Discurso de Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta del Senado de la República, en la inauguración del 46° Foro Anual de Parlamentarios para la Acción Global y la 4ª Asamblea Consultiva de Parlamentarios para los Océanos

Ciudad de México, 26 de marzo de 2026

Muy buenos días tengan todas y todos ustedes.

Para la Cámara de Senadores y Senadoras, es un honor poder llevar a cabo este evento tan importante para la defensa de nuestros océanos y para la acción global.

Saludo con mucho respeto al honorableSyed Naveed Qamar, diputado de Pakistán y presidente de Parlamentarios por la Acción Global.

A la doctora Margarita Caso Chávez, directora general de Conservación y Gestión de Mares y Costas de México.

A nuestra compañera senadora Virginia Magaña y a nuestro compañero senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara.

Nos honra mucho la presencia de todos y todas ustedes, diplomáticos, que tienen un compromiso fundamental por el mundo, por la defensa del patrimonio mundial y del medio ambiente.

Saludo a los presidentes y vicepresidentes de parlamentos que hoy nos honran también con su distinguida presencia.

Sean todos ustedes bienvenidos a la inauguración del Cuadragésimo Sexto Foro Anual de Parlamentarios por la Acción Global y de la Cuarta Asamblea Consultiva de Parlamentarios por los Océanos.

Es para mí un gran honor que la Cámara de Senadoras y Senadores de México abra sus puertas para reunirnos en torno a una causa que no admite demora, es decir, la defensa de los océanos. Se trata, sin duda, de una tarea indispensable para resguardar los equilibrios que hacen habitable nuestro planeta.

Los océanos cubren más del 70 por ciento de la superficie terrestre y en ellos se sostiene la mayoría de los ecosistemas.

De los océanos proviene gran parte del oxígeno que respiramos y de ellos también depende el sustento y el intercambio de millones de personas en el mundo. Por eso, cuidar los océanos es también cuidar a nuestros pueblos, defender la justicia social y, sobre todo, asumir una responsabilidad con las generaciones venideras.

Para México, este tema tiene una vital importancia. Nuestro país cuenta con más de 11 mil 500 kilómetros de litoral. Es un país que podemos decir privilegiado a nivel geográfico mundial, pues está rodeado por el Océano Pacífico, por el Golfo de California, el Golfo de México y el Mar Caribe.

En nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el artículo 27 reconoce como parte fundamental y patrimonio de la nación, las aguas de los mares territoriales.

Esa disposición expresa una convicción profunda, que en sus mares México resguarda una parte esencial de sus riquezas naturales. Sin embargo, nosotros sabemos que esa riqueza común enfrenta amenazas cada vez mayores por la crisis climática que afecta a todo el planeta.

El aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos y el deshielo de los glaciares, provocan desajustes cada vez más severos, intensifican tormentas y huracanes, alteran cadenas ecológicas, deterioran arrecifes y golpean sobre todo a las comunidades, al pueblo de este planeta.

La ciencia ha comenzado también a explorar con mayor atención el potencial del océano para contribuir a restaurar el equilibrio climático. Una de esas rutas es la técnica conocida como eliminación de dióxido de carbono marino o MCDR, por sus siglas en inglés, que busca reforzar la capacidad natural del océano para absorber y almacenar carbono durante largos periodos.

Sin embargo, se trata todavía de un campo en desarrollo experimental que exige evaluaciones rigurosas de sus impactos, sistemas sólidos de monitoreo y una sólida regulación a nivel internacional.

Por eso, la defensa de los océanos exige actuar con mucha responsabilidad global. Nos exige pensar esta agenda no solamente como un asunto de carácter nacional, sino como una causa ligada a la cooperación internacional y a la diplomacia parlamentaria donde todos nosotros tenemos mucho que hacer y mucho que aportar.

Y hoy, esa responsabilidad adquiere una fuerza particular con la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar, que busca fortalecer la protección de las aguas internacionales, entre otras vías, mediante la creación de áreas marinas protegidas en al menos el 30 por ciento de los océanos.

Gracias al impulso de nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer presidenta en 200 años del México Independiente, gracias a ella nuestro país promovió su ratificación en congruencia con una visión de desarrollo sostenible, sí, pero con justicia social.

Me enorgullece decir que la ratificación del Tratado de Alta Mar fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Senadoras y Senadores en el año 2025, esta fue una decisión que expresó con claridad el compromiso de México con la cooperación multilateral y con la protección de los océanos.

Pero debemos decirlo con la misma claridad: la ratificación del tratado no basta, ahora corresponde que aseguremos su implementación, por eso, las mesas de trabajo de este foro dedicadas a la construcción de mecanismos de cumplimiento, a la definición de reglas financieras justas y al impulso de una gobernanza internacional son tan importantes.

Que este foro sirva para construir acuerdos, para fortalecer compromisos, para actuar con la responsabilidad que este momento nos demanda.

Sin duda, la acción global es la vía más efectiva para cuidar un patrimonio que pertenece a todas y a todos. Y que entendamos, por eso, que pertenece a toda la humanidad. Este foro refrenda, sin duda, ese compromiso.

Por eso, les solicito amablemente ponerse de pie para poder dar por inaugurado este evento.

Siendo las 9:48 del día jueves 26 de marzo de 2026, damos por inaugurado el Foro de Parlamentarios por la Acción Global.

Muchas felicidades y mucho éxito.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores