Piden considerar a la incontinencia urinaria en programas prioritarios de salud

Ciudad de México, 17 de marzo de 2026

Proponen realizar campañas de información para desestigmatizar esta condición

Senadores y especialistas hicieron un llamado para considerar a la incontinencia urinaria en los programas prioritarios de salud, así como realizar campañas de información para desestigmatizar esta condición, que es una secuela de, entre otros factores, el cáncer de próstata, el cáncer cervicouterino y el cáncer de mamá.

En la ceremonia para iluminar el Senado de color azul rey, con motivo del “Día Mundial de la Incontinencia Urinaria”, el senador Emmanuel Reyes Carmona explicó que este padecimiento suele asociarse exclusivamente con las personas adultas mayores, pero afecta a diferentes sectores de la población en distintas etapas de la vida.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, refirió, el 50 por ciento de las mujeres mexicanas vivirá algún episodio de incontinencia a lo largo de su vida, mientras que al menos casi el 16 por ciento de los hombres, mayores de 60 años, pueden padecerla.

El senador de Morena advirtió que cerca de dos millones de niñas y niños viven con esta condición, principalmente asociada a factores fisiológicos, emocionales o genéticos.

La incontinencia, dijo, “impacta significativamente en mujeres en edad productiva, personas adultas mayores en situación de dependencia, niñas y niños, cuya calidad de vida y desarrollo pueden verse comprometidos”.

Miryana Pérez Vela Nieto, directora de la Fundación De Alba, subrayó que, según el Observatorio Global del Cáncer, en México se registran cada año más de 200 mil casos nuevos de cáncer, entre los más frecuentes se encuentran el de próstata en hombres, el cervicouterino en mujeres y de mama. Estas tres enfermedades, destacó, con frecuencia son asociadas a secuelas que pueden provocar la incontinencia urinaria.

En el caso del cáncer de próstata, señaló que registra más de 26 mil casos nuevos anuales en este país, y los tratamientos como la prostatectomía radical o la radioterapia pueden generar incontinencia persistente en un número importante de pacientes. 


“No estamos hablando únicamente de una molestia médica, estamos hablando de hombres que dejan de trabajar, y que no hablan del tema, pues los estigmatiza, les da vergüenza y los hace sentirse menos en su calidad de hombres, se aíslan, incluso sus familias ven afectada su autoestima y su economía”, alertó.

Si se considera que alrededor del 15 por ciento de los hombres mayores de 60 años ya presentan incontinencia, el impacto se vuelve aún mayor en quienes enfrentan tratamientos oncológicos.  Además, el cáncer de vejiga, por su localización, puede requerir cirugías que modifican directamente el sistema urinario, dijo Pérez Vela.

“A esto se suman los efectos de algunos tratamientos oncológicos como la quimioterapia o radioterapia que también requieren mujeres y algunas de ellas con cáncer de mama pueden tener algunas secuelas como menopausias derivadas de estos tratamientos y la incontinencia forma parte también de esta condición”, agregó.

Es decir, acotó, no solo la enfermedad, sino también su tratamiento, pueden tener consecuencias en la funcionalidad de la persona, lo que afecta su movilidad, independencia y bienestar. 


Por su parte, Alejandro Rosas, quien es vicepresidente de la Asociación Mexicana de Endocrinología y Ginecología, destacó que este padecimiento genera ansiedad, alteraciones en la autoestima y muchas mujeres con esta condición también pueden exacerbar sus síntomas depresivos y alteración en su salud sexual.

Refirió que la incontinencia urinaria tiene un fondo biológico, repercusiones psicológicas, sociales y culturales importantes, así como el mito que se relaciona con el envejecimiento y con algunas otras características en donde sobresale el número de hijos o la maternidad. 


Por ello, dijo, es importante señalar que con un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno es posible mejorar significativamente la pérdida de orina, pero lo más importante es restaurar la calidad de vida de muchos pacientes.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores