Lealtad a la Patria

Ciudad de México, 12 de febrero de 2026

Por Ricardo Monreal Ávila

Esta semana se conmemoró el 113 aniversario de la Marcha de la Lealtad, evento que recuerda el acompañamiento que una escolta de cadetes del Colegio Militar brindó al presidente Francisco I. Madero, el 9 de febrero de 1913, para trasladarse del Castillo de Chapultepec a Palacio Nacional, justo al iniciar la Decena Trágica.

La Marcha de la Lealtad es un episodio heroico y trágico de nuestra historia que ocurrió en un contexto convulso; el presidente Francisco I. Madero se encontraba en el Castillo de Chapultepec cuando estalló un golpe de Estado militar encabezado por los generales Manuel Mondragón y Félix Díaz, con la complicidad eventual del general Victoriano Huerta. Su objetivo era derrocar al mandatario democráticamente electo y al vicepresidente José María Pino Suárez.

En la madrugada del 9 de febrero, los sublevados liberaron a Félix Díaz y a Bernardo Reyes de la prisión de Santiago Tlatelolco y se dirigieron a Palacio Nacional para tomarlo. Aunque lograron ingresar, fueron repelidos por las fuerzas leales. Los combates se extendieron por el centro de la Ciudad de México.

El Presidente Madero, al entrarse de la sublevación, decidió dirigirse a Palacio Nacional para tomar el control de la situación.

La marcha involucró a un grupo de jóvenes cadetes (algunos apenas adolescentes) del Colegio Militar de Chapultepec, que se ofreció voluntariamente a escoltar al Presidente en su traslado. Sabían que era una misión peligrosa, ya que habrían de atravesar la ciudad mientras las fuerzas rebeldes intentaban derrocar al gobierno.

La escolta partió del Castillo de Chapultepec y descendió inicialmente por la calzada (hoy, Paseo de la Reforma). A la altura de la actual Glorieta de Insurgentes, fueron atacados por las fuerzas rebeldes que ocupaban la Ciudadela y edificios aledaños. De ahí se trasladaron al centro de la ciudad, y varios cadetes resultaron muertos o heridos cuando rodearon el automóvil del Presidente con sus propios caballos y cuerpos, protegiéndolo de las balas mientras se buscaba una ruta alternativa. Finalmente, cumplieron con su misión de llevar al Presidente Madero sano y salvo a Palacio Nacional, a pesar del fuego enemigo.

Este acto de lealtad y valor de los cadetes es símbolo de honor militar y fidelidad a las instituciones democráticas. Lamentablemente, nueve días después, Madero y Pino Suárez fueron arrestados, se forzó su renuncia y se les asesinó el 22 de febrero. Ante la funesta traición de Huerta y de otros altos mandos, resulta aún más sobresaliente la lealtad de los jóvenes cadetes (y de algunos militares como Felipe Ángeles).

Este año, la marcha conmemorativa se realizó con unos cambios que es necesario hacer notar. La Presidenta Claudia Sheinbaum recorrió parte del trayecto que en su momento efectuó el Presidente Madero -precisamente por la calle que lleva el nombre de este- para llegar a la plancha del Zócalo, realizar los saludos de protocolo a la Bandera Nacional y después presidir el saludo de honor a cadetes fallecidos en cumplimiento de sus deberes patrios.

Estos cambios en el formato revelan mensajes de fondo. Lo contario a la lealtad es la traición, y cada marcha anual por la lealtad es también un rechazo a cualquier intento de traición a la Patria, y una denuncia, pero en este año 2026, los proyectos políticos de traición a la Patria están a la orden del día.

• Buscar en el extranjero el apoyo que no se obtiene del pueblo de México es traición a la Patria.

• Ofrecerse como punta de lanza o vocero oficioso de grupos externos que pretenden injerir en los asuntos internos del país es traición a la Patria.

• Recibir apoyo, cobertura y protección de grupos o Gobiernos del extranjero, para fungir internamente como cabeza de playa o avanzada de una eventual intervención o incursión militar, es traición a la Patria.

• Solicitar el envío de tropas militares o paramilitares extranjeras, para que operen en territorio nacional, es traición a la Patria.

• Tratar de minar en el exterior la legitimidad de un gobierno electo por el mayor número de votos en la historia del país es traición a la Patria.

En suma, buscar afuera el apoyo y el reconocimiento que no se tiene adentro es no tener “matria”, en el sentido utilizado por Miguel de Unamuno: carecer de un vínculo emocional con la tierra, la comunidad y la cultura en que naciste.

Nuestro Artículo 37 Constitucional prevé algunos supuestos, relacionados con las conductas vendepatrias, que incluso son causa de pérdida de la ciudadanía mexicana. Específicamente, en su inciso C señala:

C)  La ciudadanía mexicana se pierde:

[…]

II. Por prestar voluntariamente servicios o funciones oficiales a un gobierno extranjero, sin permiso del Ejecutivo Federal;

[…]

IV. Por admitir del gobierno de otro país títulos o funciones sin previo permiso del Ejecutivo Federal, exceptuando los títulos literarios, científicos o humanitarios que pueden aceptarse libremente;

V. Por ayudar, en contra de la Nación, a un extranjero, o a un gobierno extranjero, en cualquier reclamación diplomática o ante un tribunal internacional.

[…]

Desafortunadamente, la historia nos demuestra que todos los movimientos políticos que nacen como reacción a un período de transformaciones nacionales profundas terminan refugiándose en Gobiernos, grupos o países del exterior. Se ofrecen como promotores, aliados, representantes y hasta agentes al servicio de esos proyectos exógenos. En el mejor de los casos, buscan presentarse como “salvadores de la nación”, pero en la mayoría de las experiencias son conspiradores contra la nación, porque terminan al servicio de intereses inconfesables. Y para protegerse, se declaran perseguidos políticos o terminan en el autoexilio.

Por ello, el año pasado, la Presidenta Claudia Sheinbaum promovió la reforma a la Constitución (concretamente, al Artículo 40), para cerrar el paso a los nuevos traidores a la Patria: “El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero, que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, tales como golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea ésta por tierra, agua, mar o espacio aéreo. Tampoco consentirá intervención en investigación y persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado Mexicano, en el marco de las leyes aplicables”.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA