Palabras de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en el parlamento abierto “Retos y perspectivas sobre el presupuesto para la igualdad entre hombres y mujeres”, convocado por la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados

Ciudad de México, 30 de julio de 2020

Muy buenos días, agradezco sinceramente la invitación a la inauguración de este evento por parte de la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados y Diputadas, a su presidenta la diputada Wendy Briceño, muchas gracias Wendy a quien saludo con mucho afecto al igual que a las queridas diputadas, académicas, activistas, representantes de la sociedad civil y el público en general que hoy nos acompaña.

A casi 40 años de que México ratificara la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), a 25 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y 14 años de la aprobación de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres es aún una meta por alcanzar.

El ejercicio pleno de todos los derechos humanos de las mujeres continúa enfrentándose con barreras sociales, culturales, legales, estructurales que perpetúan las desigualdades de género, y corresponde al Estado, a través de los Poderes de la Unión, así como a los diversos órdenes de gobierno en conjunto con la sociedad, sumar esfuerzos en aras de un país más justo y más igualitario.

El presupuesto público es una de las principales herramientas de política pública con las que contamos para materializar esta aspiración.

Fue en el marco de la Plataforma de Acción de Beijing en 1995, cuando por primera vez se estableció un consenso internacional sobre la importancia de analizar los presupuestos desde una perspectiva de género y ajustar el gasto público para garantizar esta igualdad entre mujeres y hombres.

En México, la existencia del Anexo 13 “Erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres”, sintetiza las luchas iniciadas en la segunda mitad de la década de los noventa y principios de los años 2000, por muchas y muy queridas colegas académicas, activistas, políticas, legisladoras, ciudadanas y organizaciones feministas que colocaron en la discusión pública la importancia de destinar recursos específicos para la atención y solución de las desigualdades de género que afectan el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres.

Quiero decirles que gracias a esas mujeres y a la voluntad de los diversos poderes del Estado mexicano que, como una acción afirmativa que busca acelerar el paso hacia la igualdad y la eliminación de brechas entre mujeres y hombres, desde el año 2008 contamos con un gasto etiquetado para las mujeres y la igualdad de género, mismo que se detalla en un Anexo específico del Presupuesto de Egresos de la Federación, año con año.

Yo quiero compartirles que gracias a ese presupuesto etiquetado pudimos avanzar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en el Consejo de la Judicatura a tener un programa específico de igualdad y perspectiva de género con todas las juzgadoras y juzgadores de nuestro país, gracias a ustedes. Si  no hubiese sido por ustedes no hubiésemos tenido ese presupuesto etiquetado en el Poder Judicial. Yo fui beneficiaria directa de ese presupuesto.

Este presupuesto etiquetado busca precisamente contribuir a la promoción, al respeto, a la protección y garantía de los derechos humanos de las mujeres, mediante la atención puntual y estratégica en áreas y temas desde los cuales se pueden apuntalar soluciones a problemáticas estructurales de género.

Desde el 2008 hasta ahora, el presupuesto destinado al Anexo 13 se ha concentrado principalmente en el ámbito del bienestar de las mujeres y se ha venido incrementando paulatinamente.

Aunado al recurso etiquetado, el presupuesto del Estado mexicano refrenda el compromiso de este gobierno de trabajar de manera prioritaria y directa con las mujeres y niñas que viven situaciones de discriminación estructural e interseccional, las adultas mayores, las que viven con alguna discapacidad, las mujeres indígenas, afromexicanas, las jóvenes, las niñas y todas aquellas con las cuales la deuda histórica se multiplica.

Es por eso que a ellas apuntan los programas prioritarios de este Gobierno –ayer lo decíamos en la conferencia de prensa matutina- como Jóvenes construyendo el Futuro, donde 6 de cada 10 personas vinculadas a centros de trabajo son mujeres; el Programa de Microcréditos para el Bienestar (Tandas para el Bienestar) donde el 71 por ciento de las personas beneficiadas son mujeres; la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores o el Programa de Becas para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez, en los cuales el 55 y 51 por ciento de las personas beneficiadas son mujeres.

El momento que estamos viviendo en México y en el mundo, debido a la pandemia por COVID-19, nos exige, más que nunca, eficacia y eficiencia, disciplina y austeridad en el uso de los recursos públicos. Hacer mucho más en este escenario y es más probable que tengamos en este ejercicio menos.

Por ello, a poco más de una década de contar con presupuestos etiquetados para la igualdad, y con este contexto de fondo, celebro que la Legislatura de la Paridad de Género, impulse este espacio de reflexión sobre los desafíos que tenemos en la materia.

Yo creo que uno de los retos es el seguimiento puntual del gasto etiquetado, pero también y quiero ser muy puntual en esto, la evaluación de sus resultados, tener indicadores. Creo que esto es importante, porque si el objetivo de los presupuestos con perspectiva de género es la reducción de las brechas de desigualdad, necesitamos perfeccionar instrumentos de medición que nos permitan mostrar qué avances se han alcanzado en ese sentido a lo largo de estos 12 años, por dónde debemos continuar y que es necesario corregir, si es que hay que corregir en este rumbo. O sea, tenemos que hacer un análisis introspectivo, un análisis de medición, un análisis de indicadores, para ver en qué podemos mejorar, en qué tenemos que corregir y en qué debemos continuar.

El presupuesto etiquetado es un logro invaluable de las luchas feministas, de muchas mexicanas, pero etiquetar nunca será suficiente. Las mujeres somos más de la mitad de las personas que conformamos este país, y por ello a la par del impulso y defensa del presupuesto etiquetado que yo comparto, otro de los retos es seguir apuntando a transversalizar la perspectiva de género en toda la estructura del Estado, en todas las políticas, en los programas, en las estrategias, en todo el quehacer institucional y en todas las etapas del proceso presupuestario.

Finalmente, para este gobierno el reto principal es lograr que los presupuestos con perspectiva de género se traduzcan directamente y de manera concreta en mejorar la vida cotidiana de las mujeres, en transformar sus condiciones de vida, en consolidar su participación en la toma de decisiones, en empoderarlas, en fortalecer su autonomía económica, en brindarles la oportunidad de vivir libres de violencias y discriminación.

Estoy muy convencida que el diálogo que se desprenda de este ejercicio parlamentario abierto, abonará, sin duda, en ese sentido con propuestas concretas, constructivas, encaminadas a nuestro objetivo: no dejar a nadie atrás y no dejar a nadie afuera, lo que solo se puede lograr poniendo en el centro el ejercicio pleno de todos los derechos humanos de las mujeres.

De verdad muchas gracias por haberme dado la oportunidad de esta participación. Yo les deseo mucho éxito en este parlamento abierto, lo tendrán, será un parlamento constructivo de aportaciones importantes de todos los sectores, y desde luego enhorabuena.

Yo tendré que retirarme en unos momentos más, tengo la videoconferencia con todos los gobernadores sobre los temas de salud y de también del tema del semáforo.

Les deseo mucha suerte y muchas gracias.

Por su atención, muchas gracias.

Texto y Foto: Cámara de Diputados