Contra la corrupción y el nepotismo | Arturo Zaldívar

Los Derechos Hoy

Nada daña tanto al Poder Judicial de la Federación ni mina tanto su legitimidad como la corrupción y el nepotismo. Aunque la mayor parte de los juzgadores federales son personas honorables y comprometidas, que dejan la vida en el servicio, también es cierto que existen redes de encubrimiento, tráfico de influencias, y cotos de poder en los que prevalece la arrogancia de servidores públicos, que creen tener patentes de corso para disponer de la impartición de justicia en su beneficio propio. Esto ha permitido la proliferación de prácticas indebidas; ha dañado al sistema meritocrático, al dificultar que jóvenes juristas avancen en la carrera judicial en igualdad de condiciones; ha propiciado ambientes de acoso laboral y ha obstaculizado el adecuado funcionamiento de los mecanismos de rendición de cuentas.

Causa y efecto de esta problemática ha sido la inexistencia, hasta ahora, de una política pública por parte del Consejo de la Judicatura Federal, a través de la cual las reglas que rigen a la carrera judicial sean aplicadas sistemáticamente con la finalidad de acabar con estas conductas.

Por ello, en pasados días, el Pleno del Consejo aprobó un acuerdo con el que se toman medidas para la transformación de la carrera judicial. El acuerdo aborda aspectos fundamentales de la carrera como son la reincorporación, adscripción y ratificación de juzgadores federales. Se trata de una reingeniería normativa e institucional que establece procedimientos y criterios para la toma de decisiones, dando un contenido más preciso al concepto de necesidades del servicio.

En el caso de las adscripciones, por primera vez en 25 años se enuncian las reglas para realizar cambios. Las necesidades del servicio se valoran en torno a tres grandes líneas: legitimidad del Poder Judicial Federal —concretamente en casos de nepotismo y ante indicios de corrupción—, mejora en el funcionamiento de los órganos jurisdiccionales, y resultados de los procesos de auditoría y supervisión del desempeño. De igual manera, se prevé la readscripción en situaciones extraordinarias, como casos humanitarios, acciones afirmativas, así como cuando existan riesgos a la seguridad de los juzgadores. Y por último, para resolver sobre las solicitudes de readscripción, se toma en cuenta la antigüedad y la formación académica, pero se da mayor peso a la productividad y a los resultados de las visitas de inspección.

Tratándose de la ratificación de juzgadores pasamos de un esquema en el que se ratificaba ante la ausencia de sanción grave —lo que he llamado pase automático— mientras que ahora hay un doble filtro y una condición final. El primer filtro son los seis años de la designación inicial y la ausencia de falta grave. El segundo conlleva el estudio de dos grandes rubros: desempeño jurisdiccional —productividad y visitas de inspección— e idoneidad, que a su vez comprende el comportamiento ético, el desempeño como patrones equiparados, el factor académico y una revisión que filtre conductas reiteradas o que generen inercias preocupantes desde un enfoque disciplinario.

Con este acuerdo se busca dar finalidad y sentido a las decisiones fundamentales que rigen la carrera judicial, de tal manera que se tomen al servicio del interés público; que tiendan al fortalecimiento del sistema de carrera, con base en una meritocracia real, y que sirvan para ir limpiando la casa.

Esta es una muestra de la renovación que puede alcanzarse en el Poder Judicial de la Federación desde dentro y de que existe, como nunca, la voluntad de hacerlo; pero también es cierto que un marco legal más adecuado permitiría enfrentar con mayor fuerza y determinación los vicios que han debilitado a la impartición de justicia federal. Cualquier reforma legal que se emprenda debe poner en el centro de las prioridades el diseño de una carrera judicial confiable y al servicio de la sociedad, con mecanismos de supervisión efectivos que garanticen una judicatura con los más altos estándares éticos y profesionales, a la altura de la justicia que espera la ciudadanía.

Publicado por Milenio Digital