El rating de la “mañanera” | Rafael Cardona

Indudablemente, ayer debe haber sido uno de los días de mayor éxito de la conferencia matutina, porque a los temas aeronáuticos de abstrusa explicación sin explicaciones, tanto del accidente del helicóptero de los Moreno Valle; la complicada y costosa venta del avión presidencial y su morralla de autogiros, o la inundación de las obras del fracasado aeropuerto texcocano, sobrevino para gozo y alborozo de todos, la preocupación del Estado sobre los restos de José José.

¡Ay, cuánto llanto!

La verdad la patria no puede estar en vilo nada más por los caprichos de Sarita, quien ha resultado perversa y malita, no con sus hermanos solamente, sino con México, el entrañable país guadalupano y chintololo de cuya savia  fecunda y sensible emergió la voz del triste ruiseñor, don José Sosa, a quien su malévola hija quiere dividir en dos cenicientas partes, y dejarnos con medio José José, lo cual equivaldría a la mitad de un canario o a partir en dos el hijo bíblicamente disputado por una madre real y otra falsa, cuyo engaño fue descubierto por el rey Salomón, quien iba a meterle un tajo al infante hasta dejarlo en dos mitades.

Pero aquí hay otras sabidurías, y el Señor Presidente, cuyo cónsul en Miami había logrado una paz, cuya duración fue como un suspiro apenas en la tormenta de las pasiones familiares, les ha dicho a los rijosos, primero tráiganlo para el magno homenaje nacional y después sigan con su pendencia y si pudieran acabar con ella, pues mejor sería en el nombre del amor y de la paz, pues no se debe ser gavilán si se puede ser paloma.

“…en este caso —dijo el estadista en torno del artista—, nosotros vemos bien lo de José José, el que se traiga. No nos podemos meter a opinar sobre asuntos que corresponden a la familia, nada más exhortarlos a que si hay diferencias —que las hay en todas las familias también— que hagan una tregua, que se haga el homenaje y ya después si deciden seguir con sus diferencias, están en todo su derecho, pero a ver si se pueden conciliar para este asunto”.

La verdad esta columna no tiene vela en ese entierro, ni tampoco en esa cremación, mucho menos en el traslado de las cenizas (“Polvo enamorado”, se llamaba una de sus canciones con quevediana reminiscencia), ya sea en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana (si le prestaron un F-5 a Luis Miguel para grabar el clip de “La incondicional”, todo es posible en la FAM) o en un avión de Interjet antes de su quiebra. Lo mismo da.

Lo conveniente a la luz de esta nueva preocupación nacional sobre cuál de las dos mitades del calcinado cantante nos va a tocar, si la de arriba o la de abajo, sería garantizar un sitio permanente en la primera fila del salón de la Tesorería, para Paty Chapoy.

Y quizá otra cosa. Dijo el Señor Presidente ayer sobre el homenaje en Bellas Artes:

“… fíjense,  en ese tiempo, ya lo hemos hablado, por permitir que se le hiciera un homenaje en Bellas Artes a Frida, corrieron hasta al director de Bellas Artes, a mi paisano Andrés Iduarte…”

Pues no. Lo echaron por colocarle a Frida una bandera del Partido Comunista sobre el ataúd. No por el homenaje.

Pero antes de estos asuntos en torno del cantante a quien la vida desafinó con infinitos dolores y quebrantos en el cuerpo y el alma, se hablaba sobre el accidente poblano, el cual fue “explicado” por Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, con esta deslumbrante  claridad:

“… a partir del lamentable accidente, hemos dado ocho conferencias de prensa, ahí están numeradas, cinco comunicados de prensa, dos informes al Congreso y una comparecencia, tanto del ingeniero Morán como mía ante la comisión que el Senado estableció para darle seguimiento al tema… ”,  y todavía no sabemos nada.

El ensordecedor aplauso se derramó de las galerías como una cascada gloriosa. ¡Bravo! Y como remate esta joya del ingeniero Alfonso Moguel, subsecretario:

“…es del interés de todos los miembros de las autoridades de esos países (los implicados en el infinito peritaje)  el que se esclarezca qué ha ocurrido, no es un accidente convencional (¿y cuáles son los accidentes “convencionales”?)  porque implicó también una volcadura del aparato. Y esto está siendo sujeto de investigación para ver si hay algunos boletines mandatarios que haya que incorporar a todos los helicópteros en el mundo…”

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Publicado por La Crónica de Hoy