Mensaje de Marcela Guerra Castillo, Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, durante la reunión de embajadores y cónsules con legisladoras y legisladores del Congreso de la Unión, en el patio de la Antigua Sede del Senado, Casona de Xicoténcatl

Ciudad de México, 9 de enero de 2024

Siempre es un placer y un privilegio estar reunida con quienes nos representan en el mundo.

Saludo a la canciller Alicia Bárcena Ibarra, secretaria de Relaciones Exteriores; a la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, presidenta del Senado de la República y nuestra anfitriona esta tarde, y a las y a los coordinadores parlamentarios, algunos aquí presentes y, por supuesto, a mis compañeras y compañeros legisladores presentes.

Les quiero ofrecer un saludo también a nuestros embajadores y cónsules.

Celebramos este encuentro que refleja el espíritu republicano de nuestras instituciones.

Somos un país que hace de nuestras coincidencias un cimiento sólido para la proyección de México en el exterior y para la defensa de los intereses legítimos que nos definen en el escenario internacional.

Es de señalarse que la Cámara de Diputados, a través de sus integrantes, cuenta con delegaciones y además con 100 Grupos de Amistad, que concurren en diversos espacios como son los foros interparlamentarios y parlamentarios, para un ejercicio de diálogo permanente con otros países en áreas y temas de interés para la nación.

Tenemos por necesidad y por nuestra naturaleza deliberativa un vínculo institucional con la política exterior que dirige el gobierno de la República.

La atmósfera que hoy aquí impera es la de la cordialidad y el respeto y es propicia para agradecer a la señora canciller Alicia Bárcena y con el cuerpo diplomático, el acompañamiento permanente brindado a las legisladoras y los legisladores en el cumplimiento de nuestras tareas de la diplomacia parlamentaria.

En ustedes hemos constatado profesionalismo, la capacidad, el conocimiento y la plena disposición para acompañar y respaldar el trabajo parlamentario. Por ello, hago explícita nuestra gratitud y amplío el reconocimiento por el valor que para nosotros tiene su contribución.

Permítanme anticiparles que, con la autorización de la señora canciller, seguiremos demandando su auxilio. Por qué, pues por la nación, por este país maravilloso que tiene mucho que ofrecer y donde ustedes llevan la mano como embajadoras, embajadores y cónsules defendiendo los intereses de México.  

Vivimos una etapa de necesario fortalecimiento de nuestras organizaciones e instituciones para dar respuestas crecientes a los desafíos que enfrenta el país en un mundo convulso marcado por los reiterados conflictos.

En la Cámara de Diputados sabemos la importancia del papel que desempeña nuestro cuerpo diplomático en la construcción de una política exterior de Estado, asumiendo la responsabilidad de protección de nuestros connacionales en el extranjero y salvaguardando el interés de la nación, observando, por supuesto, los principios rectores de la diplomacia mexicana.

Es en el Servicio Exterior Mexicano donde descansa la operación y ejecución de nuestra política exterior y, por ello, constituye un activo fundamental que es nuestra obligación consular.

Al respecto debo de referir, y lo hago con mucho respeto, en ese diálogo permanente que siempre tenemos y que debemos de seguir manteniendo, quiero referir la reforma que instrumentamos en el año 2018 a la Ley del Servicio Exterior Mexicano y en la cual me tocó participar junto con muchos de los aquí presentes; está el que era entonces senador Benjamín, Mariana Gómez del Campo, el propio senador Puente en aquel entonces, ahora diputado.

Muchos estamos aquí, que participamos en esa famosa Ley del Servicio Exterior Mexicano de la cual participé, como ya se los dije.

Esta reforma fue relevante no solo porque ha sido de gran calado, una reforma de las grandes, como decimos, sino porque fue también una reforma integral, que recogió las legítimas inquietudes de ustedes mismos hacia nosotros los legisladores.

Este cuerpo diplomático que nos honra y sumando voluntades políticas y legislativas, así la pudimos materializar.

Se trató de un rediseño profundo de la arquitectura que regula a dicho servicio mediante modificaciones y adiciones que se pueden agrupar en los grandes cinco ejes: la redimensión de los beneficios como la edad de jubilación de los miembros de este Servicio Exterior, la creación de nuevas plazas en representaciones diplomáticas, la incorporación de la igualdad sustantiva -tan importante de la que hace rato platicábamos la canciller y su servidora-, el régimen de responsabilidades administrativas, así como la transparencia y rendición de cuentas como principios normativos que rigen las actividades diplomáticas.

La convicción que tuvimos entonces y que seguimos manteniendo en la actualidad es que frente a crecientes responsabilidades que requiere la política exterior mexicana, se necesita siempre y se necesitará un marco jurídico sólido y que responda a la realidad de quienes desempeñan esta gran responsabilidad que son todos ustedes.

No puedo dejar de mencionar el claro compromiso que se expresó en esta reforma en el renglón de la igualdad sustantiva, como ya lo mencioné, para garantizar a las mujeres la oportunidad de representar a México en el plano internacional y en un marco de igualdad de oportunidades.

Por ello, expreso mi reconocimiento al compromiso mencionado por la secretaria de Relaciones Exteriores durante su participación en la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU, sobre la necesidad de transversalizar la igualdad de género en todas, absolutamente todas las políticas y los aspectos de la política exterior mexicana. Qué mejor coincidencia con usted, señora canciller; la felicito por ello.

Hacemos votos también para que en la red diplomática de México, cuyos representantes hoy nos acompañan en este relevante diálogo parlamentario y republicano, cada vez haya más mujeres que tengan acceso a altos niveles jerárquicos, así como a la toma de decisiones.

Ninguna duda puede haber sobre la trascendencia que tiene el proyectar sólidamente la política exterior de Estado, ésta que plantea nuestra Constitución y que llama a los grandes consensos: “consenso siempre, sin consensos nada”.

En esta mística, extiendo mi reconocimiento por el gran esfuerzo que realiza el cuerpo diplomático que nos acompaña y por tener todos los días a México en su vocación.

Gracias infinitas, gracias a ustedes.

Texto y Foto: Cámara de Diputados