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Plantean reforma constitucional para prohibir contratar a menores de edad en labores peligrosas o insalubres
El diputado Ricardo Madrid Pérez (PVEM) impulsa una iniciativa para establecer en la Constitución Política que queda prohibida, respecto de las personas menores de dieciocho años, las labores insalubres o peligrosas y el trabajo nocturno en todos los sectores.
Discurso de la presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, en la inauguración de la conmemoración del “Congreso Feminista. 110 Años del Primer Congreso Feminista de Yucatán (1916-2026)”
Ciudad de México, 16 de enero de 2026
Muy buenos días tengan todos y todas ustedes.
Bienvenidos y bienvenidas, sobre todo a las mujeres, a este Congreso Feminista de México.
Les agradezco profundamente su presencia en esta conmemoración, en la que honramos los 110 Años del Primer Congreso Feminista de Yucatán.
Saludo de manera especial a quienes me acompañan en este presídium:
A la senadora Malú Micher Camarena, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, con quien compartí la organización de este Congreso.
A Citlalli Hernández Mora, secretaria de las Mujeres, que viene en representación de nuestra primera presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo. Muchas gracias, Citlalli, por estar aquí presente.
A Ernestina Godoy Ramos, primera fiscal general de la república.
A la ministra, Yasmín Esquivel Mossa.
A la ministra, María Estela Ríos González, a la magistrada Mónica Soto Fregoso de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a la senadora Verónica Camino Farjat, vicepresidenta de la Mesa Directiva, pero además representante del estado de Yucatán.
A la senadora Edith López Hernández, quien preside una comisión fundamental, la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos, Y a la señora Moni Pizani Orsini, representante de la ONU en México.
Y, desde luego, no puedo dejar de mencionar a quienes también serán ponentes en este evento, la maestra Teresa Hevia Rocha, historiadora, muy reconocida, y que agradecemos mucho que haya aceptado participar el día de hoy.
A Sabina Berman, conocidísima por todas nosotras, todas feministas, y a la senadora Amalia García, también ponente; así como la presencia tan destacada de la doctora Marcela Lagarde y de los Ríos. ¿Quién no conoce sus libros y quién no ha estudiado el feminismo a través de sus páginas, verdad?
Y bueno, no podría mencionar a todas las que se encuentran aquí presentes que quiero decir que no todas cabemos en el presídium, pero que desde luego el presídium está del otro lado.
¡Muchas gracias! Por estar aquí presentes a todas las mujeres y a nuestras compañeras senadoras que nos acompañan el día de hoy y que son la base fundamental desde luego de lo que estamos legislando.
Con este encuentro estamos abriendo una conversación con la historia y tendemos un puente entre las mujeres que hace más de un siglo se atrevieron a desafiar el orden establecido y a las mujeres que hoy seguimos trabajando para que la igualdad sustantiva sea una realidad.
En el año de 1916 en Mérida, Yucatán, cuando México seguía inmerso en la Revolución, un grupo de más de 600 mujeres valientes decidió hacer algo extraordinario: pensarse ni más ni menos que como sujetas de derechos políticos y civiles en un país que no las reconocía, que no las veía como ciudadanas, y que esperaba de ellas silencio y obediencia.
Así, del 13 al 16 de enero, se llevó a cabo el Primer Congreso Feminista de México en el Teatro Peón Contreras, fue el segundo Congreso de este tipo en América Latina, y estuvo integrado por maestras, alumnas e intelectuales; en suma, por mujeres que entendieron que la transformación del país no podía construirse sin ellas.
Mujeres como Consuelo Zavala, Isolina Pérez, Adolfina Valencia, Dominga Canto, María Luisa Flota, Beatriz Peniche, Candelaria Villanueva, Lucrecia Vadillo, y Amalia Gómez, alumnas de Rita Cetina Gutiérrez e impulsoras y organizadoras incansables de dicho congreso.
Mujeres como Hermila Galindo, cuya palabra clara y radical incomodó a muchos, pero abrió caminos al defender el derecho de las mujeres a la participación política y decidir sobre sus cuerpos.
Mujeres como Elvia Carrillo Puerto, la conocida como “la Monja Roja del Mayab”, quien más tarde sería una de las primeras diputadas del país y una insistencialista por excelencia, que pugnó por la justicia social y porque se incluyera también a las mujeres rurales trabajadoras del campo y de la ciudad.
Mujeres como Rosa Torre González, convencida de que la democracia no podría existir sin la voz femenina.
Rosa Torre, por cierto, fue maestra de la escuela donde mi madre, también maestra, Tere Juárez, hizo sus prácticas en los años 50’s como maestra en una primaria en la delegación de Tláhuac.
Y muchas otras mujeres sin cuya participación México no sería el país precursor de la paridad que es hoy, ni nosotras estaríamos ocupando los espacios de decisión que hoy habitamos.
Mujeres que no pidieron permiso, sino que discutieron de frente temas que eran considerados indecibles: el derecho al voto, el derecho a la cultura, el derecho a la educación, a desempeñar cualquier cargo público, al trabajo, a la igualdad jurídica, a la maternidad voluntaria, a la educación laica y científica para las mujeres, y la crítica al matrimonio como institución de subordinación. Es decir, mujeres todas subversivas.
Lo hicieron en público, juntas y sabiendo que serían juzgadas, ridiculizadas y muchas veces castigadas.
Fue ahí donde nació la propuesta del derecho al voto de las mujeres, que se presentó ante el Congreso Constituyente de 1916-17. Aunque no logró incorporarse en la Constitución, sino hasta el año de 1947 a nivel municipal y, como sabemos, 1953 a nivel nacional.
Hoy, 110 años después, estamos aquí porque ellas estuvieron allí y, cada palabra pronunciada en aquel teatro yucateco, dejó una huella que no se borró con el tiempo.
Su audacia sembró una semilla que ha resistido décadas, décadas de exclusión, a veces de retrocesos y de silencios impuestos.
Pero aquí estamos para dar la batalla, para seguir construyendo esta patria de la mano de nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
La paridad constitucional, la tipificación de la violencia política de género y, por supuesto, el hecho de que hoy tengamos a nuestra primera mujer presidenta, nos ha dado, desde luego, frutos, y que podemos decir que antes no era aceptada, desde luego, la palabra de feminismo, sino que ha sido también una lucha constante para reconocernos entre todas nosotras y para seguir adelante.
Asimismo, quiero comunicarles que el día de ayer se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se reforman distintos ordenamientos en materia de igualdad sustantiva, perspectiva de género y deberes reforzados de protección hacia las mujeres, así como a niñas, niños y adolescentes.
Esta reforma consolida la incorporación transversal de la perspectiva de género y de derechos humanos en políticas públicas, programas, servicios, y procedimientos administrativos y jurisdiccionales.
Refuerza los deberes del Estado en materia de prevención, atención, sanción, y erradicación de las violencias, y fortalece los mecanismos de coordinación interinstitucional, y amplía las medidas de protección en favor de mujeres, niñas, y adolescentes.
Por eso, queremos decir que seguimos trabajando por todas estas reformas que se han planteado desde la Presidencia de la República.
Por ello, les podemos decir que, como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores y Senadoras -decimos nosotras-, no puede dejar de reconocerse el peso simbólico que tiene este momento.
Tampoco puede dejarse de reconocer la historia de este mismo recinto que durante muchos años fue territorio casi exclusivo de hombres y que ahora es un espacio donde las mujeres legislamos, debatimos, y decidimos donde nuestra voz ya no es excepción, sino presencia activa en la vida pública del país.
Que este Congreso sea un espacio vivo, también a veces incómodo cuando pues sea necesario, generoso en el diálogo, y firme desde luego en sus convicciones. Que salgamos de aquí con propuestas, ¡sí!, pero también con compromisos.
La historia no sólo es para recordar, es la oportunidad para comprometernos con nuestra acción, a seguirla escribiendo, y por eso las convocamos a que hoy firmemos, también, una resolución en este Congreso para posteriormente presentarla en la Comisión Permanente del Honorable Congreso de la Unión, que consista en este compromiso de seguir avanzando, como lo marca nuestro Artículo Primero de la Constitución, relativo a la progresividad.
Siendo -y no sé qué hora es-; y, bueno, favor de ponerse de pie. Si me dicen la hora.
Siendo las 11 horas del día 16 de enero de 2026, declaro formalmente inaugurados los trabajos del Congreso Feminista.