Palabras del senador Ignacio Mier Velazco, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, en la inauguración del Diplomado en Derecho Agrario con Perspectiva de Género

Ciudad de México, 19 de mayo de 2026

Buenas tardes a todas y a todos.

Dijo Ángel García, senador por el estado de Morelos, en la Casa del Federalismo, que ya no le habían dejado nada. Bueno, entonces a mí, menos todavía.

Y quisiera reconocer la presencia de todas y de todos ustedes.

De verdad, para el Senado de la República, para la Presidencia de la Junta de Coordinación Política, cada vez que tenemos la oportunidad y procuramos abrir un espacio siempre en la agenda, para estar en los procesos de formación de quienes finalmente tienen una tarea sustantiva en el proceso legislativo, que son los secretarios técnicos y los integrantes de las distintas Comisiones, en este caso de la Comisión de Reforma Agraria.

Y me da, además, un motivo de mayor gusto reconocer el trabajo de la directora del Centro de Capacitación y Formación, Yarim Vivanco. Lo dije en la reunión anterior, realmente con un presupuesto muy pequeño, cuando se tiene imaginación, creatividad, compromiso, vocación de servicio, una buena relación interinstitucional, más allá de convicciones políticas o ideológicas, sin ninguna fijación cromática, ella ha hecho un gran trabajo y hay que felicitar por eso a nuestra directora.

Y doy un saludo muy cariñoso a la presidenta del Tribunal Agrario, Claudia Dinorah, magistrada. Muchísimas gracias por esta oportunidad de suscribir el convenio que fue en abril, y que, como bien señalas, esta es su primera acción estratégica y la estamos llevando a la práctica; porque sucede en la vida pública, y en la vida política más, que se firman convenios que pasan a formar parte de los archivos, y engrosan los expedientes de buenas intenciones, pero acá vamos a la acción y eso hay que reconocerlo.

Saludo también, es mi amigo, lo conozco, conozco su decencia, su compromiso, su congruencia, su consistencia política, ideológica, social, sobre todo, de Víctor Suárez, como procurador agrario, mi querido Víctor, que lo conozco, y compartimos muchas cosas con el poquito espacio que me dejó mi amigo, el senador Ángel García, y a Luis Cruz Nieva.

Me quiero referir acá, porque en esta triada que tiene que ver con este diplomado, que tiene como piedra angular rescatar algo que es fundamental en un país democrático, y es la participación en condiciones de igualdad, en la participación, en la decisión, y en la justicia de las mujeres.

Este tema, lo platicaba con Luis y con Marco Abarca hace apenas un mes, un mes y medio, y en esta triada, que ustedes lo van a conocer sus antecedentes históricos, la integra lo que desafortunadamente hace unos, bueno, ya 12 años, 13 años que desapareció la Reforma Agraria. Se subsumió a una secretaría, que ahora es la SEDATU, pero surgió el Registro Agrario Nacional, con el Tribunal Agrario con la Procuraduría Agraria, hacen una triada que se inspira en algo que es muy importante para nosotros.

Y que hay que tenerlo presente porque tiene un fundamento histórico social, y que en el centro de esa triada está el motivo de este diplomado, y son los núcleos agrarios, son los más de 32 mil 500 núcleos agrarios, y los más de 5 millones de mexicanas, mexicanos, posesionarios, avecindados en ellos, que finalmente es el sector más vulnerable.

Y echamos unos pasos hacia atrás, han pasado ya más de 100 años de la lucha histórica del movimiento social más importante de nuestro país, que derivó en la Constitución del 17 y fue impulsada sin lugar a dudas por uno de los líderes sociales revolucionarios que tenía una causa única, auténtica, legítima: la de Emiliano Zapata.

Fue primero que la tierra sea para quien la trabaja, y eso derivó después en el plan que se sumaran al movimiento revolucionario, pero apenas un año después, en 1911, ese lema, esa impronta, se convierte en “Tierra y Libertad”.

En el propio proceso revolucionario, que tenía como propósito abatir las injusticias que traían todas las decenas, centurias de despojo a los pueblos originarios, que se acentuó durante el gobierno de Porfirio Díaz, que despojó a cientos, miles, millones de productores agrícolas, millones de campesinos de sus tierras, comunidades indígenas afromexicanas; ese antecedente histórico quedó plasmado en las leyes del deslinde de Porfirio Díaz y fueron afectados miles de millones de mexicanas y mexicanos.

Por eso hay que leer, vale la pena leer, el Plan de Ayala de 1911, hay que leer a Gildardo Magaña, de verdad, como parte del acervo, Yarim, hay que tener a la mano el Agrarismo Mexicano, impulsado después de la muerte de Zapata en el 19 y quien lo siguió sosteniendo, fue, sin lugar a dudas, Gildardo Magaña. Yo voy a donar, por cierto, los tres tomos del Agrarismo Mexicano de Gildardo Magaña.

Y también, incluso en Cámara de Diputados, cuando fui coordinador, tuve la oportunidad de leer los discursos de Antonio Díaz Soto y Gama, el Plan de Ayala ya estaba, él lo expresó de manera puntual, no podemos entender la Constitución del 17 y el reparto agrario que se dio, incluso durante la Revolución, sin el pensamiento de Zapata y sus dos grandes ideólogos del movimiento agrario del sur.

El gran presidente mexicano, Lázaro Cárdenas, repartió, restituyó 18 millones de hectáreas; 18 millones de hectáreas son la base de la propiedad social en nuestro país, pero también es un recordatorio de regresarle a los pueblos originarios lo que nunca debieron haber sido despojados.

Por eso es importante, porque ahora, lo decía hace un momento que saludé al nieto del gran Emiliano Zapata, pasamos de “La tierra, es para quien la trabaja”, “Tierra y libertad”, a “Tierra y ley”. Coincido ahí con mis compañeros.

Ahora viene la justicia, hay que garantizarla, pero hay que recuperar la propiedad social de la tierra. No es una frase que tiene como propósito anteponer o generar un debate o una provocación de carácter ideológico, es profundamente social, porque es el origen de este país, del Estado mexicano. Y si es cierto que el Estado mexicano son sus instituciones, el Senado de la República, como Casa del Federalismo, es el territorio y los estados, la gran mayoría de nuestros estados, tienen propiedad comunitaria, propiedad social, son los comuneros y los ejidatarios.

Por eso, es tan importante, y aproveché el pequeño espacio que me dejó… mis compañeros que me antecedieron; es tan importante, Yarim, este diplomado, y hay que meternos, le comentaba hace un momento a la presidenta del Tribunal, hay que entrar con ellos, acompañar; que nos permitan, ya tienen el registro oficial de la escuela, para que nosotros, como lo estamos haciendo con otras escuelas en materia electoral, en materia de estadística, podamos ir retroalimentándonos.

Porque no podemos pensar en legisladores que no conozcan el antecedente histórico, y tener presente de dónde venimos, si no sabemos de dónde venimos, jamás vamos a encontrar el lugar exacto a donde queremos llegar.

Gracias a los invitados especiales, muchísimas gracias, especialmente déjenme agradecer como siempre a mis compañeras y compañeros secretarios, funcionarios, secretarios técnicos, porque ustedes hacen posible que el Senado de la República legisle en favor de México.

Muchísimas gracias a todas y a todos.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores