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Monreal Ávila impulsa iniciativa para proteger a personas consumidoras frente a publicidad no deseada
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El llamado para avanzar en la soberanía energética es aumentar producción de gas natural y fuentes renovables: Sheinbaum Pardo
Pueblo Viejo, Veracruz, 18 de marzo de 2026
En el 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, desde Pueblo Viejo, Veracruz, celebró la incorporación del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien presidirá la nueva Comisión Consultiva del Petróleo
Resaltó que su Gobierno continuará el fortalecimiento de Pemex y de CFE como empresas públicas del Estado y se mantendrá la producción y procesamiento de petróleo
La Comisión Consultiva del Petróleo estará orientada al análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de los hidrocarburos, con la finalidad de emitir opiniones y recomendaciones que apoyen la toma de decisiones
En el 88 Aniversario de la Expropiación Petrolera, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó su compromiso con el futuro energético de la nación y anunció que su gobierno continuará el fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como empresas del pueblo de México, por lo que el llamado para avanzar en la soberanía energética es aumentar la producción de gas natural y de fuentes renovables, así como mantener la producción y el procesamiento de petróleo.
“Sabemos que el futuro energético de la nación exige visión, innovación, responsabilidad y una visión de largo plazo de nuestra soberanía. En nuestro sexenio, como nos comprometimos, tenemos grandes objetivos: uno, seguir avanzando con el fortalecimiento de Pemex y Comisión Federal de Electricidad como empresas públicas y el otro: garantizar la soberanía energética de México, avanzando también en su menor impacto ambiental.
“Tenemos claro que garantizar la producción de energía que requiere el país, significa fortalecer la soberanía. Si bien hemos reducido significativamente la importación de gasolinas, gracias a la construcción de la refinería Dos Bocas, la adquisición de la refinería Deer Park y el rescate de las otras 6 refinerías del sistema, seguimos importando 75 por ciento del gas natural que consumimos. Este combustible hace funcionar las plantas de generación eléctrica y nuestras fábricas. Por ello, el llamado para avanzar en la soberanía energética adquiere una enorme relevancia cada día, en estos momentos significa avanzar en la soberanía energética, aumentar la producción nacional de gas natural, que es el siguiente objetivo y las fuentes renovables de energía, además de seguir manteniendo la producción de petróleo y su procesamiento. Asimismo, vamos a seguir promoviendo el desarrollo de las fuentes renovables de energía”, anunció desde Pueblo Viejo, Veracruz.
La Jefa del Ejecutivo Federal celebró la incorporación del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien presidirá la nueva Comisión Consultiva del Petróleo para tomar decisiones sobre la visión energética del país. Además, reconoció al excandidato presidencial por su lucha permanente por la soberanía energética y enseñar al país que la lucha por la democracia se construye con el pueblo de México.
Destacó que a 88 años de la expropiación petrolera que realizó el general Lázaro Cárdenas del Río, hoy Pemex vuelve a consolidarse como una sola empresa pública al servicio del pueblo y de la nación, integrándose verticalmente, con los siguientes resultados: reducción de la deuda de Pemex en un año en 13 por ciento; el pago a proveedores, prácticamente, alcanzó el 100 por ciento; se transforman diariamente casi 1.3 millones de barriles de crudo en gasolinas y diésel; y en 2025 se produjeron 25 por ciento más fertilizantes.
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, destacó que después de décadas de gobiernos neoliberales, la Cuarta Transformación celebra el rescate de Pemex gracias al nuevo marco legal que otorgó la reforma a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, con resultados tangibles como el incremento del 100 por ciento en la refinación de petrolíferos a comparación de 2018; la reducción de la deuda de Pemex en 19 por ciento entre 2018 y 2025; la rehabilitación de los complejos petroquímicos; así como la estabilización del precio de la gasolina regular por debajo de los 24 pesos por litro, gracias a la renovación del acuerdo voluntario con los empresarios del sector.
El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, resaltó que Petróleos Mexicanos no se repliega ni se somete; se fortalece y renueva, por ello, anunció la creación de la Comisión Consultiva del Petróleo, que presidirá el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, la cual estará orientada al análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de los hidrocarburos, con la finalidad de emitir opiniones y recomendaciones que apoyen la toma de decisiones.
Pueblo Viejo, Veracruz, 18 de marzo de 2026
88 Aniversario de la Expropiación Petrolera
Versión estenográfica del evento encabezado por la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, desde Pueblo Viejo, Veracruz
MODERADOR: Estimado público, escuchemos el mensaje que nos dirige la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Muchas gracias.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Saludo con mucho gusto, con cariño, con admiración, con reconocimiento, a todos los trabajadores petroleros.
¡Que viva Pemex y que vivan los trabajadores petroleros de México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Saludo con cariño, reconocimiento también a nuestra gobernadora Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz. Que, además, es una petrolera; no solo trabajó en Pemex, sino que, además, coordinó la construcción de la refinería Olmeca; secretaria de Energía.
Al doctor Américo Villarreal, también, gobernador constitucional del estado de Tamaulipas, Américo; un hombre nacionalista y visionario también.
A todo el equipo de Petróleos Mexicanos, Víctor y a todo el equipo que está aquí. Felicidades por su trabajo.
A Luz Elena, secretaria de Energía, ya la escucharon.
General Ricardo Trevilla Trejo.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles.
Y me da mucho gusto que esté con nosotros el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, por muchas razones.
La primera: 18 de marzo. No solo hijo del General, sino que toda su vida se ha dedicado a luchar por la soberanía energética.
Segundo: porque nos enseñó, allá por 1988, que la lucha por la democracia se construye con el pueblo de México.
Cuauhtémoc Cárdenas debería de haber sido el presidente de la República en 1988, pero ese fraude electoral nos arrebató esa posibilidad; como nos la arrebataron también, en el 2006, con el Presidente López Obrador.
Gracias, ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, por su lucha, por su historia, por lo que significa para el país y, además, por haber aceptado ser parte de este Consejo que nos ayude a tomar decisiones sobre la visión energética de México y Petróleos Mexicanos.
A todas y a todos, mexicanas, mexicanos:
Hoy recordamos una de las fechas más profundas y trascendentes en la historia de nuestra patria: el aniversario de la Expropiación Petrolera.
Hace 88 años, la noche del 18 de marzo de 1938, México vivió uno de los momentos más decisivos de su historia. En miles de hogares del país, las familias se reunieron alrededor de la radio. En pueblos, ciudades, talleres, fábricas y en el campo, el país entero guardó silencio para escuchar un mensaje que cambiaría el rumbo de la nación.
Desde Palacio Nacional, el presidente Lázaro Cárdenas del Río anunció al país y al mundo entero que: México expropiaba para su pueblo la riqueza de la industria petrolera, que durante décadas había estado en manos de empresas extranjeras.
Aquella decisión fue un acto de valentía histórica.
Fue un acto de enorme amor por México y por su pueblo.
Un acto de soberanía nacional.
En ese momento nuestro país enfrentaba presiones diplomáticas, amenazas económicas e incertidumbre. Las compañías petroleras extranjeras se negaban a reconocer los derechos de los trabajadores mexicanos y desafiaban la autoridad del Estado. El conflicto parecía imposible de resolver sin consecuencias graves para el país.
Pero el General Cárdenas tenía una convicción clara: la soberanía de México no estaba en venta, se trataba del futuro de la nación.
Creía, además, en los trabajadores mexicanos.
Creía en sus técnicos.
Creía en la inteligencia, la creatividad y la dignidad del pueblo de México.
Y el pueblo respondió. Respondió con uno de los gestos de solidaridad más conmovedores de nuestra historia:
Familias humildes acudieron a respaldar la decisión nacional.
Campesinos llevaron gallinas, maíz y frijol.
Mujeres ofrecieron sus joyas.
Niñas y niños entregaron sus pequeños ahorros.
Obreros, comerciantes, maestros, estudiantes y trabajadores de todos los rincones del país se sumaron a ese momento histórico.
México entero se levantó para defender su futuro, su dignidad.
De aquella decisión histórica, que solo puede tomar un hombre valiente, nació una de las instituciones más importantes del México moderno: Petróleos Mexicanos, Pemex.
Durante décadas, Petróleos Mexicanos fue una palanca fundamental para el desarrollo nacional. Con los recursos del petróleo se financiaron carreteras, presas, hospitales, escuelas, universidades, sistemas de riego, electrificación y grandes proyectos de infraestructura que transformaron la vida de millones de mexicanas y mexicanos.
Gracias a la industria petrolera, México impulsó su industrialización, fortaleció sus finanzas públicas y construyó instituciones que permitieron ampliar derechos para generaciones enteras.
Es cierto que durante años Pemex también representó corrupción y privilegios para unos cuantos. No obstante, en vez de sanear la institución de malas prácticas, a partir, principalmente, de 1988, el objetivo fue su privatización y la entrega del petróleo a privados extranjeros.
Sí, en aquel 1988 del que hablamos, estaba el debate: o seguir por un camino del fortalecimiento de la industria petrolera nacional de Pemex; o privatizarla y entrar de lleno al gobierno neoliberal, al periodo neoliberal.
Se necesitó un fraude electoral para garantizar el neoliberalismo en México.
Además, por si fuera poco, la corrupción fue mayor:
Lo primero fue separar la empresa en subsidiarias, con el objeto de facilitar la entrada de privados. Después, privatizaron la petroquímica.
Para inicios del siglo XXI, con Fox y Calderón se llegó a sobreexplotar los campos petroleros para entregar la riqueza petrolera al extranjero, y se abandonó el procesamiento de petróleo y gas natural.
En 2004, México llegó a producir más de 3 millones de barriles de petróleo al día, una riqueza extraordinaria que colocó al país entre los principales productores del mundo, aunque a costa de una sobreexplotación irracional.
El barril de petróleo, entonces —como hoy— alcanzaba los 100 dólares por barril pero, entonces, los excedentes petroleros, entre 2004 y 2006, llegaron a los 10 mil millones de dólares por año; periodo de Fox.
En 2007, Calderón recibió 12 mil millones de dólares y en 2008, cerca de 16 mil 500 millones de dólares de excedentes petroleros.
Su destino fue el apoyo a los grandes corporativos, privilegios de los altos funcionarios públicos y corrupción. Todo ello —solo para darse una idea— hubiese alcanzado para construir el equivalente a más de tres o quizá cuatro refinerías del tamaño de Dos Bocas. De ese tamaño fue el saqueo de los excedentes petroleros.
Mientras el país producía millones de barriles diarios, muchas comunidades seguían viviendo en pobreza; mientras el petróleo generaba enormes ingresos, esos recursos no se tradujeron en bienestar para las grandes mayorías.
Pero el golpe más fuerte fue la reforma energética del 2013: entrega total, mayor abandono y mayor endeudamiento. Pretendían que los privados produjeran petróleo, y eso nunca llegó.
Es así que, durante el periodo neoliberal, se impuso una visión que debilitó deliberadamente a las empresas públicas y argumentando, incluso, la capacidad del Estado mexicano para conducir sectores estratégicos, y así avanzaron en su privatización. Si no pudieron más, también fue gracias a los trabajadores petroleros.
Entre Calderón y Peña Nieto aumentó la deuda de Pemex hasta superar los 100 mil millones de dólares, mientras se producía cada vez menos y se abandonaban las refinerías.
¡¿Cómo es posible que pueda endeudarse una entidad pública y al mismo tiempo producir menos y, además, tener la osadía de cambiarle el nombre a Pemex como “empresa productiva del Estado”?!
Endeudaron más, produjeron menos, abandonaron las refinerías y, además, le cambiaron en la Constitución el nombre a la empresa para ser “empresa productiva del Estado”.
Se habló de modernización mientras se debilitaba la industria nacional.
Se habló de eficiencia mientras se abría la puerta al entreguismo.
Se quiso convencer al pueblo de México de que “la riqueza de su tierra ya no le pertenecía”.
Pero México tiene memoria y México tiene dignidad.
En 2019, con el inicio de la Cuarta Transformación, comenzó una nueva etapa en la vida pública del país: la recuperación de la soberanía energética, de la soberanía nacional, y de la dignidad del pueblo de México.
Inició, también, el rescate de Petróleos Mexicanos.
Se redujo su carga fiscal.
Se combatió la corrupción que durante años había debilitado a la empresa.
Se detuvo la tendencia creciente de endeudamiento.
Pero también se tomaron decisiones estratégicas para recuperar la capacidad industrial petrolera del país.
Durante décadas se dijo que “México ya no podía construir grandes obras públicas”, que “el Estado era incapaz”, que “todo debía depender de privados y del extranjero”.
México demostró lo contrario:
La refinería Olmeca, Dos Bocas, con capacidad para procesar 340 mil barriles diarios es hoy una realidad.
Fue construida por miles de ingenieras, ingenieros, técnicas, técnicos y trabajadores mexicanos.
Junto con la modernización del Sistema Nacional de Refinación y la recuperación de instalaciones estratégicas, esta obra nos ha permitido avanzar hacia una mayor autosuficiencia en combustibles.
Imagínense enfrentar la situación actual si no hubiéramos tenido, recuperado, el Sistema de Refinación Nacional.
También se han recuperado plantas de fertilizantes para fortalecer el campo mexicano y reducir la dependencia del exterior en insumos fundamentales para la producción de alimentos.
En 2024, comenzó una nueva etapa de este proceso histórico:
Decidimos fortalecer la Constitución, regresamos al 28 constitucional cuatro palabras: las empresas públicas “no pueden considerarse monopolios”. Y con eso, permitimos las nuevas leyes de Pemex y de Comisión Federal de Electricidad.
Hace justamente un año fue publicado en el Diario Oficial de la Federación las nuevas leyes de Petróleos Mexicanos y de la industria petrolera, y de la industria eléctrica.
Gracias a ello, desparecieron las subsidiarias.
Hoy Pemex regresó a ser una sola empresa, y vamos por varias de las filiales. Vamos a fortalecer nuevamente la empresa Petróleos Mexicanos.
Hoy Pemex vuelve a consolidarse como una sola empresa pública al servicio del pueblo y de la nación. Dejó de haber subsidiarias y es una empresa verticalmente integrada.
Hemos reducido la deuda de Pemex, en tan solo un año, en 13 por ciento.
El pago a proveedores, prácticamente, alcanzó el 100 por ciento.
Se transforman diariamente casi 1.3 millones de barriles de crudo en gasolinas y diésel.
Se produjeron 25 por ciento más de fertilizantes en 2025.
Por mencionar algunos de los resultados.
Hoy estamos aquí frente a las nuevas plataformas de Pemex, hechas por trabajadoras y trabajadores mexicanos.
Sabemos que el futuro energético de la nación exige visión, innovación y responsabilidad y una visión de largo plazo de nuestra soberanía.
En nuestro sexenio, como nos comprometimos, tenemos grandes objetivos:
Uno. Seguir avanzando con el fortalecimiento de Pemex y Comisión Federal de Electricidad como empresas públicas.
Y el otro. Garantizar la soberanía energética de México, avanzando también en su menor impacto ambiental.
Tenemos claro que garantizar la producción de energía que requiere el país significa fortalecer la soberanía.
Si bien hemos reducido significativamente la importación de gasolinas, gracias a la construcción de la refinería Dos Bocas, la adquisición de la refinería Deer Park y el rescate de las otras 6 refinerías del sistema, seguimos importando 75 por ciento del gas natural que consumimos.
Este combustible hace funcionar las plantas de generación eléctrica y nuestras fábricas. Por ello, el llamado para avanzar en la soberanía energética adquiere una enorme relevancia cada día en estos momentos, significa avanzar en la soberanía energética, aumentar la producción nacional de gas natural, que es el siguiente objetivo y las fuentes renovables de energía; además de seguir manteniendo la producción de petróleo y su procesamiento.
Asimismo, vamos a seguir promoviendo el desarrollo de las fuentes renovables de energía.
Nuestro país tiene uno de los mayores potenciales energéticos del planeta, no solamente la radiación solar, la capacidad eólica, los recursos geotérmicos, sino también el petróleo y el gas natural.
Así, la soberanía energética del siglo XXI consiste en aprovechar todos nuestros recursos naturales, tecnológicos y humanos para garantizar el bienestar del pueblo y la fortaleza de la nación.
Aprovecho el día de hoy, 18 de marzo, para reconocer a todas y todos los trabajadores petroleros de México.
Detrás de cada plataforma en el Golfo de México, detrás de cada refinería, detrás de cada ducto, hay mujeres y hombres que trabajan con valentía, muchas veces lejos de sus familias, sosteniendo con su esfuerzo una industria que pertenece al pueblo y a toda la nación.
Somos herederos del espíritu que nació aquella noche de 1938.
Hace 88 años, el General Lázaro Cárdenas del Río confió en su pueblo.
Hoy, 88 años después, seguimos confiando en nuestro pueblo: trabajando, construyendo, defendiendo su soberanía.
Y cuando miramos nuestra historia, entendemos algo profundo: los momentos más grandes de México nacen cuando un pueblo digno decide tomar en sus manos su propio destino.
Por eso hoy, al recordar aquella noche histórica de 1938, reafirmamos nuestro compromiso con el pueblo y con la patria.
¡Que nunca más se entregue la riqueza de México!
¡Que nunca más se renuncie a nuestra soberanía!
¡Que nunca más se dude de la capacidad de nuestros trabajadores y nuestros técnicos!
Y mientras exista un pueblo orgulloso de su historia, decidido a luchar por la justicia y el bienestar, México seguirá siendo una nación libre y soberana, una nación que camina con la frente en alto.
Porque el petróleo, el gas, el viento, el sol y la riqueza de nuestra tierra tienen un solo dueño legítimo: El pueblo de México.
México no se vende. México no se entrega. México se defiende.
¡Que viva la soberanía energética!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva el legado del General Lázaro Cárdenas del Río!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva Petróleos Mexicanos!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
—000—
MODERADOR: Preside este evento, “88 Aniversario de la Expropiación Petrolera”, la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
La acompañan:
El gobernador constitucional del estado de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya.
La gobernadora constitucional del estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, Rocío Nahle García.
El secretario de la Defensa Nacional, General Ricardo Trevilla Trejo.
El secretario de Marina, Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles.
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar.
El director general de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla.
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes.
El presidente honorífico de la Fundación de la Democracia Alternativa y Debate A.C., Cuauhtémoc Lázaro Cárdenas Solórzano.
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina.
El secretario de Salud, David Kershenobich.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo.
La secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro Sánchez.
El secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños López.
La directora general de la Comisión Federal de Electricidad, Emilia Esther Calleja Alor.
El jefe de Oficina de la Presidencia de la República, Lázaro Cárdenas Batel.
Asimismo, damos la bienvenida a los representantes de los medios de comunicación y a todos los que nos siguen a través de las redes sociales.
Todas y todos ustedes sean bienvenidos.
Procedemos con el mensaje de bienvenida a cargo del director general de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla.
DIRECTOR GENERAL DE PETRÓLEOS MEXICANOS (PEMEX), VÍCTOR RODRÍGUEZ PADILLA: Presidenta de la República, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Ingeniera Rocío Nahle García, gobernadora del estado de Veracruz.
Doctor Américo Villarreal Anaya, gobernador del estado de Tamaulipas.
Maestra Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía.
Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
Compañeros de Gabinete.
Invitados especiales.
Compañeras y compañeros.
Señoras y señores.
Hoy se cumplen 88 años de la expropiación petrolera.
La voz adusta, serena, decidida, del presidente Lázaro Cárdenas dio la noticia. Esa voz, surgida desde el más profundo compromiso patrio que convertía el mensaje radiofónico, recorrió el país entero; atravesó ciudades, pueblos y hogares para sembrar en la memoria de los mexicanos la más auténtica y poderosa semilla del nacionalismo, el cual fusionó tres ideas esenciales:
[1.] El dominio del pueblo sobre los recursos naturales.
2. La factibilidad de un Estado de bienestar.
Y, 3. México como nación irreductible, unida y soberana.
El Decreto no expropió el petróleo, porque ya era propiedad original, imprescriptible e inalienable del pueblo de México. Sin embargo, ese acto supremo y soberano de autoridad legítima acabó con la abusiva concepción jurídica de su libre usufructo.
El Decreto expropió la infraestructura, los bienes y los equipos de 17 empresas que saqueaban el subsuelo al amparo de disposiciones porfiristas.
De paso, el Decreto recuperó más de 500 concesiones, que comprendía un millón de hectáreas indebidamente acumuladas.
Durante poco más de 15 minutos, el mensaje Presidencial desnudó 30 años de atropellos, abusos y mezquindades de un grupo de empresas, encubiertas como impulsoras de inversión, tecnología y desarrollo que, en realidad, fincaban sus planes de negocio en la evasión fiscal, explotación de sus trabajadores, la devastación ambiental y la rapiña extractivista.
La voz del General se nutría del llanto de las comunidades indígenas despojadas, del bitumen derramado en los montes y lagunas; del sudor y la fatiga de los trabajadores en pozos, talleres y refinerías; así como del uso del petróleo mexicano para sostener la guerra.
El presidente Cárdenas recurrió al pueblo en el momento preciso. Convocó a una nación dividida, por décadas de conflicto y expoliada por infaustos depredadores.
Le habló a una sociedad frustrada por los malabarismos jurídicos que escamoteaban los avances constitucionales de 1917: derecho a la tierra, defensa de los recursos naturales, trabajo decente y salario digno, educación gratuita y laica. Todo lo que incomoda al conservadurismo de siempre.
Con el Decreto del 18 de marzo, el presidente Cárdenas despertó el orgullo nacional y la más entusiasta participación popular.
Unificó a la mayoría, dotó de identidad a nuestro nacionalismo, reafirmó la dignidad de México ante el mundo y cambió la historia.
La expropiación hizo brillar la generosidad de un pueblo que acompañó la decisión Presidencial. Con vítores, júbilo y hasta con la venta de sus escasos bienes personales.
Cárdenas apeló a la poderosa capacidad del pueblo como sujeto de transformación histórica, derechos sociales, dignidad y soberanía.
Pero, en la historia de los pueblos, no hay victoria fácil:
Inmediatamente después de la expropiación, la industria nacionalizada enfrentó el boicot de las compañías para impedir la venta del crudo mexicano y la compra de refacciones necesarias para garantizar la continuidad operativa.
Se libraron innumerables litigios.
Las presiones externas fueron colosales.
Los embates contra el gobierno se desbordaron.
Las fuerzas de derecha atacaron a la empresa pública, la educación laica, la reforma agraria, la contratación colectiva, la política social y la intervención del Estado en la economía.
Tales ataques exigían la defensa activa de la soberanía.
¡Qué orgullo saber que la voluntad del pueblo fue inquebrantable y que México salió adelante!
Con la creación de Petróleos Mexicanos, el 7 de junio de 1938, Cárdenas puso la industria petrolera en manos de una empresa pública, una empresa del pueblo.
Un año antes había creado la Comisión Federal de Electricidad con el mismo propósito.
Estratega, visionario, talentoso, el presidente Cárdenas concluyó que: la energía era demasiado importante para dejarla en manos de particulares que solo buscan acrecentar su riqueza.
El suministro de energía que el país necesita, y necesitaba para crecer con justicia social, solo podía concretarse con decisiones propias, plenamente orientadas en beneficio del pueblo.
Desde entonces, la defensa del petróleo y la electricidad es parte de la disputa por la nación.
Las lecciones de la historia son claras: nunca será suficiente el esfuerzo para garantizar la capacidad soberana de la nación, para decidir con independencia y dignidad su presente futuro y su futuro energético.
La soberanía no se negocia; se ejerce y se defiende.
El acto que hoy conmemoramos tiene un profundo significado: es un hito en la historia de México moderno que encarnó perfectamente el proyecto nacionalista.
Desafió el dominio extranjero.
Afirmó la soberanía sobre los recursos naturales y dio viabilidad a un Estado social.
Solo un pueblo valeroso e indomable podía lograrlo: el pueblo de México.
Hoy, 88 años después, bajo la inspiración del nacionalismo cardenista, Petróleos Mexicanos sigue siendo motor indiscutible del desarrollo industrial del país y escudo central de la soberanía energética.
La empresa pública resistió 30 años de golpeteo neoliberal; acabó fragmentada, saqueada y sometida a una deuda enorme, pero sobrevivió y aquí estamos.
Era impostergable acabar con el modelo corporativo privatizador y devolverle al pueblo de México su empresa petrolera.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo:
La reforma constitucional que usted impulsó desde el inicio de su administración, en su momento propuesta por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, dio origen a una nueva legislación que fortalece la rectoría del Estado y garantiza la soberanía, la seguridad, la sostenibilidad y la justicia energética en beneficio de las familias mexicanas.
A un año de distancia de la promulgación de las leyes secundarias, precisamente hace un año, Petróleos Mexicanos entrega resultados positivos:
Hemos reintegrado las subsidiarias en una sola empresa permitiendo mejorar las condiciones operativas, reducir tiempos de respuesta, elevar rendimientos, reducir costos.
Mantenemos el liderazgo en exploración y extracción. No solo compensamos la declinación natural de los yacimientos, la producción es ascendente.
Procesamos más crudo en nuestras refinerías y la producción de combustibles limpios va en aumento.
Estamos recuperando la petroquímica, el procesamiento de gas y la logística.
Se optimizan las operaciones comerciales y las ventas aumentan.
Presidenta:
La atención y recursos que su Gobierno ha dedicado a Pemex han sido cruciales para reducir la deuda y mejorar las finanzas.
Expreso, desde aquí, mi reconocimiento a las Secretarías de Energía, y Hacienda y Crédito Público, a sus titulares y sus equipos, por el apoyo recibido para materializar los cambios que se necesitaban. El reconocimiento también es para Banobras.
Hoy, Pemex es pieza clave en la estabilidad del precio de la gasolina y el suministro de fertilizantes para el campo mexicano.
Atiende con enfoque humanista sus compromisos de sustentabilidad, responsabilidad social y justicia energética en colaboración con los gobiernos estatales y municipales.
Y trabajamos diariamente con los gobiernos, los estados y los municipios.
Nos esforzamos para que la sociedad nos tenga confianza en lo que hacemos.
Nos esforzamos en promover una cultura institucional con valores de honradez, honestidad, eficiencia, seguridad industrial y compromiso institucional.
Hoy, frente a quienes apostaron por la desaparición de la empresa pública, minimizaron su papel estratégico, dudaron de su capacidad para salir adelante, respondemos con la fuerza de 130 mil trabajadoras y trabajadores que entregan su esfuerzo y su compromiso en los campos petroleros, en las refinerías y los distintos centros de trabajo.
Pemex, no se repliega, no se entrega, ni se somete, se fortalece y renueva todos los días su compromiso al servicio de México.
En ese contexto, y con la anuencia de la Presidenta de la República, dotaremos a la Dirección General de Petróleos Mexicanos de una Comisión Consultiva del Petróleo, orientada al análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de los hidrocarburos, con la finalidad de expresar opiniones y recomendaciones que apoyen la toma de decisiones relacionadas con el objeto de Pemex.
Dicha Comisión será presidida por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en reconocimiento a su experiencia, trayectoria, liderazgo y profundo nacionalismo. Claro, si él acepta.
Señoras y señores:
1938 nos recuerda que ejercer la soberanía de una nación debe practicarse con la mayor dignidad y responsabilidad, hacerla valer en el mundo convulso, riesgoso e inestable actual; eso exige visión, compromiso y amor por la patria, cualidades que acreditan diariamente la serenidad responsable de la Presidenta de la República.
Señora Presidenta:
Estamos convencidos que la poderosa calidez que tuvo el pueblo de México para respaldar el Decreto del presidente Cárdenas, es la que hoy anima a los mexicanos para respaldar su liderazgo en la defensa de nuestra soberanía.
A 88 años de aquel compromiso nacionalista que orienta la transformación por una patria soberana, independiente y justa, rendimos homenaje a Lázaro Cárdenas del Río, a su legado y a su mensaje: “Soberanía hoy, soberanía ayer, soberanía siempre”.
Muchísimas gracias.
MODERADOR: A continuación, se proyectará el video con motivo del 88 aniversario de la Expropiación Petrolera.
(INICIA VIDEO)
VOZ MUJER: Hemos estado presentes desde el pasado. Somos fuerza y experiencia, la energía que recorre el país y hace posible la transformación. Ayudamos a nutrir la tierra de cada rincón de México.
VOZ DEL PRESIDENTE DE MÉXICO, GENERAL LÁZARO CÁRDENAS DEL RÍO: “Se declaran expropiados y a favor de la nación: la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación y todos los demás bienes muebles e inmuebles de la industria petrolera”.
VOZ MUJER: En Pemex entendemos que no solo trabajamos en una industria, sino que administramos el patrimonio de todas y todos los mexicanos.
Y hoy, caminamos juntos a tu lado con responsabilidad social y eficiencia energética.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: “Aquí estamos por voluntad del pueblo de México recuperando las empresas del pueblo y de la nación. Recuperando soberanía, dignidad, esperanza y porvenir”.
VOZ MUJER: Pemex, por el rescate de la soberanía.
VOZ MUJER: Gobierno de México.
(FINALIZA VIDEO)
MODERADOR: Escuchemos las palabras de la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar.
SECRETARIA DE ENERGÍA, LUZ ELENA GONZÁLEZ ESCOBAR: Muy buenos días.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Saludo con mucho respeto al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, presidente honorífico de la Fundación para la Democracia.
Buenos días, doctor Víctor Rodríguez Padilla, director general de Petróleos Mexicanos.
Ingeniera Rocío Nahle García, gobernadora constitucional de Veracruz.
Doctor Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas.
A todos los integrantes del Gobierno de México, muchísimas gracias por estar aquí con nosotros.
A nuestras trabajadoras y trabajadores de Petróleos Mexicanos.
Y a las empresarias y empresarios del sector petrolero que hoy nos acompañan.
Conmemoramos 88 años de la expropiación petrolera. Y no podría haber un día más adecuado, ni más propicio que este, para comunicar los avances que hoy vive nuestro sector petrolero.
Nos encontramos en medio de un proceso de recuperación, fortalecimiento de Pemex, nuestra empresa pública de todas y todos los mexicanos, cuyos resultados demuestran que la apuesta por la soberanía nacional, de la Presidenta Claudia Sheinbaum, ha sido acertada.
Y hacer el evento aquí, en este lugar emblemático, en una de las nuevas plataformas petroleras marinas hecha con ingeniería y trabajo mexicano, es también una muestra de la modernización y fortalecimiento de nuestras capacidades nacionales.
Por eso es muy significativa esta conmemoración hoy.
Si bien no es para nada la misma situación en algunos sentidos, hoy vivimos en el país una reconexión con los valores y propósitos que en 1938 desplegó tan valerosamente el General Lázaro Cárdenas.
Hace exactamente 88 años, el General Cárdenas tomaba una de las decisiones más trascendentes del siglo XX en nuestro país. Y citando sus palabras, lo explicaba así:
“Es, por lo tanto, ineludible dictar una medida definitiva y legal para acabar con este estado de las cosas en el que el país se debate, sintiendo frenado su proceso por quienes tienen en sus manos el poder de colocar todos los obstáculos y la fuerza para detener toda actividad; usando de ella, no con miras altas y nobles, sino abusando frecuentemente de ese poderío económico hasta el grado de poner en riesgo la vida misma de la nación”.
Continúa el General Cárdenas:
“Pido a la nación entera un respaldo moral y material suficiente para llevar a cabo una resolución tan justificada, tan trascendente y tan indispensable, y para ello, pido al pueblo de México confianza plena y respaldo a las disposiciones que el propio gobierno ha tenido que dictar”.
Y el pueblo respondió con un apoyo total a su Presidente.
Esta acción valiente, radical y transformadora, cambió el rumbo y el desarrollo de nuestro país durante el siglo pasado.
Hace 7 años, con la llegada de los gobiernos de la Cuarta Transformación, si bien, por supuesto, no nos encontrábamos en la misma situación, sí nos enfrentamos también a una necesidad de rescate, recuperación, fortalecimiento y al cabo de reafirmación de nuestra soberanía nacional, ya que se vivía una situación crítica y compleja que puso en riesgo nuestra soberanía energética:
Entre 2012 y 2018, la inversión pública en exploración y producción de crudo disminuyó 55 por ciento.
La perforación de pozos petroleros se redujo en 87 por ciento.
Y la producción de diésel y de gasolina se desplomó en 61 y 51 por ciento, respectivamente.
A este declive productivo se sumó un endeudamiento desmedido.
La deuda de Pemex creció 130 por ciento en 10 años. Es decir, fue en el periodo neoliberal cuando Pemex se convirtió en la petrolera más endeudada del mundo.
Se privatizaron, además, 90 áreas petroleras, ya algunas con yacimientos descubiertos, bajo el argumento de que “el sector privado incrementaría la inversión”. Pero hoy el sector privado aporta apenas el 5 por ciento de la producción del petróleo nacional.
Esta era la realidad que había que remontar y que, gracias a las reformas constitucionales de 2024 de la Presidenta Claudia Sheinbaum, y a las leyes secundarias publicadas hace un año, fue posible consolidar los esfuerzos iniciados en la administración pasada y avanzar a un nuevo modelo energético.
La reforma constitucional restituyó a las empresas del Estado su carácter y su vocación pública.
CFE y Pemex volvieron a ser las empresas públicas de todas y todos los mexicanos, del pueblo de México.
En su renovado papel, el concepto de “monopolio” no les es aplicable, porque sus actividades son estratégicas para la nación para velar por los intereses de los que menos tienen.
Pese a que fueron desmembradas en múltiples filiales durante el periodo neoliberal, el nuevo marco legal permitió su reintegración para lograr una mayor eficiencia operativa, reconociéndose por primera vez, los conceptos de “justicia” y de “transición energética”.
Hoy, esos esfuerzos en Pemex se reflejan ya en resultados tangibles y medibles:
Se está logrando estabilizar la producción petrolera.
Recuperamos nuestra capacidad de refinación incrementando la refinación de petrolíferos en 100 por ciento con respecto al 2018, con un procesamiento promedio, en 2025, de 1.2 millones de barriles al día.
Aumentamos la producción de fertilizantes el año pasado, en 21 por ciento, contribuyendo a la autosuficiencia alimentaria de nuestro país.
Y estamos rehabilitando nuestros complejos petroquímicos.
Además, gracias también al compromiso y trabajo con la Secretaría de Hacienda, se reestructuró financieramente a Pemex, teniendo como resultado: que la deuda de Pemex bajara en 19 por ciento, entre 2018 y 2025.
Al mismo tiempo, y en beneficio del bolsillo de las y los mexicanos: acabamos, la semana pasada, de renovar la Estrategia Voluntaria para Estabilizar el Precio de las Gasolinas Regular por debajo de los 24 pesos por litro, con la cual, protegemos también la economía de las familias.
Todo lo anterior se enmarca en un propósito más grande, que nos guía: consolidar nuestra soberanía energética, es decir, que la energía llegue a todas y todos los mexicanos, especialmente a los de menores recursos; y que también esté garantizada para toda actividad social y económica de México.
Por eso, evocar hoy a la expropiación petrolera de 1938 tiene más sentido que nunca, porque el petróleo y los recursos que genera, han vuelto a ser del pueblo y ahora son administrados, sobre todo, en beneficio del pueblo.
Hoy la energía y los recursos de nuestro país se reafirman como lo que son: un bien público estratégico, insustituible, cuya garantía está a cargo del Estado y no por un arreglo mercantil de intereses anónimos.
En este proyecto la participación privada tiene su lugar.
La actividad petrolera y energética nos necesita a todos en un marco de cooperación. Y puede ser y será aliada del gobierno, pero con la firme rectoría del Estado, siguiendo la pauta de una planeación estratégica para el largo plazo que beneficie, sobre todo, al pueblo de México.
En el esquema previo, en el esquema neoliberal —como hemos visto— el que se quería excluir era precisamente al Estado, minimizando su presencia, desplazándolo, paulatina, pero irrevocablemente.
El México de hoy y de mañana se construye sobre la base primordial del interés público, del interés general, y no en su contra.
La convocatoria de nuestra Presidenta es incluyente y es muy responsable.
Así, en la tercera década del siglo XXI, como en 1938, la soberanía energética ocupa nuevamente un lugar fundamental.
El México democrático que tenemos y su pueblo hace rato que estaban reclamando la altura de miras de sus gobernantes en favor de los bienes del pueblo; como, en su momento, lo hizo magistralmente el General Lázaro Cárdenas.
Y hoy, con acciones históricas, que son un eco de jornadas valerosas realizadas hace muchos años, estamos —gracias al liderazgo de nuestra Presidenta— nuevamente fortaleciendo nuestra soberanía nacional.