Mensaje de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, durante el encuentro nacional para la construcción de paz y seguridad

Ciudad de México, 17 de diciembre de 2018

Señor Presidente de la Republica, licenciado Andrés Manuel López Obrador.

Señor Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

General Secretario de la Defensa Nacional, muchas gracias por su anfitrionía, señor Secretario.

Almirante Secretario.

Señor Procurador General de la Republica.

Señora Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Señor Director del Centro Nacional de Inteligencia.

Señor Comisionado General de la Policía Federal.

Señor Coordinador General de Programas de Desarrollo.

Servidores públicos y  elementos de las Fuerzas Armadas que asisten a este evento.

Amigas y amigos.

Por convicción y compromiso, por obligación constitucional, porque así nos hemos comprometido como Nación soberana ante la comunidad internacional, el respeto irrestricto a los derechos humanos es el elemento rector, una guía permanente del Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador.  

El respeto irrestricto a los derechos humanos será, en consecuencia, obligación y compromiso de todos los que tenemos las responsabilidades de cualquier tipo, en la instrumentación del Plan Nacional de Paz y Seguridad, y una vez que el Constituyente Permanente lo apruebe, en el seguimiento y operación de la Guardia Nacional.

La recuperación de la seguridad pública es la condición necesaria, más no suficiente, para devolver a las familias y a cada mexicano, a cada mexicana, a todos, la seguridad personal, la convivencia social y el desarrollo con normalidad y tranquilidad de nuestras actividades cotidianas, en la casa, en la escuela, en el trabajo, en la vida pública.

La otra condición es atender a las causas de esta violencia, como nos ha dicho en toda su campaña y en reiteradas ocasiones nuestro Presidente.

La condición, en el respeto a los derechos humanos en el combate al crimen y recuperar seguridad, cuando se violan los derechos humanos, todos, todos perdemos.

Lo hemos visto en los años recientes. Nos lo muestran cada día los rostros de las madres y padres de los miles de desaparecidos, de las víctimas de la violencia criminal y de los excesos cometidos por los cuerpos policiacos o de seguridad.

Nunca más debe repetirse el grave error de ignorar el respeto a los derechos humanos en la estrategia de seguridad pública.

Los mexicanos y mexicanas tienen la esperanza en el Presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno, de las acciones concretas, inmediatas, contundentes, para detener la violencia del crimen organizado y de las bandas criminales, para poner un alto a la espiral de muerte y temor que, por desgracia, priva en varios municipios y regiones de nuestro territorio.

Es por ello que el Presidente ha tomado la decisión de proponer al Congreso de la Unión, y en su momento a las legislaturas de las 32 entidades federativas, la reforma constitucional para dar base sólida a la creación y operación de la Guardia Nacional, en la que habrán de confluir policía militar, policía naval y los mejores elementos de la Policía Federal para hacer frente a la tarea de recuperar la seguridad y alcanzar un clima de paz y tranquilidad en cada comunidad, en cada colonia, en cada municipio, en todo el territorio de nuestro querido México.

La Guardia Nacional, sus mandos y elementos, estarán obligados y comprometidos a desarrollar sus tareas con respeto irrestricto a los  derechos humanos. Sin excepción, sin excusa ni pretexto. Esa es la orden que ha dado el Presidente de México.

Corresponde a la Secretaría de Gobernación la responsabilidad de promover y fortalecer el respeto a los derechos humanos en el ejercicio de las facultades que tienen conferidas las dependencias en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

En coordinación con esas dependencias, y con las demás que integran la Administración central y descentralizada, con los organismos defensores de los derechos humanos y con las autoridades estatales y municipales, la Secretaría de Gobernación estará activa y siempre atenta a que el respeto a los derechos humanos sea norma invariable de la conducta en la instrumentación del Plan Nacional de Paz y Seguridad.

Las instrucciones del Presidente de la República han sido claras y contundentes a este respecto, y su servidora, como Secretaria de Gobernación, y el Licenciado Alejandro Encinas Rodríguez, como subsecretario de Derechos Humanos, cada día habremos de actuar para prevenir, y en su caso corregir, cualquier conducta violatoria de los derechos humanos.

De igual forma, realizaremos las acciones que fortalezcan la coordinación de acciones con los gobiernos estatales y municipales en la aplicación tanto del Plan Nacional de Paz y Seguridad como de otros planes y programas federales que coadyuven en el mismo propósito.

Como responsable de la relación del Ejecutivo Federal con los Ejecutivos estatales y con los presidentes municipales, así como con la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, estamos estableciendo una relación cotidiana con todos ellos, y ellas,  basada en el respeto a la soberanía de las entidades federativas y la autonomía de los municipios, y también en la confianza y la voluntad de cooperación, para que los estados, los municipios, la Ciudad de México, sean actores permanentes y decisivos en las tareas para recuperar la seguridad y restablecer la paz y la tranquilidad en nuestro territorio.

Nuestras Fuerzas Armadas, la Policía Federal pondrán, como siempre lo han hecho, su capacidad y valentía para desarrollar las tareas que les correspondan en la estrategia de seguridad pública, actuando conforme a las órdenes del Presidente de la República, cuya visión y compromiso son: los derechos humanos y la vigencia, en todo momento, del Estado de Derecho.

Señor Presidente, estamos listos para cumplir sus instrucciones.

Muchas Gracias.     

Texto | Foto: SEGOB