Deben escuelas ser espacios seguros | Alejandra Barrales

En México cada año se cometen al menos 60 mil delitos sexuales, 4 de cada 10 son en contra de menores de edad; la escuela y la vía pública se han identificado como los ámbitos donde suceden 8 de cada 10 agresiones en contra de niñas, niños y adolescentes.

Los centros educativos deben ser espacios seguros siempre, más si se trata de la niñez o la adolescencia, pero la realidad dice que no es así, el abuso y acoso sexual cometidos por docentes es un fenómeno muy común, pero desafortunadamente poco se ve reflejado en las estadísticas oficiales.

En abril pasado en la escuela República de Perú, que se localiza en la alcaldía Gustavo A. Madero, un profesor de educación física abusó sexualmente de seis estudiantes, entre ellos un niño de 4 años de edad. A quien se identificó como el agresor, se encuentra prófugo de la justicia. Los padres de familia culparon a la directora por permitir que el maestro saliera de la escuela por la puerta trasera.

Las estadísticas oficiales no reflejan la gravedad de este flagelo, porque cuando las autoridades educativas detectan o reciben un caso de abuso sexual tratan de resolverlo dentro de su institución, invisibilizando los casos ya sea trasladando u ocultando al agresor.

En octubre de 2018 se denunció a Ramón N. por abuso sexual de 37 niñas y niños del Kínder Marcelino de Champagnat, también en la alcaldía de Gustavo A. Madero. El agresor se evadió, pero fue capturado en el municipio de Ecatepec, Estado de México por la presión social que ejercieron los padres de familia mediante manifestaciones y bloqueos.

De acuerdo con la académica de la UNAM y activista Nicole Marie Gallego, en 2016, se registraron 170 casos de abuso sexual cometidos por maestros en escuelas de la Ciudad de México, de los cuales 25 por ciento se cometieron en el nivel preescolar.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), ha señalado que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012), aunque niñas, niños y adolescentes están en peligro de sufrir violencia sexual a cualquier edad, las adolescentes se vuelven particularmente vulnerables.

Es importante que las leyes secundarias de la reforma educativa contemplen la implementacion obligatoria de protocolos que atiendan la violencia sexual y de género en las escuelas. Estos protocolos deben incluir acciones de prevención, atención y sanción. A partir de ello se debe establecer una hoja de ruta para directivos, administrativos, maestras y para las y los estudiantes, sobre qué hacer cuando se registra un abuso sexual en un centro educativo. Igual de importante es prevenir los abusos sexuales en los centros escolares desde nivel preescolar hasta las universidades, porque lo que sucede en las escuelas, es representativo de lo que sucede en la sociedad.

Es un avance importante que en el artículo 3º Constitucional quedó plasmada la igualdad sustantiva, ahora será fundamental que a partir de las leyes secundarias de la Reforma Educativa se haga efectiva esa visión en los libros de texto, planes y programas. Exige que los docentes requieran de capacitación a nivel institucional pero también de reflexión y compromiso a nivel personal. La incorporación de la perspectiva de género en la educación es una acción dirigida a transformar los imaginarios de género. El reto es lograr que se incorpore, de manera transversal, la perspectiva de género en la visión y la política de educación, como el primer paso hacia una igualdad sustantiva.

Para la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, CEDAW, la igualdad sustantiva es un indicador para medir la implementación de la igualdad formal en la vida real, que haya una igualdad de oportunidades y la eliminación de las desigualdades de las relaciones de poder que se ejercen en la cotidianidad. Los derechos deben servirnos no sólo para decirnos que todos somos iguales, sino también para hacernos más iguales.

Maestra en políticas públicas.

@Ale_BarralesM

Publicado por El Universal