Llama Martí Batres a respaldar propuesta para crear la Guardia Nacional; es momento de tomar decisiones, afirma

Ciudad de México, a 11 de febrero de 2019

Es un instrumento para desmilitarizar la seguridad pública, considera el senador.

Inician audiencias públicas para analizar reforma constitucional.

El presidente del Senado de la República, Martí Batres, llamó a las diversas fuerzas parlamentarias a respaldar la creación de la Guardia Nacional que propone el Ejecutivo federal y así atender el reclamo urgente, de garantizar seguridad y tranquilidad a la ciudadanía.

Al inaugurar las audiencias públicas para analizar la reforma constitucional bajo el esquema de Parlamento Abierto, destacó que la conformación plena de dicha institución permitiría lo que se ha pedido desde diversos ámbitos de la sociedad: sacar a las Fuerzas Armadas de las labores de seguridad pública.

En otras palabras, asentó, “lejos de ser un instrumento de militarización sería un instrumento para la desmilitarización de la seguridad pública”.

El presidente del Senado expresó que “es momento de tomar decisiones” en un tema prioritario para la ciudadanía: “Al país le urge tener seguridad y tranquilidad y por lo tanto necesita un cuerpo de seguridad prestigiado y respetado, con una jerarquía reconocida, que incorporé los valores del honor, del orgullo, de pertenencia, que inspiren confianza y sensación de protección”.

Precisó que una vez articulada la Guardia Nacional, de los cerca de 300 mil elementos de las Fuerzas Armadas, sólo quedarían en labores de seguridad los cerca de 35 mil elementos de la Policía Militar y los dos mil elementos de la Policía Naval. Es decir, a penas un poco más del 10 por ciento de la fuerza del Ejército permanente.

Refirió que el artículo transitorio que propuso el Presidente de la República y que no se incorporó en la minuta de la colegisladora planeta que la Fuerza Armada Permanente seguirá prestando su colaboración para la seguridad pública de manera excepcional, en tanto la Guardia Nacional desarrolle su estructura, capacidades e implantación territorial.

Dicha disposición, dijo, no sólo nos parece a muchos correcta, sino necesaria y pertinente. Es un ayuda para la desmilitarización de la seguridad pública. Pero también es un elemento para seguir apoyando a muchas regiones del país que hoy en día, sin la participación de la fuerza militar, quedarían prácticamente en el abismo.

Sobre las observaciones de que la presencia de militares en tareas de seguridad pública se traduce necesariamente en violación a derechos humanos o represiones llamó a “no hacer juicios absolutos. En todo caso, lo que nos interesa es que, ya sea de parte de civiles o de militares, haya respeto a los derechos humanos”.

“De la mayoría, esperamos buenos oficios; de la oposición, disposición al acuerdo”, expresó luego de destacar que la decisión que se tome y el legado en esta materia es responsabilidad de todos, lo mismo que coadyuvar en la seguridad de los ciudadanos. “Es lo más urgente que nos está reclamado la sociedad mexicana”.

La senadora Claudia Ruiz Massieu Salinas dijo que el proyecto entraña una decisión “de proporciones históricas”. Por ello, este ejercicio de Parlamento Abierto que dará cuenta de la voluntad de las fuerzas políticas para construir los consensos y “darle al pueblo de México las instituciones” que le permitan enfrentar los retos en materia de seguridad.

La legisladora del PRI dijo que entre otros puntos de coincidencia con los grupos parlamentarios está la necesidad combatir la violencia que aqueja algunas regiones del país, en el marco de un Estado constitucional y democrático de derecho.

Además, dijo, existe consenso en reconocer la labor de las Fuerzas Armadas en tareas complementarias, auxiliando a las instituciones civiles de seguridad, así como en la necesidad de continuar con el fortalecimiento de las policías civiles, “que deben ser más fuertes, profesionales y con capacidades crecientes”.

Por su parte, la senadora Sylvana Beltrones, del PRI, dijo que no sólo se trata de una reforma legal, sino de un nuevo arreglo social que podría determinar el futuro de las siguientes generaciones. Sería desafortunado que, a raíz de una solución temporal, derivada de una situación de emergencia, consolidáramos un arreglo permanente que desnaturalice instituciones, cuyo carácter fue construido a la luz de un Estado democrático de derecho, advirtió.

No obstante, reconoció la grave situación de inseguridad y la labor de las Fuerzas Armadas en momentos complejos para México, por lo que “tenemos la obligación de construir el camino institucional que permita, de forma definitiva, que las Fuerzas Armadas velen por la defensa nacional y que las policías, en todos los órdenes de gobierno, realicen su labor constitucional” de seguridad pública.

Por el PRD, el senador Miguel Ángel Macera aseguró que su bancada contribuirá a participar en la creación de la Guardia Nacional, con el objetivo de que pueda cumplir con todos los ordenamientos convencionales y constitucionales a los que está obligado el país.

Dijo que buscará no se vulnere el Pacto Federal y se dé su lugar a los gobiernos locales, además, evitar que se centralice el control de la seguridad pública del país. Plantearemos, agregó, un régimen de transición que establezca la temporalidad para el retiro de las Fuerzas Armadas.

En el mismo sentido, la senadora Xóchitl Gálvez, del PAN, expresó el apoyo de su grupo parlamentario al Presidente de la República para crear la Guardia Nacional. Pero una que garantice los derechos humanos y con respeto a la Constitución.

En Acción Nacional no tenemos una postura en contra de una Guardia Nacional. No obstante, existe temor, debido a que, si no se respeta la convencionalidad, en un momento dado, pueda ser cuestionada en los tribunales internacionales. Nos preocupan los derechos humanos, expresó.

El senador independiente, Emilio Álvarez Icaza Longoria, aseguró que el futuro del país dependerá de cómo se resuelva el dilema de seguridad. Se necesita construir un pacto de Estado donde todas las fuerzas tengan voluntad de construir, así como buscar la fórmula en el marco de respeto de derechos humanos, ante los abusos que han sufrido las víctimas, agregó.

La militarización del país no es la vía. Necesitamos una guardia civil fuerte, capaz, científica técnica y poderosa. “Estaremos en todo el empeño de trabajar lo necesario para lograr pronto un acuerdo en esa dimensión”, subrayó. También celebró el ejercicio de Parlamento Abierto, de este proceso de apertura democrático, voluntad de mayoría y de la oposición.

Clemente Castañeda Hoeflich, de Movimiento Ciudadano, también reconoció la disposición de las fuerzas políticas para el ejercicio de Parlamento Abierto. El parlamento, añadió, debe ser capaz de escuchar, corregir, e incluir la voz de los ciudadanos en sus decisiones. Recalcó que su Grupo Parlamentario hace votos para que el Senado no incurra en simulación.

Señaló que la minuta enviada por la Cámara de Diputados no contempla que el mando de una instancia de seguridad pública en México debe ser civil y tampoco atiende el fortalecimiento de la policía. Restituir las funciones constitucionales sustantivas a las fuerzas armadas, es la apuesta, dijo. El senador agregó que se busca incorporar el tema de federalismo y del fortalecimiento al sistema nacional de seguridad pública, así como conocer a detalle la implementación de la reforma, es decir, la legislación secundaria.

El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Oscar Eduardo Ramírez Aguilar, resaltó que se pasa de un parlamento cerrado a un Parlamento Abierto, con el que se combate el secretismo y se rompen los muros entre el poder público y los ciudadanos.

Indicó que el nuevo gobierno busca construir una nueva figura jurídica acompañada de quienes conocen los problemas y necesidades de la gente en materia de seguridad, afirmó, y explicó que estos foros dan la oportunidad de escuchar a todos: académicos, organizaciones sociales, colectivos. Es un acto que marcará un precedente, al ser la primera vez que se trabaja en Parlamento Abierto en materia de reforma constitucional.


Ciudad de México, 11 de febrero de 2019.

Versión estenográfica del mensaje del senador Martí Batres Guadarrama, presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, durante la inauguración de las Audiencias Públicas en materia de Guardia Nacional, en la Sala de la Comisión Permanente de esta Soberanía.

Muchas gracias, senadora Claudia Ruiz Massieu. Y gracias a todas y a todos.

Saludo a las senadoras y a los senadores, y a los invitados a esta Primera Audiencia.

Voy a inaugurar las Audiencias de este Parlamento Abierto, pero también quiero aportar algunas reflexiones personales sobre un tema tan trascendente.

Hoy abrimos la discusión del tema más relevante, en el comienzo de este Periodo de Sesiones: la creación de la Guardia Nacional. Y lo hacemos de frente a la sociedad; escucharemos todos los puntos de vista, tanto internos como externos e inmediatamente después tendremos que tomar decisiones. Es más, tenemos ya fechas para tomar decisiones.

Y es que desde el 20 de noviembre pasado, se presentó esta iniciativa en la Cámara de Diputados, en diciembre había un dictamen ya en la Cámara de Diputados y el propio presidente de la Junta de Coordinación Política de la colegisladora, nos pidió tener en cuenta la posibilidad de que llegara al Senado una minuta sobre dicho tema, en el propio pasado Periodo Ordinario de Sesiones.

De hecho, abrimos la posibilidad de que llegara y, al no tomarse una decisión en la Cámara de Diputados, cerramos nuestro periodo ordinario; dejamos abierta la posibilidad de recibir incluso una minuta el 27 de diciembre.

No ocurrió, y se habló entonces de la posibilidad de un periodo extraordinario. En el extraordinario, la Cámara de Diputados abordó el tema, no así el Senado.

Varias fuerzas políticas solicitaron abordarlo en este Periodo Ordinario, en el siguiente Periodo Ordinario, que es este. Estamos ya en ese periodo y es momento de tomar decisiones.

El tema de la Guardia Nacional, es un tema prioritario del Gobierno de la República, así lo han planteado la secretaria de Gobernación, el secretario de Seguridad Pública, el secretario de la Marina, el secretario de la Defensa Nacional y el Consejero Jurídico, en diversas oportunidades.

Pero sobre todo, así lo ha planteado el presidente de la República.

Pero es, ante todo, un tema prioritario de la ciudadanía. Al país le urge tener seguridad y tranquilidad y, por lo tanto, necesita un cuerpo de seguridad prestigiado y respetado; con una jerarquía reconocida, que incorpore los valores del honor, del orgullo, de pertenencia, que inspire confianza y sensación de protección.

La Guardia Nacional puede ser ese cuerpo de seguridad, esa policía nacional que necesita el país, reconstruida y transformada.

El nombre de Guardia Nacional también tiene sentido, tiene sentido histórico. La Guardia Nacional fue el espacio creado frente a las intervenciones extranjeras en el siglo XIX, en el que muchos mexicanos participaron para defender a la patria de las intervenciones norteamericana y francesa del siglo XIX.

De la Guardia Nacional emergieron Ignacio Zaragoza y Vicente Villapalacio, también Mariano Escobedo, Ignacio Ramírez, el Nigromante, e Ignacio Manuel Altamirano, así como los senadores e impulsores del amparo, Manuel Crescencio Rejón y Mariano Otero.

La propuesta de crear la Guardia Nacional hoy en día, es un planeamiento nuevo, y no es un planteamiento para militarizar la seguridad pública; por el contrario, la seguridad pública hoy en día se encuentra militarizada, pues sin estrategia, sin la debida protección de derechos humanos y sin una discusión jurídica profunda, hace 12 años se decidió una fuerte intervención de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad.

Ahora se propone con esta iniciativa, con este proyecto, sustituir las labores que realiza el conjunto de las Fuerzas Armadas por un agrupamiento distinto, el nuevo agrupamiento llamado Guardia Nacional sería mixto en su composición inicial, con una parte civil y otra parte formada con las policías militar y naval, con un mando civil, un nuevo reclutamiento de civiles, y en una transición para conformarse como un órgano civil permanente.

Tomaría de la Policía Militar y de la Policía Naval la vocación por el honor, la disciplina vertical y la búsqueda del reconocimiento de la sociedad y del prestigio. Estaría capacitado en funciones de policía y en el respeto a los derechos humanos.

Del Ejército, sólo permanecerían en funciones de seguridad pública al desarrollarse la Guardia Nacional, la Policía Naval y la Policía Militar.

En consecuencia de ello, se desprende que, una vez articulada la Guardia Nacional, de los de alrededor de 300 mil elementos de las Fuerzas Armadas, sólo quedarían realizando labores de seguridad los cerca de 35 mil elementos de la Policía Militar, y los dos mil elementos de la Policía Naval; es decir, apenas un poco más del 10 por ciento de la fuerza del Ejército permanente.

La conformación plena de la Guardia Nacional permitiría, en efecto, lo que se ha pedido desde diversos ámbitos de la sociedad: sacar a las Fuerzas Armadas de las labores de seguridad pública.

Es decir, en otras palabras, la Guardia Nacional, lejos de ser un instrumento de militarización, sería un instrumento de desmilitarización de la seguridad pública.

El Transitorio en el que ha insistido el Presidente de la República confirma lo que aquí señalamos, pues en ese texto, que no se incorporó en la minuta que nos ha enviado la Cámara de Diputados, se afirma que la Fuerza Armada Permanente seguirá prestando su colaboración para la seguridad pública de manera excepcional, en tanto la Guardia Nacional desarrolle su estructura, capacidades e implantación territorial.

En otras palabras, lo que se propone es que, una vez que se haya desarrollado la Guardia Nacional, la Fuerza Armada deje de prestar su colaboración en seguridad pública.

El Transitorio que pide incluir el Presidente de la República, no sólo nos parece a muchos correcto, sino necesario y pertinente. Es más, nos parece que es un ayuda para un eventual proceso de desmilitarización de la seguridad pública, pero también un elemento para seguir apoyando a muchas regiones del país que hoy en día, sin la participación de la fuerza militar, quedarían prácticamente en el abismo.

Hay una preocupación justifica, que debe ser atendida, en relación con la necesaria protección de los derechos humanos. Algunos observadores señalan que la presencia de militares en tareas de seguridad pública se traduce necesariamente en violación a derechos humanos o represiones.

Sin embargo, esta afirmación es relativa, pues muchos actos de represión que han ocurrido en nuestro país han venido de fuerzas civiles.

Así ocurrió en diversos momentos, como por ejemplo el 10 de junio del 71 o los acontecimientos de Atenco en el 2006. Incluso hay actos en los que han participado militares, que han sido decididos u ordenados por civiles.

Nos parece importante tener en cuenta estos elementos para no ahcer juicios absolutos. En todo caso, lo que nos interesa es que, ya sea de parte de civiles o de militares, haya respeto a los derechos humanos.

No debemos olvidar que la estrategia de seguridad pública, que se ha presentado por parte del Gobierno Federal, no se basa sólo en la creación de la Guardia Nacional. Incluye también un conjunto de temas que deben discutirse, que generarían una importante distensión en nuestra sociedad.

Están los temas relacionados con el cambio en el enfoque punitivo en relación con el consumo de algunas drogas, el tema de las amnistías, el fin de la llamada guerra contra el narco, la aplicación de políticas masivas de empleo y educación para los jóvenes, una nueva política productiva hacia el campo, la renuncia a utilizar la fuerza civil o militar para reprimir al pueblo, y una línea de compromiso del Gobierno y de la fuerza pública, con el ejercicio y respeto de los derechos humanos.

Desde aquí, agradezco a las personalidades de la sociedad por sus aportaciones, tendrán que tomarse en cuenta.

Y, también, invito a las diversas fuerzas parlamentarias, a respaldar la propuesta del Presidente de la República para crear la Guardia Nacional.

En todo caso, es importante ubicar, con toda precisión, las diferencias que puedan existir y que deben resolverse sobre el texto concreto de la minuta que la Cámara de Diputados ha enviado al Senado.

De la mayoría, esperamos buenos oficios. De la oposición, disposición al acuerdo.

Recordemos que, tratándose de una Reforma Constitucional, se requiere una amplia mayoría, una mayoría calificada, lo que, en consecuencia, nos lleva a responderle al país, en este importante tema, desde todas las fuerzas parlamentarias.

Es responsabilidad de todas y de todos, la decisión que se tome y el legado que dejaremos a las siguientes generaciones, así como es responsabilidad de todas y de todos, coadyuvar en la seguridad de las ciudadanas y de los ciudadanos, que es lo más urgente que nos está reclamando la sociedad mexicana.

Muchas gracias a todas y a todos por su atención.

Senadoras y senadores.

Invitadas e invitados:

Siendo las 12:08, declaramos formalmente inaugurado este Parlamento Abierto para la Reflexión y Discusión sobre la Creación de la Guardia Nacional.

Muchas gracias a todas y a todos.

Texto y Foto: Senado de la República