Hay que garantizar que las comunidades afromexicanas puedan definir su destino: Gabriel Medina Carrasco, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Ciudad de México, 6 de febrero de 2026

Indispensable evaluar si estas comunidades se sienten identificadas con cambios constitucionales.

Propone investigación colaborativa con los afromexicanos para evitar concepción occidentalizada del desarrollo.

“Luego de varios años en que fueron aprobados los cambios constitucionales –en 2019– que dieron visibilidad y respaldo legal a las comunidades afromexicanas, es indispensable evaluar si dichas comunidades se sienten identificadas con esos cambios normativos”, aseguró el Dr. Gabriel Medina Carrasco, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Por ello, el académico desarrolla la investigación El mundo Afromexicano en el presente. Materialidad cotidiana y relato hegemónico, proyecto que busca dar cuenta que, dentro del movimiento afro, existe más de una voz; “existe una voz –que es la voz dominante porque estuvo vinculada al poder político en el proceso constitucional y a la cual se le da reconocimiento en el año 2019; pero otra cosa distinta es que este proceso no representa a todo el pueblo afro”.

“Ese reconocimiento respondió esencialmente a las voces de las organizaciones no gubernamentales que son parte del movimiento afro; es decir, organizaciones integradas por miembros de la comunidad afro (principalmente Oaxaca). En ese proceso fueron excluidos, invisibilizados y callados los actores territoriales, los comisarios ejidales, que responden más bien a una concepción de pueblo y de reconocimiento que no coincide con lo que se aprobó”, señaló.

“Lo que trato de trabajar en este proyecto, como ejes analíticos, son dos aspectos del proceso de reconocimiento: uno, para percibir si con esta modificación constitucional del 2019 –que después se amplió, producto del trabajo del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en el 2023–  ellos se sienten identificados; y lo segundo, si esa modificación se ha traducido en un cambio concreto en sus condiciones de vida, pero no sólo eso, sino que también en términos de su capacidad organizativa, en su proceso de empoderamiento como sujeto colectivo”.

Además, Medina Carrasco destacó que este proyecto tiene algo que normalmente los proyectos de investigación carecen: “A diferencia de las investigaciones de campo, en las que las voces de los integrantes de las comunidades, son interpretadas por los investigadores, en este caso, en este proyecto se buscará -en una apuesta metodológica decolonial o colaborativa- se busca realizar una interpretación en conjunto con los propios integrantes de la comunidad afromexicana. Es decir, se busca que las propias personas entrevistadas en el proyecto, participen en el proceso de interpretación del corpus narrativo generado en el trabajo de campo, por lo tanto, este trabajo se construya una reflexión fundada en la mirada del pueblo afro”, acotó.

“Esto se llama ‘investigaciones colaborativas’, que es distinto a la ‘investigación participativa’, porque la investigación de acción participativa es vincularte con la comunidad, pero al final tú tienes la potestad teórica de interpretar la información que recabes o que te entreguen. Aquí en realidad lo que tratamos de hacer es generar condiciones para que ellos puedan analizar lo que ellos mismos dicen. Es decir, lo que yo voy a hacer cuando elabore un primer borrador es reunirme con ellos para que me enriquezcan esa interpretación”, dijo.

“Creo que, aunque –con mucha buena voluntad– hay muchos políticos, legisladores o incluso funcionarios o autoridades políticas que buscan construir un escenario donde existan condiciones de vida mejores para las comunidades afromexicanas, es un proceso en donde hay una especie de intervención jerárquica de las alturas sobre las comunidades y por lo tanto hay un progresivo deterioro en la construcción del pueblo afromexicano como sujeto colectivo”.

“Esto es importante porque, “en vez de fortalecer la capacidad para que los propios afros puedan definir sobre su destino, les están diciendo cuál es el camino que tienen que seguir. Creo que eso es herencia de una tradición histórica que en México se remonta a los tiempos post revolucionarios que se conocían como las políticas indigenistas; esta idea de decirle al indígena lo que tenía que hacer para sumarse al proyecto país”.

Por otro lado, Medina Carrasco consideró que es un problema aplicar una concepción occidentalizada del desarrollo y la justicia. “No se está indagando qué es lo que quieren ellos como ‘desarrollo’. Entonces, por ejemplo, una de las cosas que hay es que ‘desarrollo’ es la idea de generar las condiciones básicas, dar servicios, carreteras, etc. En cambio, ellos dicen que el desarrollo está en función de los proyectos que ellos quieren tener, no que les digan o les traigan –con muy buena voluntad–proyectos que no son de ellos”.

“El gobierno está impulsando buenas iniciativas, como el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de Pueblos Indígenas y Afromexicanos (FAISPIAM). Antes eran fondos que iban a los ayuntamientos, que nunca llegaban a las comunidades y ahora son fondos que van directamente a las comunidades y son las propias comunidades –con sus errores o no– las que están definiendo en qué usar esos recursos. Creo que ese es el camino, es decir, que le den autonomía a las comunidades de base para que ellas definan en qué usar los recursos que el Estado les provee”, concluyó.

Las comunidades afromexicanas se componen con más de 2.5 millones de personas, alrededor del dos por ciento de la población, de acuerdo al censo 2020. Se encuentran principalmente en los estados de Guerrero, Oaxaca y Veracruz. La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) de 2022 reveló que más de la mitad de la población afrodescendiente de 12 años en adelante en México siente que es percibida como extranjera por la mayoría de la gente.

El Dr. Gabriel Medina Carrasco ha trabajado con autoridades territoriales del movimiento afromexicano desde el año 2007 (con la creación de la UNISUR), les acompañó en el proceso de reconocimiento constitucional del pueblo afromexicano; ha participado en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y en el posgrado en Pensamiento Cultura en América Latina dirigido por el epistemólogo Hugo Zemelman (q.e.p.d.). Diseñó el programa de estudios de la Licenciatura en Comunicación y Cultura de la UACM (en la que imparte docencia) y recientemente coordinó los trabajos de creación de la Universidad Intercultural de Tlaxcala.

Texto y Fotografía: Universidad Autónoma de la Ciudad de México