Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia organizó en San Lázaro el foro “Salud mental”

Ciudad de México, 19 de febrero de 2026

Participaron especialistas y organizaciones e instituciones relacionadas con adicciones, abuso sexual, violencia y trastornos mentales en infancias

La Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia, que preside la diputada Elizabeth Martínez Álvarez (PAN), realizó en el Palacio Legislativo de San Lázaro el foro “Salud mental”, con la participación de especialistas, organizaciones e instituciones enfocadas en adicciones, abuso sexual, violencia y trastornos mentales en infancias.

En su mensaje inaugural, la diputada Martínez Álvarez aseguró que la salud mental de niñas, niños y adolescentes se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la actualidad y que impacta directamente el desarrollo, convivencia, aprendizaje y la seguridad de millones de personas en el país.

Mencionó que como presidenta de la Comisión han recibido tres proyectos de iniciativas relacionados con la salud mental infantil y adolescente, lo que refleja una preocupación legítima, transversal y urgente de atender esta problemática.

“Como legisladora, me preocupa profundamente que el Estado mexicano responda de manera oportuna, integral y eficaz. Nuestra legislación ya reconoce ese derecho; sin embargo, es un marco perfectible”.

Intervención de ponentes

Jennifer Shareny García Chávez, especialista en adicciones, explicó que estas generalmente no vienen solas y siempre existe una sintomatología que parece ser parte del espectro de lo que marcan ciertos manuales. Agregó que hay evidencia clínica que refleja que del 50 al 80 por ciento de las personas con adicciones también presentan trastornos mentales simultáneos como ansiedad y depresión, lo que aumenta el consumo de sustancias.

Yil Felipe Wood, de la organización ChildFund México, refirió que durante la pandemia se presentó un efecto disparador en el incremento de las tasas de suicidio entre adolescentes, en el que las redes sociales jugaron un papel importante, ya que el acceso temprano a ellas por parte de las niñas y los niños más pequeños compromete su desarrollo emocional y mental.

A su vez, Somara Anmi Gorety Herrera Cervantes, especialista en atención psicoemocional, expuso que, de acuerdo con datos de la Unicef, en México cada dos horas un niño o niña es víctima de abuso sexual y en el 85 por ciento de los casos el agresor forma parte de su familia. “La salud mental de las infancias no puede analizarse al margen de las relaciones de poder que organizan su mundo simbólico”.

En tanto, Deldhy Nicolas Moya Sánchez, médico psiquiatra, señaló que el inicio temprano en el consumo de drogas ilegales es el mayor predictor de adicción crónica en la adultez, y los casos incrementaron entre el 40 y 60 por ciento después de la pandemia, debido a que los trastornos psiquiátricos también presentaron un aumento en la sociedad. Aseguró que la adicción es una enfermedad cerebral crónica y México requiere acciones legislativas.

Sharon Venecia Núñez Pichardo, médica psiquiatra, compartió que el suicidio es la tercera causa de muerte en la población adolescente y personas adultas jóvenes; además, uno de cada siete adolescentes presenta un trastorno mental clínicamente relevante, como la ansiedad y depresión que se encuentran dentro de las principales causas de discapacidad juvenil. “La disminución del funcionamiento escolar y social puede ser el primer signo de depresión”.

Por su parte, Nancy Lizbeth Ramírez Hernández, directora de Incidencia Política de la organización Save the Children, mencionó que la mayoría de los problemas de salud mental no comienzan en la edad adulta, sino en la niñez y alcanzan sus mayores niveles de prevalencia a partir de la adolescencia. Destacó que en México las encuestas nacionales muestran que son las y los adolescentes de 12 a 17 años el grupo poblacional con mayores niveles de malestar psicológico.

En su intervención, Dámaris Sosa de Antuñano, coordinadora de Incidencia Federal del Pacto por la Primera Infancia, reconoció que se necesita un sistema de cuidados dirigido a quien sostiene a las niñas y los niños. Por ello, pidió la creación de leyes que protejan la salud mental materna y que se amplíen las licencias de paternidad y maternidad para brindar las condiciones de cuidado que fortalezcan este apego que necesitan las infancias.

María Teresa Soriano Ibarra, presidenta de la Asociación Mexicana para la Prevención y Atención en Salud, puntualizó que es un gran reto designar un presupuesto suficiente para atender la salud mental de la población; “sin embargo, cada peso que sea destinado en esta etapa será determinante para el futuro de un niño o niña y, por ende, para toda la población”. Advirtió que ignorar la salud mental de la infancia tiene consecuencias profundas y costosas.

En su turno, Brisa Paulina Armenta Cruz, psicóloga y sexóloga, explicó que el abuso sexual infantil representa una violencia que regularmente comienza en la primera infancia, pero se puede incluso trasladar hasta la adolescencia, y ocurre en contextos de confianza, poder y dependencia. Refirió que datos de la Unicef revelan que cientos de millones de mujeres y niñas sufren violencia sexual en la infancia.

Rodrigo Moreno González, abogado y consultor parlamentario, dijo que la salud mental debe ser entendida no únicamente como la ausencia de trastornos, sino como un estado integral de bienestar emocional, social y cognitivo, que permita a la niñez desarrollarse plenamente, ya que se trata de un derecho humano primordial. “Restaurar a nuestra niñez es restaurarnos como sociedad, y esto nos obliga a crear políticas públicas que sean eficaces”. 

Yael Jocelyn Cruz Chávez, terapeuta familiar, aseguró que cuando una dinámica familiar vulnera la regulación emocional, apego o estabilidad, se enfrenta a una vulneración de derechos, no solo ante un cuadro clínico. “Si la intervención familiar es opcional, los derechos del niño también lo son. Si la hacemos estructural, estamos garantizando desarrollo, no solo tratamiento”. 

Por último, Adrián Emiliano Sánchez Molina, psicólogo experto en materia clínica y tratamiento de adicciones, sostuvo que cuando un infante pasa por un trauma infantil le provoca una desregulación emocional, que lo lleva a un consumo de sustancias que causan un alivio temporal a corto plazo, pero terminan en una adicción. “La adicción es, frecuentemente, una respuesta bioconductual al dolor emocional no tratado”.

Texto, Fotografía y Video: Cámara de Diputados