La era de la economía del conocimiento y la creatividad | Enrique de la Madrid

Vivimos un cambio época, el cual se caracteriza por el avance exponencial de la ciencia y la tecnología. En esta nueva época el conocimiento es y será la clave de la prosperidad para personas y los países.

El conocimiento como generador de progreso y bienestar siempre ha estado presente en la historia de la humanidad. La generación, acumulación y transmisión de conocimiento es lo que nos convirtió en la especie dominante del planeta.

Las civilizaciones que lograron domar a los caballos y manipular metales, por ejemplo, adquirieron una mayor ventaja para cazar, transportarse o para la guerra, los que lograron mapear las estrellas se convirtieron en los mejores navegantes y los que aprendieron a manipular la combustión convirtieron a Inglaterra en el imperio más rico de su época.

Así, grandes avances basados en el conocimiento permitieron construir grandes imperios, al tiempo que mejoraron la calidad de vida de millones de seres humanos.

Hoy en día estamos en una época que se distingue por la supremacía del conocimiento como el elemento más importante para generar bienestar en las personas.

Antes de la revolución industrial, el conocimiento era importante, pero lo más valorado eran los recursos naturales. De hecho, los países iban a la guerra para conquistar territorios y así contar con más oro, cobre y tierras cultivables.

Después de la revolución industrial, lo más valorado fue la maquinaria. Los dueños del capital eran los empresarios más ricos y los países con mayor crecimiento económico fueron los que lograron desarrollar más su industria. De ahí el término de “países industrializados”.

En el siglo XXI el conocimiento y la creatividad han superado en importancia a los recursos naturales y a las manufacturas.

Los países más prósperos ya no son lo que tienen más petróleo, más cobre o más reservas de agua, sino los que fomentan la innovación, la creatividad, el conocimiento, la adopción tecnológica, el trabajo en equipo y la inversión.

Un software útil, la cura de una enfermedad o una manera innovadora de resolver un problema público con tecnología vale más que toneladas de materias primas.

Hoy en día las empresas que valen más, pagan los mejores salarios y tienen mejores perspectivas, son precisamente las de tecnología. Apple tiene un valor casi 3 veces más grande que la petrolera Shell y el valor de Amazon es 4 veces más grande que la principal petrolera china.

En esta economía del conocimiento, es más fácil construir sobre lo ya existente. Anteriormente, una fábrica podía producir una gama limitada de productos y difícilmente podía transformarse o utilizarse para hacer cosas diferentes o nuevas. Actualmente, la suma de muchas cosas que ya existen genera negocio a partir del conocimiento.

Un ejemplo de ello es Uber, que hoy en día es la empresa de transporte más grande del mundo y no tuvo que comprar un solo coche; tampoco tuvo que inventar el Smartphone, ni el código en el que se programó; para desarrollar Uber únicamente se requirió de creatividad, conocimiento y un dispositivo para aplicarlo.

Esto sucede también en el caso de Amazon, la tienda en línea más grande del mundo. Amazon no tuvo que inventar la computadora, ni el internet, ni los medios de pago, ni la mensajería; tampoco fabrica las cosas que vende. Únicamente utiliza conocimiento para generar una plataforma en la que se encuentran productos, logística y consumidores.

Gracias al conocimiento acumulado durante siglos y al progreso tecnológico, la humanidad ha logrado duplicar la esperanza de vida; producir energía de manera abundante; permitirle a un estudiante el acceso a clases a distancia en las mejores universidades, desde cualquier parte del mundo, en cualquier momento y en muchos casos de forma gratuita.

Los cambios se han dado de forma exponencial gracias a que se ha generado más conocimiento en los últimos 50 años que en toda la historia moderna de la humanidad.

El ritmo del progreso y el bienestar que traerá consigo la economía del conocimiento y creatividad seguirá acelerándose, pero sólo para los que estén preparados y cuenten con las habilidades necesarias par adaptarse a esta nueva economía.

Con el fin de evitar que la brecha de desigualdad se amplíe, es importante que los jóvenes mexicanos se interesen y adquieran las habilidades necesarias para beneficiarse de la economía del conocimiento y la creatividad, el sector que actualmente ofrece las mejores oportunidades profesionales.

Gracias a esta nueva economía mucha gente trabaja menos horas, tiene más tiempo libre, trabaja a distancia, cobra mejores salarios, es más emprendedora, soluciona con mayor facilidad los problemas de su sociedad, cuida más el medio ambiente y es más feliz.

A pesar de que enfrentamos aún muchos retos, como los son un crecimiento económico desigual, corrupción, inseguridad y pobreza, estoy convencido de que tenemos una oportunidad única que no podemos dejar pasar. Como país, contamos con el talento y la voluntad de amplios sectores de la población para aprovechar las ventajas que nos brinda la economía del conocimiento en beneficio de los mexicanos.

En nuestras manos está construir el país desarrollado y el futuro que deseamos y en el que creemos. En mis próximas entregas elaboraré sobre las distintas maneras en la que México debe adaptarse para aprovechar plenamente el progreso tecnológico y científico, incluiré las mejores prácticas en estos temas a nivel mundial y algunos de los casos de éxito que tenemos en nuestro país.

Publicado por El Universal