Posicionamiento del diputado Salomón Chertorivski, en materia de Política Económica referente al análisis del Tercer Informe de Gobierno

Ciudad de México, 14 de septiembre de 2021

Señala la Constitución que la función de los informes de gobierno es “manifestar el estado general que guarda la administración pública del país”. De manera trágica, el alegato que escuchamos el primero de septiembre –uno más entre incontables– no fue el informe al que obliga la Carta Magna.

Lo que tuvimos fue una alegoría que omite y tergiversa los datos y hechos de la realidad de un país sumido en una profunda crisis económica, sanitaria, social y humanitaria.

Sí: cuatro crisis simultáneas que este gobierno no puede ni quiere reconocer. 

Ni en el discurso, ni en el escrito asume este gobierno la profundidad de los problemas que enfrentamos; prefiere evadirlos a punta de interminables discursos y mala retórica. 

Pero la realidad está allí, inocultable y rotunda: en el año 2020 México vio descender su producto interno bruto 8.5 por ciento: la mayor caída desde la Gran Depresión. El informe lo evade. 

Cayeron en pobreza 3.8 millones de personas; 2.1 millones en pobreza extrema. El informe lo evade. 

Esto quiere decir que hoy tenemos el récord histórico, pero la mayor cifra de pobres en toda la historia del país: 55.7 millones. El Informe lo evade.

Se perdieron 833 mil empleos formales que no se recuperarán, en el mejor de los casos, hasta el cuarto trimestre de este año. El informe lo evade.

Nuestra economía dejó de generar alrededor de un millón 70 mil empleos. El informe lo evade.  

Más de un millón de micro, pequeños y medianos negocios cerraron sus puertas en 2020. El informe lo evade.

Ése es el cruel telón de fondo económico de una pandemia que, de enero de 2020 a marzo de 2021, arrojó un exceso de mortalidad de medio millón de defunciones: la mayor tragedia en nuestra historia moderna. De modo macabro, ese dato no lo evade el informe: lo celebra como victoria de la transparencia y no como la inmensa tragedia humana que en realidad es. 

Si al cuadro agregamos el registro de los 36 mil 579 homicidios acaecidos en México en 2020 –la mayor cantidad de asesinados en cualquier año–, estamos obligados a hablar de una crisis histórica. No es ésta la cuarta transformación sino una tragedia humanitaria. 

Y si no existe un reconocimiento de la realidad, tampoco podemos esperar un buen diagnóstico ni la responsabilidad para rectificar y corregir.

En el año de la peor crisis en la historia del país, lo más que atinó a hacer la administración pública federal fue acelerar los mismos programas. No los hizo más amplios ni veló porque generaran resultados tangibles para la calidad de vida de las y los mexicanos: los adelantó porque supuso, en uno más de sus errores de cálculo, que la pandemia sería corta. 

No tuvimos una política económica para quedarnos en casa. El resultado ha sido una gestión que agrega más calamidad a la calamidad: los mexicanos no recuperarán sus ingresos per cápita sino hasta el año 2024, y esto en el escenario más optimista.

El resultado neto es una economía encogida, un país con más pobres, en que todos perdimos ingresos, y un Estado que se quedó varado, desnudo ante su propia incompetencia para atender los problemas esenciales: enfermedad, empleo, crecimiento, inversión.    

Junto al número de muertes, junto al manejo terrible de la pandemia, quizás el mayor de los fracasos de este gobierno, sea la producción de nueva, de inmensa pobreza, precisamente porque abatirla fue la mayor de sus promesas: ni están gastando más en atenderla, ni están gastando mejor, ni están llegando sus programas sociales a los que mas lo necesitan. 

Es urgente un cambio. En la Bancada Naranja, no dejaremos morir la palabra que es la acción clave de cualquier parlamento: diálogo.

En la inminente visita de los secretarios vamos a insistir en el diálogo y en algo más: la necesidad de hablarnos con la verdad.

Ante un gobierno que, a tres años, y escudado en el nombre de los pobres, solo ha podido producir más y más pobreza, urge reconocer el tamaño de la calamidad real que atraviesa la nación y corregir el rumbo para atenderla.

No es retórica: son millones de mexicanas y mexicanos a los que este gobierno ha orillado a morir por enfermedad o morir de hambre.

Salomón Chertorivski: https://youtu.be/O2Pinh-5wA4

Texto y Foto: Grupo Parlamentario de MC en la Cámara de Diputados