Discurso de Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta del Senado de la República, en la Sesión Solemne para la entrega del Reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto” 2025

Ciudad de México, 4 de marzo de 2026

Quiero reconocer a la organización en donde participa Cecilia López Pérez, que lleva el nombre de K’inal Antzetik, y ni más ni menos que quiere decir “Tierra de mujeres”.

Un reconocimiento a todo su trabajo y a toda su lucha.

Querida Citlalli Hernández, secretaria de las Mujeres; Malú Micher Camarena, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género; distinguidas compañeras senadoras, todas, que me acompañan en este presídium.

El día de hoy hemos entregado el reconocimiento Elvia Carrillo Puerto, que lleva el nombre de una mujer extraordinaria, pionera del feminismo social mexicano; promotora incansable del sufragio femenino y firme defensora de los derechos de las campesinas y de las mujeres mayas.

El Premio Elvia Carrillo Puerto, distingue vidas dedicadas a transformar estructuras de desigualdad y honrar luchas que nacen de lo colectivo, de la comunidad, del ejido, del compromiso sostenido y de la convicción profunda de que la justicia social debe llegar a todas.

La Cámara de Senadoras y Senadores, entrega este galardón a una mujer que ya la han escuchado, cuya trayectoria dialoga con el legado histórico: Cecilia López Pérez, mujer indígena, tzotzil, originaria de Bayalemo, en el municipio de San Andrés Larráinzar, Chiapas.

Desde hace más de tres décadas, Cecilia ha defendido los derechos humanos de las mujeres indígenas en Los Altos de Chiapas.

Desde 2011 ha acompañado de manera directa, como aquí bien se ha referido, a más de 330 mujeres que han enfrentado diversas violencias familiares, sexuales, comunitarias, institucionales y estructurales.

Lo ha hecho en su lengua tzotzil, derribando una de las barreras más profundas de acceso a la justicia. La incomprensión lingüística y cultural y cultural que tantas veces impide que la verdad sea escuchada y la dignidad reconocida.

Si el acceso a la justicia es difícil en todo el mundo, en el país, en las comunidades, mucho más cuando se tiene que traducir y cuando es en una lengua que no es la nuestra.

Como Elvia Carrillo, la galardonada organizó a mujeres campesinas para que fueran sujetas plenas de derechos.

Cecilia ha fortalecido procesos de autonomía y liderazgo comunitario, ha impulsado iniciativas de autonomía económica, acompañado la defensa de su territorio, promovido la producción colectiva y alentado la participación política de las mujeres en sus comunidades.

Su historia forma parte también de uno de los procesos sociales más significativos de nuestro tiempo. Fue miliciana y operadora de radio comunitaria en el Movimiento Zapatista y contribuyó al proceso colectivo que dio origen a la Ley Revolucionaria de las Mujeres Zapatistas, una declaración que colocó en el centro el derecho de las mujeres indígenas a decidir participar, vivir libres de violencia y ejercer liderazgo.

Este movimiento le dio rostro a esta lucha por los derechos de los pueblos y las comunidades indígenas.

Cecilia, hace unos días que pudimos tener una conversación, gracias a la participación de Malú Micher en una reunión que se hizo por Zoom, confesó que ella tenía un sueño y aquí también lo ha referido cuando la Comandanta Esther estuvo en la tribuna en la Cámara de Diputados y que su voz se oyó en el Congreso y traspasó las paredes de esa institución hacia las diferentes regiones de nuestro país y del mundo.

Por eso ese sueño ahora se hace realidad. Ella toma la tribuna en la Cámara de Senadoras y Senadores para recibir el galardón merecido que, quiero decir que, simbólicamente, también representa que se lo damos a una mujer indígena pero que, si se lo damos a ella, se lo damos a todas.

Al reconocer a Cecilia, honramos, por lo tanto, a las mujeres tzotziles de Los Altos de Chiapas, a las mujeres que han encontrado en su palabra una traducción justa y a las que han transformado el miedo en dignidad y el silencio en voz potente.

Cecilia: Este Senado te expresa su reconocimiento y gratitud.

Gracias por tu lucha incansable, por tu coherencia, por tu ejemplo y por tu valentía.

Que tu voz, como la de Elvia Carrillo Puerto, siga resonando en todo México.

Muchas felicidades.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores