Justicia TV: una apuesta por la televisión pública | Arturo Zaldívar

Los Derechos Hoy

Hace 14 años, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en un esfuerzo por dar a conocer a la sociedad su labor y transparentar sus resoluciones, tomó la decisión de transmitir en vivo todas las sesiones del Tribunal Pleno, en las que se discuten y resuelven los asuntos de la mayor trascendencia en materia de interpretación constitucional en nuestro país.

En un inicio, las transmisiones se hacían a través de Aprende TV, canal por cable a cargo de la Secretaría de Educación Pública, y un año después, el 29 de mayo de 2006, iniciaron formalmente las transmisiones del Canal Judicial, con base en un permiso para la utilización de la reserva del Estado. En 2010, mediante decreto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se extendió la cobertura a todos los concesionarios de televisión restringida a nivel nacional; y en 2014 se inauguró una sede propia, desde la que iniciaron las transmisiones en alta definición en ese mismo año.

En esta década y media de historia, el canal del Poder Judicial de la Federación ha buscado consolidarse como un medio para la difusión de la labor jurisdiccional y la promoción de los derechos humanos, el conocimiento jurídico y la cultura. Pero es un hecho que la sociedad ha cambiado, que las formas de comunicarse han evolucionado y que aún falta mucho por hacer para acercar la justicia a la ciudadanía. No hemos sabido comunicar en forma efectiva el impacto que nuestra labor tiene en la vida de las personas, ni hemos podido consolidar una mayor cercanía con las personas a las que servimos.

Por ello, la semana pasada se anunció el relanzamiento del Canal Judicial con el nombre de Justicia TV Se trata de un proyecto de renovación de la imagen y de los contenidos del canal, con el doble propósito de difundir de mejor manera la labor institucional y contribuir decididamente a los fines propios de la televisión pública.

En esta nueva etapa, Justicia TV espera tener un impacto más allá de la comunidad jurídica; busca atraer un mayor interés de la sociedad y, particularmente, de los jóvenes. A pesar de la crisis que vive en todas partes del mundo, la televisión sigue siendo un instrumento muy poderoso de comunicación social, pero para que sea efectiva, es necesario vincularla con otras plataformas digitales, así como con las redes sociales, de tal manera que sea posible una verdadera interacción con las audiencias. Nada de esto requiere mayores recursos presupuestales, sino una mayor creatividad y un propósito claro, que debe ser el de conectar con un público cada vez más amplio.

Muy pocos poderes judiciales en el mundo cuentan con un canal de televisión propio. Esto representa una gran oportunidad y una gran responsabilidad. Por un lado, nos brinda la posibilidad única de dirigirnos directamente a la gente para difundir nuestra labor y lo que ésta representa en sus vidas. Pero también implica el deber de acatar los altos estándares que rigen a la televisión pública.

En este sentido, Justicia TV será también un espacio para la información objetiva, veraz y plural. Un espacio para el debate político en el que tendrán cabida todas las corrientes ideológicas, políticas y culturales. Un foro abierto a la participación ciudadana, en el que se dará voz a todas las minorías y grupos sociales, y en el que se fomentará la igualdad de género. Procuraremos llegar a audiencias extendidas, con contenidos que ofrezcan calidad, diversidad e innovación y que promuevan, en toda la sociedad, una cultura de respeto y apropiación de los derechos humanos.

Queremos, desde la Suprema Corte, abrir una puerta amplia a la sociedad mexicana y al pensamiento crítico de nuestro país. Nuestro compromiso es con la libertad de expresión, como piedra angular de nuestro sistema democrático; con los justiciables, como destinatarios del servicio que prestamos, y con la sociedad en su conjunto, como fuente de nuestra legitimidad democrática.

Partimos de los cimientos sentados a lo largo de su historia, para consolidar al canal como un servicio público, que contribuya a la formación de una ciudadanía crítica, que participe activamente en la construcción de un modo de vida en comunidad justo y democrático. El reto no es menor, pero nuestro compromiso es total.

Publicado por Milenio