La tentación de Hacienda y de los legisladores | Mario Maldonado

Historias de NegoCEOs

Los aparatosos ataques con drones a las instalaciones de la petrolera saudí Aramco, el fin de semana, pusieron nerviosos a los mercados y a los países productores de petróleo. En México, si bien el impacto de los incrementos en el precio del crudo a nivel internacional pueden beneficiar a Pemex en el corto plazo, el lado negativo es que también tendrá que comprar combustibles más caros y el gobierno aumentar los subsidios a las gasolinas, lo que a su vez generaría un impacto en las finanzas públicas.

Los efectos de las tensiones en Medio Oriente y la intervención de Estados Unidos tienen un componente adicional para México que será muy polémico: la tentación de Hacienda de no contratar coberturas petroleras para el próximo año, con lo que se ahorraría cerca de mil millones de dólares, unos 19 mil 500 millones de pesos al tipo de cambio actual. Y la tentación de los legisladores de aumentar la proyección del precio del barril de petróleo para lograr más recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Las coberturas son instrumentos financieros que permiten pactar un precio de venta por barril a futuro y proteger así los ingresos de una empresa –Pemex en este caso– de la caída de los precios.

Recientemente, agencias de noticias como Reuters y Bloomberg publicaron que Arturo Herrera y su escudero, Gabriel Yorio, estaban analizando contratar las coberturas, lo cual siempre se ha hecho de manera casi secreta hasta que se cierran las negociaciones con los bancos internacionales.

La propuesta de paquete económico para 2020 estima un precio de 49 dólares por barril de petróleo; esto es 28.5% más que el cierre de ayer, cuando superó los 63 dólares.

Este diferencial podría llevar a Hacienda a tomar la decisión de protegerse de los vaivenes del precio del crudo, es decir, no contratar las coberturas petroleras y confiar en que el próximo año los precios de la mezcla mexicana de exportación no caerán por debajo de los 49 dólares. A juzgar por la forma de ser de Arturo Herrera y de Gabriel Yorio, quien antes de ser subsecretario de Hacienda era el encargado de captar recursos en los mercados de dinero y de capitales desde la Unidad de Crédito Público, no lo harán. Pero a juzgar por lo que han dicho los legisladores de Morena, no estoy tan seguro.

El presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, ha dicho que faltan alrededor de 150 mil millones de pesos para completar el gasto público de 2020. Ese dinero podría salir si le mueven un poco a la estimación del precio del petróleo, sobre todo si se mantiene la expectativa de llevar la producción petrolera a casi 2 millones de barriles diarios el próximo año.

Ayer el director del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Manuel Molano, me dijo que eso era muy riesgoso para el país; sin embargo, ha sido tradicionalmente una tentación de los poderes, tanto del Legislativo como del Ejecutivo.

Por lo pronto, Pemex ya comenzó a beneficiarse con el precio del barril de petróleo que este martes cerró por arriba de los 63 dólares, mientras que en los Criterios de Política Económica de 2019 se estimó en 55 dólares. Así, por cada barril de petróleo vendido al exterior la empresa productiva del Estado recibió 8 dólares más de lo presupuestado.

Desde 2001, México ha gastado en promedio 0.1% del PIB en compras de coberturas petroleras, de acuerdo con un reporte de Fabián Valencia para el Fondo Monetario Internacional. Sólo en tres ocasiones, 2009, 2015 y 2016, se han ejercido las opciones, generando ingresos adicionales para el gobierno federal de aproximadamente 0.5%, 0.6% y 0.3% del PIB, respectivamente.

De acuerdo con el titular del Imco, en todo caso, si hay excedentes petroleros se deberían canalizar a los fondos de estabilización o a prepagar deuda de Pemex, que es la empresa petrolera con los mayores pasivos del mundo: más de 106 mil millones de dólares.

El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, es quien se encarga de hacer las gestiones para las coberturas, así como se encargaba de hacer los oficios para mantener la línea de crédito flexible del (‘neoliberal’ y ‘poco confiable’, AMLO dixit) Fondo Monetario Internacional por 74 mil millones de dólares, que es, como dijo Arturo Herrera, uno de nuestros ‘chalecos antibalas’ frente a una eventual desaceleración o crisis económica.

Posdata. Y a todo esto, ¿alguien ha visto recientemente al director general de Pemex, Octavio Romero, o al director financiero, Alberto Velázquez? ¿Y a Carlos Romero Deschamps?

@MarioMal

Publicado por El Universal