La reforma constitucional de derechos humanos, pilar jurídico para consolidar su protección

Ciudad de México, 6 de diciembre de 2019

Se proyectó el documental Tiempo Suspendido; rememora la desaparición forzada como crimen de lesa humanidad

Narra la biografía de Laura Bonaparte, fundadora de Las Madres de la Plaza de Mayo, en Argentina

Con la exhibición de Tiempo Suspendido la Cámara de Diputados evocó dos fechas relevantes en el ámbito internacional: la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio y para la Prevención de ese Crimen, y de los Derechos Humanos. El documental narra la biografía de Laura Bonaparte, psicóloga, activista argentina y fundadora de la asociación Las Madres de la Plaza de Mayo.

        En el marco de Tardes de CineClub, organizado por los centros de estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) y de Derecho e Investigaciones Parlamentarias (CEDIP), el Museo Legislativo “Sentimientos de la Nación” y el Espacio Cultural San Lázaro, esta película de Natalia Bruschtein, nieta de la protagonista, muestra la desaparición forzada de personas consideradas como crimen de lesa humanidad.

 Elías Robles Andrade, director del Museo Legislativo “Sentimientos de la Nación”, refirió la importancia de recordar el Día Internacional de los Derechos Humanos cada 10 de diciembre, porque junto a la reforma constitucional de 2011 y los tratados internacionales ratificados en la materia “son un pilar del andamiaje jurídico” en México, para consolidar su protección.

 La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas decidió que se implantara el 10 de diciembre de 1948 la Declaración Internacional de los Derechos Humanos para eliminar la discriminación en contra de las mujeres y niñas y niños, la cual está vigente y es base para avanzar en respetar a todas las personas sin considerar su origen racial ni diferencias, destacó.

 Refirió que se concibe a los derechos humanos como una norma ius cogens; es decir, una garantía común obligatoria, imperativa o necesaria, definida por primera vez en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados en mayo de 1969, ratificada por países en el marco de los acuerdos universales, explicó.

 También se evocó el Día Internacional para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio y para la Prevención de ese Crimen.

 Al respecto, Abril Schmucler Íñiguez, productora de Tiempo Suspendido (2015), en entrevista, sostuvo que este documental “invita a reflexionar sobre la desaparición de personas que enlutaron a las madres y a las familias de las víctimas en Argentina. Es un espejo de la humanidad a través del cine”, durante la dictadura militar de Jorge Rafael Videla, quien ordenó la detención y desaparición de miles de jóvenes.

 Abril, también familiar de personas desaparecidas, comentó que la cinta es un acercamiento a una parte de la historia que se lee en los libros y se conmemora en los monumentos, pero sin saber lo que significa vivir con el dolor y la desesperación de haber perdido a un ser querido, no encontrarlo ni tener su cuerpo inerme para honrarlo.

 La memoria no es pasado, ni una placa, tampoco un día conmemorativo, representa lo sucedido y vivido por miles de víctimas. “No es un hecho histórico que terminó. Argentina, México y el mundo de alguna manera viven y transforman su propia memoria. Todos estamos formando y destruyendo los recuerdos para tomar otro rumbo”, consideró.

 La productora refiere que esos acontecimientos propiciaron la creación de la organización Las Madres de la Plaza de Mayo, donde una de sus fundadoras, Laura Bonaparte, es una de las primeras ciudadanas argentinas que interpone una denuncia en contra del ejército de su país por desaparición forzada y precursora de la campaña internacional para que se declarara ese delito como de lesa humanidad, al no encontrar a Noni, su hija, al salir de trabajar.

 Víctima de la persecución, sufrió la desaparición de tres hijos, dos yernos, una nuera y el padre de sus vástagos. Se exilió en México para salvarse. Más tarde, Laura padeció Alzheimer, “demencia senil que no evitó que se le rompiera el corazón, como la primera vez que vio las fotografías de sus hijos ausentes”.

 La cura para suspender ese dolor no existe, precisó Abril Schmucler Íñiguez, porque es el mismo que sufren las madres mexicanas y argentinas, de todas partes del mundo, que resquebraja el alma con esos hechos sucedidos hace 50 años. Por eso, Tiempo Suspendido es una película no del pasado, sino actual porque no deja de suceder la desaparición forzada.

 Erick García, encargado del Programa de Tardes de CineClub del Museo Legislativo “Sentimientos de la Nación”, indicó que el documental es la ópera prima de Natalia Bruschtein, guionista argentina que reside en México desde 1976, la cual estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica.

 La obra ha sido premiada en el ámbito internacional en los festivales de Budapest, Hungría; Chicago, Estados Unidos, y es selección oficial de muestras de cine como un testimonio de lo que sucede en las sociedades, donde “la memoria puede servir de identidad, pero también para crear otra identidad”.

Texto y Foto: Cámara de Diputados