Paridad de género parlamentaria: una tarea en curso | Gabriela Cuevas

De acuerdo con estudios de la Universidad de Virginia en Estados Unidos, la importancia de garantizar la paridad de género en los parlamentos radica no solamente en el reflejo real de la proporción de género en la sociedad, sino también mejora el rendimiento, la cooperación, la capacidad de negociación y acuerdos dentro del Congreso. A pesar de que en los últimos años ha existido un incremento en el número de mujeres que ocupan espacios públicos y de representación popular a nivel global, aún existen mecanismos faltantes para afianzar la equidad en estos centros de toma de decisiones. Por ello, es necesario asegurar a través de las leyes la permanencia de estos derechos conquistados y permearlos intrinsícamente en la sociedad internacional.

En las últimas dos décadas la proporción de mujeres en los parlamentos en el mundo se ha incrementado en 12.3 puntos porcentuales al pasar de 11.7% en 1997 al 24% en 2018. Es decir, de un total de 46,182 escaños parlamentarios en el mundo, las mujeres ocupamos 11,210 de ellos. Cabe señalar que para lograr este mediano crecimiento, la agenda de la inclusión y la equidad tuvo que ser impulsada por diferentes movimientos que lograran incidir en la política pública de las naciones.

Los sistemas de cuotas de género han sido aplicados para crear un contexto legal de mayor igualdad, algunos países donde lo anterior ha tenido éxito y se ha logrado una mayor representatividad de las mujeres en las cámaras son Francia, España, Sudáfrica, Nicaragua, Bolivia, entre otros. Otro factor que ha afectado la proporción de mujeres en los parlamentos es la temporalidad en el acceso a los derechos de sufragio, pues la evidencia apunta a una correlación positiva entre años con derecho al voto de las mujeres y su acceso a escaños en el Congreso.

En México hemos logrado un importante avance en materia legal para generar el marco jurídico en que son distribuidas las candidaturas para el Congreso. En el año 2014 se impulsó una reforma político electoral para garantizar la paridad de género y a partir de esa fecha las candidaturas para legisladores locales y federales se integran en un 50% por hombres y un 50% por mujeres. Posteriormente, en 2015 se aprobó el mismo requisito para la conformación de candidaturas a presidencias municipales y regidurías. Como consecuencia, actualmente nuestro país ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en representatividad de mujeres en el poder legislativo (48.2%) siendo solamente superado por Ruanda (61.3%), Cuba (53.2%) y Bolivia (53.1%).

Es indispensable analizar la influencia relativa que los diversos sistemas electorales pueden generar en la paridad de género así como factores socieconómicos que contribuyan a la representación de las mujeres en los parlamentos. Son necesarias las cuotas de género inteligentes que logren cambios institucionales y aceleren los urgentes cambios culturales.

De acuerdo con el reporte sobre “Mujeres en la Política: 2019” elaborado por la Unión Inter-Parlamentaria, de los 10 países con mayor proporción de mujeres en los parlamentos, seis de ellos cuentan con sistemas de cuotas de género. De ahí la importancia de revisar tanto la estructura institucional y social de cada país para que en realidad se permita el acceso a los espacios de toma de decisiones así como las condiciones económicas en las que las mujeres viven, pues estas fungen como sustento indispensable para poder aspirar a un cargo de elección popular. Lo anterior se logrará solamente a través de la promoción del debate y la generación de espacios de diálogo para discernir sobre las acciones a implementar para lograr incidir en la equidad de género a nivel global.

Diputada Federal

Publicado por El Universal