La soberana violencia y la milicia | Diego Fernández De Cevallos

Sin Rodeos

Si los datos oficiales reconocen que de los delitos (denunciados) el 98 por ciento quedan impunes, es axiomático que en México la soberanía no la ejerce el pueblo a través de sus leyes e instituciones, la imponen los violentos a modo de soberanos. Todo el que delinque impunemente, sea cual fuere su estrato social, soberanea. Ésa es la mayor tragedia nacional: México sigue siendo de los violentos y para los violentos.

Con ese porcentaje de impunidad solamente un mentecato puede afirmar que vivimos en un Estado de derecho.

Y peor aún, los atropellos a la ley se cometen desde la cúspide de la pirámide hasta su base. Desde el memorandum presidencial que ordenó a sus súbditos violar la Constitución (más sus diarias fechorías), hasta el vandalismo callejero “amparado” en el derecho de manifestación; desde la colusión de funcionarios y particulares en el saqueo inmisericorde de fondos públicos, hasta el narcomenudeo y huachicol de comunidades enteras; desde las tontamente llamadas “ejecuciones extrajudiciales”(como si las hubiera judiciales), hasta la “justicia por propia mano” de la autóctona y brutal Fuente Ovejuna.

Pues, en ese México putrefacto —aquí sólo esbozado— se ha encomendado a nuestras heroicas Fuerzas Armadas nacionales la seguridad pública, esa descomunal y nobilísima tarea de proteger la integridad, la vida y demás derechos de la población. Sin ser esa la actividad para la que vistieron sus uniformes ni haber pedido tal encomienda, aceptan el sacrificio por lealtad, obediencia y amor a México. ¿A cambio de qué? De arriesgar y perder sus vidas, de causar duelo y desamparo a sus familias, y lo más humillante: soportar imputaciones canallescas y calumniosas de su Jefe Supremo, al grado que afirmó: “si por mí fuera las desaparecería”. Además, les ordenó expresamente desde el principio de su gobierno —lo que de hecho sucedía— soportar, sin defenderse, lesiones, injurias y crueldades, haciéndolos huir entre palos y pedradas como si fueran cobardes.

Por eso, para mí, la noticia nacional MÁS TRASCENDENTE de los últimos tiempos es, precisamente, la fuerte y clara advertencia hecha por el Secretario de la Defensa Nacional, General Cresencio Sandoval, que los hombres y mujeres de Armas harán valer su legítima defensa ante agresiones de las que sean víctimas; QUE VAN A RESPONDER CON FUERZA Y DETERMINACIÓN, respetando la ley y los derechos humanos.

Esa advertencia debe poner fin a la ominosa claudicación gubernamental y ser apenas el principio de un esfuerzo nacional para lograr el auténtico Estado de derecho y, así, la CONVIVENCIA EN EL ORDEN.

La decisión del General Secretario restituye a la tropa y sus mandos el respeto y la honra que nunca merecieron perder; requisito indispensable para comenzar la pacificación del país. Así sí: ¡Viva México!

Publicado por Milenio Digital