Intervención en tribuna de la diputada Erika Vanessa del Castillo Ibarra, integrante del Grupo Parlamentario de Morena, para referirse al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Ciudad de México, 25 de noviembre de 2021

DIPUTADA ERIKA VANESSA DEL CASTILLO IBARRA (EVCI). Con su venia, presidenta.

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”. Con esta frase, Minerva Mirabal respondía a principios de los años 60 a quienes le advertían de lo que entonces parecía un secreto a voces: el régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo la iba a matar.

Hoy, hace 61 años, este hecho nos sigue recordando por qué no debemos de bajar la guardia; por qué no debemos permitir que regresen esas dictaduras conservadoras que, a lo largo de la historia de América Latina y de nuestro país, han saqueado nuestra patria para servirse y servir a intereses extranjeros a costa de la marginación y la pobreza, a cambio de negarnos la plenitud de los derechos; por esas bisabuelas, por esas abuelas y todas las que nos antecedieron, y que no pudieron tirar la cruz que cargaban, que no pudieron decir con orgullo “esta historia la hago yo, esta historia la escribo yo, y no quiero volver a asumir ese papel histórico al que le sometieron por miles de años el patriarcado”.

Por esas brujas que quemaron en la hoguera, por las que llamaron locas, por las primeras sufragistas, por las que lucharon por un salario digno y reconocimiento del trabajo, por nuestro derecho a ser mujeres independientes e individuales y no propiedad de nuestros maridos, ni de la iglesia, ni del Estado ni de nadie, sino de nosotras mismas.

Por esa compañera con discapacidad, por esa niña que aún le dicen quédate como si estuvieras dormida, mientras es violada por el padre, por el abuelo, por el tío; por las jóvenes que han sido marcadas por la guerra del narco; por esas madres que buscan a sus hijas, por esas hijas que siguen buscando a tu madre, por la compañera que seguimos buscando, por la compañera que tuvo que aventurarse por mejorar su vida y se subió al tren sin saber que era la Bestia y nunca llegó a su destino.

Por las mujeres migrantes, por esa mujer que murió en la clandestinidad cuando abortó; por nuestros derechos a la educación, por nuestro derecho a ser dueñas de la tierra; al reconocimiento de las mujeres indígenas y afromexicanas, por divorciarnos si así lo decidimos; por nuestra compañera que colabora a diario por la diversidad sexual; por nuestro derecho a votar y ser votadas, por nuestro derecho a ser libres.

Si hemos llegado hasta aquí, no es por un acto de buena voluntad o porque se nos permitió o quizá lo hayamos implorado, sino porque lo hemos conquistado. Prueba de ello es que hay historias que ya no podrán ser contadas, porque muchas mujeres se nos adelantaron, con la esperanza de mirar un cambio en la sociedad que emite juicios de valor.

No es menor tener un gobierno paritario, haber logrado ser el cuarto país con el 50 por ciento de la representación de mujeres en la Cámara de Diputados y hoy, en esta 65 Legislatura de la Paridad, la Inclusión y la Diversidad, haber logrado que de los 32 estados, hoy siete son gobernados por mujeres, y seis de ellas, con orgullo lo digo, mujeres valientes de nuestro movimiento.

Todo esto no hubiera sido posible sin el movimiento feminista y, por supuesto, de izquierda, porque no hay feminismos de derecha.

Es triste reconocer que la brecha salarial que nosotras, mujeres, percibimos es de un 20 y 30 por ciento menor que el salario en relación de hombres, por el mismo trabajo.

Qué decir de las dobles o triples jornadas laborales, si tan solo el 76 por ciento de los trabajos no remunerados son realizados por mujeres. Sabemos que cada hora se reportan 146 agresiones; en este año se han recibido un millón de llamadas pidiendo auxilio.

La eliminación de cualquier tipo de violencia contra las mujeres debe de ser transversal en nuestra agenda pública para que no quede sólo en el discurso, sino en los hechos, con acciones claras y efectivas.

Recientemente estaba por aprobarse una innovadora y radical iniciativa constitucional que buscaba actualizar conceptos y definiciones históricos sobre el sexo, género e identidad de género en nuestra Carta Magna, con una perspectiva de derechos humanos a nivel internacional. Había sido un trabajo consensuado con organizaciones de la sociedad civil, pero en el camino se frenó.

Sin embargo, desde Morena, no vamos a bajar la guardia y continuaremos impulsando ésta y otras iniciativas.

Aún falta mucho por hacer, mucho por construir, mucho por consolidar y desde esta tribuna nuestro compromiso es por ellas, por ti, por nosotras, por todas ustedes y por todas las mujeres y las niñas, a una vida igualitaria y sustantiva, por una vida libre de violencia y a decidir sobre nuestros cuerpos. Aborto legal ya para que no haya una menos. Digamos sí a seguir siendo las protagonistas de este cambio verdadero. Volemos alto y libres como mariposas. Por el bien de todos y todas, primero las pobres, hasta que la dignidad se haga costumbre.

Es cuanto, presidente.

Texto y Foto: Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados