Intervención de la senadora del PRI, Claudia Ruiz Massieu, para hablar en contra del dictamen con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Ciudad de México, 6 de diciembre de 2018

Gracias, presidenta.

Es claro que en este dictamen hay profundas posiciones encontradas. Por un lado, todos coincidimos en que este Senado debe actuar, legislar para darle al Estado mexicano mejores herramientas, para poder abatir la violencia y abatir la impunidad, pero no podemos hacerlo a costa de los avances que hemos tenido en los últimos años en materia de derechos humanos, en materia de consolidación de un Estado democrático de derecho.

Creo que a todos nos preocupa la situación que se vive en distintas regiones del país, nos preocupa la impunidad, nos preocupa la violencia y la preocupación que tienen los ciudadanos que se sienten vulnerables ante esta circunstancia; pero, también creo que tenemos la obligación de ser muy responsables y muy congruentes y consistentes con lo que buscamos aprobar.

Principio de realidad, en 2008 los mexicanos decidimos cambiar el paradigma de nuestro sistema penal y nuestro sistema de justicia, y aprobamos una reforma de avanzada que tiene como piedra angular los derechos humanos y la presunción de inocencia entre ellos.

Principio de realidad, en 2001 aprobamos una reforma en materia de derechos humanos, muy ambiciosa.

Estas dos reformas cambiaron el paradigma de justicia que tenemos en México; esta reforma que se plantea en el dictamen, de prisión preventiva, hace nugatoria esas reformas, es regresiva, violenta el principio de presunción de violencia.

A todos nos preocupa que el sistema de justicia y el sistema penal sea más eficiente, trabajemos en ello, pero no podemos resolver las deficiencias de las fiscalías, las deficiencias de la investigación policial, incluso las deficiencias en la impartición de justicia, mediante una reforma, la prisión preventiva, para incluir cada vez más delitos.

Eso es un contrasentido, va en contra de la reforma al sistema de justicia penal, va en contra de la reforma de los derechos humanos del 2001 y va en contra de la lógica.

Pongamos el trabajo donde hay que ponerlo, fortalezcamos a las instituciones que investigan, a las fiscalías, a las policías, incluso al Poder Judicial, al sistema penitenciario; entremos de a de veras a debatir ya mejorar el sistema.

Si hay que hacer adecuaciones, hay que hacerlas. Yo también sé, conozco y he oído las críticas que se hacen respecto de la puerta giratoria, pero no es por la vía de ampliar los delitos que merecen prisión preventiva y no es por la vía de confundir la prisión preventiva, su naturaleza, su función y su alcance como vamos a arreglar las múltiples deficiencias que tiene nuestro sistema y el tema de la impunidad.

La prisión preventiva es excepcional y es nada más en aquellos casos, por ejemplo, donde se percibe un riesgo de que el sujeto pueda sustraerse al proceso penal, pero en todo momento, incluso quienes son responsables de un delito, tienen la garantía de la presunción de inocencia.

Utilizando la prisión preventiva como un castigo, es desnaturalizar una medida preventiva, una medida cautelar y buscar convertirla en una pena en sí misma, en un castigo.

Creo que tenemos la responsabilidad de actuar con congruencia, creo que debemos respetar el espíritu del sistema penal acusatorio, la presunción de inocencia como derecho fundamental a preservar y debemos trabajar juntos en tener policías más eficientes, fiscales más eficientes, un sistema penitenciario más eficiente, pero no confundamos conceptos, no confundamos aspiraciones y objetivos y no aprobemos una reforma que implica un retroceso e implica hacer nugatoria la reforma de derechos humanos y la reforma al sistema de justicia penal.

Muchas gracias.

Texto y Foto: Senado de la República