T-MEC, se fue, se fue y se fue… | Joaquín López-Dóriga

El calor no los tiempla, los derrite. Florestán

En Privado

La firma del T-MEC, el 30 de noviembre de 2018 en Buenos Aires, en el marco del G-20, con el premier Trudeau y el presidente Trump, fue el último acto de Enrique Peña Nieto como mandatario de la República.

Luego de haber criticado por años el TLC firmado en diciembre de 1992 por Carlos Salinas, el canadiense Brian Mulroney y el presidente de Estados Unidos, George H. Bush, ya como presidente electo, López Obrador dio un giro, se pronunció por el libre comercio y designó a Jesús Seade como su representante en las negociaciones del equipo Peña Nieto. El T-MEC adquirió tal peso que en el recién aprobado paquete económico lo ponen, con el crecimiento y la plataforma petrolera, como factor en el logro de las metas económicas de 2020.

Así, ha corrido todo su primer año de gobierno, oyendo mes tras mes que se firma ya, y nada. El Senado mexicano lo aprobó el 19 de junio y se hicieron las reformas constitucionales para atender las exigencias estadunidenses en materia laboral: libertades sindicales, condiciones de trabajo y nivelación de salarios.

En la mañanera del lunes 25, Seade dijo que se sentía poco optimista por el endurecimiento de los estadunidenses que empezaron a sacar ideas que ya estaban descartadas, y López Obrador le contradijo: Yo estoy optimista y creo que antes de que finalice este año se va a aprobar  (…) Estoy seguro que Nancy Pelosi y los demócratas nos van a ayudar y nos vamos a dirigir a ellos porque tenemos la información de que el presidente Trump y los legisladores republicanos están de acuerdo en que apruebe pronto.

Sin embargo en las conversaciones del lunes por la tarde y la mañana, Washington se endureció exigiendo cambios al T-MEC francamente inaceptables para México, me comentó una fuente.

Y alguien de allí agregó: sí, tenemos el frente externo, pero también el interno, en el propio gobierno federal.

Así que comenzará 2020, como 2019: este año sí.

Y ojalá.

RETALES

1. MARCHA. El domingo se realizó la mayor marcha contra el gobierno de López Obrador, no obstante, incomparable con la concentración numérica del Zócalo. En lo que no estoy de acuerdo es que Marko Cortés se quiera subir a un movimiento civil, incapaz que ha sido de darle a su partido, el PAN, el rol de contrapeso, lo que no ha sabido asumir;

2. MATANZA. En Villa Unión, Coahuila, el crimen organizado atacó de nuevo dejando un saldo final de 22 muertos, 16 delincuentes, cuatro policías estatales y dos civiles, hablando del control de la letalidad; y

3. HERENCIA. El Presidente confirmó el domingo que terminarán el tren México-Toluca, que iban a estrenar en 2017 y sigue el tiradero. De acabarlo, costará el triple de lo anunciado, 90 mil millones de pesos y estaría para 2024, siete años después.

Nos vemos mañana, pero en privado

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Publicado por Milenio Digital