latidas.

Éstos son algunos de sus enunciados, ofrecidos al amable lector con la cita precisa de sus autores:

“…Éste es un plan progresivo para el reinicio de actividades sociales, económicas, escolares, bajo los principios siempre de claridad, seguridad y certidumbre, saben ustedes, lo vamos a mostrar, que se privilegiará siempre la salud y la vida (Jorge Alcocer, secretario de Salud).”

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“…Necesitamos que este plan que hoy presentamos tenga claridad, que dé claridad, certidumbre y seguridad a los ciudadanos, a los trabajadores, a las empresas, a los gobiernos estatales, a los gobiernos municipales.

“…Queremos que en todo momento el plan siga un camino gradual, ordenado y cauto, es muy importante que estas tres ideas de la gradualidad, de que sea ordenado y que sea cauto son fundamentales para alcanzar los objetivos… (Graciela Márquez, secretaria de Economía)”.

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“…hemos venido elaborando una serie de lineamientos, de guías para todos los centros de trabajo que pretenden ser una serie de medidas que se tendrán que implementar en los diferentes espacios, filtros de entrada, el propio transporte, a los centros de trabajo, las áreas comunes, comedores, estaciones de trabajo, de manera tal que cada una delas unidades económicas, desde la más pequeñita hasta las empresas más grandes, puedan tener sus propios planes de trabajo, elaborar cada uno de sus planes para ir determinando las medidas… (Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo) .

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“…no vamos a regresar a clases hasta que sea seguro para nuestras niñas y niños y la comunidad escolar, y esto nos lo indica la autoridad sanitaria, sólo abriremos con semáforo verde (Esteban Moctezuma, secretario de Educación Pública).

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“…en esta materia en una pandemia se toman siempre decisiones en un contexto de incertidumbre. Es una enfermedad emergente, es una enfermedad que afectó a todo el mundo, nada está escrito como reglas fijas, en todo momento hay incertidumbre…

“…Que quede muy claro esto. Al levantar las medidas sanitarias nacionales no quiere decir que se quitan las medidas de mitigación de esta epidemia, lo que quiere decir es que quedan debajo (¿?) y estarán dinámicamente adaptándose de acuerdo a la realidad epidemiológica, la vulnerabilidad y la capacidad resolutiva de los estados y de los municipios, obviamente con la tutela, la tutoría, el asesoramiento de la autoridad sanitaria nacional, como corresponde y se establece claramente en las leyes mexicanas…”

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Aquí una apostilla: si estamos en un ambiente de incertidumbre, especialmente entre quienes se dedican a administrar las crisis sanitaria, económica y social, y ordenan medidas, ¿cómo se puede entonces ofrecer certeza, claridad, precisión, orden, cautela, legalidad, ciencia y seguridad?

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