Intervención del senador por el Partido Revolucionario Institucional, Eruviel Ávila Villegas, durante el homenaje al artista Francisco Toledo

Senado de la República, 10 de septiembre de 2019

Con su permiso, presidenta.

Compañeras, compañeros senadores de la República.

Invitadas, invitados.

Francisco Benjamín López Toledo, fue siempre un hombre sencillo, sobrio y discreto, fiel a sus ideales, nunca dejó de sentirse orgulloso de su origen y de ser mexicano.

Su gran amigo, Carlos Monsiváis, lo llamaba el zapoteco de arcilla estupefacta alucinante (…)

Toledo, fue también autor de su propia tradición, surgida de la asimilación y la metamorfosis de sus circunstancias. En sus palabras, nos hace ver, mientras defiende el derecho a la cultura y la civilización.

Hablar de Francisco Toledo es hablar de uno de los artistas más polifacéticos que ha tenido nuestro país.

En alguna entrevista, Francisco Toledo reconoció que había vivido deslumbrado por culturas propias y ajenas. De ahí que, a partir de un proceso de experimentación constante, haya buscado siempre nuevas formas y técnicas para seguir innovando el proceso creativo.

Además de su faceta como artista, Francisco Toledo también ha sido reconocido como promotor de la cultura, ambientalista, filántropo y activista.

La suya siempre fue una voz que se alzó para hablar fuerte y claro sobre lo importante, con la capacidad y sensibilidad de escuchar a todos y reunirlos bajo un mismo fin. Así lo demostró al fundar el Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del hermoso estado de Oaxaca.

Fue un maestro que enseñó desde la libertad, cuyo método fue siempre dejar entrar a todos, sin exclusiones.

Siempre tuvo clara su vocación: guiar y apoyar a las nuevas generaciones para que pudieran desarrollar plenamente sus talentos. Como ejemplo, basta recordar el origen de la Casa de Cultura de Juchitán.

Francisco Toledo, “El Maestro”, es hoy el recuerdo vivo de lo que significa ser mexicano: un estallido de creatividad que deslumbró al mundo. Es el ejemplo de que la creación artística no se trata solamente de sensibilidad y belleza. Es pasión y fuerza, que tiene la capacidad de transformar con elocuencia y sentido a la realidad.

Sus ideas y sus manos, creadoras y generosas, nos enseñaron que se puede ser parte del mundo sin perder de vista la raíz y el origen.

(…) Toledo fue un fiel defensor de su tierra, de sus valores y sus creencias, sirvan estas palabras como un sincero reconocimiento a una vida ejemplar.

Descanse en paz, descanse en paz maestro eterno Francisco Toledo.

Muchas gracias.

Texto y Foto: Senado de la República