Mensaje de la presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, previo a la conclusión del Congreso Feminista: “110 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán (1916-2026)”

Ciudad de México, 16 de enero de 2026

Muy bien.

Compañeras: nos encontramos ya llegando al final de este importante evento.

Quiero decirles que antes de realizarlo, una de las cuestiones que considerábamos importantes es que pudiéramos contar con esta cronología de la igualdad sustantiva en México.

Y quiero compartirles, como muchas de ustedes ya saben, que en el Senado de la República está el Instituto Belisario Domínguez, que justamente ahora en este año cumple 40 de haberse formado, de haberse constituido, y que es un área importante de investigación a la cual debemos acudir y debemos de seguir apoyando.

Yo, en ese sentido, consideré que era importante que se pudiera hacer un recuento y se hiciera esta cronología de los últimos 70 años y desde luego del avance que se ha tenido en nuestro país y que pudiéramos contar con este documento para el trabajo que realizamos nosotras a diario como feministas, porque nos asumimos como feministas, ¿verdad?

Y, bueno, una de las cuestiones que yo les quisiera compartir es también que, cuando se conmemoró este Congreso Feminista hace 110 años, salió publicado en el Diario Oficial del estado de Yucatán lo que se veía venir con este Congreso Feminista y que fue signado por el gobernador de Yucatán en ese entonces, un revolucionario, el general Alvarado, y dentro de lo que él planteaba era, que me parece importante rememorar de este Primer Congreso Feminista, decía en un epígrafe: “para que puedan formarse generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un estado jurídico que la enaltezca y una educación que le permita vivir con independencia, buscando en las artes su existencia honesta. De este modo los hijos que constituyan la patria futura, se educarán imitando en las madres edificantes ejemplos de labor y libertad: Salvador Alvarado”.

Bueno, pues con esto, inicia en Mérida, el lunes 17 de enero de 1916 lo que se firmó en el 13, que salió publicado en ese día, pero en el Diario Oficial del estado de Yucatán.

Y por eso yo creo que también dentro de este mismo Congreso Feminista deberíamos de aprobar que desde luego apareciera publicado en el Diario Oficial de la Federación lo que sería para nosotros una propuesta, que, en esta propuesta, desde luego con toda la responsabilidad que asumimos, vinieran cuáles son nuestros compromisos que tienen que ver, como lo señalábamos, como se ha venido planteando aquí, con el artículo primero de la progresividad.

Y que, como dice la canción: “arrieros somos y en el camino andamos”. “Y arrieras somos y en el camino legislamos”.

Y, bueno, llegar al final de este Congreso significa en realidad continuar trabajando y afirmar colectivamente que el feminismo no es pasado, es presente y es una fuerza histórica viva.

Y precisamente ahí radica su grandeza, en demostrar que las mujeres -no todas- pensamos igual, que no existe un sólo “ser mujer”, que no somos un ideal ni de ninguna manera un estereotipo, sino que somos muchas, muchas formas de serlo y que aún desde esa gran diversidad compartimos una aspiración común, la dignidad, la igualdad sustantiva y, desde luego, la libertad, porque ante todo nos consideramos seres humanos libres.

Quiero decirles que también, desde luego, nos sentimos herederas de las congresistas de 1916 y que desde esa herencia tenemos el compromiso de seguirlas honrando, que somos el resultado también de sus ideales y que por eso nos llena de emoción el poder estar legislando a favor de los derechos de las mujeres, de la mano de una persona que ha asumido la agenda feminista como propia, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Y quiero decirles que también hemos avanzado muchísimo, porque si observamos lo que señalaba el mismo general Alvarado, decía también: “la mujer yucateca, lo mismo que la de otros estados de la república y que sus hermanas, las damas de los otros países hispanoamericanos, dotada por la naturaleza de privilegiadas dotes para asimilar los beneficios de la civilización, no podía quedarse rezagada en el movimiento ascendente, iniciado desde hace ya algunos años en pro de la bella compañera del hombre”. Como vemos, hemos evolucionado mucho en ese sentido, digamos.

Bueno, y quiero agradecerles a todos ustedes el que estemos aquí, gracias por haber realizado este evento y porque entre todas hayamos llenado este espacio histórico que como bien decía Octavio Paz: “La arquitectura es el testigo insobornable de la historia” y por eso aquí estamos, también haciendo historia y estamos las mujeres mexicanas que estamos dispuestas a escuchar, a combatir, a plantear diferentes ideas, a no resignarnos, a seguir insistiendo y, desde luego, que estamos dispuestas todas a seguir luchando.

Quiero, por tanto, plantearles que una vez que se han abordado temas, pues muy importantes aquí durante el desarrollo de este Congreso y, desde luego, con las espléndidas ponentes que estuvieron aquí haciendo planteamientos fundamentales, que sabemos que existen pendientes legislativos y que hay una agenda feminista para la igualdad sustantiva y que desde esta Cámara de Senadores y Senadoras, decimos nosotras, asumimos por tanto la agenda, pero no nada más como un listado que teníamos que estar palomeando, sino obviamente como un deber histórico.

Por ello es que yo pensaba que no podríamos concluir este Congreso sin asumir estos compromisos, como el que dijimos en la mañana, de someter, pues desde luego, a votación para que pueda salir publicado en este diario oficial, posteriormente plantearlo en la Comisión Permanente, que es donde participamos algunas de las compañeras senadoras que nos encontramos aquí y que, desde este momento, por eso es que tenemos algunos considerandos y una declaratoria.

En esta declaratoria diríamos lo siguiente: Primera, expresamos la necesidad impostergable de reconocer formalmente al primer Congreso Feminista de Yucatán de 1916 como un parteaguas en la historia política, social y cultural de México.

También, aquellas valientes precursoras, organizadoras y participantes de este histórico Congreso con el objetivo de impulsar acciones de memoria activa orientadas a la difusión cultural, educativa y documental del legado feminista histórico como parte de la construcción democrática y la justicia social.

Segunda, exhortamos a reforzar y a continuar impulsando una agenda de igualdad sustantiva que garantice todos los derechos sociales, económicos, políticos y culturales para alcanzar la justicia, la libertad, seguridad, educación y trabajo de las mujeres en condiciones de igualdad sustantiva y paridad.

Declaramos que el compromiso para alcanzar la igualdad de derechos debe de tener una perspectiva interinstitucional e integracional en donde se reconozca las diversidades de todas las mujeres.

Tercera. Partiendo del artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de acuerdo al principio que se consagra de progresividad y reconociendo que han transcurrido 110 años desde el primer Congreso Feminista, seguiremos trabajando hasta que la igualdad entre mujeres y hombres sea una realidad.

Cuarta, el Congreso Feminista reunido el 16 de enero de 2026, aprueba emitir la presente declaratoria como posicionamiento político y ético que reafirma que la igualdad sustantiva no es concesión, es un derecho.

¡Sin mujeres no hay democracia! Los derechos conquistados deben defenderse. El feminismo es una poderosa fuerza de transformación social.

Quinta, se aprueba que la presente declaratoria sea difundida a través de los canales institucionales disponibles y sea remitida para su conocimiento y seguimiento a las instancias correspondientes, a fin de que sus contenidos orienten los trabajos vinculados con la agenda feminista para la igualdad sustantiva.

Por tanto, someteríamos a votación a mano alzada la presente declaratoria del Congreso Feminista a 110 años.

Quienes estén por la afirmativa, sírvanse manifestarlo levantando la mano. La mano izquierda mejor.

Y quienes estén por la negativa, sírvanse manifestarlo.

Y quienes se abstengan, sírvanse manifestarlo.

Aprobada por unanimidad.

La propuesta es que esté firmada por todas las que participamos en este Congreso Feminista y por quienes la quieran firmar y someterla para que sea presentada en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para darle formalidad y que aparezca en el Diario Oficial de la Federación.

Hace 110 años las mujeres dijeron que no podíamos estar silenciadas, que deberíamos de hacer escuchar nuestra palabra, que las mujeres deberíamos de participar, deberíamos de votar y deberíamos de seguir luchando por la igualdad. Ese es el compromiso que asumimos todas nosotras.

¡Muchas felicidades a todas ustedes!

¡Y gran y larga vida al feminismo en esta patria y en el mundo!

Muchas gracias.

Texto y Fotografía: Cámara de Senadores