El otro empresario regio que asesora a AMLO | Mario Maldonado

Historias de NegoCEOs

Andrés Manuel López Obrador es un político que premia y privilegia la lealtad de sus allegados. Su enlace con empresarios, el regiomontano por adopción, Alfonso Romo, le ha demostrado esa fidelidad desde que se hicieron amigos en 2011, y por eso hoy está convertido en un improbable, pero poderoso, jefe de la Oficina de la Presidencia. Romo Garza se ha encargado de presentarle a la crema y nata de la iniciativa privada al presidente López Obrador, incluida la élite regiomontana. Hace unas semanas, y luego de años de resistencias, por fin comió con José Antonio ‘El Diablo’ Fernández, uno de los hombres más poderoso de Nuevo León y de México, pues encabeza el emporio de FEMSA.

Fernández Carbajal es un buen amigo y pariente de otro empresario regiomontano que, poco a poco y con un bajísimo perfil, se ha ganado la confianza del Presidente, al grado que ya también lo asesora en algunos temas, principalmente los que tienen que ver con las principales industrias del país. Hablamos de Armando Garza Sada, presidente del conglomerado empresarial Alfa, con presencia en los sectores petroquímico, energético, de alimentos, de telecomunicaciones y automotriz en México, Estados Unidos y otros países.

La influencia de Garza Sada en el gabinete presidencial y en el propio Andrés Manuel López Obrador tiene diferentes orígenes, pero uno clave son sus buenas relaciones con empresarios y políticos de Estados Unidos, las cuales han servido para abrir puertas y destrabar asuntos ligados al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La importancia de las empresas del conglomerado que encabeza Armando Garza Sada en los sectores de energía (petróleo y gas shale) en Texas, y de alimentos, con su compañía Sigma, en buena parte del sureste de Estados Unidos, le han granjeado buenas amistades políticas y empresariales, sin contar que estudió en el MIT y en Stanford.

Hijo del patriarca Roberto Garza Sada, uno de los fundadores de Alfa, Armando Garza Sada le ha dado un nuevo rumbo a Alfa, una de las siete empresas más grande de México con ventas anuales cercanas a los 366 mil 432 millones de pesos.

El Presidente, además, reconoce el legado esta familia regiomontana que hizo su fortuna mucho antes que su antítesis, Carlos Salinas de Gortari, privatizara buena parte de las industrias nacionales y diera a luz a un puñado de multimillonarios a los que históricamente se les ha relacionado con el expresidente de México.

En febrero pasado, durante una conferencia matutina, Andrés Manuel López Obrador se refirió a la familia Garza Sada. “En el sexenio en que más crecieron las diferencias (en la distribución de la riqueza) fue en el de Salinas, al grado que cuando llega él, aparecía en la revista Forbes, especializada en finanzas, sólo un multimillonario de la lista de los hombres más ricos del mundo, una familia: Garza Sada, que tiene una tradición empresarial. Pero sólo era uno. Cuando terminó su mandato aumentaron los mexicanos en el listado”, comentó el tabasqueño.

Así, el linaje, su injerencia en los círculos políticos y económicos de Estados Unidos, y su influencia en la élite regiomontana, le han permitido a Armando Garza Sada colarse al primer reducto de empresarios que asesoran el Presidente. Por eso se le ve llegar y salir de las reuniones entre el titular del Ejecutivo y las cúpulas empresariales, a las que asiste como representante del Grupo de los 10 de Monterrey.

Pero a diferencia de Carlos Salazar (CCE), Antonio del Valle (CMN), Francisco Cervantes (Concamin) y otras cúpulas empresariales, Garza Sada mantiene un bajo perfil, propio de los hombres de negocios de Monterrey, como el mismo Poncho Romo.

Romo y la realidad económica

Y hablando de Alfonso Romo, la fortaleza que el actual jefe de la Oficina de la Presidencia muestra es resultado de lo que sus colaboradores consideran una muerte súbita; esto, debido a que el empresario puso una vez más en juego su permanencia en el gabinete.

La historia se remonta a los primeros días del pasado mes de septiembre, cuando Andrés Manuel López Obrador pidió a su también asesor económico un análisis minucioso del estado de la economía y el desarrollo del país; en específico sobre el impacto de las políticas públicas implementadas durante el primer año de gobierno.

El análisis retrataba la realidad de la economía: una disminución del índice de confianza del consumidor, un estancamiento de la inversión privada, la caída de la inversión extranjera, además de las proyecciones de crecimiento de 0.4% para 2019.

Ante la contundencia de las cifras, diversos asesores consideraron ‘suavizar’ los resultados previos a presentarlos ante el Presidente, con el objetivo de evitar un disgusto que pudiera poner nuevamente en riesgo la posición del jefe de la Oficina presidencial.

No obstante, aseguran fuentes cercanas a esa conversación, Romo Garza decidió presentar el crudo análisis con las cifras reales de la economía.

Para sorpresa de todos, el informe fue bien recibido por Andrés Manuel López Obrador, quien de inmediato urgió a convocar a la reunión con empresarios como Carlos Slim, Carlos Salazar y Antonio Del Valle.

El resultado de esa muerte súbita resultó en un Romo poderoso, con influencia incluso en el sector energético y hasta en el ámbito político, la cual sería únicamente comparable con la que también ha ganado desde la Cancillería el propio Marcelo Ebrard.

Taxis vs apps, ¿piso parejo?

Los bloqueos a las vías de comunicación que llevaron a cabo decenas de taxistas para desquiciar a miles de capitalinos este lunes tuvieron detrás sí una exigencia generalizada: “piso parejo para las aplicaciones de movilidad”.

¿A qué se refieren estos grupos que, según Claudia Sheinbaum, no rebasaron el 0.4% de los concesionarios de taxis? Básicamente tiene que ver con una promesa de campaña que la actual jefa de Gobierno de la CDMX hizo y que ahora no saben cómo lidiar con ella.

Actualmente, el marco regulatorio impuesto por la Semovi, que encabeza Andrés Lajous, ya fiscaliza y exige permiso a los conductores de apps de movilidad. Por ejemplo, para que un conductor pueda trabajar en varias apps, tiene que pagar la inspección por cada aplicación que quiera utilizar, lo que hace oneroso ofrecer un servicio multiplataforma y privilegia a las plataformas grandes frente a las chicas.

La regulación también exige una identificación visual en los vehículos. El holograma emitido tras la revista vehicular debería tener validez multiplataforma. De otra forma, tendría que tramitarse un holograma por cada plataforma, multiplicando los costos para los conductores de apps.

A los taxis, por el contrario, les están subsidiando la revista de este año y a los vehículos de apps no. Este año, los taxistas tendrán un descuento de 45% en el pago de la revista vehicular y, por lo tanto, costará sólo 891 pesos en lugar de los reglamentarios mil 635 pesos.

Habrá que ver lo que delibera la Secretaría de Gobernación, que tomó el caso ante la inacción del gobierno de la CDMX.

Twitter: @MarioMal

Publicado por El Universal