Devolver la sonrisa a niñas y niños | Alejandra Barrales

El fin de semana visité la Cineteca Nacional y elegí de entre su cartelera la película Cafarnaúm, de la cineasta libanesa Nadine Labaki.

El largometraje, que ha sido reconocido por el Festival de Cannes y los premios Óscar, presenta la historia de Zain, un niño que demanda a sus padres por traerlo a un mundo donde no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse plenamente. Aún con la maravillosa actuación de los más pequeños del elenco, la cinta deja en los espectadores una sensación amarga, pues nos recuerda lo dolorosa que es esa delgada línea entre la realidad y la ficción.

Situaciones de negligencia y abusos que van desde la explotación laboral hasta el embarazo adolescente, ponen en el debate público y desde el ojo crítico del arte, un tema que no hemos podido zanjar: el maltrato infatil, la miseria y violencias a la que son expuestos los niños a nivel mundial.

La propia Nadine Labaki declaró que lo que le llevó a hacer la película fue el reto de visibilizar a esos niños que no tienen infancia en su mirada, que no lloran, no bailan, no juegan, que están privados de cualquier reacción humana normal.

“Estos miles de niños se convertirán en adultos y ¿qué clase de adultos van a ser?”, cuestiona.

Esta pregunta cobra relevancia, en el contexto actual: de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una cuarta parte de los adultos manifiestan haber sufrido maltratos físicos durante su niñez, mientras que una de cada 5 mujeres y uno de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia.

Las adversidades y alteraciones en la salud mental y física que atraviesan los niños perduran, y sus consecuencias trasgreden del plano individual al desarrollo económico y social de un país.

Hablamos con frecuencia de la imperiosa necesidad de hacer valer los derechos de la niñez, pero, para garantizar plenamente el ejercicio de los mismos, es preciso reconocer que las niñas y los niños tienen necesidades específicas y que, para satisfacerlas, hay que diseñar políticas públicas igual de particulares.

Para avanzar en esta tarea, no podemos dejar fuera la voz de las niñas y los niños, debemos preguntarles más que preguntarnos, qué es lo que los hace felices y qué es lo que les pone tristes.

En ese sentido, destaca el trabajo del 1er. Ejercicio de Participación Ciudadana por la Primera Infancia que se llevó a cabo con la participación de 419 instituciones, entidades académicas, organismos internacionales, organizaciones civiles y fundaciones empresariales.

En esta iniciativa del Pacto por la Primera Infancia que habrá de proponerse para su integración en el Plan Nacional de Desarrollo, participaron en total 7 mil 371 niños menores de 6 años, y 7 mil 930 mayores de 6 y hasta 12 años, quienes expresaron sus cinco causas de felicidad más frecuentes.

Mientras lo que más refieren como elementos de felicidad son el juego, entretenimiento, relaciones familiares positivas, muestras de afecto y su relación con la naturaleza; las causas de tristeza se centran en los conflictos familiares, la desatención, el maltrato y abandono, así como las pocas opciones de esparcimiento y entornos inseguros para jugar.

En lo que respecta al maltrato, los pequeños no se refieren sólo a los golpes sino a gritos, falta de atención, burla y retiro del habla.

Este ejercicio de participación busca escuchar de manera efectiva la voz de la niñez para generar a nivel estratégico y operativo políticas públicas que se incluyan en el Plan Nacional de Desarrollo que contemple eso, el desarrollo integral de la primera infancia, desde sus propias peticiones.

El siguiente paso es desarrollar acciones más sensibles, programas de educación, salud y bienestar especiales para niñas y niños, que atiendan sus necesidades, que no dejen de lado su visión y su sentir.

Se trata también de facilitar a padres y madres el cuidado de sus hijos y crear sistemas de apoyo a sus familias, principalmente a las que están en condiciones de mayor riesgo y vulnerabilidad.

No podemos postergarlo más, trabajemos pues en regresar las sonrisas a los niños, la infancia a sus miradas, trabajemos hoy en formar a los buenos ciudadanos del futuro.

Maestra en políticas públicas.

(@Ale_BarralesM)

Publicado por El Universal