Cienfuegos, mil infiernos

Aunque Pese

Por Salvador Martínez G.

La detención sin precedente de un Secretario de la Defensa Nacional, por lavado de dinero y narcotráfico habla por sí misma de lo sumido que estaba el país en la corrupción y el crimen organizado.

El general Salvador Cienfuegos Zepeda, deja atrás su apellido y el proceso que en su contra se inició en Estados Unidos abre mil infiernos de corruptelas, asesinatos, vejaciones y todo tipo de excesos de las bandas delincuenciales a las que protegió, de acuerdo a las investigaciones de la DEA.

No dejan de aparecer incógnitas sobre el cómo y por qué el General Cienfuegos se alía al narcotráfico, aunque tampoco es nuevo que comandantes de las zonas militares o responsables de impartir justicia reciban beneficios por liberar rutas al tráfico de estupefacientes. Remember Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, y el Zar antidrogas Jesús Gutiérrez Rebollo.

En el mismo camino de complicidades y connivencias está otro caso también ventilado en Estados Unidos, el del secretario de Seguridad Publica, Genero García Luna, en el periodo del presidente Felipe Calderón, lo que muestra que la penetración del Estado por parte del narcotráfico se ha ido tejiendo desde hace ya muchos años.

Joaquín “El Chapo” Guzmán, otro actor estelar en esta historia de terror, también preso en Estados Unidos, ha sido quien ha desvelado los contubernios centrales entre los grandes cárteles y las autoridades civiles y militares del país, creadas para combatir el tráfico de estupefacientes y el resto de delitos federales.

Apenas estamos en la introducción  de la gran novela del narco-Estado mexicano, al que hoy pretende combatir el Gobierno del presidente López Obrador, en condiciones complejas pues está parado y sostenido por estructuras de poder e instituciones seriamente horadadas por el crimen organizado nacional e internacional. ¡Cuidado!

SUSURROS

El sorpresivo resultado electoral en Hidalgo y Coahuila evidencian la carencia de estructura política territorial de Morena, el partido en el poder, y prueba que no basta la solidez de un liderazgo firme, como el de López Obrador, para ganar en las urnas.

En Coahuila, el PRI se las llevó de todas, todas, las diputaciones distritales en disputa y en Hidalgo gano 32 alcaldías, muy por encima del PAN que sólo obtuvo 5, PRD 7, Nueva Alianza 5 y Morena 6. El resto se dividió entre la chiquillería partidista.

La lección que debe aprenderse de estos procesos comiciales es que el Gobierno requiere de un partido fuerte, unido, bien estructurado y mejor operado en lo social, político y electoral, o de lo contrario resultados como los de Coahuila e Hidalgo podrían repetirse en las elecciones más grandes de la historia de julio del 2021.

Aprenden o pierden.

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