La reforma electoral no debe improvisarse ni imponerse: Lorenzo Córdova

11 de junio de 2019

Nadie está en contra de la austeridad, pero lo primero es cuidar la certeza de los procesos electorales, asegura el Consejero Presidente

A la democracia hay que cuidarla permanentemente, dijo

Dan inicio los Foros para la Reforma del Estado y Electoral en la Cámara de Diputados

Al participar en la inauguración de los Foros de la Reforma del Estado y Electoral en la Cámara de Diputados, el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, afirmó que una reforma electoral requiere, además de una profunda deliberación, un amplio consenso y el acuerdo de todas las fuerzas políticas.

“La reforma electoral no debe improvisarse, ni mucho menos imponerse; estamos hablando de las reglas para el juego democrático y la disputa civilizada del poder político. No entenderlo puede significar abrir la puerta a la descalificación futura de las elecciones precisamente por las reglas, algo, por cierto, que ya vivimos en el pasado”, advirtió.

El sistema electoral, mencionó Córdova, es un sistema perfectible, “pero cambios mal planeados, mal procesados o claramente mal intencionados, pueden implicar una regresión antidemocrática”.

En presencia del Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo; de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de los legisladores Martí Batres, Mario Delgado y Sergio Gutiérrez, organizador de los foros, así como del Magistrado Presidente del TEPJF, Felipe Fuentes Barrera, Lorenzo Córdova señaló que en la reforma no se puede dar marcha atrás en la certeza que se ha logrado en la construcción democrática de México.

Explicó que las elecciones de 2018, las más grandes y complejas de nuestra historia, convirtieron a México en un referente internacional por la capacidad de organizar elecciones en contextos de complejidad; por los mecanismos impulsados para garantizar la paridad legislativa; por la eficacia del sistema de fiscalización y por las medidas para combatir la desinformación y las noticias falsas.

Por lo tanto, argumentó que el centro de una posible reforma electoral no está en el funcionamiento del modelo, sino en el costo de las elecciones.

“Si lo que se quiere es reducir los costos, no necesitamos revisar el modelo electoral, sino repensar algunos aspectos del mismo, como las fórmulas para determinar el financiamiento público que se otorga a los partidos a nivel nacional y local; la duración de las campañas electorales y avanzar hacia el voto electrónico, por mencionar sólo tres ejemplos”.

El Consejero Presidente enfatizó que reducir los costos de las elecciones minando las reglas, los procedimientos y las instituciones construidas para inyectar certeza por un tema de costos, “es no tener claras las prioridades y abrir la puerta a un pasado superado, cuando, apenas hace treinta años las elecciones eran el principal de los problemas nacionales. Nadie está contra la austeridad, pero lo primero en lo electoral, no nos equivoquemos, es cuidar la certeza”.

Si algo nos enseña la historia, concluyó Córdova Vianello, es que “a la democracia hay que cuidarla permanentemente, o si no, cuando menos nos demos cuenta, eventualmente sin quererlo o sin percatarnos, la habremos perdido”, concluyó.

El consenso, regla básica en la construcción de una reforma

El diputado Porfirio Muñoz Ledo argumentó que existen muchos aspectos que se deben pensar y repensar en la construcción de una nueva reforma electoral, tales como las atribuciones del INE a nivel nacional, la conservación o desaparición de los OPLES y la representatividad y la paridad. Elementos que deben ser deliberados en un diálogo franco y plural.

La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo que este foro es el primero de muchos pasos para analizar, valorar y proyectar la trayectoria y perspectiva de las instituciones electorales.

“Uno de los secretos del éxito de las reformas electorales a partir de 1994 ha sido el consenso de los principales partidos políticos”, recordó. Será a través del diálogo “sin prisas, pero sin pausas” como se logrará construir una reforma que incluya mejores soluciones y las nuevas reglas que den sustento al nuevo sistema político.

Necesaria la corresponsabilidad política de todos los actores

El Magistrado Presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Felipe Fuentes Barrera, afirmó que la participación de las instituciones y expertos en materia electoral que han sido convocados a los foros, “es indispensable para contar con diagnósticos objetivos sobre las realidades y los desafíos que vivimos, y proponer las mejores soluciones a los problemas y las necesidades que enfrentamos”.

El objetivo compartido es mejorar sustancialmente la calidad del régimen democrático, añadió, a partir del diálogo, el entendimiento y el acuerdo como la hoja de ruta para garantizar el ejercicio efectivo de los derechos ciudadanos, fortalecer la gobernabilidad democrática y perfeccionar el sistema electoral del país, en beneficio de la sociedad mexicana.

El Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Martí Batres, señaló que se busca que la Reforma del Estado tenga el mayor consenso posible, pues algunos temas implican reformas a la Constitución Política y se requiere debates amplios en temas como las prerrogativas de los partidos políticos; los Órganos Electorales Locales; la revocación del mandato; la consulta, el plebiscito, el referéndum, el parlamento abierto; la representación proporcional y la mayoría relativa.

“Estamos abiertos a discutir una nueva Reforma del Estado con transformación profunda y que tenga en su esencia la idea de la mayor intervención de la sociedad en los asuntos públicos; esa debe ser la esencia”, dijo Batres.

El Presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Mario Delgado, señaló que la democracia no puede ser ajena a la austeridad, tenemos que reducir el costo de los partidos políticos y hacer más con menos recursos para disminuir el costo de los partidos políticos.

En segundo lugar, aterrizar y tipificar los delitos electorales para que la ley tenga una aplicación eficaz, así como garantizar el ejercicio pleno de los derechos

Por su parte, el Diputado Sergio Gutiérrez, presidente del Grupo de Trabajo para la Reforma del Estado y Electoral, agradeció el acompañamiento de académicos, funcionarios y especialistas, en un ejercicio de parlamento abierto, con diversas voces que nutran el trabajo legislativo.

“En esta construcción, se privilegiarán la pluralidad y el máximo consenso posible entre todas las fuerzas políticas”, añadió.


Ciudad de México, 11 de junio de 2019

LORENZO CÓRDOVA VIANELLO

Presidente del Instituto Nacional Electoral

Mensaje durante la inauguración para los foros de Parlamento Abierto de la Reforma del Estado y Electoral, en el Palacio Legislativo de San Lázaro

Muchas gracias.

Muy buenos días a todas y todos. Saludo con afecto en los distinguidos integrantes del presídium, en particular al diputado Sergio Gutiérrez Luna, coordinador de estos foros y del grupo de trabajo que está procesando una serie de iniciativas que se han presentado en ambas cámaras, en esta Cámara de Diputados.

El proceso de transición a la democracia en nuestro país representa un caso de éxito a escala internacional, el entramado institucional que se configuró con las reformas político-electorales aprobadas desde 1977 a 2014, permitió no sólo transformar el régimen de partido hegemónico en un sistema de partidos plural y crecientemente competitivo, sino que ha garantizado condiciones democráticas; es decir incluyentes, para que las mayorías y minorías participen en la toma de las decisiones en nuestro país y que cualquier fuerza política pueda triunfar o perder en las urnas.

Con cada reforma se han mejorado paulatinamente los procedimientos de la organización electoral y se ha fortalecido el carácter incluyente, plural y representativo de nuestra democracia.

Esa, ha sido la virtud del desarrollo de la democracia mexicana y el motor de lo que se ha llamado la mecánica del cambio político. Es decir, aprender del pasado, perfeccionar los procedimientos existentes, fortalecer lo que funciona bien y siempre avanzar hacia la inclusión y la expansión de derechos.

Al final, la clave de lectura de la salud de una democracia es siempre esa el grado en el que los derechos y la libertad de las y los ciudadanos, no de los partidos o de los gobiernos, se maximizan y se garantizan.

Esta mecánica de configuración de nuestro sistema electoral también posibilita que las reformas abran un espacio de reflexión para subsanar deficiencias en el andamiaje electoral, eliminar antinomias legales o solventar los principales cuestionamientos que se evidenciaron en los procesos electorales previos.

Permítanme poner algunos ejemplos. Después de las elecciones de 1976 en la que no hubo candidatos de oposición, la reforma de 77 abrió una vía legal para que las fuerzas políticas hasta entonces excluidas fueran incorporadas a la arena institucional de la política y gracias a la representación proporcional, el poder legislativo se abriera a la pluralidad ideológica.

A la crisis política de 1988 la reforma de 89-90 respondió con un nuevo diseño que implicó la creación de una nueva institucionalidad electoral.

En 1994, México vivió abrumado por la violencia política y enfrentó elecciones marcadas por la inequidad en la competencia. Fue la altitud de miras del gobierno y de los partidos y de algunos actores políticos como destacadamente Porfirio Muñoz Ledo, lo que logró en 1996 la primera reforma altamente incluyente de la historia, que consolidó el carácter ciudadano del IFE, reconoció la autonomía constitucional de la autoridad electoral y estableció mecanismos para darle transparencia y equidad al financiamiento de las campañas.

En 2006, los excesos e inequidad en el uso electoral de la radio y la televisión propiciaron que la reforma de 2007 estableciera un pertinente y equitativo modelo de comunicación política que todavía está vigente hoy.

Y finalmente, la reforma de 2014 fue la respuesta a la queja generalizada de que las autoridades y poderes locales influían de manera indebida en los comicios. Esa reforma configuró un nuevo modelo electoral de carácter nacionalizado para que la experiencia acumulada de la autoridad federal contribuyera a estandarizar las condiciones de la competencia democrática en el ámbito estatal.

El IFE se transformó en INE, se crearon los OPLE y se robusteció el sistema de fiscalización de los recursos empleados por partidos y candidatos.

A veces, la memoria histórica es breve y ello induce al olvido y al error, por eso es indispensable recordar que fueron la inclusión y la apertura, la creación de garantías legales e institucionales para que el voto se cuente bien y cuente efectivamente, la autonomía de los órganos electorales y la homologación de las reglas de la competencia a nivel nacional, los ejes a través de los cuales se articuló el tránsito a la democracia en México.

En esta lógica, las preguntas con las deberían iniciar estas mesas de discusión son dos esencialmente: primera, ¿cuál es el propósito de una futura reforma? y, segunda, ¿cuáles son los aspectos que queremos mejorar de las reglas del juego democrático que nos hemos dado, sí, a diferencia de otros momentos, después de 2018 no hubo quejas relevantes por parte de ninguno de los contendientes?

Las elecciones de 18, las más grandes y complejas de nuestra historia convirtieron a México en un referente internacional por la capacidad de organizar elecciones en contextos de complejidad, por los mecanismos que impulsamos para garantizar y hacer efectiva la paridad en los órganos representativos, por la eficacia del sistema de fiscalización y por las medidas que tomamos para combatir la desinformación y las noticias falsas, no en clave de la que algunos países están siguiendo; es decir, la criminalización de éstas, sino más bien combatiendo la desinformación con información.

En tal sentido, parecería que el centro de una posible reforma electoral no está necesariamente en el funcionamiento del modelo, sino en el costo de las elecciones, pero si lo que se quiere es reducir los costos, no necesitamos revisar el modelo electoral en general, sino repensar, desde mi punto de vista, algunos aspectos del mismo, como las fórmulas para determinar el financiamiento público que se otorga a los partidos a nivel nacional y, sobre todo, a nivel local.

No olvidemos que la reforma de 2014 multiplicó exponencialmente el costo de la política, el financiamiento de la política a nivel local, prácticamente equiparándolo al nivel nacional y, lo que hay que pensar es qué queremos fortalecer partidos políticos nacionales o las estructuras locales de los partidos.

La duración de las campañas electorales y avanzar, sí, lo decía ya el diputado Mario Delgado, lo seguimos sosteniendo, hacia el voto electrónico que abarataría consistentemente las elecciones, sólo por mencionar tres ejemplos.

No olvidemos que la palabra de orden de la transición ha sido la certeza, reducir los costos de las elecciones, eventualmente, minando las reglas, los procedimientos y las instituciones que construimos para inyectar certeza, por un tema de costos, me parece que sería no tener claras las prioridades y abrir la puerta a un pasado superado, cuando apenas hace 30 años las elecciones eran el principal de los problemas nacionales.

Y que quede claro, nadie está en contra de medidas de racionalidad del gasto, nadie está en contra de la austeridad, pero lo primero en esta materia, en lo electoral, no nos equivoquemos, es cuidar la certeza en las elecciones.

Si algo ha caracterizado a nuestra transición, es la autonomía de la autoridad electoral, la consolidación de los mecanismos de inclusión y representación proporcional, la apuesta por fortalecer y recrear el pluralismo y la ruta incremental en el ejercicio de los derechos políticos de las y los ciudadanos.

Confío en que las historias y procedimientos de éxito de la democracia mexicana, los sigamos considerando un patrimonio de la Nación, que construimos todas y todas. Que debemos seguir protegiendo y que no los interpretemos como hechos preestablecidos ni como datos prescindibles de nuestra apuesta hacia el futuro.

Que estos foros sean el espacio de debates serio e informado para mejorar el sistema electoral y que sean vistos no como un puerto de llegada, sino como el punto de partida para una deliberación pública que involucre a los mejores expertos en reforma del Estado y en materia electoral. Que sea pues el inicio de un auténtico proceso de parlamento abierto.

La reforma electoral no debe improvisarse y mucho menos imponerse, estamos hablando de las reglas para el juego democrático y la disputa civilizada del poder.

En esto se requiere, además de una profunda deliberación, no omito mencionarlo, un amplio consenso y el acuerdo de todas las fuerzas políticas. No entenderlo, puede abrir la puerta a la descalificación futura de las elecciones, precisamente por causa de las reglas, algo que ya vivimos en el pasado.

Termino diciendo, que hoy nuestro sistema electoral funciona y funciona bien, sin duda es mejorable, pero para prueba de lo sostenido ahí están las elecciones del 2018 y las del pasado 2 de junio.

Sin duda es, decía, un sistema perfectible, trabajemos junto en ello, pero cambios mal planeados, mal procesados o claramente mal intencionados, pueden implicar una regresión antidemocrática, tengámoslo presente.

Y, si algo nos enseña la historia, sí, otra vez la historia, es que a la democracia hay que cuidarla permanentemente, o si no, cuando menos nos demos cuenta, eventualmente sin quererlo o sin percatarnos, la habremos perdido.

Muchas gracias.


Ciudad de México, 11 de junio de 2019

LORENZO CÓRDOVA VIANELLO

Consejero presidente del Instituto Nacional Electoral

Entrevista concedida a los representantes de los medios de comunicación, al término de la inauguración de los foros de Parlamento Abierto de la Reforma del Estado y Electoral, en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

PREGUNTA. – Nos puede ser más puntual, ¿en qué sí se podría bajar el costo de la democracia? usted ha dicho la urna electrónica ¿Qué otros factores muy puntuales?

RESPUESTA. – Hay muchos mecanismos y elementos que pueden revisarse. Nuestro sistema electoral es un sistema que se ha construido para inocular la desconfianza y eso ha tenido sus costos, tanto en los procedimientos, como en las propias instituciones, como en las reglas.

Yo creo que hay una serie de mecanismos que hay que tomar en cuenta, pero hay una premisa que no hay que perder de vista; nuestro sistema funciona bien, se puede mejorar, se pueden disminuir los costos de nuestro sistema, sin lugar a dudas; pero, hay una premisa, hay una frontera que no debemos nunca pasar que es la de la confianza.

Ustedes han presenciado dos jornadas electorales excepcionales, las de 2018 y las del 2 de junio, y hoy mismo acaban de presenciar como algún actor político ha presentado quejas. Bueno, existe una desconfianza todavía que opera; y, entonces, lo que yo digo es tengamos cuidado para no perder lo que hemos ganado y que hemos construido bien.

Evidentemente los costos del sistema electoral pueden reducirse. El de la urna electrónica no es un asunto menor, si tuviéramos urna electrónica podríamos dejar de hacer un operativo de campo que en 2018 implicó visitar 12 millones de domicilios; si tuviéramos urna electrónica no necesitaríamos conteos rápidos, no necesitaríamos programas de resultados electorales preliminares, no necesitaríamos estas desgastantes, largas y costosas sesiones de cómputo distrital en donde se recuenta un número enorme de paquetes electorales.

Piensen ustedes que el año pasado, en la elección presidencial que ganó el presidente, el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, con más de 30 puntos de diferencia se abrieron y recontaron un 75 por ciento de los paquetes electorales, y por cierto, no cambió nada.

Es decir, todos estos procedimientos que son muy costosos, la impresión de boletas, el llenado de actas o, más bien, la impresión de actas en papel seguridad podrían subsanarse con urna electrónica; alguien puede decir: “la urna electrónica genera más desconfianza”, bueno preguntemos a los brasileños y a los indios cómo han hecho para introducir urnas electrónicas desde hace décadas sin generar desconfianza en sus procesos electorales.

Hay otras cosas que se pueden revisar.

PREGUNTA.- ¿Sin tocar la estructura del INE?

RESPUESTA.- Lo que pasa es que a mí lo que me preocupa es que se meta mano a una estructura que ha funcionado bien y que realiza mucho más que elecciones. Quien sostenga o quien piense que los órganos electorales trabajan sólo cada tres años o que en el periodo entre elección y elección no hay ningún tipo de trabajo, pues está olvidándose que todos los días emitimos, realizamos más de entre 30 y 40 mil trámites para emitir credenciales para votar con fotografía, que todos los años emitimos cerca de 15 millones de credenciales para darle a las y los ciudadanos identidad.

Se olvida que todos los días monitoreamos todas las estaciones de radio y televisión del país y gracias a convenios que hemos firmado, por ejemplo con la Secretaría de Gobernación, hoy le ahorramos a dicha secretaría más de 500 millones de pesos. Se olvida que nosotros fiscalizamos permanentemente a todas las estructuras partidistas, sí se olvidan muchas cosas.

Así que yo creo que lo que hay que hacer es: sin estar peleados con costos menores, construir aquellas rutas que sin mermar la confianza que hemos logrado en los procesos electorales, podamos avanzar hacia una democracia que sea menos costosa, pero igual de segura y cierta.

PREGUNTA.- ¿La desaparición de los OPLES puede ser una alternativa o no?

RESPUESTA.- Yo creo que hay muchas áreas oportunidad, por ejemplo, aunque se ha avanzado mucho en la homogeneidad,  homogenización, en la sistematización del Sistema Nacional de Elecciones en el plano local y en el plano federal, hay todavía muchas áreas de oportunidad. Yo creo que hay que revisarlas, hay que escuchar a los propios OPLES, hay muchas estructuras que pueden ser similares en un OPLE respecto de los otros; pero, yo creo que es un sistema que ha funcionado bien, ahí están las elecciones del domingo 2 de junio, elecciones locales.

PREGUNTA.- ¿Entonces, no desaparecer OPLES?

RESPUESTA.- Yo digo que modifiquemos el sistema electoral en lo que haya necesidad de modificarlo y salvaguardemos lo que funciona bien.

Hay un consejo de los anglosajones: “lo que funciona no lo arregles”. Vamos a ver cómo hacemos un sistema electoral más funcional, menos caro, pero que no pierda en su calidad, que es una calidad que es reconocida a nivel mundial.

PREGUNTA.- ¿Pero los OPLES funcionan o no funcionan?

RESPUESTA.- Siempre hay áreas de mejora, pero, lo que vuelvo a decir, no son tiempos y este es mi punto de vista…

PREGUNTA.- ¿El saldo es negativo?

RESPUESTA.- Yo no lo creo.

Las elecciones del domingo 2 de junio pasado son elecciones que, sin duda, pueden generar controversias, pues hay ganadores y perdedores.

PREGUNTA.- (Inaudible).

RESPUESTA.- Me dejan acabar. No es cierto, eso lo dices tú, no lo dije yo Nayeli, no es cierto.

Yo lo que digo es que el 2 de junio tuvimos elecciones que fueron, desde el punto de vista organizativo, impecables. Solamente una de más de 23 mil 400 casillas dejó de instalarse, es un sistema que funciona bien. ¿Se puede mejorar? Sin lugar a dudas, avancemos conjuntamente hacia dónde se mejora.

No es cierto que el INE haya asumido la elección, lo digo con todas las letras, quien diga lo contrario está mintiendo.

PREGUNTA.- ¿Entonces, qué fue lo que pasó?

PREGUNTA.- No es cierto que el INE haya asumido la elección de Puebla en su totalidad porque haya había un problema con el OPLE, eso no es cierto. Revisen nuestra resolución, revisen las declaraciones públicas.

Lo que pasó es que se conjuntaron tres condiciones. Primera condición: la excepcionalidad de la elección en virtud del accidente en donde perdió la vida la gobernadora y la necesidad, en consecuencia, de organizar una elección, no en nueve meses como ocurre con una elección ordinaria, sino en escasos cuatro meses.

Segunda condición de excepcionalidad: la crispación política que se vivía en esa entidad, producto de la irresponsabilidad de los actores políticos. En Puebla ni la elección, ni el cómputo de la elección, ni la sentencia del tribunal disipó esa crispación; era inevitable que frente a esa crispación existiera un ancla de estabilidad especial, extraordinaria que fue la que dio el INE con su asunción.

Y tercer argumento, tercera razón: todas las fuerzas políticas, sin excepción, le pidieron al INE asumir la elección. Quien diga que la asunción de la elección es producto de un juicio del INE respecto de la actuación del OPLE de esa entidad, está mintiendo, no es cierto, lo digo con todas las letras.

PREGUNTA.- ¿Se ha demostrado que el INE podría hacerse cargo, digamos, en la elección de Puebla, que podría hacerse asumir todas las elecciones en lugar de los OPLES?

RESPUESTA.- Hay estados federales en el mundo en donde hay un solo órgano electoral que se organiza en las elecciones, que se encarga las elecciones federales y de las locales, como por ejemplo Brasil; pero,  lo que sí es cierto es que nuestro sistema electoral se construyó sobre la base de un modelo. Si lo vamos a cambiar, vamos a refundar el modelo y yo lo que digo es tengamos cuidado porque -lo dije yo en mi intervención hace unos minutos, lo dijo la secretaria de Gobernación -si la escucharon- nuestro sistema electoral es el producto de una larga, paulatina, gradual y permanente evolución de 40 años, no la inventamos de la noche a la mañana, no reinventemos algo que funciona bien en su esencia; que podemos y debemos todos mejorar con una regla básica -lo dije yo, lo dijo la secretaria Gobernación- el consenso.

PREGUNTA.- ¿Pero tiene capacidad el INE para organizar todas las elecciones?

RESPUESTA.- Sobre las reglas del juego democráticas tiene que haber consenso, si no hay consenso el día de mañana quien pierda una elección, eventualmente, puede impugnar que las reglas no eran correctas, que las reglas eran parte del problema.

En las condiciones actuales la respuesta es: no.

PREGUNTA.- ¿No tiene condiciones el INE?

RESPUESTA.- No estamos hechos para hacer todas las elecciones del país, por eso habría que refundar al INE y eso, evidentemente, significa tener una institución mucho más grande porque va a tener nuevas atribuciones.

¿Qué es lo que viene? Discutamos con paciencia, no hay ninguna prisa. Las elecciones en México no tienen una urgencia para cambiar su marco normativo. ¿Es conveniente mejorarlo? Sin duda, sí; pero, vámonos con cuidado, con paso firme, con consensos, con mucho diálogo, con mucha inclusión, si no corremos el riesgo de equivocarnos.

PREGUNTA.- ¿Cuánto dinero requerirían para organizar la elección nacional?

RESPUESTA.- No voy a especular.

PREGUNTA.- (Inaudible)

RESPUESTA.- No voy a especular. No sé.

PREGUNTA.- (Inaudible)

RESPUESTA.- Claro que mucho más.

Gracias.

Texto: INE y Cámara de Diputados | Foto: @INEMexico