Mensajes de los senadores Noé Castañón, vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República; y del senador Ricardo Monreal Ávila, del Grupo Parlamentario de Morena; en el Acto de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto y en Recuerdo de don Gilberto Bosques Saldívar

Ciudad de México, 29 de enero de 2024

ALIZA CHELMINSKY: Les damos la bienvenida a esta Conmemoración Anual en memoria de las Víctimas del Holocausto y en Recuerdo de don Gilberto Bosques Saldívar.

Nos honran en este acto el senador Noé Castañón Ramírez, vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

La senadora Beatriz Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores América Latina y el Caribe del Senado de la República.

Honrados también con la presencia del señor Alberto Romano Jafif, presidente de Tribuna Israelita, en representación del presidente de la Comunidad Judía de México.

La excelentísima Einat Kranz Neiger, embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de Israel en México.

El excelentísimo Wolfgang Dold, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Federal de Alemania en México.

El excelentísimo Maciej Tadeusz Zietara, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Polonia en México.

El señor Jerome Pascal Audin, encargado de Negocios de la Embajada de la República francesa en México.

La señora Teresa Bosques Tistler, en representación de la familia de don Gilberto Bosques Saldívar.

Agradezco también la presencia de la senadora Nestora Salgado, de la senadora Indira Kempis, la senadora Yadhira Tamayo, el senador Miguel Ángel Mancera y el senador Primo Dothé. Muchas gracias por estar con nosotros.

Este es un año en el cual, reunirnos para recordar, es particularmente lacerante. El 7 de octubre nos recordó que nunca jamás, que parecía un voto de eternidad, se resquebrajó.

Y por eso, es particularmente relevante en esta conmemoración, recordar la vida que resurgió, la vida que nunca se extinguió, la vida que el pueblo judío reconstruyó y sigue reconstruyendo, como lo ha hecho desde hace miles de años; y volver así, a darle sentido y vida al nunca jamás.

Recordémoslo primero, a partir de los mensajes. Escuchemos, para iniciar, el del senador Noé Castañón, vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Senador, por favor.

SENADOR NOÉ CASTAÑÓN: Muy buenos días, a todas y a todos.

Hoy, en esta histórica Casona de Xicoténcatl, antigua sede del Senado de la República, nos reunimos para honrar la memoria de las víctimas de un hecho tan atroz, una mancha negra en la historia de la humanidad y perpetrado por un régimen totalitario, del cual hoy Alemania fue igual víctima y se duele. Le duele lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial.

Hoy conmemoramos la liberación del campo de concentración de Auschwitz y hacemos memoria de todas las víctimas del holocausto. Este día debe ser un día de reflexión y de memoria para la humanidad; un día para recordar a los millones y millones de seres humanos que fueron asesinados con motivo del odio y la discriminación.

Este día, también, es un día para reflexionar sobre nuestros valores más fundamentales como seres humanos y recordar que, ante semejante tragedia, nos debe de unir y reafirmar nuestro compromiso con la paz, la tolerancia y la convivencia armoniosa entre todos los pueblos; a fin de que nunca más se repitan tiempos oscuros como los vividos en aquella época.

En esta mañana de reflexión, quiero expresar un cordial saludo a mi compañero el senador Ricardo Monreal Ávila, quien ha promovido la conmemoración anual por las víctimas de este oscuro episodio y por fomentar espacios de memoria y conciencia para con la ciudadanía.

Asimismo, quiero agradecer la invaluable presencia del señor Alberto Romano Jafif, presidente de Tribuna Israelita; así como de la excelentísima señora Einat Kranz Neiger, embajadora designada del Estado de Israel en México; del excelentísimo señor Wolfgang Dold, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Federal de Alemania en México.

Del excelentísimo señor Maciej Zietara, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Polonia en México, y del señor Jerome Pascal Audin, encargado de Negocios de la Embajada de la República francesa en México.

También felicitar a Marina por su excelente voz y con esta apertura musical, que nos recuerda esta conmemoración.

Su presencia en esta ceremonia es un testimonio de la importancia que damos a este evento y de nuestro compromiso con la lucha contra todas las formas de discriminación.

También quiero agradecer la presencia de la señora Teresa Bosques Tisler, en representación de la familia Bosques; y a toda la familia de don Gilberto Bosques, cuya participación en esta ceremonia permite recordar la solidaridad del pueblo de México que se brindó durante la década de los cuarentas.

Su presencia nos da la fuerza para seguir trabajando por un mundo mejor, un mundo en el que podamos todos vivir en paz y armonía.

Y, por último, quiero agradecer a las senadoras y senadores que nos acompañan; a los representantes del cuerpo diplomático acreditado en México y a todas las personas que este día están hoy para conmemorar este hecho.

Queridos todos: Hace 79 años, el 27 de enero de 1945, las tropas aliadas liberaron el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, el mundo entero se estremeció al contemplar la magnitud del horror que allí había ocurrido.

Millones de judíos, entre ellas niñas, niños, mujeres, ancianos y hombres perdieron la vida por decisiones basadas en el odio y la discriminación.

Fueron también víctimas de la persecución personas de otras religiones, etnias, nacionalidades y orientaciones sexuales que fueron falsamente calificadas como inferiores.

Cuando veo las imágenes de los sobrevivientes de Auschwitz, no puedo evitar sentir un profundo dolor y tristeza por el horror que se vivió en ese lugar.

Me pregunto ¿cómo pudieron sobrevivir a tanta crueldad? ¿Cómo se pudo seguir adelante con sus vidas después de haber perdido a todo aquello que se amaba?

Estos actos inhumanos y absolutamente injustificables que tenían entre sus fines destruir de manera sistemática ideas, sueños y la vida misma de millones de personas, demostraron la capacidad destructiva que el humano puede ocasionar a consecuencia de fanatismos e ideologías radicales, de las que pueden ser víctimas cuando éstas toman control de nuestros gobiernos.

A partir de ello, la comunidad internacional recordando siempre las atrocidades del holocausto, buscó configurar una nueva conciencia para que estos crímenes atroces no ocurran en el futuro y se salvaguarde la dignidad y el bienestar de las personas mediante la construcción de un marco internacional y una serie de organismos internacionales consagrados con la protección de los derechos humanos, la impartición de justicia, además de diversos espacios para dialogar y dirimir diferencias entre los estados.

Desafortunadamente los sentimientos nocivos hacia la tolerancia y el respeto a la diversidad por motivos políticos, religiosos, raciales, migratorios y de orientación sexual, entre otros, nunca se fueron y algunos de ellos han tomado nuevas fuerzas reconfigurándose en un auge de actos de violencia.

En el mundo contemporáneo, el odio y la intolerancia siguen siendo una realidad, se expresan en actos de discriminación, violencia y persecución contra personas por su religión, raza, origen étnico, orientación sexual o cualquier otra característica.

Estas manifestaciones de odio, son un recordatorio de que los esfuerzos de la comunidad internacional, para prevenirnos aún enfrentan diversos obstáculos.

Debemos seguir trabajando para promover la tolerancia y el respeto a la diversidad y para combatir el odio y la intolerancia en todas sus formas.

Por tanto, desde el Senado de la República Mexicana, es importante recordar que nuestro trabajo siempre debe regirse irrefutablemente bajo la senda del respeto, el entendimiento y la tolerancia, y debe ser en beneficio del porvenir de las generaciones presentes y futuras.

Debemos seguir construyendo condiciones de bienestar dentro de nuestras sociedades, para que impere la armonía, la paz y con ello dejar atrás ese espectro de los viejos fanatismos y que no sigan germinando ni regresen, en cualquier parte del mundo.

En este acto solemne de memoria y también de esperanza, el Senado de la República se une a la conmemoración internacional y expresa su solidaridad con la comunidad judía en México y con todos aquellos grupos humanos víctimas del holocausto.

El holocausto fue una tragedia que nos marcó a todos, nos enseñó que la tolerancia y la comprensión son esenciales para construir un mundo mejor. En México, estamos comprometidos con la lucha contra el odio y la intolerancia.

Hemos construido instituciones sólidas para proteger los derechos humanos y la democracia; pero no podemos relajarnos: el odio y la intolerancia siguen existiendo.

Debemos seguir trabajando para construir un mundo más tolerante y diverso, comprometámonos todos a hacerlo.

Muchas gracias.

ALIZA CHELMINSKY: Muchas gracias, senador Castañón.

El 9 de septiembre del 2010, promovido por el senador Ricardo Monreal Ávila, se presentó en el Senado un punto de acuerdo que proponía que cada 27 de enero, el día decretado por las Naciones Unidas, se conmemorara en el Senado a las víctimas del holocausto y se recordara a don Gilberto Bosques Saldívar.

Como cada año, desde entonces, el senador Monreal nos ha acompañado en este acto; pero estos son tiempos complicados y las agendas cambian de minuto a minuto. El senador Monreal no ha podido estar hoy aquí presencialmente; pero este es su mensaje:

SENADOR RICARDO MONREAL (a distancia): Es un día muy importante.

Primero, porque se conmemora a las víctimas del holocausto y se recuerda a don Gilberto Bosques Saldívar.

Quiero, primero, disculparme con ustedes, con todos; con la comunidad, con los embajadores, con los organizadores y organizadoras de este evento que cada año hacemos desde hace varios años, para que nunca se olvide el holocausto y tampoco se olvide a las personas que ayudaron en aquel momento, por eso, quiero expresarles que tendrán siempre nuestro respaldo y que, por esta ocasión, hago la grabación de manera digital, a distancia, porque me fue imposible estar con todos ustedes. Pero, como si lo estuviera.

Estimada embajadora, estimados embajadores, representantes de países con los que nos une un lazo de amistad, pero también de respeto.

Integrantes de la comunidad judía de México.

Familiares de don Gilberto Bosques Saldívar.

Amigos y amigas todas:

Me da mucho gusto estar con ustedes. Este es un momento muy significativo; la conmemoración en memoria de las víctimas del holocausto y en recuerdo de don Gilberto Bosques Saldívar.

Esto es lo que nos reúne cuando se han vuelto a poner a prueba la resiliencia del pueblo judío y la paz en el mundo.

En su trayecto histórico, el pueblo de Israel ha sido atacado por grandes poderes, cada uno trató a su manera de acabar con el judaísmo, pero es el pueblo judío el que ha sobrevivido. No nos alegra lo que está pasando ahora y tampoco la pérdida de vida, puede uno sentirse feliz por lo que está atravesando en este momento Israel y Palestina.

Siempre he admirado esa capacidad del pueblo judío, porque se sobreponen a las heridas y las heridas infligidas a su cuerpo y a su alma, y encuentran que el secreto de su continuidad tiene que ver con una hoja de ruta para el mantenimiento de sus valores, mediante la construcción de instituciones tradicionales a donde llegan las y los integrantes judíos.

Y así sucedió en el caso de México. Ponen primeras piedras para construir una sinagoga, una escuela, un cementerio, instituciones de ayuda mutua y así forman comunidad.

Las escuelas están siempre en el centro de esta reconstrucción, construir un centro educativo, es alimentar la pasión por el estudio, por conocer y no olvidar la historia; por saber quién se es. Pocos pueblos han dedicado tanta energía a su continuidad, a transmitir su sabiduría, sus saberes.

Quien se siente a una mesa judía en la cena de pascua, yo lo he hecho con Aliza Chelminsky, va a escuchar las mismas historias narradas por las y los abuelos, sus descendientes. Pero que a su vez las repiten las siguientes generaciones.

Cuando veo las fotografías de los campos de desplazados, en los que miles de judíos vivieron luego del holocausto y veo que ahí construyeron escuelas; entiendo que estas fueron un factor fundamental para abrevar la esperanza de una nueva vida, para defender un país, decía el rabino Jonathan Sacks, se necesita un ejército para defender una civilización y se requieren escuelas. La educación ha sido siempre el pilar central en el judaísmo.

Hoy, un reto que debemos resolver en México es el de una educación de calidad, en ello estamos trabajando y es uno de los objetivos de nuestro plan de gobierno que estamos construyendo con la doctora Claudia Sheinbaum.

Sabemos que el mundo, que nuestros hijos e hijas heredarán mañana, estos cimientos y estas escuelas que debemos construir hoy, escuelas de calidad. Como en el pueblo de Israel, nuestra identidad como mujeres y hombres mexicanos, ha pasado por episodios de pérdidas y también por momentos brillantes.

Hemos avanzado como sociedad hacia una democracia plena, con valores como la solidaridad, la empatía, el interés por los más vulnerables y por una sociedad más equitativa.

La diplomacia mexicana representa estos valores y en la figura del legislador, político, diplomático mexicano Gilberto Bosques, se materializa la solidaridad y humanismo del gobierno de México para con quienes buscaban huir de la guerra, en un periodo tan complejo de la historia universal, como el que estamos presentando actualmente.

Estos son tiempos que ponen a prueba el alma de los hombres. Lo dijo Thomas Paine en el siglo XVIII, esto sucedió.

Hoy lo vivimos, por eso esta conmemoración que nos reúne, reviste un carácter especial. Siempre es importante guardar la memoria, no perderla; pero con un mundo en conflicto, donde se debilita la fuerza del nunca jamás, adquiere más importancia hacer memoria y recordar que son nuestras diferencias las que nos enriquecen, pero que tenemos que conciliarlas.

El antisemitismo, es un odio al distinto, al que tiene otras ideas, pregona la imposibilidad de hacer un lugar al diferente, niega el derecho de los otros a vivir como seres humanos, libres e iguales. Lo creíamos erradicado, no es así, hoy vemos que sólo estaba agazapado.

El antisemitismo ha vuelto a renacer y como la historia nos ha demostrado, no sólo atenta contra los judíos, sino contra la humanidad. Es adverso a quienes queremos vivir en libertad; bien se dice que el odio, que empieza con los judíos, nunca se detiene, sólo en ellos y ellas.

Hitler y Stalin fueron amenazas, entre otros, no para ellos, sino para toda la humanidad.

México es un país plural, deriva su grandeza histórica y cultural, justo por sus diferencias, que significa aceptarnos, enriquecernos a partir de ellas, el Senado de la República se enorgullece de representar múltiples visiones y está comprometido con la diversidad y con la defensa de los valores que la nutren y la representan.

Con más de un siglo de vida organizada, la comunidad judía se mantiene firme, unida, activa y vibrante, en un México donde el antisemitismo no tiene cabida.

La vida judía está llena de historias que empiezan con lágrimas, pero siempre terminan con esperanzas.

Hago votos porque triunfe la esperanza, que sea este año el que alejemos todas las amenazas a la paz, a la libertad, en la región del Medio Oriente y el mundo. Sueño con la paz en esta zona del mundo.

Saludos y bienvenidos a esta casa, que es de ustedes. El Senado de la República, aquí en la comunidad hay muchos amigos personales, a los que he aprendido a querer y a respetar.

¡Saludos!

ALIZA CHELMINSKY: Solicito ahora al señor Alberto Romano, presidente de Tribuna Israelita, hacer uso de la palabra.

ALBERTO ROMANO JAFIF: Señor Noé Castañón, vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Senadora Beatriz Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe.

Excelentísimo señor Wolfgang Dold, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Federal de Alemania en México.

Señor Jerome Audin, encargado de Negocios de la Embajada de la República francesa en México.

Excelentísima señora Einat Kranz Neiger, embajadora designada del Estado de Israel en México.

Excelentísimo señor embajador Maciej Zietara, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Polonia en México.

Señora Aliza Chelminsky, coordinadora General del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques.

Señora Teresa Bosques Tistler, representante de la familia Bosques.

Señoras y señores. Amigos todos:

En el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, debemos reflexionar una vez más sobre la necesidad crítica de educar al mundo sobre los errores de la Shoah, el genocidio del pueblo judío a manos de los nazis.

Difundir y reforzar las lecciones aprendidas de uno de los periodos más oscuros de la historia, contribuyen a construir un mundo más inclusivo, tolerante y educado.

No sólo es honrar a los aproximadamente 6 millones de judíos, así como millones de otros miembros minoritarios como gitanos, personas discapacitadas, ya sea física o mentalmente; homosexuales y oponentes políticos fallecidos durante el holocausto. Sino también combatir las crecientes olas de odio que nos amenazan hoy y que nos recuerdan la terrible resonancia que actualmente tiene este día de conmemoración.

Lamentablemente, el antisemitismo que provocó el asesinato masivo de judíos no terminó con los nazis. Hoy en día somos testigos de cómo el odio se disemina con gran celeridad, en magnitudes inimaginables.

En las redes sociales ha pasado de ser un elemento marginal, a ser un discurso dominante. Por ello, hoy más que nunca debemos tener conciencia de que el rechazo a los judíos, no termina con los judíos, sino que se extiende a otros grupos vulnerables que también son víctimas de discriminación y odio.

Recordamos, así mismo, el perverso ataque perpetrado por Hamas contra la población israelí, el día 7 de octubre de 2023, y que ha llevado a una guerra no deseada, con terribles consecuencias para ambos lados.

A la vez, hacemos un llamado para exigir la liberación de los rehenes secuestrados en Gaza por más de cien días. El compromiso con la memoria y la búsqueda de una educación incluyente, clave para la construcción de una cultura de paz y respeto a las diferencias, toma aún más relevancia en estos días, en que la cruel intolerancia afecta a tantos países.

Como mexicanos, valoramos el clima de libertad que prevalece en nuestro país y que nos ha permitido desarrollarnos en paz y sin confrontaciones. Tristemente, seguimos constatando que ninguna sociedad es inmune al racismo y al prejuicio.

Es por eso que trabajaremos de forma activa, para que en nuestro país se continúe viviendo con respeto y no olvidar nuestra responsabilidad con las víctimas de la intolerancia y el odio.

Nos comprometemos a contar la historia de las víctimas. Honraremos su memoria, defendiendo el derecho de todas las personas a vivir con dignidad en un mundo justo y pacífico.

Que la historia no sólo sea un testigo doloroso, sino también un maestro que guíe nuestras acciones hacia un mejor futuro.

Muchas gracias.

ALIZA CHELMINSKY: Escuchemos ahora el mensaje de la señora Einat Kranz Neiger, embajadora del Estado de Israel en México.

EMBAJADORA EINAT KRANZ NEIGER: Estimado senador Noé Castañón, vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado.

Estimada senadora Beatriz Paredes Rangel, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores América Latina y el Caribe.

Estimado señor Alberto Romano Jafif, presidente de Tribuna Israelita.

Estimado embajador de Alemania en México, señor Wolfgang Dold.

Estimado embajador de Polonia en México, señor Maciej Zietara.

Estimado encargado de Negocios de Francia en México, señor Jerome Audin.

Estimadas senadoras, estimados senadores miembros del cuerpo diplomático que nos acompañan.

Estimada señora Teresa Bosques Tistler, representante de la familia Bosques.

Todos y todas aquí presentes. Amigos y amigas todas.

En mi calidad de embajadora de Israel en México, les agradezco estar aquí.

Como cada año, estamos reunidos el día de hoy para conmemorar el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en el marco de la fecha de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz Birkenau, el 27 de enero de 1945, hace 79 años.

Este día tan importante en la agenda mundial, tiene como principal intención hacernos reflexionar; además de recordar a las víctimas, sobre lo sucedido hace poco más de 80 años en Europa.

El holocausto fue la culminación de siglos, del latente antisemitismo impregnado en todas las capas sociales, políticas y económicas, que prevalecía en el inconsciente colectivo, heredado y transmitido de generación en generación.

Sin embargo, este año de recordación es muy distinto, ya que ha tomado un nuevo y doloroso significado. Hoy vemos y somos testigos una vez más, de este mal que acecha al mundo: la creciente ola de antisemitismo, el odio hacia los judíos desbordado y sin límites, que ha surgido a raíz de los brutales acontecimientos ocurridos el 7 de octubre en Israel.

Son un fiel reflejo de que la humanidad no ha sido capaz de erradicarlo.

La realidad es que a raíz del 7 de octubre, surgió un nuevo paradigma en el discurso de odio, alimentado en las redes sociales y los medios de comunicación a través de la desinformación y la ignorancia, acompañado por la demonización y el odio; no sólo a Israel como nación, sino a todo lo que sea y represente ser judío.

De ahí la necesidad y el compromiso que tenemos todos, de combatirlo en cada una de sus manifestaciones.

Cuando vemos este desenfrenado fenómeno, que ataca desde los centros de enseñanza y universidades de primer nivel, donde son los jóvenes los principales instigadores; debe hacerse un llamado de atención muy enérgico, porque son estos jóvenes los futuros líderes del mundo.

Este debe ser el nuevo desafío, aceptar que el antisemitismo va en contra de todos los valores liberales, democráticos y va en contra del futuro de la humanidad. Por ello, debemos combatirlo juntos, firme y unidos.

Se ha invertido un gran esfuerzo y muchos recursos en educación alrededor de este tema. Sin embargo, no ha sido suficiente.

El legendario lema que surgió del holocausto, ese de “nunca más”, sólo dos palabras, tan contundente, aquel que se ha repetido millones de veces desde el término de la Segunda Guerra Mundial, ahora más que nunca debe ser aplicado y puesto a la práctica.

Sólo así, con la buena voluntad de la humanidad a través de su inserción en la experiencia presente, el viejo pero ahora renovado antisemitismo, puede ser erradicado de la faz de la tierra, como el más peligroso de los prejuicios.

Este Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, es especialmente simbólico. Israel realiza un llamamiento a todos aquellos genuinamente comprometidos con la solemne promesa de nunca más, consagrada en la Convención sobre el Genocidio, para que rechacen los desmedidos esfuerzos por distorsionar la verdad en apoyo de una organización terrorista genocida; y negarle a Israel el derecho a la autodefensa.

No puedo concluir mi mensaje, sin hacer mención de las 136 personas que fueron secuestradas por Hamas y siguen en cautiverio en Gaza. Cada momento que pasa, sus vidas corren un enorme riesgo.

Debemos recordarle a la comunidad internacional, hacer un llamado contundente para su liberación inmediata.

Este año, más que nunca, el Día Internacional de la Memoria del Holocausto, debe servir como un firme recordatorio de lo que puede sucederle a un mundo que se queda cruzado de brazos.

ALIZA CHELMINSKY: Solicitamos ahora al señor Wolfgang Dold, embajador de la República de Alemania en México, nos dé su mensaje.

EMBAJADOR WOLFGANG DOLD: Honorable vicepresidente, senador Noé Castañón.

Honorables senadoras, senadores, representantes y miembros de la comunidad judía en México.

Estimados colegas, estimadas colegas, señoras y señores:

Hoy nos hemos reunido en la antigua sede del Senado, para conmemorar a las víctimas del Holocausto.

Me gustaría agradecerles por la invitación para dirigirles unas palabras hoy, como representante de Alemania.

Es una invitación que valoro mucho.

¿Qué significa concretamente para nosotros este acto conmemorativo el día de hoy, a casi 80 de la liberación del campo de concentración de Auschwitz?

El Presidente de Alemania Frank-Walter Steinmeier lo ha expresado en pocas palabras de la siguiente manera, cito: “Conmemorar a las víctimas del Holocausto, se traduce en un nunca más para el futuro, pues queremos aprender del pasado y proteger el futuro”, fin de cita.

Para mí, como alemán y para mi país, pocas veces ha significado tanto poder satisfacer esta eficiencia como hoy, pues nunca más es ahora.

Alemania acepta su responsabilidad histórica por el Holocausto, eso no es pura teoría, la responsabilidad debe ser determinante para nuestra actuación política.

Una de esas consecuencias es que para la República Federal de Alemania, el derecho de existencia del Estado de Israel es irrefutable.

Para las judías y los judíos en todo el mundo, la creación del Estado de Israel fue la garantía de que hay un sitio seguro para ellos.

Es por ello que no podemos conmemorar en este año el Día del Holocausto, sin hablar del día 7 de octubre del 2023.

El ataque barbárico, pues no hay otra forma de llamar lo que sucedió ese día, el ataque barbárico del grupo terrorista Hamas contra civiles israelíes el pasado 7 de octubre, tuvo como único fin acabar con vidas judías; porque el autoproclamado objetivo de Hamas es la extinción del Estado de Israel.

Eso es un elemento clave que, permítanme, digo, el debate público incluido en las redes sociales suele pasar por alto, porque no se trata de una crítica de la política del gobierno de Israel, lo que por supuesto es legítima; se trata de fantasías de extinción, nada menos, justo ante el antecedente histórico que nos reúne aquí hoy, es aberrante e indignante como el odio antisemita y la persecución inhumana se han vuelto a abrir camino desde el ataque de Hamas el 7 de octubre del 2023, en Internet, en las redes sociales, en todo el mundo y vergonzosamente también en Alemania.

Los alemanes fuimos los que cometimos el crimen del Holocausto, por esto mismo es que el nunca más debe ser inviolable.

El 7 de octubre nos afectó profundamente en Alemania, pero ahora se trata de más que una conmoción.

El 7 de octubre nos recuerda dolosamente que el derecho de la población judía a vivir a salvo del terror y del odio aún no se puede dar por sentado a casi 80 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz.

Israel, como cualquier otro Estado, tiene el derecho a defenderse en contra de tales ataques y a protegerse y proteger a su gente de futuros ataques.

Señoras y señores, esto no es el lugar ni la ocasión para llegar al fondo de este nuevo estallido del conflicto en Medio Oriente, por ello me limito a lo siguiente.

La solución de los dos Estados sigue siendo, en nuestra opinión, el único modelo sostenible de coexistencia pacífica entre israelíes y palestinos, y por eso es por lo que estamos luchando ahora, incluso en estos días, el derecho de ambos pueblos de vivir en paz y prosperidad.

Y en este punto quiero decir muy claramente lo siguiente; es un cálculo cínico de Hamas el utilizar a los civiles indefensos de Gaza como escudos humanos.

El viernes pasado la Corte Internacional de Justicia dejó claro que las acciones de Israel en Gaza son posteriores a la barbarie terrorista del 7 de octubre.

La Corte recordó que Hamas también está obligada por el derecho internacional humanitario y debe liberar de una vez a todos los rehenes.

Apoyamos esto con todas nuestras fuerzas.

La Corte ha también dictado en una medida provisional, entonces, sin emitir una decisión jurídica de fondo a Israel de permitir urgentemente la entrada de más ayuda humanitaria en Gaza.

Respaldamos plenamente el trabajo de la Corte, es allí donde los conflictos internacionales deben tener su sitio.

Nos conmociona el sufrimiento de la gente en Gaza que viva en el infierno, en lo más duro del combate y entre el ejercicio israelí y Hamas.

Pedimos urgentemente que se cumpla el derecho internacional humanitario, incluso por parte de Israel.

Lo hemos dicho muchas veces, cada vida cuenta.

Señoras y señores, después de la catástrofe moral que supuso el Holocausto, la vida judía en Alemania se fue reestableciendo lentamente.

Entre tanto, la tercera comunidad judía más grande de Europa vive otra vez en Alemania y eso es algo de lo que podemos estar orgullosos en Alemania.

Aprender del pasado y proteger el futuro, como lo formuló el Presidente alemán, es una responsabilidad y al mismo tiempo una obligación.

Las judías y los judíos merecen la protección del Estado alemán, pero también de toda la sociedad, en contra de los abusos y el odio antisemita que sigue habiendo entre nosotros.

Quiero dejar muy claro, evocando las palabras de nuestra Ministra de Relaciones Exteriores Annalena Baerbock, que cito: “Quien viva en Alemania y cuestione el derecho de existencia del Estado de Israel o relativice el Holocausto, se encontrará con nuestra formidable resistencia”, fin de cita.

Es que después de todo, señoras y señores, nunca más es ahora.

Me emociona, en este sentido, la reacción impresionante de cientos de miles de ciudadanos de a pie en mi país, que manifestaron en los últimos días su rechazo al racismo y al antisemitismo, una señal poderosa, fueron de las propuestas más concurridas en nuestro país desde hace mucho tiempo.

Que la vida judía se haya restablecido justamente en Alemania, a pesar de todo, demuestra que la responsabilidad por el futuro siempre implica una promesa de esperanza, aún cuando ésta se vea por momentos ofuscada por el sufrimiento del presente.

Hubo rayos de esperanzas humanas en la oscuridad del Holocausto, y con ello me dirijo a la familia de Gilberto Bosques aquí presente.

Me gustaría honrar su función en la expedición de visas para refugiados judíos, así como el papel de México en la admisión de judías y judíos perseguidos, provenientes de Alemania y Europa.

Que nunca olvidemos.

Muchas gracias.

ALIZA CHELMINSKY: Embajador Maciej Ziętara, embajador de Polonia en México, por favor.

EMBAJADOR MACIEJ ZIETARA: Muy buenos días a todas y todos.

Apreciado senador Noé Castañón Ramírez.

Apreciada senadora Beatriz Paredes Rangel.

Senadoras y senadores.

Apreciado Alberto Romano Jafif, presidente de Tribuna Israelita.

Apreciados colegas Einat Kranz Neiger, Wolfgang Dold y Jerome Audin.

Apreciada Teresa Bosques Tistler.

Querida directora Aliza Chelminsky.

Amigas y amigos.

Como todos los años, estamos rindiendo un homenaje a las víctimas de la Shoah.

Este año se nos invita a reflexionar sobre la vida judía después del Holocausto.

En 1939, la comunidad judía de Polonia contaba con tres millones 300 mil personas aproximadamente. Era la comunidad más numerosa en ese momento de Europa.

Desde la agresión nazi a Polonia, uno de los objetivos centrales del régimen de Hitler era la destrucción total del pueblo judío.

Precisamente en el territorio polaco ocupado por los nazis, se crearon los campos de exterminio más grandes, como Treblinka o Sobibior, donde pereció la gran parte de la comunidad judía-polaca y europea.

De igual forma fue destruido el patrimonio cultural, sinagogas, el universo simbólico judío.

Alrededor de 400 mil judíos polacos sobrevivieron, muchos de ellos en países terceros como la Unión Soviética. Pero Polonia, después de la shoah, era percibida por muchos sobrevivientes como una gigantesca fosa común. Los judíos en muchos casos no tenían a donde regresar.

Durante la ocupación nazi, el tejido social fue destruido y los valores éticos quedaron erosionados. Los primeros años después de 1945 fueron marcados por la violencia; también, trágicamente, dirigida en contra de los vecinos, de los hermanos judíos.

Muchos judíos polacos no regresaron a Polonia, emigraron a Israel, Estados Unidos, Europa Occidental.

La creación del Estado de Israel fue un impulso decisivo para muchos de ellos para emigrar. Asimismo, el régimen estalinista de Polonia, liquidó la autonomía socio-cultural de la minoría judía, en su afán de crear un Estado sin religiones y una sociedad homogénea socialista, sin minorías étnicas o socio-culturales.

Las sinagogas estaban abandonadas o convertidas en instituciones de utilidad pública. En mi ciudad natal, donde casi no había judíos, la gran sinagoga fue convertida en un archivo.

El fin del régimen comunista, en 1989, hizo posible un paulatino resurgimiento de la vida judía.

Cuando yo era estudiante, a principios de los años 90, varios de mis amigos redescubrieron sus raíces judías y otros se las inventaron. Era un síntoma importante, un intento de lidiar con el trauma de varias generaciones de polacos; la desaparición de los judíos que habían convivido con polacos católicos, al menos desde el siglo XIV.

Poco a poco se fue reconstruyendo la vida judía en Polonia. Hoy día existen comunidades judías en diez principales ciudades polacas, congregadas en la Asociación de Comunidades Judías de la República de Polonia.

Asimismo, funcionan también comunidades progresistas ortodoxas, como jabad lubavitch.

Como polacos, tenemos tres responsabilidades principales; guardar la memoria de las víctimas de la shoah, contrarrestar cualquier acción de relativizar o negar el holocausto y garantizar la seguridad de las minorías, por supuesto, entre ellas la minoría judía.

Desde los años 40 en Polonia, han funcionado museos estatales de Auschwitz Birkenau. Hace unos años, el gobierno comenzó la creación del ghetto de Varsovia y del Museo de Exterminio.

El Instituto Judío Histórico, con sede en Varsovia, posee uno de los archivos más importantes para los investigadores de la Shoah.

De igual manera, el Estado polaco apoya la conservación del patrimonio histórico judío de sinagogas cementerios.

Polonia condena el antisemitismo y se opone a cualquier clase de negacionismo, la propagación de la ideología nazi es un delito tipificado en el Código Penal. La enseñanza sobre el holocausto es parte del currículum escolar.

Hace poco, el gran rabino de Polonia, Michael Schudrich, dijo que Polonia ya es un país mucho más seguro para los judíos, que muchos otros países europeos. Las velas del Hanukkah se encienden cada año en el Palacio presidencial en el Congreso y en muchos hogares polacos.

Muchas gracias.

ALIZA CHELMINSKY: Senadora Beatriz Paredes, escuchamos ahora su mensaje.

SENADORA BEATRIZ PAREDES RANGEL: Muy buenas tardes. Sean bienvenidos a este recinto histórico del Senado de la República.

Quiero reconocer a Aliza Chelminsky por la organización de este evento, que lo hace con emoción, con profesionalismo y con consciencia.

Señor vicepresidente del Senado de la República, senador Noé Castañón.

Señor presidente de la Tribuna Israelita de México en representación de las distintas denominaciones de la comunidad judía en México.

Destacados embajadores, embajadora de Israel, embajador de Alemania, embajador de Polonia, representante del embajador de Francia.

Distinguida representante de la familia del embajador Gilberto Bosques.

Destacados integrantes de la comunidad judía en México y de diversas organizaciones de derechos humanos, organizaciones no gubernamentales.

Colegas, senadoras y senadores que nos honran con su presencia.

Amigas y amigos que están aquí presentes.

Doña Aliza me preparó una espléndida intervención, muy completa y además muy cuidadosa, porque un evento de esta naturaleza en este momento histórico del mundo, tiene varias repercusiones.

En primer lugar, subraya una definición, porque conmemorar el “nunca más” en el contexto de esta etapa, supone también rechazar cualquier tipo de terrorismo.

Y supone también sumarse a las determinaciones de la Corte Internacional de Derechos Humanos.

Es así como una definición del Senado de la República de México, consistente con el pluralismo del Estado Mexicano como un poder autónomo de la República de celebrar año con año, junto con la comunidad judía, el esfuerzo porque la memoria no se petrifique, el esfuerzo porque la memoria sea un hálito vivo que obligue a compromisos concretos, como es esta ceremonia, nos lleva en el momento de la necesidad de exigir políticas consecuentes a demandar a la comunidad internacional compromisos explícitos para la vigencia plena del derecho internacional para la recuperación de las víctimas del terrorismo y para que se rescaten a los cautivos del secuestro del 7 de octubre.

Prístino el mensaje del señor Embajador de Alemania, lo felicitaba por sus palabras y por la posición del Gobierno alemán, como precisas las expresiones del senador Ricardo Monreal.

Los mexicanos somos solidarios con la comunidad judía en México, y lo somos porque la comunidad judía en México ha sido constructiva, ha sido creativa, ha sido fundamentalmente edificante, edificadora de centros académicos, creadora de ciencia, pilar en la comunidad médica, importante en el área científica y de investigación.

Los mexicanos respetamos la creatividad de la comunidad judía e israelita en nuestro país, y por eso hemos exigido que en cada momento la política exterior de nuestro país, independientemente de las banderías partidistas, sea una política de Estado consistente con el rechazo al semitismo.

Somos antisemitistas por convicción. Somos antisemitistas porque somos un país plural que respeta la diversidad y que rechazamos cualquier forma de odio.

Y si lo somos como mexicanos, les debo decir que como tlaxcaltecas lo somos triplemente.

Por eso es un honor participar hoy en esta ceremonia y recordar una expresión que me parece muy relevante en este día.

Señala el pensador Ricoeur, pero quiero reconocer la importancia de la memoria: “Cuando los campos fueron liberados, surgió el grito ahogado de los supervivientes. “Nunca más”. No añoraban los viejos buenos tiempos ni soñaban con un mundo mejor, sino que lo vivido no volviera nunca más. Y el remedio para ese fin era la memoria de la barbarie; es decir, la experiencia recibida. Allí nace el deber de la memoria, el compromiso de no repetir la barbarie”.

Una frase del pensador Ricoeur que puede conciliar lo anterior: “El perdón es una forma de curación de la memoria, la terminación de su duelo. Liberado el peso de la deuda, la memoria es liberada para los grandes proyectos. El perdón da un futuro a la memoria”.

Esto es una cita de Ricoeur en la publicación de Lo Justo, en la Editorial Caparrós: “Yo admiro a los judíos porque han tenido la capacidad de desarrollar enormes proyectos. Han sabido desplegar esa capacidad creativa, elevar sus alas, crecer; han sabido ejercer el perdón”.

Muchas gracias.

ALIZA CHELMINSKY: Muchas gracias a todas y todos por sus sentidos y agudos mensajes.

Texto y Foto: Cámara de Senadores