Manipulación mediática

Ciudad de México, 6 de abril de 2026

Aunque Pese

Por Salvador Martínez G.

La escalada militar de Estados Unidos e Israel contra Irán no es un conflicto más en el turbulento tablero de Oriente Medio y el mundo entero, es un punto de inflexión cuyas consecuencias se sienten ya en cada rincón del planeta, desde el precio de la gasolina o los alimentos hasta la estabilidad económica social de muchos países.

Sin embargo, una de las batallas que se desarrollan no está en los ataques con misiles sobre instalaciones estratégicas iranies o las respuestas de Irán sobre plantas de países aliados de EU, sino en la trinchera de los titulares de los medios de comunicación, impresos, electrónicos y digitales.

Asistimos a una guerra mediática de cínica proporción por parte de Washington donde se magnifica la destruición de un país soberano que fue violentado, pero se oculta y se invisibiliza a los millares de víctimas, entre ellos muchas mujeres y niños. Igualmente pareciera que por parte de Terán no hay respuesta, cuando varias naciones árabes sufren también las consecuencias de la guerra.

Se habla de defensa propia cuando Tel Aviv lanza misiles a Gaza, Líbano o Irán y de “agresión terrorista cuando se responde con drones de alcance limitado”.

Esta asimetría informativa no es casual, es producto del control casi total de los medios occidentales y reflejo de un orden mundial donde la “verdad” se pliega a los intereses geopolíticos. Los Mass Media de New York, Londres o Paris, aplican el mismo manual: deshumanizar al enemigo, exaltar el derecho a defender la “democracia” y sepultar los informes sobre víctimas civiles iranies, gazatíes o libaneses.

No obstante, las consecuencias globales crecen, el Estrecho de Ormuz es una olla de presión a punto de estallar, los daños los sufren los propios aliados de Estados Unidos como Europa, Jordania o Arabia Saudí. Este conflicto revela la esencia del imperialismo contemporáneo, que podría estar a punto de caer y dar paso a un nuevo orden mundial. Ojalá.

SUSURROS

Sin pretender menospreciar el avance histórico que significa la misión espacial Artemis II, al lograr romper el récord de la Apolo XIII, es claro que se usa como una campaña de apoyo a Washington ante los fracasos de su intervención armada en Irán.

Los titulares de todos los medios occidentales ponen la hazaña espacial por encima del deterioro económico que sufre el mundo por la insensata guerra contra Irán.

Las condiciones científicas fuera de la tierra deberían tener como única esencia el avance de la humanidad en su sentido más puro y ético, el valor de la paz y la convivencia anticipada entre las naciones, lo cual no está en su agenda, sino sólo la demostración de hegemonía. Lástima.

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