En San Lázaro desarrollan el círculo de lectura “Borges como laberinto de espejos e ideas”

Ciudad de México, 24 de agosto de 2026

El evento fue encabezado por el poeta y escritor mexicano Juan Joaquín Pérez-Tejada Domínguez

La Cámara de Diputados, a través del Espacio Cultural San Lázaro, que dirige Elías Robles Andrade, organizó el círculo de lectura “Borges como laberinto de espejos e ideas”, encabezado por el poeta y escritor mexicano Juan Joaquín Pérez-Tejada Domínguez.

Juan Joaquín Pérez-Tejada Domínguez, originario de Veracruz, es poeta, narrador, ensayista, periodista cultura, lector en voz alta y promotor de lectura y escritura. Ha publicado libros de poesía y de refranes.

Pérez-Tejada Domínguez habló sobre la obra e influencia en la literatura y otras expresiones artísticas del escritor argentino Jorge Luis Borges, quien nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986.

Durante su participación, destacó que Borges debe ser leído no sólo como narrador, sino también como poeta, y resaltó la importancia que tiene el lector dentro de su propuesta literaria.

Explicó que para Borges el lector tiene un papel activo frente a los textos, pues interpreta, comenta y puede incluso crear a partir de lo que lee.

“El lector es un escritor, un comentarista, un intérprete, quien opina de las obras que lee, un lector activo”, afirmó.

Al abordar el tema central del encuentro, señaló que el espejo y el laberinto son elementos constantes en la obra de Borges. Explicó que el primero representa aquello que reproduce, mientras que el segundo permite múltiples caminos e interpretaciones.

“La obra de Borges es un juego de espejos y el laberinto también es un juego”, expresó.

También se refirió a “La casa de Asterión”, un cuento basado en el mito del Minotauro, y destacó la importancia de la identidad y del nombre del personaje. Consideró que la historia puede ser reinterpretada desde diferentes épocas y situaciones.

Asimismo, destacó una faceta poco mencionada de Borges: el humor. Consideró que el escritor también jugaba con sus conocimientos, las referencias literarias y los propios mecanismos de la crítica.

Al responder una pregunta del público, señaló que Borges podía burlarse de los aparatos críticos y de la forma tradicional de acercarse a la literatura.

“Se ríe de los aparatos críticos, él no tiene aparato crítico, se inventa cosas y las dice”, comentó.

Finalmente, Pérez Tejada sostuvo que lectura y escritura son procesos relacionados, pues el lector puede responder al texto desde su propia perspectiva. “El acto de leer no termina si no es en la escritura”, afirmó.

Por su parte, el director general del Espacio Cultural San Lázaro, Elías Robles Andrade, destacó la importancia de acercar la obra de Borges a los clubes de lectura y resaltó su capacidad para condensar grandes ideas en cuentos breves.

Para cerrar el encuentro, se realizó la entrega de un reconocimiento a Juan Joaquín Pérez-Tejada por su participación en el círculo de lectura “Borges como laberinto de espejos e ideas”.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados