Intervención del senador por el PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín, en el marco de la presentación del Informe sobre Matrimonio Infantil

Ciudad de México, 6 de julio de 2022

Muchas gracias.

Bienvenidas al Senado de la República, bienvenidos al Senado de la República.

Buenas tardes a todos.

A Marcela Huaita, presidenta del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento a la Convención de Belém do Pará.

A Rocío Muñoz, a quien acabamos de escuchar.

A Ana Güezmes, directora de la División de Asuntos de Género de CEPAL.

A Patricia Uribe, secretaria ejecutiva del INMUJERES.

A Alma Burciaga, de la Organización “niñas, no esposas”.

A Mónica Adame, de “Parlamentarias para la Acción Global”.

Y a quienes siguen la presentación de este informe.

Amigas y Amigos.

Tres cosas llaman la atención en el informe poderosamente.

Primero, sin lugar a duda, los números.

Como aquí se ha dicho, estamos ante una práctica recurrente, 12 millones de mujeres menores de edad se casan al año en el mundo; 23 cada minuto.

En otras palabras, al terminar este evento, más de mil se habrán casado o se habrán unido forzosamente a alguien con el que no debían unirse, más que por razones voluntarias en el momento biológico, social y sobre todo, deseado que fuera necesario.

Por otro lado, destaca la comparativa, somos la única región del mundo que no presenta avances en esta materia, es decir, somos la única región del mundo en el que las cosas no han cambiado para nada, discursos van, discursos vienen, organismos, mecanismos, anuncio de políticas públicas, escándalos mediáticos, y sin embargo las cosas siguen igual.

En México, 26 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años, se casaron o estuvieron casadas antes de los 18 años. Este no es un fenómeno social, es una tragedia social, y no le hemos dado esa dimensión.

La tratamos todavía como un fenómeno, pero vista de otra manera, ocuparía otro lugar en las prioridades de nuestras políticas públicas.

Es imposible pensar en ocupar un lugar en el desarrollo del mundo, al mismo tiempo que decimos que 26 por ciento de nuestras mujeres menores de 24 años, se casaron o estuvieron casadas antes de los 18.

Al mismo tiempo que decimos que la mayor parte, el 84 por ciento de las mujeres menores de 15 años que fueron obligadas a casarse o a unirse a un varón, fueron obligadas el 84 por ciento, a tener un trabajo forzoso.

Es imposible hablar de cualquier otra cifra cuando escuchamos que el 50 por ciento de las mexicanas menores de 18 años casadas, han tenido por lo menos un hijo, y el 73 por ciento tuvo que dejar la escuela.

Este es un tema de prioridades.

La importancia de que el Instituto Belisario Domínguez lo plantee aquí, y se haga aquí la presentación de este informe, es un enérgico llamado de atención no solo a la legislatura, no solo a la modificación de las leyes, fundamentalmente a la necesidad, como se ha dicho también aquí, de sumar esfuerzos.

No es un asunto de cambiar las leyes, decía Olga Sánchez, ya no se casan, ahora son obligadas a unirse. Si me apuran, la condición lejos de mejorar con la ley, empeoró para las mujeres con las nuevas leyes.

Es un tema de presupuesto, es un tema de seguridad pública, es un tema de división de Poderes.

No hay autoridad municipal que no deba quedarse sin castigo cuando admite esta práctica en su territorio.

Es inadmisible que cualquier tipo de autoridad en materia de seguridad solape de cualquier manera esta práctica. Esto no sucede en el éter, esto pasa en el territorio, en un lugar determinado, en un momento determinado, ahí hay una autoridad siempre.

Una autoridad que lo permite y una autoridad que debía estar del lado de las mujeres, si le diéramos los elementos necesarios para ocupar ese lugar.

No es el momento de defender prácticas, de defender temas de tradiciones, de defender conceptos, es el momento de defender a las mujeres y particularmente a las niñas.

Es el momento de rescatar para el desarrollo del país esta fuerza que estamos perdiendo cuando les quitamos la infancia; esta fuerza que estamos perdiendo para la productividad, para el ingenio, para la creatividad, para la educación, que la estamos perdiendo cuando aceptamos que son bienes intercambiables.

No es de ninguna manera un logro poder decir simplemente ya hemos cambiado la ley. El logro tiene que darse en los números, tiene que darse en el cambio de prácticas, tiene que darse en autoridades, sólidas en el conocimiento de lo que les corresponde hacer, sólidas en la seguridad de que pueden hacerlo y no habrá nadie que les impida cumplir eso sí, con lo que la ley les obliga.

No podemos encargarle a nadie solo este asunto, como se ha dicho, es un tema complejo que no es exclusivamente ni un tema de costumbres, ni un tema de educación sexual, son todos los temas al mismo tiempo, y por lo tanto requieren de una acción conjunta pero fundamentalmente que lo pongamos en la parte de arriba de nuestra lista de prioridades, ese es el tema.

Y me da mucho gusto que sea el Senado de la República el lugar donde podemos decirlo.

Muchas gracias.

Texto y Foto: Grupo Parlamentario del PRI en el Senado de la República