Mensaje de la senadora Ana Lilia Rivera , presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, previo a la conferencia del doctor Gustavo Medina Tanco, coordinador del Proyecto Colmena, en la Universidad Autónoma de Tlaxcala

Tlaxcala, Tlax., 25 de enero de 2024

Muy buenos días, a todas y todos, estudiantes jóvenes, hombres, mujeres que han venido este día a escuchar esta conferencia extraordinaria del doctor Gustavo Medina Tanco.

Saludo con mucho respeto a la doctora Margarita Martínez, representante de nuestro rector, Serafín Ortiz.

A todas y cada una de las integrantes de las direcciones, de departamentos, de áreas de aquí de la Universidad. Me da mucho gusto saber que hay una directora mujer en el área de Ingenierías, bienvenida y muchas gracias a todas y a todos.

No es a mí a quien han venido a escuchar. Solamente voy a preparar un poquito el camino.

Después de escuchar a la doctora Margarita hablar sobre Carl Sagan, un astrónomo al que muchos hemos leído; de hecho, yo crecí también con su libro a un lado de mi cama, “Cosmos”.

¿Qué somos? ¿Qué somos? ¿Qué somos? Somos la evolución cósmica de 15 mil millones de años, que transformó la materia en vida y consciencia. Ese polvo de estrellas somos.

¿Qué hay más allá de nuestro planeta? Recuerdo que cuando era niña, un día mirando el cielo, tendría yo como 5-6 años, me di cuenta de que la Luna se movía y que las estrellas se movían.

Mis padres no me habían explicado nada, yo me asusté mucho y entré corriendo a mi casa y le dije a mi mamá: “mamá, el mundo se va a acabar hoy”. Y volteó y me vio riéndose; “¿y por qué tanta prisa? ¿Por qué no mañana?”; y le dije “No, va a ser hoy, porque ahora no sé en dónde, la tierra se está cayendo, porque estoy viendo cómo todo alrededor se mueve: la luna, las estrellas. Eso quiere decir que nos estamos cayendo en un agujero en algún lugar, ¿por qué?”.

Y, ¿saben qué me contestó mi mamá?; “Porque sí”. Eso quería decir que no sabía nada. Entonces, encontré a “Cosmos”.

Y quiero solamente decirles que la oportunidad de tener hoy entre nosotros a un hombre que ha dedicado toda su vida, a lograr construir proyectos científicos que uno, en el conocimiento humano más allá de las fronteras de género, de clase social, incluso territoriales. Porque el doctor Gustavo Medina Tanco nació en Argentina, pero es un hombre del mundo; porque no solamente ha construido proyectos en Brasil o en otras partes del mundo.

Encabezó en México durante 10 años, un proyecto que concretó muchos otros proyectos, creados al final por 250 jóvenes como ustedes; de escuelas públicas, de comunidades rurales, que no fuimos a escuelas privadas, que estudiamos en escuelas públicas, que nuestra formación es la formación de la educación popular que hemos tenido en México. Que concretó esos 250 jóvenes durante tantos años: matemáticos, químicos, físicos, electrónicos, mecatrónicos, psicólogos y abogados.

Multidisciplinario fue este gran proyecto, que a pesar de la pandemia no se detuvo y que logró concretar, en Colmena, la innovación tecnológica más importante de México para el mundo, en la conquista del espacio. La primera expedición de México a la luna, con robots que pesan 57 gramos y miden menos de 12 centímetros, y que están hechos de una aleación que aguanta temperaturas que oscilan entre 150 grados bajo cero a 120 grados de calor.

¿Cómo lograron toda esa capacidad y todo ese ingenio? A través de la vinculación y la coordinación de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Politécnico Nacional y de muchas universidades de México, donde nosotros queremos que también esté Tlaxcala, porque Colmena 1 tiene un proyecto en consecuencia: será Colmena 2 y será Colmena 3.

¿Qué significa para nosotros hoy asomarnos a través de los ojos del ingeniero, del doctor, del maestro, del ser humano Gustavo Medina Tanco, a abrir una cortina que nos permita ver lo que sigue y lo que continúa?

Los seres humanos siempre hemos sido pioneros, nunca hemos quedado estáticos. Un día, alguien se atrevió a mirar su tierra y decir: ¿Qué hay más de ella? Y encontró los continentes y atravesó los estrechos que nos llevaron de África a América.

Pero también hubo un día seres humanos que se pararon a la orilla del mar y pensaron: ¿Qué habrá del otro lado del Océano?

Y también hubo quienes se preguntaron ¿qué habrá donde empieza el hielo y dónde termina? Y se atrevieron a hacer expediciones a las zonas más frías de este planeta.

Pero hubo también quien se atrevió a pensar qué habrá en el fondo del mar.

Nos tenemos que atrever a pensar qué hay más allá de la tierra y cómo podemos descubrirlo, si no somos capaces de salir de ella.

Hoy, nuestra punta de los pies apenas ha empapado un poquito de conocimiento del extenso océano que se abre hoy ante nuestros ojos, es el océano cósmico.

Este planeta es finito.

Hoy la tierra reclama por el calentamiento global en reproche muchos de nuestros actos.

No podemos seguir acabando con nuestro planeta. Tenemos que detener la minería extensiva; tenemos que acabar con el deterioro del agua, de la tierra, porque está en juego la supervivencia de nuestra especie.

¿Qué va a pasar cuando colapse este planeta? Nuestro cuerpo es finito, no podría resistir fuera de nuestra madre.

Pero, ¿saben qué sí va a resistir? La capacidad más grande que está desarrollada en nuestros cuerpos efímeros, mortales y finitos.

La concreción de estos 15 mil años de evolución que ha transformado la materia en vida y conciencia está aquí en nuestro cerebro. Esto es lo más grande que tenemos y es lo que va a permitir que este océano cósmico lo salgamos a montar, lo salgamos a conquistar y son las naves y son los robots, y es la ingeniería el vehículo en el que nuestro cerebro hará que la mortalidad de nuestro cuerpo humano trascienda en la inmortalidad de la especie.

Parece un cuento de ciencia ficción, pero es el momento que nos ha tocado vivir y tenemos que atrevernos y tenemos que soñarlo y tenemos que construirlo, porque la grandeza de nuestro cerebro solamente puede ser desarrollada en las mentes, en la creatividad de los jóvenes del mundo.

No importa de qué parte de él seamos, si somos de Tlaxcala, si somos de México, si somos de China, si somos de la India, a nosotros nos va a tocar la expedición del espacio profundo ultraterrestre.

¿Estamos preparados para eso?

Tenemos que mirar desde lejos el planeta que somos, para amarlo; y tenemos que mirar desde lejos lo finito que somos para entender el por qué el desarrollo de la ciencia y la tecnología es la que trasciende a través de nuestra creatividad en el cerebro.

Y, finalmente, quiero decirles a ustedes que esta oportunidad de escuchar al doctor Medina Tanco, que viene, es un privilegio que el Coordinador del Proyecto Colmena, la primera expedición de mexicanos a la luna, esté aquí en Tlaxcala.

Es porque queremos sembrar la semilla de la inquietud; queremos ver a los jóvenes de Tlaxcala entregar su vida, su tiempo al conocimiento.

Queremos que, lejos de perder horas y horas del día en el Internet que acerca conocimiento, pero también muchos distractores, nos conviertan en seres humanos curiosos.

Que nos pongan a prueba de qué somos capaces de hacer; que nos de curiosidad el conocimiento; que pongan a trabajar la evolución de 15 mil millones de años que está en nuestro cerebro. Porque la única manera de trascender en ese código maravilloso que es nuestro ADN, es lograr salir de la tierra, conquistar el espacio y que México sea parte de esa innovación que conquista, no sólo lo que hay aquí sino lo que está por descubrir.

Bienvenidos jóvenes de mi querido estado, a esta nave pionera de Colmena, en manos del doctor Gustavo Medina Tanco.

Que de aquí para adelante muchos sueños se conviertan en proyectos de ciencia y tecnología innovadora, como la que hoy van a conocer.

Muchas felicidades por estar aquí, por darse un tiempo de estar aquí.

Muchas gracias, doctor, por estar en Tlaxcala.

Texto y Foto: Cámara de Senadores