Sí, fue un Grito diferente y me gustó | Joaquín López-Dóriga

El exilio no es cuestión de voluntad, es de distancia, soledad, de temor permanente. Florestán

En Privado

Sí, si me preguntan que si me gustó el Grito, sí me gustó.

Y voy por partes.

Primero, que se acabó la odiosa diferencia entre los de arriba, en los balcones, y los de abajo, en la plaza; de los de afuera, en la plancha, y los de adentro, en los salones.

Que me gustó, sí, que el de recepciones no estuviera atestado con los de arriba, sus familias y los amigos presidenciales en turno, y que el presidente López Obrador y su esposa lo cruzaran solos; que se respetara el protocolo de la escolta de cadetes del Colegio Militar y de la Escuela Naval; que portara la banda presidencial; que diera los gritos que quiso dar, hasta veinte, y no vitoreara a la 4T; que su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, ocupara un lugar discreto durante la ceremonia oficial; que los balcones, salvo del extremo de la Secretaría de Hacienda, estuvieran desocupados, su familia estuvo en uno lejano; que tocara la banda Mixe de Oaxaca; que la gente estuviera cerca, que tuviera este primer contacto desde el balcón presidencial con miles de personas y que se establecieran esquemas de seguridad para él y los asistentes.

El desfile también me gustó, siempre me han gustado.

Apunto que, de nuevo, no hubo invitados ni gabinete en los balcones y que en el central, estuvo con los secretarios de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval; de Marina, José Rafael Ojeda, y Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, y su esposa Beatriz. Los representantes de los otros poderes estuvieron en el de al lado: Laura Rojas, presidenta de la Cámara de Diputados, Mónica Fernández, del Senado, y el titular de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, que sí lo acompañaron en el izamiento de la bandera monumental. Con ellos, Marcelo Ebrard y su esposa.

En el desfile destacó la Guardia Nacional, que lo abrió con el mayor número de elementos y, como siempre, los contingentes del Ejército y la Marina y el desfile aéreo. No entendí la promoción de los principales programas sociales del presidente, Sembrando vida, los jóvenes y los adultos mayores, pero tras los carros alegóricos de la Independencia, Reforma y Revolución, se tuvo la inteligencia de evitar el de la cuarta transformación.

RETALES

1. ÁNGEL. El presidente suspendió la ceremonia al pie de la columna de la Independencia, ahora presa de andamios, donde hablaba un secretario del gabinete y se premiaba al mejor coro intérprete del himno nacional. Salió directo de Palacio al astabandera;

2. TARDE. A quien la Policía Militar no dejó entrar a Palacio fue al secretario de Hacienda, Arturo Herrera. Llegó cuando ya se izaba la bandera, y se retiró por  detrás de las gradas; y

3. LEY. Le había dicho que el presidente enviaría la Ley de Amnistía como preferencial, no fue así, pero la iniciativa ya está en el Senado. Ahora falta la letra chiquita donde siempre está el demonio, los demonios.

Nos vemos mañana, pero en privado

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Publicado por Milenio Digital