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Las mujeres construimos y debemos ser guardianas de la moderna democracia mexicana: Kenia López Rabadán
Al afirmar que “las mujeres podemos ser aliadas de las mujeres y sororarias”, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, sostuvo que “hemos sido protagonistas de la construcción de esta moderna democracia en México y debemos ser sus guardianas permanentes”.
Intervención de la senadora Guadalupe Murguía Gutiérrez, en el Conversatorio de Presidentas de la Cámara de Diputados, en el marco del Día Internacional de la Mujer, realizado en Palacio Legislativo de San Lázaro
Ciudad de México, 5 de marzo de 2026
Muy buenas tardes a todos, a todas.
Es un honor compartir este Conversatorio con mujeres brillantísimas que han sido presidentas del Congreso, porque la que es presidenta de la Cámara de Diputados preside el Congreso General.
Y hay que decirlo así, simplemente Marcela Guerra, Dulce María Sauri, Kenia López Rabadán, actual presidenta; bueno, Beatriz Paredes, cuando uno oye su currículum, no hay nada que decir y después de que ya habla, necesita uno mucho valor para ponerse frente a un micrófono. Laurita Rojas, Noemí Luna, me da un enorme gusto que, Kenia, nos hayas congregado en este evento para el Día Internacional de la Mujer.
Yo formo parte –y lo voy a decir así– de una “generación en transición”. Crecí en un México gobernado por un partido hegemónico, que controlaba todos los ámbitos de poder, que el gobierno organizaba y controlaba las elecciones.
Y formé parte de una generación de jóvenes, hombres y mujeres, que queríamos democracia, que queríamos alternancia, que queríamos elecciones libres, que decíamos que en un proceso democrático las reglas tenían que ser claras y el resultado incierto.
Que queríamos, desde luego, contar con un órgano electoral autónomo, que contara y respetara el voto. Y tuvimos la suerte, la enorme suerte de ver en el transcurso de nuestras vidas que eso se fue logrando. Y fue un motivo de enorme satisfacción para todos los que formamos parte de esa generación. Primero soñadores; y después, guerreras y guerreros.
Ingresé al servicio público en los años 90, todavía bajo el régimen hegemónico, porque creía yo que la mejor forma de cambiar algo es desde dentro, asumir el compromiso de hacer mejor las cosas, con formación, preparándome, por supuesto, pero también con compromiso, con honestidad, con cercanía y con sensibilidad.
Participé en un gobierno priista, el del licenciado Burgos, un hombre con convicción demócrata; formé parte de su equipo, gran amigo, excelente persona; y de él aprendí las buenas formas en la política. Ese estilo de gobernar, de tender puentes, de buscar acuerdos, de buscar cómo sí las cosas se pueden dar.
Y, bueno, ha sido una experiencia profesional y de vida que creo que ha sido para mí sumamente valiosa.
Después, en el 98, ingresé al Partido Acción Nacional y a los gobiernos de Acción Nacional, en donde me he venido desempeñando.
Y, bueno, tenemos que decir: hoy las mujeres disfrutamos de derechos que creemos que son incuestionables, es decir, el derecho a participar en una elección, que los votos se cuenten, que esto sea organizado por un órgano autónomo, etcétera, pero que no siempre fue así.
Simplemente recordar y no me dejarán mentir, en el 2002 empezaron las cuotas de género con ese 30% que de suyo tenían mucho de discriminatorias y peyorativas.
Cuando entrabas porque eras cuota de género, se te desconocía tu valor y tu participación en el ámbito público y entrabas como parte de la cuota descalificándonos.
Posteriormente del 2008, 40%, ahora sí que éramos muchos y parió la abuela, ¿no?
Y esto creaba cismas en los partidos políticos porque bueno, había hombres que legítimamente querían una posición y este tipo de normas eh se establecían poco antes de que iniciara el proceso y se sentían excluidos injustamente.
Me tocó participar con Kenia, con Dulce, perdón, fue Beatriz con quien estuve en el Senado en la paridad de género, esta paridad total del 50 a 50, en el que todos los puestos de elección popular de servicio público: federales, estatales y municipales son ocupados por mujeres.
Y a partir del 2024 se logró el que una mujer fuera presidenta de la República. Y mucho se ha dicho de que si llegando una mujer llegamos todas.
Y aquí quiero dar mi punto de vista. No ha sido así para las mujeres buscadoras que todos los días se esfuerzan recorriendo el territorio nacional para saber del paradero de sus hijos e hijas. No ha sido así para muchas mujeres víctimas de violencia, de diversas violencias.
Para quien ha perdido la vida por motivo de un feminicidio, de violación, violencia política en razón de género, que cuando empezó, lo platicaba yo con Dulce, no sabíamos bien a bien ni qué era eso y no nos dábamos cuenta que pudiéramos estar siendo agredidas en este ámbito o de las mujeres desaparecidas, formar parte de esa inmensa lista de mujeres desaparecidas que continúan con una gran impunidad.
Y bueno, hay que reconocer que sí, en el ámbito político del servicio público, que a mí me pareciera que debería de ser el más difícil, es donde se han logrado avances por cambios legislativos, constitucionales y hasta culturales.
Pero tenemos que reconocer que muchas veces la familia no es un lugar seguro para las mujeres.
Esto quedó evidente en el COVID, en que estar en confinamiento, la difícil situación económica incrementó la violencia hacia las mujeres y los niños.
Pero ha habido avances muy importantes.
Quiero recordar, por ahí del 2006 –y no me van a dejar ustedes mentir–, que Michelle Bachelet, que entonces era presidenta de Chile y luego fue directora de ONU Mujeres, decía una frase con la que es frecuentemente citada: que cuando una mujer ingresa a la política cambia la mujer y cuando muchas mujeres se ingresan a la política, lo que cambia es la política.
Cuando yo lo oí esto, les digo por ahí del 2006, pues me parecía una frase alentadora, esperanzadora.
Hoy con el paso del tiempo y la verdad no ha sido tanto tiempo, me parece absolutamente verdad.
Y el hecho de que muchas mujeres participemos en el servicio público, seamos legisladoras federales, estatales, ha representado la implementación de políticas públicas, de programas, de presupuestos en beneficio de las mujeres y de la familia.
Y estoy hablando de cuidado para estancias infantiles, escuelas de tiempo completo, que no hubo recursos en la administración pasada para un programa tan importante como ese.
O mujeres que puedan llegar a un albergue, ella, sus hijos, víctimas de violencia, programas para mujeres vendedoras.
Programas para jefas de familia, llámenlo como se llame, el PRI les decía tarjeta rosa en mi estado Querétaro, Tarjeta Contigo, Morena les llama Tarjeta del Bienestar, pero apoyos económicos para las mujeres, para las familias.
Todos los programas de salud reproductiva que son tan importantes para evitar, pues, que una enfermedad como puede darnos a cualquiera pueda ser detectada, desafortunada ya tardíamente.
Y no es que las mujeres seamos débiles. La verdad solo necesitamos piso parejo e igualdad de oportunidades para desarrollarnos. Y esa es la verdad. Dicen que solo hay vientos favorables para el que sabe a dónde va.
Y hoy las mujeres de este siglo que somos todas nosotras estamos plenamente conscientes de lo que queremos, a dónde queremos llegar, cuáles son los sueños y los propósitos que tenemos y lo único que necesitamos son vientos favorables para poderlos realizar.
Hoy las mujeres que estamos en el servicio público, que estamos como legisladoras, tenemos que seguir trabajando por abrir el espacio a otras mujeres, a su desarrollo, a sus oportunidades.
Tenemos que seguir trabajando para que ser mujer, niña, niño, adolescente, nunca más sea una condición de desventaja en este país.
Tenemos que trabajar porque los niños las niñas, las jovencitas, vivan con tranquilidad, con seguridad, que tengan altos sueños y que puedan aprovechar todos los vientos favorables que la vida les ofrece para poderlos lograr. Ese es nuestro compromiso.
Muchas gracias.
Texto, Fotografía y Video: Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Senadores