Clara Brugada reconoce a 20 mil uniformadas; anuncia Premio Anual de la Mujer Policía y mejoras en sus condiciones laborales

Ciudad de México, 6 de marzo de 2026

La Jefa de Gobierno impulsará el Sistema Público de Cuidados en la institución policial y apoyo económico a las mujeres policías con hijos menores de edad.

Recordó que el 8M es un día de lucha y de reflexión sobre los derechos de las mujeres para lograr la igualdad sustantiva

La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó el Encuentro de Mujeres Policías: Mujer y Mando Policial, donde reconoció a las 20 mil uniformadas de la capital, a quienes calificó como pioneras. Además, ante las presentes, anunció acciones para mejorar sus condiciones laborales con acceso a puestos de mando, apoyo económico a madres de menores de edad y la creación del Premio Anual de la Mujer Policía.

“Todas las mujeres policías son pioneras de que las cosas cambian, de que los roles que hoy ustedes han decidido llevar a cabo son roles que rompen con la tradición. Una mujer policía, no se veía hace un tiempo y hoy tenemos 20 mil mujeres policías en el Gobierno de la Ciudad de México para servir al pueblo, para cuidar a la ciudad. Mujeres policías que han sufrido por ser policías; que han batallado con la familia para ser policías, para que respeten su decisión, que han tenido que enfrentarse, para que puedan ser quienes quieren ser ustedes”, afirmó.

La titular del Ejecutivo local recordó que históricamente a las mujeres se les había encasillado como las encargadas de los cuidados de los hijos y las labores del hogar, situación que, afirmó, ya está cambiando, por lo que propuso la implementación del Sistema Público de Cuidados cerca de los sectores de policía, donde podrán lavar su ropa, llevar a sus niños pequeñitos y disfrutar de un spa, este último, exclusivo de las mujeres. Además, instruyó la implementación de un apoyo económico extra para todas las mujeres policías que sean madres de menores de edad.

En cuanto al impulso en puestos de mando, Brugada Molina dijo que ello implica que las mujeres realicen un gran trabajo para salir adelante, lo que será apoyado totalmente por las autoridades.

Además, añadió que se creará un premio para la mujer policía, que se suma a otros premios que tienen: “Vamos a crear uno, el Premio Anual de la Mujer Policía para reconocer su valentía, su compromiso, su contribución a la seguridad”, enfatizó la mandataria local.

“Así que trabajemos juntas para que cuando la ciudadanía vea a una mujer policía sepa que detrás de ustedes hay una historia, hay una vocación de servicio por cuidar a la ciudad, hay una mujer que representa valentía, pero también hay un ser humano que provoca inspiración. Una mujer que ha roto estereotipos y que hace un gran esfuerzo por jugar lo mejor posible el papel de policía y también por defender a su pueblo”, puntualizó Brugada Molina, en el marco del Día Internacional de la Mujer (8M).

Ante más de 600 mujeres policías reunidas en el Centro de Cultura de México Contemporáneo, en el Centro Histórico, la mandataria capitalina recordó que el 8M es un día de lucha, de reflexión, que permita avanzar en los derechos de las mujeres y lograr la igualdad sustantiva.

Añadió que a la fecha se han logrado muchos cambios tras la lucha de las mujeres por la igualdad a mediados del Siglo XX, y gracias a ellas hoy tienen mayores derechos. “Hemos logrado avances legislativos en las leyes, hoy las mujeres estudian; hoy las mujeres avanzan, pueden decidir sobre su propio cuerpo; las mujeres toman decisiones”, indicó la Jefa de Gobierno.

La subsecretaria de Desarrollo Institucional de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), María del Rosario Novoa Peniche, afirmó que la Policía Especializada de Género de la Ciudad de México se ha convertido en un eje rector de asesoría técnica y supervisión de la policía de cualquier sector, para garantizar la atención con los más altos estándares de protección y sin revictimización.

En ese sentido, anunció que la Policía Especializada de Género se integra a la App Mi Policía, lo cual significa que cualquier mujer en la Ciudad de México puede solicitar apoyo directo desde su celular, sumándose a los canales de emergencia del 911 y la línea *765, y destacó que “la tecnología ahora trabaja a favor de una respuesta más rápida y coordinada”.

Novoa Peniche, resaltó el despliegue del operativo en 24 sectores de la ciudad mediante el modelo denominado Formación en la Acción, donde se ha capacitado en campo a mil 440 elementos de la Policía Preventiva, con el cual se han visitado 250 hogares en beneficio de mil 800 personas.

Señaló que rumbo a la celebración de la Copa Mundial de Futbol se implementa una campaña operativa con el objetivo central de prevenir el incremento de la violencia de género que históricamente se detona por la combinación de eventos deportivos y el consumo de alcohol.

En su participación, la subinspectora de la Policía Especializada de Género de la SSC, Maribel Viveros Rosario, destacó que la atención a mujeres víctimas de violencia debe realizarse con perspectiva de género, sensibilidad humana y pleno respeto a los derechos de las víctimas.

Explicó que la Unidad Especializada de Género brinda orientación, atención y canalización a las víctimas hacia instancias como fiscalías, Centros de Justicia para las Mujeres y refugios, con el objetivo de asegurar una atención integral y las medidas de protección necesarias.

Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer la capacitación del personal policial en derechos humanos y atención a víctimas, así como de impulsar el empoderamiento de las mujeres dentro de la corporación para construir una policía más justa, cercana y comprometida con la protección de las mujeres.


Ciudad de México, 6 de marzo de 2026

Mensaje de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, en el encuentro de mujeres policías

JEFA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, CLARA BRUGADA MOLINA (CBM): Buenos días a todas, a todas. Quiero primeramente saludar al presídium que nos acompaña.

A la doctora Michelle Guerra, a la Comisaria Jefa Adalberta Narcisa, gracias. A la Subinspectora Maribel Viveros; a la policía tercera Sandra Guadalupe Ortiz Sandoval; a Pamela Angélica Nava Sandoval, nuestra cadete.

Y también, por supuesto, a la subsecretaria Paulina Salazar Patiño; a la secretaria de las Mujeres, Daptnhe Cuevas y por supuesto a la subsecretaria de Desarrollo Institucional de la Secretaría de Seguridad, Rosario Novoa.

Un fuerte aplauso a todas ellas.

Y estamos a dos días del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Y esta fecha conmemora una lucha histórica de las mujeres trabajadoras, que a finales del siglo XIX se movilizaron para exigir condiciones laborales dignas, igualdad de derechos y justicia.

El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, es un día de lucha. Es un día de reflexión, es un día para evaluar que nos falta todavía más: más derechos a las mujeres; lograr igualdad sustantiva, igualdad real, porque podemos tener excelentes leyes, pero en la realidad a veces no se cumple.

Así que cuando hablamos del 8 de Marzo, es momento de reflexionar sobre la lucha de las mujeres por lograr la igualdad. Y lo digo porque como que de repente, se convirtió en una moda el 8 de Marzo.

Y el 8 de Marzo nos entregan un clavel o una rosa, como si fuera el Día de la Mujer y a las mujeres les regalamos algo. No. Es un día de lucha, de exigencia. Porque partimos de la situación, de la condición social de las mujeres que no logramos hasta hoy, tener igualdad sustantiva.

Entonces, eso es lo primero que debemos tener claro. Y eso se debe a una condición histórica. Hay muchas teorías sobre de dónde viene esa opresión hacia las mujeres. Pero aquí en nuestro país, apenas en 1900, a mitad del siglo pasado, todavía las mujeres no podían votar ni ser votadas.

Hoy por ejemplo, no nos imaginamos esta situación de que las mujeres estén fuera de la democracia. Pero a mitad del siglo XX, las mujeres todavía no podían votar.

Entonces, se han ganado derechos con mucho esfuerzo, con la lucha de muchas mujeres. De muchas mujeres que fueron tachadas; que en su momento fueron prácticamente excluidas, pero gracias a la lucha de las mujeres, hoy tenemos los derechos que tenemos.

Y también es importante decir, que la educación estuvo reservada, casi exclusivamente, a los hombres. Eran pocas las mujeres que podían estudiar y desarrollarse.

Decía Virginia Woolf, en su obra que se llama Una Habitación Propia, que si Shakespeare hubiera tenido una hermana con su mismo talento, jamás se hubiera podido convertir en escritora. Es decir, que no bastaba sólo con estudiar, sino que había condiciones en las que sólo los hombres podían desarrollarse.

Y hoy tenemos por ejemplo, en nuestra ciudad, más mujeres universitarias que hombres. Y eso nos debe de alegrar. Pero tampoco significa que esté resuelto el problema de género.

Necesitamos trabajar en muchos temas, para lograr la igualdad. En la educación entonces, hoy por hoy, tenemos ya un gran avance; tenemos resuelto el derecho a la educación, desde la ciudad y en el país.

Sin embargo, también el cuerpo de las mujeres fue un territorio en el que los hombres han sido quienes han tomado las decisiones, sin nuestro consentimiento. En esta ciudad, hoy tenemos derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Y la interrupción voluntaria del embarazo está reconocida y absolutamente garantizada.

A lo largo del tiempo, esta gran demanda histórica de las mujeres, se logró. Y todavía hay quien está batallando por el tema. Pero hoy las mujeres pueden tomar esa decisión y hay un tema que todavía persiste.

Hemos logrado avances legislativos en las leyes; hoy las mujeres estudian, hoy las mujeres avanzan, pueden decidir sobre su propio cuerpo, las mujeres toman decisiones, en fin. Pero cuando hablamos de la división sexual del trabajo, prácticamente a las mujeres se les excluyó de un empleo remunerado.

Se despreció, se desvalorizó el trabajo de cuidados, que es fundamental para el sostenimiento de la vida. Y se dijo: “los hombres son los proveedores, trabajan para obtener recursos que llevan a casa, y las mujeres son las que se quedan en el hogar cuidando a la familia”.

Y esa división sexual del trabajo, ha provocado muchos problemas que hoy se tienen y no se han podido solucionar. Se parte de esa idea, de que los hombres salen a trabajar y las mujeres se quedan en el hogar.

Pero la vida, las condiciones económicas y las luchas, han logrado derribar esa situación. Hoy las mujeres salen a trabajar por falta de recursos económicos, pero aquí entramos a un problema: salen a trabajar y tienen doble jornada, porque además de salir y desempeñarse en el oficio o en el empleo que deciden o que obtienen, tienen que llegar corriendo a atender a la familia o a levantarse más temprano para dejar todo listo.

Mientras que un hombre llega a descansar la mayoría de las veces, la mujer llega a seguir trabajando. Y digo a seguir trabajando, porque no se consideran como trabajo las tareas de cuidado; pareciera que no es un trabajo cuidar a los niños o que no es un trabajo lavar la ropa.

Pareciera que no se valora lo que implica hacer de comer todos los días, y más aún, atender la casa. Y porque hacer de comer, no es sólo hacer la comida, es todo lo que implica.

Entonces, por supuesto que ése es uno de los problemas que todavía tenemos en esta sociedad: que a estas tareas de cuidado no se les da valor. Y además, se deja que sean las mujeres las que lo hagan, sin tener remuneración alguna. Porque hacer el trabajo o las tareas del hogar, pues no se reconoce como trabajo, sino como algo intrínseco a las mujeres; como que si naciéramos las mujeres para hacer eso.

Cuando la pregunta debería ser: ¿los hombres no pueden cuidar a los niños? ¿Pueden o no pueden cuidar a los niños? ¿Los hombres pueden hacer de comer? ¿Hay algún obstáculo para que no puedan lavar la ropa? Pues no. Entonces, son las ideas atrasadas de siglos anteriores, con las que no se educaron.

Allí está el problema. Fuimos educadas, diciendo que los hombres son los que tenían que hacer el trabajo fuera del hogar y las mujeres se quedaban. Fuimos educadas con el color rosa para las mujeres y el azul para los hombres.

Fuimos educadas diciendo: desde niñas, el regalo es una muñeca, para que de grande aprendas a cuidar a los niños. Y luego, un juego de té, para que aprendas a hacer de comer desde chiquita. Y los hombres, el carrito porque vas a aprender a manejar; pistolas y un montón de juguetes bélicos, porque son hombres. ¿O no?

Y algunas de ustedes, creo que todavía siguen con las mismas tareas, la educación que las propias familias nos han inculcado. Pero todo eso tiene que cambiar. Y ha cambiado y tenemos que cambiarlo.

Hoy decimos que es Tiempo de Mujeres. Porque todos los cargos de representación popular, es decir, ser diputado, ser gobernante, eran para los hombres, no para las mujeres.

Entonces, si logramos que una mujer sea nuestra presidenta —a quien le mandamos un fuerte aplauso desde aquí— si por primera vez en 200 años, una mujer, en 200 años de República, una mujer está gobernando el país y gobernándolo bien, podemos cualquier cosa.

Tenemos que ir cambiando esas formas de pensar y ustedes son el ejemplo. Porque me imagino, aquí a nuestras compañeras que son ejemplo en la policía, por el tiempo que tienen y seguramente también ustedes, ser policía es una función destinada tradicionalmente a los hombres.

Y entonces, ¿qué familia va a querer, que su hija sea policía? Muy pocas. Y ustedes son pioneras, usted es pionera y todas las mujeres policías son pioneras, de que las cosas cambian. De que los roles que hoy ustedes han decidido llevar a cabo, son roles que rompen con la tradición.

Una mujer policía, no se veía hace un tiempo. Y hoy tenemos 20 mil mujeres policías en el Gobierno de la Ciudad de México, para servir al pueblo, para cuidar a la ciudad. Mujeres policías que han sufrido ser policías; que han batallado con la familia, para ser policías; para que respeten su decisión. Que han tenido que enfrentarse, para que puedan ser quienes quieren ser ustedes.

Así que eso es lo primero. Y aquí estoy hablando con 600 mujeres, que han decidido romper los roles de género, de años y siglos. Porque antes se pensaba que los policías o la policía, el cuerpo de policía, se dedicaban a la fuerza. Y entonces las mujeres no tienen fuerza. Se decía.

Pero en primera, se ha logrado demostrar o se ha logrado cambiar, la concepción del modelo de Policía. Y en esta ciudad, desde hace décadas, el modelo de policía es de proximidad. Es de escuchar a la gente, es de cuidar a las personas.

En primera, se están rompiendo muchos moldes, como decía el video. Se están rompiendo muchos moldes, siendo ustedes policías. Y quiero decirles que estamos muy orgullosas de ustedes.

Como jefa de Gobierno, quiero reconocer el trabajo que hacen todos los días. Y no es lo mismo ser hombre policía, que mujer policía. Ya lo dije: enfrentamos a la familia y luego al interior de la policía, en medio de muchos hombres. Y empieza otra discriminación, por ser mujer.

Entonces se sufre en el hogar por ser policía, y en la policía por ser mujer. Hay que enfrentar, como decían aquí las compañeras que me antecedieron, hay que ir enfrentando esta situación. Y entonces, ustedes juegan un rol fundamental y un papel ejemplar.

Y desde el Gobierno de la Ciudad, nos sentimos orgullosas de tener mujeres policías como ustedes. Y por eso es tan importante que las cosas mejoren o que tengan las mejores condiciones, para desarrollar su papel de policía.

Hoy no vengo a hablar sobre la Policía de Género, ya lo hablaron las compañeras. Hoy no vengo a felicitarlas, sobre lo que ha hecho el gobierno, para apoyar a otras mujeres. Hoy vengo a hablar de ustedes, de las mujeres policías.

Por ejemplo: ¿quiénes de ustedes tienen hijos menores de edad? Levanten su mano. Vean nada más. Muy bien, un aplauso. Porque a eso me refiero: todo lo que tienen que hacer, para que los niños vayan a la escuela, para que estén cuidados, para que coman, en fin.

Vamos a trabajar desde el Gobierno de la ciudad, para mejorar el papel que ustedes deben desempeñar. Como decimos, hoy una mujer policía ha roto roles de género. Han derrotado a los estereotipos y han tomado ustedes la decisión valiente de ser policías, a pesar de que históricamente se pensaba que este trabajo no era para mujeres.

Y hoy decimos: no hay trabajo exclusivo para hombres, no hay trabajo exclusivo para mujeres.

Y también tenemos entonces, que pensar: ¿qué tipo de policía debe tener la Ciudad de México? Y estamos convencidas que necesitamos una policía feminista para la ciudad de derechos y libertades. Y eso es muy importante, porque implica una transformación, no sólo de ustedes, sino de todos los hombres policías.

Porque cambiar, no debe ser sólo tarea de las mujeres; también tiene que ser tarea de los hombres. Y los hombres policías deben tener conciencia de género. Y los hombres policías deben empezar a respetar, desde los trabajos, desde lo interno y desde sus compañeras.

Y los hombres policías deben tener mucha, pero mucha claridad, sobre los cambios que tenemos que hacer. Así que, si el Modelo de Policía para esta ciudad democrática y de derechos, es una policía y no hablo sólo de mujeres, sino un Cuerpo de Policía, un Modelo de Policía, con perspectiva de género, la mayoría de los integrantes de la policía son hombres.

Entonces, hacia ellos tenemos que concentrar nuestros esfuerzos también, de formación, de capacitación y de reeducación, todos los días. Esa es una tarea que les encomiendo a todas las que están aquí al frente. Y bueno, quiero por último, hacer unas propuestas.

Sabiendo lo que implica ser una mujer policía, sabiendo los sacrificios que se hacen para poder jugar bien este rol; conociendo la problemática que nos decían, de que cuando tenemos que dar un paso adelante, mejor lo damos a un lado, sabiendo que no queremos ir hacia adelante, porque implica a veces abandonar más a la familia y hay muchos peros, alrededor de la toma de decisiones que se tiene, queremos primero, quiero decirles, que tienen aquí a una aliada.

Que la jefa de Gobierno es su aliada y que no están solas en esta tarea. Y que juntas vamos a lograr romper esos techos de cristal, que impiden que ustedes avancen. Pero no basta con discursos.

Así que le estoy pidiendo aquí a las compañeras, no está el secretario Pablo Vázquez, a quien le mandamos un aplauso también desde acá, pero les instruimos a que haya un apoyo económico extra, a todas las mujeres policías, madres de menores de edad, por todo lo que acabo de decir. No basta justificar. Es por todo lo que acabo de decir.

Y hay que fortalecer el Sistema Público de Cuidados, dentro de la Policía. ¿Qué necesitamos? Que alrededor de los sectores de Policía, podamos tener lo necesario.

Que podamos tener allí, los Centros de Cuidado Infantil, de 45 días hasta seis años de edad, alrededor de los sectores. Que podamos tener lavanderías públicas gratuitas. Podamos tener comedores, no para que coman en ese momento, sino que lleven su comida y ya no tengan que llegar a hacer de comer.

Y no sólo eso, sino también, lo que instalamos en todas las Utopías y en las Casas de las Tres Erres, que es un spa gratuito, para las que siempre apapachan a la familia y no hay quien las apapache. ¿Cómo la ven?

Bueno, entonces es una tarea de todas. Vamos contra viento y marea, a echar a andar el Sistema Público de Cuidados en la Policía, que beneficia a todos, no sólo a las mujeres. Porque queremos romper eso: no sólo va a beneficiar a las mujeres el Sistema Público de Cuidados.

Los hombres policías podrán llevar su ropa a lavar ahí o podrán llevar a sus niños pequeñitos allí, ¿o no? Entonces, es para todos, excepto el spa, que ese sí es sólo para las mujeres.

Bueno, pues miren. Esa es una de las tareas importantes que tenemos que hacer. Y la segunda, es impulsar a más mujeres policías, en puestos de mando. Así que eso implica un gran trabajo de ustedes por salir adelante y de acá, para apoyarlas totalmente.

Y la tercera propuesta es crear el Premio Anual de la Mujer Policía. Sé que ya tienen otros premios, pero vamos a crear uno: el Premio Anual de la Mujer Policía, para reconocer su valentía, su compromiso, su contribución a la seguridad.

Trabajemos juntas, para que cuando la ciudadanía vea a una mujer policía, es decir, cuando la ciudadanía las vea a ustedes, sepa que detrás de ustedes, de una mujer policía, hay una historia, hay una vocación de servicio, por cuidar a la ciudad.

Hay una mujer que representa valentía, pero también hay un ser humano que provoca inspiración. Una mujer que ha roto estereotipos y que hace un gran esfuerzo por jugar lo mejor posible, el papel de Policía y también por defender a su pueblo. Que mientras nosotros dormimos, hay una mujer Policía velando por nuestra seguridad.

Muchísimas gracias, queridas compañeras.

SUBSECRETARIA DE DESARROLLO INSTITUCIONAL DE LA SECRETARÍA DE SEGURIDAD CIUDADANA, COMISARIA JEFA MARÍA DEL ROSARIO NOVOA PENICHE (MRNV): Buenos días. Muchas gracias, jefa, con su permiso. Me cambio los lentes, perdón.

Bueno, saludo con profundo respeto, a quienes hoy nos acompañan en el presídium. A nuestra querida jefa de Gobierno de la Ciudad de México, licenciada Clara Marina Brugada. A la maestra Daptnhe Cuevas Ortiz, secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México. A la comisaria jefa, Paulina Salazar Patiño, de la Subsecretaría de Participación Ciudadana. A la titular de la Unidad Especializada de Género, Michelle Guerra Sastre.

A la subinspectora Maribel Viveros Rosario, de la Policía Especializada de Género y a la policía tercera, Sandra Guadalupe Ortiz Sandoval, Gama de la Policía Especializada de Género. No se me olvidó la comisaria Adalberta, que quiero decirles que el 16 de marzo cumple 50 años de ser policía. Ella fue de las policías que hemos visto fotos, que andaban con minifalda y que luego la pasaron ya a otros sectores, a otras tareas.

Pero ahora que hicimos la historia de las mujeres policías, pues fue lo más antiguo que encontramos. La jefa Adalberta, que sí tenía además, ella había guardado con mucho cariño y mucho respeto, sus uniformes; toda la información nos la dio ella. Fue la principal fuente de información para el video, para la exposición que hicimos.

Bueno, de manera muy especial, traigo un saludo del comisario general Pablo Vázquez Camacho, Secretario de Seguridad Ciudadana. A su nombre, doy hoy la bienvenida a las más de 600 compañeras de las distintas subsecretarías que hoy nos acompañan en este espacio: muy buenos días a todas.

Hoy nos reunimos en este encuentro Mujeres y Mando Policial, para hacer un corte de caja sobre la transformación más profunda que ha vivido nuestra institución. Históricamente, la seguridad fue un territorio pensado por y para hombres. Se nos dijo que para protegerlas, había que endurecerse. Y que para liderar había que replicar moldes que no nos representaban o sea masculinizarlos.

Hoy, al ver este auditorio, la realidad cuenta otra historia. Nuestra bandera es clara. Las mujeres policías realizan su labor de manera profesional, con una valentía inquebrantable y un espíritu de servicio que transforma vidas.

Cuando decimos que las mujeres sostienen esta ciudad, lo decimos con el peso de los hechos. Estamos en la primera línea de la Policía Preventiva, en cada sector y en cada cuadrante.

Estamos en la Policía Auxiliar y en la Policía Bancaria Industrial, previniendo la violencia en el transporte público y en los eventos deportivos. También estamos en la primera línea de fuego y en el terreno más complejo: la Policía Metropolitana, que cuenta con un estado de fuerza táctico de intervención y de rescate, de primer nivel.

Ahí están nuestras compañeras del agrupamiento Ateneas, conformada exclusivamente por mujeres. Y ahí estamos también, codo a codo, en los agrupamientos mixtos de alta exigencia táctica; la de los guerreros, faunos, ciclones, centauros, zorros y relámpagos.

La protección que brindamos tiene múltiples rostros. A través de la Subsecretaría de Participación Ciudadana, nuestras policías intervienen en las escuelas, arrancando a las juventudes de las adicciones y previniendo la violencia desde la raíz.

Tenemos compañeras que, con una sensibilidad única, operan en la Brigada de Vigilancia Animal y Mujeres Paramédicas en el Escuadrón de Rescate de Urgencias, ERUM. Rompimos el mito de que el trabajo de alto riesgo, no era para nosotras.

Hoy nuestras mujeres policías hacen labores de inteligencia, para la investigación y persecución de los delitos más complejos. Nuestras compañeras de la agrupación Valkirias, intervienen en cateos y operativos de alto impacto, combatiendo frontalmente a la delincuencia organizada y realizando intervenciones de máximo riesgo.

Estamos en la Subsecretaría de Control de Tránsito, ordenando la movilidad de millones. Estamos en el Sistema Penitenciario, garantizando la gobernabilidad. Y estamos en las aulas de la Universidad de la Policía, donde nuestras profesoras policías están formando cadetes con un nuevo modelo educativo y bajo esta nueva visión de equidad.

Jefa de Gobierno: de acuerdo a sus instrucciones, hemos consolidado a la Policía Especializada de Género, como un cuerpo único que no sólo realiza la atención directa y el acompañamiento a las víctimas, sino que funciona como el eje rector que brinda asesoría técnica y supervisión a cualquier otra policía, ya sea preventiva, bancaria o auxiliar; que atiende un llamado de este tipo. Se asegura que la atención se dé bajo los más altos estándares de protección y sin revictimización.

Y hoy, en este foro, quiero hacer un anuncio fundamental para acercar esta protección a la ciudadanía. A partir de este momento, la Policía Especializada de Género, está integrada a la aplicación Mi Policía.

Esto significa que cualquier mujer en la Ciudad de México, puede solicitar apoyo directo desde su celular, sumándose a los canales de emergencia del 911 y a la línea Asterisco 765.

Pero esta herramienta también es para nosotras. Nuestras y nuestros compañeros policías podrán usar la aplicación para contactar de inmediato el apoyo técnico de la Policía Especializada de Género, en el lugar de los hechos.

La tecnología ahora trabaja a favor de una respuesta más rápida y coordinada. Nuestra jefa de Gobierno nos ha instruido una estrategia muy clara, que en esta Secretaría compartimos y ejecutamos todos los días: la territorialización. La seguridad no se construye detrás de un escritorio, se construye caminando las calles.

Veamos algunos resultados. La Policía Especializada de Género, en un trabajo conjunto con la Secretaría de Operación Policial, ha llevado un despliegue operativo a 24 sectores de la ciudad, mediante un modelo que se llama Formación en la Acción, en donde hemos logrado capacitar directamente en el campo, a mil 440 compañeras y compañeros de la Policía Preventiva, asegurando que su actuar ante víctimas de violencia de género, sea el adecuado.

No esperamos a que la emergencia ocurra. Realizamos visitas preventivas, casa por casa, en los lugares en donde la incidencia de delitos de género tienen mayor recurrencia. Todo esto, con un enfoque en la prevención de la violencia familiar, en 250 hogares, con el objetivo de frenarla a tiempo.

Sumando a 100 patrullajes preventivos, con unidades de los sectores y las balizadas también, con tonos morados. Estas acciones nos han permitido acercarnos y escuchar a mill 800 personas de manera directa; entregando en propia mano, mil 200 cartillas de derechos y 15 mil trípticos informativos.

Ponemos tanto énfasis en la prevención de la violencia familiar y de pareja, porque ésta puede ser la antesala de violencias más atroces. Atender a tiempo una llamada de auxilio en un hogar, influye directamente en la prevención de desapariciones de mujeres, por razones de género y de feminicidios.

Y porque la prevención debe anticiparse a los escenarios de riesgo, hemos puesto en marcha una campaña operativa rumbo a la Copa del Mundo. El objetivo central es prevenir el incremento de la violencia de género, que históricamente se detona por la combinación de eventos deportivos y consumo de alcohol.

Durante este año, hemos realizado visitas tácticas a 500 comercios, para establecer medidas de prevención y corresponsabilidad comunitaria, lo que ha redundado en la sensibilización de 3 mil 108 personas.

Estamos trabajando en una ruta de coordinación sin precedente con el C5 y el C2, para afinar los procesos de identificación de los reportes por violencia de género.

Queremos que cada llamada se clasifique correctamente, porque los datos son indispensables para la creación de una política pública efectiva.

En unos días, miles de mujeres tomarán las calles en el marco del 8 de Marzo. Como parte del operativo de esta Secretaría, se sumará la participación activa de las policías especializadas de género, la cual estará desplegada en la periferia de la marcha, atenta para brindar acompañamiento, atención y traslados a las instancias correspondientes, para los participantes que así lo requieran.

El mensaje que queremos dar a la ciudad es contundente: la policía también te cuida.

Hoy la Ciudad de México puede decir que la violencia feminicida ha disminuido y esa disminución no es casualidad. Está acompañada por el trabajo incansable de la Policía. Son ustedes, compañeras, las que al frenar una agresión a tiempo, le salvaron la vida a una mujer que hoy puede abrazar a su familia.

Sigamos rompiendo moldes, sigamos creando alianzas, sigamos demostrando que el mando policial ejercido por mujeres, es la clave para la pacificación de nuestra ciudad.

Querida jefa de Gobierno: a partir del compromiso que usted hizo en el marco de la Alerta de Género, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha respondido de manera eficaz, desarrollando un Modelo de Policía que podemos presumir que es único en el mundo.

Desarrollando un modelo en donde la actuación de la Policía de Proximidad ha comprendido que la importancia de la actuación pronta y efectiva, hace la diferencia en la prevención de las violencias contra las mujeres.

El personal operativo sabe que cuenta con la Unidad de Género y su Policía Especializada para apoyarles y asesorarles; para que sus intervenciones, incluyendo las puestas a disposición, sean eficaces.

Muchas gracias.

DIRECTORA EJECUTIVA DE LA POLICÍA DE GÉNERO DE LA SECRETARÍA DE SEGURIDAD CIUDADANA, MICHELLE GUERRA SASTRE(MGS): Buenos días a todas las compañeras del presídium, a nuestra querida jefa de Gobierno, a la secretaria de las Mujeres, a la SUBSEPAO de Participación Ciudadana; a nuestra querida Rosario Novoa, que está detrás de este evento y que siempre nos está apoyando a la Unidad y a la Policía Especializada de Género.

También a la jefa de Adalberta con todo nuestro cariño; a la jefa Viveros, a la jefa San y también a nuestra compañera cadete —te estamos esperando por acá—. Y bueno, con mucho respeto y admiración, a todas y todas las compañeras que nos acompañan desde todas las subsecretarías y direcciones generales.

También quiero agradecer a todas las mujeres que hicieron posible este evento; a Comunicación Social, ¿no? A la oficina del secretario. También saludar a la jefa Jacky, a la jefa Eli, a la jefa de P.A., a todas ustedes; a la jefa Gris. Muchas gracias por estar aquí.

Este encuentro, impulsado por nuestra jefa de Gobierno el pasado 25 de noviembre, no fue diseñado como una fotografía de un solo día. Es el primero de muchos espacios que necesitamos urgentemente, para escucharnos; para reconocernos en la otra y sobre todo para construir en nosotras.

Hoy venimos a hablar del mando, pero no del mando como nos los enseñaron en los manuales escritos históricamente por hombres, sino del mando ejercido de una forma radicalmente distinta, desde la mirada, la voz, el oído y desde el cuerpo de las mujeres.

Para hablar del mando, primero tenemos que hablar del poder. Aquí debemos detenernos, porque a las mujeres nos han educado para desconfiar del poder. Nos han dicho que el poder es malo, que corrompe por naturaleza; que es un lugar estático, una silla en la cima a la que sólo se llega aplastando a los demás.

Tenemos que derribar este mito. El poder es la capacidad de transformar nuestro entorno y de influir en las vidas de los demás. Ejercer el poder por parte de las mujeres, significa precisamente, tener en nuestras manos la oportunidad de construir nuevas relaciones.

En este camino, nos enfrentamos a tres grandes dimensiones del ejercicio del poder. La primera dimensión, tiene que ver con cómo ejercemos el poder nosotras, cuando caemos en las trampas de los estereotipos de género. A veces, al asumir el mando, cometemos el error de replicar las prácticas heredadas. Creemos que para demostrar la autoridad, hay que utilizar la violencia, el maltrato hacia las subordinadas o los subordinados, o la corrupción. Eso tiene que cambiarse.

La segunda dimensión, es el cómo somos percibidas; es la mirada del otro y de la otra. Todas, en este auditorio, sabemos lo que sucede cuando una mujer ejerce poder. Si llamamos la atención, si somos firmes, si exigimos disciplina y actuamos estrictamente, conforme a las funciones de nuestro puesto, la etiqueta es inmediata: nos llaman neuróticas, que no somos felices en nuestras casas y otras cosas mucho más feas.

Y si acaso, esos otros u otras consideran que una mujer al mando, es buena cuando la reducen a la figura de madre; como cuidadora de hijos, aunque son compañeros hombres y tendrían que ser adultos funcionales.

Es una doble moral agotadora y profundamente injusta, porque mientras nosotras somos juzgadas con esa lupa, esos mismos atributos de agresividad o violencia en los hombres, se celebran y se reconocen como cualidades incuestionables, de buen liderazgo.

Y dentro de esas trampas, hay una renuncia silenciosa que nos afecta profundamente. Ese pensamiento recurrente, que surge del agotamiento histórico, cuando alguna de nosotras dice: prefiero estar tranquila; mejor no asumo el mando porque es demasiada responsabilidad, el sistema nos ha colocado una carga que hace muy complicado combinar nuestras labores de cuidado y nuestra vida personal, con el peso y la exigencia de una jefatura operativa.

Ante esa presión, muchas compañeras con capacidades extraordinarias, eligen dar un paso al costado, para buscar solamente estar en un espacio, para estar relax. Sabemos de qué hablamos.

Entonces, convencidas de que el poder exige un sacrificio absoluto, que sólo los hombres que no asumen sus responsabilidades de cuidados, pueden realizar.

Pero renunciar al mando por miedo a no poder con todo, es ceder este espacio de nosotras. No se trata de rechazar la responsabilidad ni de huir del mando, sino de transformar las condiciones en la que lo ejercemos, para que liderar no signifique renunciar a nuestra propia vida.

Se trata de atrevernos a reivindicar la ternura y la generosidad, como herramientas legítimas y poderosas, para enfrentar las violencias en todos los espacios. Se trata de poner nuestros lazos de solidaridad y respeto, frente al egoísmo y la cultura de la humillación.

Y quiero ser enfática en esto: cuando hablamos del cuidado de la otra y del otro, no lo hacemos porque tengamos un instinto materno. Nosotras cuidamos, porque asumimos que el cuidado es una ética profesional. Lo asumimos como una decisión política y policial, de altísimo nivel.

Que nadie se confunda: ejercer el mando desde nosotras, no significa debilidad. Construir este nuevo modelo de mando policial de las mujeres, significa actuar con firmeza, con disciplina inquebrantable, con conocimientos técnicos profundos, con profesionalismo y con habilidades tácticas completas y efectivas.

Podemos ser implacables contra el delito y al mismo tiempo, profundamente humanas con nuestras compañeras y compañeros; particularmente con la ciudadanía y con las víctimas.

Quiero que nos propongamos un compromiso, de que estos espacios los sigamos construyendo entre nosotras, para formar esa nueva figura de mando policial, desde las mujeres, desde nosotras.

Compañeras: nuestro poder no reside en limitar la violencia del sistema, sino en nuestra capacidad de sostener la vida y organizarnos colectivamente.

Muchas gracias.

INTEGRANTE DE LA POLICÍA ESPECIALIZADA DE GÉNERO, SUBINSPECTORA JEFA MARIBEL VIVERO ROSARIO (MVR): Buenos días a todas. Con su permiso, jefa de Gobierno y todas nuestras autoridades en el honorable presídium.

Soy la subinspectora Maribel Viveros Rosario, perteneciente a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, con más de 25 años de servicio; con más de 25 años de servicio, dentro de esta noble institución. A lo largo de mi trayectoria policial, he tenido la oportunidad de desempeñar diversas funciones en diferentes áreas.

Una de ellas, fue en el agrupamiento femenil, antes conocida como Cisnes, donde tuve la oportunidad de trabajar junto a mujeres policías, de quienes aprendí profundamente sobre disciplina, compromiso y el valor que caracteriza este grupo.

Posteriormente, estuve comisionada en la ayudantía general, por un corto tiempo. Más adelante, me incorporé a la dirección de Seguridad Escolar en la alcaldía Álvaro Obregón. En esa etapa, tuve la oportunidad de trabajar con una comunidad muy vulnerable y noble: la comunidad estudiantil, que abarca desde nivel preescolar hasta nivel superior.

Posteriormente, en 2018, me incorporé al agrupamiento de la Unidad Metropolitana del Transporte. Después, en el 2021, formé parte de la primera generación del Diplomado de Atención a Víctimas con Perspectiva de Género, experiencia que representó un cambio significativo en mi forma de entender la violencia contra las mujeres y la violencia familiar.

Si bien ese tema no era nuevo dentro de mi labor policial, a partir de este diplomado, conté con mayor información, especialmente sobre las instituciones que brindan apoyo a las víctimas de violencia.

Además, comprendí con mayor claridad, la importancia de brindar una atención adecuada y focalizada a cada víctima, desde la perspectiva de género. Derivado de esta formación, surgió en mí un mayor interés para profundizar en el tema y continuar capacitándome para brindar una mejor atención a las víctimas de violencia de género.

Posteriormente, en 2022, al concluir el Diplomado de Perspectiva de Género, me incorporé a la UPC Tepepan, ya que este sector es considerado uno de los sectores prioritarios, con mayor índice de emergencias por violencia de género y violencia familiar.

En este lugar, colaboré con personal responsable de cuadrante, brindando orientación, atención especializada a víctimas; además de realizar acompañamientos, canalizaciones y traslados a diversas instancias que brindan apoyo a las víctimas, como son Fiscalía y Fiscalía de Investigación; centros de justicia para las mujeres, albergues o refugios.

Actualmente, me encuentro adscrita a la Dirección Ejecutiva de la Unidad Especializada de Género, donde una de mis funciones primordiales, es brindar atención especializada a mujeres víctimas de violencia.

La atención a víctimas de violencia, es una labor que no exige solamente conocimientos técnicos y jurídicos, sino también una profunda sensibilidad humana. A lo largo de estos años de servicio, he comprendido que ser policía es mucho más que hacer cumplir la ley. Significa proteger la dignidad de las personas; salvaguardar sus derechos y brindar apoyo en momentos de profunda vulnerabilidad.

Cuando una mujer decide solicitar apoyo, muchas veces lo hace después de haber atravesado situaciones de miedo, dolor y silencio. Por ello, nuestro primer contacto como policías, debe estar basado en el respeto, en la empatía y la perspectiva de género; fortaleciendo nuestras capacidades a través de cursos, capacitaciones, en materia de derechos humanos y atención a víctimas.

En mi experiencia en el sector Tepepan, en el primer llamado que solicita una de las Lunas, la JUD de la Luna Xochimilco, nos solicita el apoyo y la intervención de la Unidad Especializada de Género para intervenir en un caso que se reporta por violencia familiar.

En este caso, el agresor era un policía. Este policía, cada vez que solicitaba el apoyo la víctima, salía a entrevistarse con el primer respondiente. Evidentemente, no generaba ningún efecto este apoyo de auxilio para la víctima, ya que él se valía de ser policía, para omitir esta respuesta por parte de los compañeros del cuadrante.

Al tomar conocimiento de este caso, se intervino de manera inmediata; se hicieron las intervenciones y las gestiones interinstitucionales, para que esta víctima recibiera la atención integral y fuera canalizada a la instancia correspondiente, para realizar su denuncia. Asimismo, se le brindaron las medidas de protección y se logró retirar al agresor del domicilio.

La persona, cada vez que visitábamos su domicilio, la víctima, refería que no podía creer que después de tantos llamados de auxilio, que habían sido omitidos por parte de la policía, esta vez estaban involucradas diferentes instituciones para su atención.

Cabe destacar, que hoy en día la Dirección Ejecutiva de la Unidad Especializada, apoya y promueve el empoderamiento de la mujer policía. Empoderar a las mujeres dentro de la corporación, implica reconocer nuestro valor, pero también generar condiciones reales de igualdad; significa garantizar acceso a capacitación, oportunidades de ascenso y espacios de liderazgo.

Asimismo, implica apoyarnos entre nosotras, construir redes de sororidad y romper la idea de que debemos competir entre mujeres. El empoderamiento comienza desde el interior, cuando creemos en nuestra capacidad, cuando levantamos la voz y no permitimos ser invisibilizadas.

Sin embargo, también debe fortalecerse desde la institución, promoviendo políticas que garanticen equidad, respeto y cero tolerancia a la violencia o discriminación, dentro de la corporación.

Ser mujer policía, es un acto de valentía diaria. Una mujer policía empoderada, fortalece a la institución, inspira a otras mujeres y contribuye a construir una policía más humana.

Durante muchos años, el trabajo policial fue considerado un ámbito predominante masculino. No obstante, hoy las mujeres hemos demostrado que contamos con la capacidad, la preparación y el compromiso, para desempeñar cualquier función dentro de la corporación.

Por ello, es fundamental seguir abriendo espacios; continuar capacitándonos y trabajar juntas y juntos, para construir instituciones más justas, más igualitarias y más humanas. Porque cuando una mujer avanza, avanzamos todas.

Muchas gracias. PRESENTADORA: Invitamos a todas y a todos, a observar la siguiente videoproyección, “Mujeres en la Policía de la Ciudad de México”.

[VIDEO]

Soy mujer policía, y al conmemorar este 8 de Marzo, el Día Internacional de la Mujer, exhorto a todas mis compañeras a seguir construyendo entre todas juntas, una carrera policial inclusiva, para garantizar la igualdad de oportunidades, permanencia y ascenso a nuestras aspiraciones, dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Nuestra vocación de servicio y alto grado de responsabilidad, ha permitido que hoy en día, más de 20 mil mujeres activas se sumen a las filas de la Policía de la Ciudad de México, en donde ocupamos importantes cargos como mandos operativos a nivel dirección y áreas administrativas, encaminadas a la seguridad social.

Hoy me siento orgullosa de ser mujer, pero más, porque soy mujer policía.

Todos los días, al igual que mis compañeras, tengo la encomienda de preservar la vida, integridad y patrimonio de la ciudadanía. Pero además, portar con orgullo este hermoso uniforme, para defender a todas las mujeres que sueñan con una ciudad más segura, más justa y en paz.

Porque cuando una mujer policía avanza, la fuerza de nuestras voces se escucha, por la lucha de todas las que estuvieron antes que nosotras, rompiendo moldes, creando alianzas.

Ciudad de México, Capital de la Transformación.

PRESENTADORA: Buenos días, tengan todas y todos ustedes. El Gobierno de la Ciudad de México, Capital de la Transformación, les da la más cordial de las bienvenidas, al Encuentro de Mujeres Policías, Mujer y Mando Policial, donde agradecemos contar con la gentil presencia de todas las mujeres policías que hoy nos acompañan, así como a las y los representantes de los medios de comunicación y a quienes nos siguen a través de medios digitales.

En esta mañana, contamos con la distinguida presencia en el presídium y damos la más cordial de las bienvenidas, a la maestra Daptnhe Cuevas Ortiz, secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México. Comisaria Jefa, maestra María del Rosario Novoa Peniche, subsecretaria de Desarrollo Institucional de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Comisaria Jefa, licenciada Paulina Salazar Patiño, subsecretaria de Participación Ciudadana y Prevención del Delito, de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México. Doctora Michelle Guerra Sastre, Directora Ejecutiva de la Unidad Especializada de Género de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Comisaria Jefa, Adalberta Narcisa Peláez Juárez, directora de Seguridad Escolar. Subinspectora Maribel Vivero Rosario, integrante de la Policía Especializada de Género. Policía Tercera, Sandra Guadalupe Ortiz Sandoval, del Grupo Gama de la Policía Especializada de Género, Sede Balderas. Pamela Angélica Nava Sandoval, Cadete de la Policía, Generación 298.

Preside este importante acto, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, licenciada Clara Brugada Molina. Damas y caballeros, sean todas y todos bienvenidos.

Damos paso escuchando las palabras de bienvenida que nos dirige la Comisaria Jefa, Maestra María del Rosario Novoa Peniche, subsecretaria de Desarrollo Institucional, de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Texto y Fotografía: Gobierno de la Ciudad de México