Discurso de Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta del Senado de la República, en la presentación del libro Páginas de la Historia de México, de Nabih Chartouni

Ciudad de México, 18 de febrero de 2026

Muchas gracias.

Muy buenas tardes tengan todos y todas ustedes.

Me da mucho gusto poder estar el día de hoy aquí y acompañarlos en este evento, en el marco de la conmemoración del 80 Aniversario de las relaciones diplomáticas entre México y la República de Líbano.

Saludo con aprecio a la senadora Reyna Celeste Ascencio Ortega, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos.

Saludo también al honorable señor George El Jallad, ¿lo dije bien? Embajador designado de la República Libanesa en México.

De igual manera, saludo a las distinguidas personalidades que hoy nos acompañan y que han contribuido a hacer posible este encuentro.

Al licenciado Jacob Sahakian, cónsul de Armenia en México y presidente de la Unión Maronita en México.

Wasim Mobayed, Alejandro Kuri, Jorge Serio, presidente del Centro Libanés; y al maestro Nabih Chartouni, autor del libro.

Bueno, a todos ustedes, les agradezco mucho aquí su presencia.

Y también quiero decirles, antes que nada, que dos de mis grandes amigas, tengo muy buenas amigas, creo que es muy importante que tengamos amistades, que se fortalezcan, son descendientes de libaneses, y con ellas tengo también el gusto de disfrutar, en algunas ocasiones, la importante gastronomía, que es uno de los aspectos fundamentales, donde también reconocemos que nuestras culturas tienen ese honor de contar con alimentos muy importantes que reflejan esta cultura que tenemos, tanto como mexicanos como ustedes.

Y, entonces, en este tipo de actividades, frecuentamos, porque decimos que, a través de la misma gastronomía, podemos relacionarnos de manera importante. Y que los hogares, hogar viene de “hoguera”, de lo que se hace alrededor de una cocina, es, ahora sí que el núcleo de la misma familia, de la misma organización comunitaria.

Quiero decirles que México y Líbano comparten una relación de amistad que ha sabido construirse en el tiempo con respeto, con fraternidad y con valores compartidos.

Nuestras relaciones diplomáticas se formalizaron el 12 de junio del año de 1945; es decir, estas ocho décadas. Sin embargo, los lazos de nuestros pueblos son aún más antiguos, pues la migración libanesa a México se remonta de finales del siglo XIX.

Hoy, se estima que en nuestro país viven hasta un millón de descendientes de libaneses, plenamente integrados a la vida nacional y con una aportación profunda en lo social, en lo cultural, en lo intelectual.

Por eso este evento tiene un significado muy especial para nosotros, porque un libro como Páginas de la Historia de México, es un puente cultural que traduce la memoria de nuestra historia por primera vez al idioma árabe.

Por ello, es una manera de acercar a nuestras comunidades desde la palabra y desde la cultura.

Y, pues, quiero reconocer aquí también que, de manera muy poética se hizo esta descripción y esta participación. Todo mi reconocimiento al autor del libro.

Y, bueno, bajo el liderazgo de nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer presidenta después de 200 años de nuestro México independiente, se defiende a nuestro país y defiende una política exterior que antepone la cooperación, como muchas veces lo ha dicho, sin subordinación. Esto como una vía para la misma construcción de la paz, como fruto de la justicia y, desde luego, desde el entendimiento mutuo.

Por todo ello, me honra mucho acompañar este acto y felicitar en todo lo que vale al maestro Nabih Chartouni por esta contribución, y al personal diplomático de la embajada del Líbano y a la Comisión de Derechos Humanos, porque el trabajo que hace nuestra compañera Celeste Ascencio es un trabajo muy importante, porque, para estar en esta comisión y para adentrarse en todo lo que tienen que ver los derechos humanos en nuestro país, desde luego también a nivel mundial, se tiene que tener un gran compromiso, como lo tiene nuestra compañera Celeste Ascencio. Porque sabemos que es un tema muy sensible y que en este tipo de comisiones se tiene que contar con relaciones importantes y siempre estar abiertos y abiertas a recibir a las personas que padecen situaciones difíciles.

Por eso, un reconocimiento a nuestra compañera Celeste Ascencio, por su trabajo al frente de la Comisión de Derechos Humanos. Y un reconocimiento a todos ustedes que representan a esta importantísima comunidad libanesa en nuestra patria.

Felicidades.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores