Participación de mujeres en el desarrollo de México no sólo es urgente, sino indispensable: Ricardo Monreal

Ciudad de México, 30 de junio de 2020

Presenta el senador la tercera edición de su libro “El acceso de las mujeres a la justicia”.

El Senador recalcó que la justicia debe aplicarse con perspectiva de género.

Aumentar la participación de las mujeres en el desarrollo de México no es sólo es urgente y necesario, sino indispensable, aseguró el coordinador del Grupo Parlamentario en el Senado, Ricardo Monreal Ávila.

Durante la presentación en línea de la tercera edición de su libro “El acceso de las mujeres a la justicia”, organizado por la Biblioteca Jurídica Porrúa, el senador dijo que la maternidad aún limita el empleo para las madres, quienes enfrentan obstáculos para encontrar un trabajo remunerado o en igualdad de circunstancias que los hombres.

Detalló que éstas se encargan de más de tres cuartas partes de los quehaceres domésticos y del cuidado y educación de los niños, así como de los adultos mayores sin pago alguno.

Las mujeres siguen experimentando altos niveles de violencia en el hogar, en los centros de trabajo y en los espacios públicos. “La pandemia vino a recrudecer y aumentar la violencia doméstica e intrafamiliar”, apuntó.

Reveló que comenzó a escribir el libro con el propósito de evitar que se sigan reproduciendo los estereotipos sociales de violencia en contra de ellas.

Dijo que existen tres elementos determinantes para lograr la igualdad de género: que las mujeres conozcan sus derechos civiles, políticos sociales y económicos; que los ejerzan con plenitud en un entorno de libertad y respeto; y que se visualicen, denuncien e investiguen las violaciones a los mismos, además, la impartición de justicia debe realizarse con perspectiva de género.

Las niñas, las jóvenes y las mujeres en general, agregó, deben saber que tienen los mismos derechos que los hombres a la educación digna y de calidad, salud física y emocional, trabajo y salarios iguales, y la participación en las decisiones públicas y espacios políticos.

Para esto, apuntó, se requiere que el Estado mexicano, particularmente el Poder Legislativo y los Congresos locales, garanticen la existencia de un marco jurídico neutral, sin distinción de género ni leyes que discriminen a las mujeres.

Además, es necesario un derecho civil familiar que reconozca la libertad plena de las mujeres para decidir con quién o cuándo se casan o mantienen una relación de pareja de la denominación que se quiera. “Un marco jurídico que facilite y promueva la integración de las mujeres”, puntualizó.

Monreal Ávila señaló que se requieren más mujeres que desarrollen su talento emprendedor, que desplieguen su capacidad, imaginación y talento, y formen parte de la población económicamente activa en igual proporción que los hombres. “Debemos reconocer que se puede armonizar maternidad con desarrollo profesional si así lo desean”, acotó.

Asimismo, dijo que es necesario eliminar las barreras geográficas, económicas sociales tecnológicas y emocionales que impiden que las mujeres acudan a denunciar actos de violencia al ministerio público.

En este sentido, recordó, ha presentado múltiples iniciativas e impulsado la aprobación de reformas para garantizar a las mujeres la igualdad de trato ante la ley y en los espacios públicos. Además de acercar la justicia a mujeres en situación de vulnerabilidad y erigir la perspectiva de género como elemento transversal de todo proceso judicial.

“Mujeres y hombres tenemos un pasado y un presente común, estamos construyendo un futuro para todas y para todos, no cabe la exclusión la discriminación y el aislamiento; es tiempo de hacer realidad la igualdad de los derechos. El siglo XXI es el siglo de las mujeres”, afirmó.

Al responder las preguntas de los participantes, Ricardo Monreal Ávila dijo que este libro lo dedicó a las mujeres de su familia: a su madre, quien murió a temprana edad, hermanas, esposa, a sus dos hijas y nietas. “A las mujeres de mi vida”, expresó.

Explicó que siempre ha escrito sobre temas de la mujer. Soy un apasionado y feminista irredento, creo en la mujer y siempre me acompañan mujeres en en ejercicio de la función pública. Por eso escribí este libro, que me emocionó y disfrute, subrayó.

Recordó que en la época de la Reforma los funcionarios escribían a la par de realizar sus labores, era algo innato en ellos, por lo que recomendó que esta disciplina extraordinaria siga acompañando a los servidores públicos de la actualidad.


Ciudad de México, 30 de junio de 2020

Presentación a distancia del libro “El Acceso de las Mujeres a la Justicia”, del senador Ricardo Monreal Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la República

¿Qué tal? Me da mucho gusto saludar, estar ahora en este sistema de redes digitales.

Agradezco a José Miguel Porrúa, de Editorial Porrúa Hermanos, donde soy parte de su gran e inmensa colección de trabajo, ahí tengo varias obras escritas. Y siempre como libreros, como editorial, han sido muy serios.

Hoy nos toca hablar sobre uno de los libros, una de mis obras que editó Hermanos Porrúa. Es un libro de actualidad, nunca pierde la actualidad. Es tercera edición, va la tercera edición, es este.

Esta fue la primera edición, la segunda edición y esta es la tercera edición. El libro se llama “El Acceso de las Mujeres a la Justicia”, y digo que es de actualidad porque este lo debí haber terminado hace más de dos años, ya está en la tercera edición y es un tema que no puede perder la actualidad en el mundo y, particularmente en México.

Voy a describir de qué se trata la obra.

Primero, quiero expresarles que, como todos saben, las mujeres representan la mitad de la población mundial y en México, el 51 por ciento es quien constituye las mujeres en México. Aumentar su participación en el desarrollo de México no sólo es urgente y necesario; sino indispensable.

La maternidad aún limita el empleo para las mujeres madres, que se enfrentan con obstáculos para obtener un trabajo remunerado o en igualdad de circunstancias que los hombres.

Las mujeres mexicanas realizan más de tres cuartas partes de los quehaceres domésticos y se encargan del cuidado de los niños, de su educación; pero también de los adultos mayores, sin pago alguno.

Las mujeres siguen experimentando altos niveles de violencia en el hogar, en los centros de trabajo y en los espacios públicos. La pandemia vino a recrudecer y aumentar la violencia doméstica y la violencia intrafamiliar.

Cuando me propuse escribir el libro, hace ya casi cuatro años, “El Acceso de las Mujeres a la Justicia”, con el propósito de evitar que se sigan reproduciendo los fenómenos, los estereotipos sociales de violencia en contra de ellas. Cuando me decidí, concluí que existen tres elementos determinantes para lograr la igualdad entre hombres y mujeres.

Primero, que las mujeres conozcan sus derechos civiles, políticos, sociales y económicos. Segundo, que conociendo sus derechos, los ejerzan a plenitud, en un entorno de libertad y respeto. Y tercero, además, que todas las violaciones o limitaciones a sus derechos, puedan ser visualizadas, denunciadas e investigadas; y la impartición de justicia debe realizarse con perspectiva de género.

Son tres desafíos que enfrentamos. Son tres desafíos que enfrentamos las sociedades del siglo XXI, las niñas, las jóvenes y las mujeres en general; que requieren saber que tienen los mismos derechos que los hombres, a una educación digna y de calidad, a una salud física y emocional, a un trabajo y salarios dignos e iguales, y a una participación en las decisiones públicas y en los espacios políticos, en la toma de decisiones del país.

Pero también se requiere que el Estado mexicano, particularmente el constituyente permanente, el Poder Legislativo federal y los Congresos locales en su conjunto, garanticemos la existencia de un marco jurídico neutral, sin distinción de género y sin leyes que discriminen a las mujeres.

Un derecho civil familiar que reconozca la libertad plena de las mujeres, para decidir con quién y cuándo se casan o mantienen una relación de pareja, de la denominación que se quiera.

Un derecho civil que reconozca los derechos y obligaciones que se generan en el concubinato, tanto para las parejas como para los hijos. Un derecho civil que incluya la mediación familiar como etapa previa a la disolución del vínculo matrimonial o a hechos de violencia.

Un derecho civil que reconozca la aportación de las mujeres al patrimonio familiar. En caso de disolución del vínculo matrimonial, que se otorgue la aportación económica por el cónyuge que permaneció en el hogar por el cuidado de los hijos y las hijas, o de los dependientes económicos.

Un derecho civil que establezca el marco para resolver las medidas cautelares en caso de violencia de los niños, de los hijos, de las hijas, y el pago de pensiones alimenticias y en el interés superior de la niñez en controversias familiares que están siendo demasiado usuales en estos días.

Un marco jurídico en materia de familia, que garantice la igualdad de responsabilidades y derechos en el entorno familiar.

Un marco jurídico que reconozca el trabajo del hogar como un trabajo remunerado.

Un marco jurídico que facilite y promueva la integración de las mujeres al mundo empresarial.

Este marco constitucional que no está sujeto a mayorías para que las mujeres accedan en condiciones de paridad a los puestos de decisión en todos los poderes públicos en los tres órdenes de Gobierno, en los órganos constitucionales que les hemos denominado como órganos autónomos o como órganos reguladores, e incluso en el Servicio Exterior Mexicano, cuando se nombran embajadoras, embajadores, cónsules o representantes en organismos internacionales y en las dirigencias de los partidos políticos; así también del conocimiento de sus derechos debe surgir el interés por ejercerlo.

Es necesario seguir avanzando en la agenda por la igualdad. Esto es lo que contiene el libro que ahora les recuerdo y que está ya en la venta en su tercera edición.

Que las mujeres en el medio rural accedan a la tierra que les estaba vetado.

A los cargos de comisariados ejidales y de bienes comunales, a las dirigencias de las organizaciones económicas y que se reconozca su derecho a participar en la toma de decisiones que se les ha venido negando a participar en estas actividades.

Que se reconozca la aportación económica del trabajo del hogar, expresado en la construcción de su patrimonio de familia.

Que cada vez haya más mujeres que desarrollen su talento emprendedor; que desplieguen su gran capacidad, imaginación, talento, que las mujeres formen parte de la población económicamente activa en igual proporción que los hombres.

Todo esto lo contiene el libro, para que reconozcamos que se puede armonizar maternidad con desarrollo profesional, si así lo desean, con políticas e instrumentos que garanticen el trabajo en casa.

Hoy, que estamos azotados de este mal inesperado, en tiempos de pandemia del COVID-19, estamos constatando el elevado rendimiento del Teletrabajo o trabajo en casa, con el uso de las tecnologías de la información, con grandes ventajas para las mujeres que son madres de familia y que están en su hogar, en su casa.

También se ha evidenciado que en el tema del derecho de familia, es importante que se garantice el acceso de la justicia de las mujeres, prolongando las medidas cautelares, así como garantizar a los y las menores de suspensiones alimenticias para garantizar su educación y su formación.

Asimismo, planteo en el libro que la violencia psicológica, física, patrimonial, económica y sexual, deben sancionarse.

Es urgente que las instancias de investigación, de impartición de justicia, sancionen la violencia contra las mujeres, que apliquen protocolos para incorporar la perspectiva de género, que no es otra cosa que combatir los estereotipos que la subordinan a los hombres, que no revictimicen a las mujeres en la obtención de pruebas y que, al valorarlas, lo hagan sin prejuicios sociales; que el respeto a los derechos humanos sea garantía del acceso a la justicia plena.

Sólo imaginemos que hay mujeres que nacen y mueren en entornos de violencia y que nunca accedieron a una instancia judicial o ministerial en defensa de sus derechos.

Por ello es necesario eliminar las barreras geográficas, económicas, sociales, tecnológicas y emocionales que impiden que las mujeres acudan a denunciar actos de violencia al Ministerio Público.

Planteo en el libro que el desarrollo con bienestar sólo será posible si incorporamos plenamente a las mujeres en el espacio que ellas determinen, sea este el público o el privado.

Desde el Poder Legislativo, desde el Senado de la República, he presentado múltiples iniciativas de reformas constitucionales y legales y he impulsado la aprobación de reformas que garantizan a las mujeres la igualdad de trato entre la ley y ante la ley, la paridad en todos los espacios públicos, así como su acceso a la justicia, a través de la justicia itinerante, para llegar a las mujeres en situación de vulnerabilidad y la perspectiva de género, como un elemento transversal de todo proceso judicial.

Las leyes, las políticas deben acompasar un cambio cultural en el que exista un pleno y una actitud de igualdad en familia, en el servicio público e incluso en la actividad privada en las empresas.

No olvidemos que, en algunos sectores de la sociedad, tanto a nivel nacional como internacional, se avalan, se reproducen, se consolidan y se perpetúan estereotipos de discriminación hacia las mujeres y eso hay que desconstruirlo.

Por ello tengo esperanzas en las niñas y los niños, en los jóvenes, en los hijos de madres que hoy trabajan fuera del hogar, para que sean partícipes de un modelo de familia donde se compartan las responsabilidades y los derechos.

Construyamos un México con más mujeres, dirigiendo medios de información, con mujeres destacadas en la política, en el servicio público, en el Poder Judicial, en el Poder Legislativo, en el arte y la cultura, en la literatura, en la ciencia y la filosofía, en la empresa, en el deporte.

En este México es posible hacerlo y tenemos que luchar por consolidarlo, porque mujeres y hombres tenemos un pasado y un presente común.

Estamos construyendo un futuro para todas y para todos. No cabe la exclusión, no cabe la discriminación, no cabe el aislamiento, es tiempo de hacer realidad la igualdad de los derechos. El siglo XXI es el siglo de las mujeres.

Este libro, tercera edición, de “El Acceso de las Mujeres a la Justicia” contiene gráficas, estadísticas y abordo el tema del acceso de las mujeres a la justicia desde el punto de vista penal, familiar, agrario, civil, electoral, desde distintos puntos de vista y cómo las mujeres se han enfrentado con dificultad a este acceso de las mujeres a la justicia.

Ya lo afirmé y lo dije, me siento muy contento con que Porrúa, Editorial Porrúa, sea mi casa editorial, de sus dueños, su Consejo de Administración, siempre he sido tratado con respeto. Y por eso con mucho gusto reviví una presentación de este libro: El Acceso de las Mujeres a la Justicia, tercera edición.

Yo estoy pendiente y fue esta presentación breve para darles oportunidad de que puedan adquirir el libro en cualquiera de las librerías de Porrúa.

Voy a responder, en este ejercicio que me han pedido hacer, a varias preguntas. Entonces estoy aquí pendiente de recibirlas y estaré a sus órdenes.

¿Están las preguntas? A ver, ya está.

Una de las preguntas es “¿a quién le dedico este libro y por qué?”.

Déjenme decirles, yo provengo de una familia muy numerosa de origen campesino, somos 14 miembros de la familia, 14 hermanos; 14 hermanos, y estos 14 hermanos, seis mujeres y ocho hombres, pero reconozco que viví en mi juventud en el campo, una familia modesta, en una actitud patriarcal de mi padre, que sí tenía una inclinación por el hombre y las mujeres eran prácticamente orilladas o destinadas a las labores domésticas.

Pero mi padre tuvo la osadía en aquel momento, de mandarlas a estudiar a la secundaria, preparatoria y universidad, ahora todos son profesionistas.

Y le dedico el libro a mi familia, a las mujeres, mis hermanas, mi esposa, a mis dos hijas, son tres mis hijos, un hombre y dos mujeres, y se los dedico a Las mujeres de mi vida, así lo digo.

¿Por qué Las mujeres de mi vida? Mi madre, por supuesto que falleció hace muchos años, esa es otra de las cosas traumáticas que me sucedieron en mi vida; mi madre murió a los 37 años, 37 años y dejó 14 hijos, el más chico de 10 días de nacido.

Entonces, el libro lo dedico a Las mujeres de mi vida: mi esposa, mis hijas, ya tengo nietas, tengo tres nietas: Eva, Romina y María, tres nietas, y se las dedico a ellas: a Kati, mi hija; a María, mi hija, y a mi esposa María de Jesús.

La otra pregunta era: “¿cómo fue el proceso de escritura del libro?, ¿cuáles fueron los motivos por los que lo escribí?”

En parte lo he explicado, provengo de una familia numerosa, de una familia que, mi madre, prematuramente partió de esta vida y dejó a 14 huérfanos, de edades 10 días de nacido y luego cuatro niñas seguidas de dos años, Claudia, de 3 años; Jovita, de 5 años; Susana, de 7 años; Cuquis, de 11 años, Ana María, y de 15-16 años Leticia. Yo tenía también 15 años, era el tercero de los grandes y el mayor tenía 17 años, cuando mi madre falleció.

Y por eso siempre he escrito sobre temas de la mujer, soy apasionado y soy feminista irredento. Creo en la mujer y siempre en mis trabajos me acompañan mujeres en el ejercicio de la función pública, por eso fue que escribí este libro, que fue, si mal no recuerdo, como el doceavo o treceavo libro que escribí, ahora tengo más de 20.

Pero este libro, en lo particular, me emocionó, lo disfruté y ahora Porrúa ya tiene la tercera edición. Ojalá y lo actualice, no he podido porque la actividad legislativa es muy absorbente y estoy en otros libros escribiendo, pero ahora que concluyamos el proceso legislativo voy a actualizar el libro de “El Acceso de las Mujeres a la Justicia”.

¿Cómo es que un funcionario público también es escritor?

Siempre ha pasado eso. Creo que, incluso, los funcionarios públicos deberían hacer un gran esfuerzo. En la época de la Reforma y en la etapa postrevolucionaria, en la época de la Reforma del México independiente, normalmente los funcionarios, los servidores públicos escribían, eran gigantes.

Muchos de ellos, muchos compañeros de Juárez, los Lerdo de Tejada, el propio Juárez, Justo Sierra, muchos. Y en la etapa postrevolucionaria también, Melchor Ocampo, todos ellos, de la época de la Reforma, el Nigromante, Ignacio Ramírez, escribían libros, escribían artículos. Era una condición innata, casi compañera inevitable, la posibilidad de escribir siendo servidor público.

Se ha perdido, y creo que la ignorancia y el descuido de la lectura han acompañado a muchos servidores públicos.

Ojalá y los que deseen, piensen en ser servidores públicos, escriban. Es una disciplina extraordinaria, extraordinaria.

Yo he escrito, si mal no recuerdo, 29 libros, y todos los días dicto, porque escribo en varios periódicos: escribo en El Universal los lunes; domingo para lunes escribo en el Milenio. Claro, son 3 mil caracteres, en algunos casos 2 mil 500, entonces son artículos cortos, no de fondo.

Y, en mi página www, tengo artículos de fondo, más amplios, www.ricardomonreal.mx; y escribo también en 24 Horas, y escribo en el Publimetro.

Entonces, escribo en Milenio los martes, pero hoy escribí un artículo interesante sobre la visita del Presidente a los Estados Unidos. Entonces me da mucha facilidad de escribir, y ahora con las técnicas, por el teléfono grabo, cuando voy en el avión, para que las ideas no se me dispersen.

Entonces, grabo y luego ya lo transcribo en trayectos en el vehículo, en trayectos en la Ciudad, por eso me gusta mucho escribir, mucho, y ojalá y pueda ser una disciplina que acompañe a quienes son servidores públicos, ayuda mucho, una disciplina que no deben de abandonar quienes somos servidores públicos.

¿Hay otra pregunta?, creo no, ¿verdad? Son las tres preguntas.

Y muchas gracias a Porrúa, muchas gracias por la invitación y ahora estoy terminando otro libro que le voy a mandar a Porrúa, que éste es importante.

Pero muchas gracias a todos, estoy atento y a José Manuel, muchas gracias José Manuel Porrúa, y a nuestra presentadora también muchas gracias, y a todos los lectores y seguidores de esta Casa Editorial, los felicito, hacen bien. Tienen una variedad, un universo impresionante, Porrúa.

Quédate en casa. Porrúa en casa.

Texto y Foto: Senado de la República