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En el reciente periodo de sesiones la Cámara de Diputados aprobó dos nuevas leyes, cuatro reformas constitucionales y 56 adecuaciones normativas: Monreal Ávila
El coordinador del Grupo Parlamentario de Morena también subrayó que durante este periodo se aprobó el nombramiento de las personas que ejercerán el cargo de consejeras y consejeros electorales del Consejo General del Instituto Nacional Electoral por un periodo de nueve años.
Versión estenográfica del evento encabezado por la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, desde Puebla
MODERADORA: Escuchemos el mensaje que dirige la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Se les invita a tomar asiento.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Doctor Alejandro Armenta Mier, gobernador constitucional del estado de Puebla.
General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina.
Licenciado Hugo Ortiz Aguilar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
A todas y a todos, mexicanas y mexicanos:
Nunca olvidemos que la independencia de México ha sido construida con el heroísmo de un pueblo que la ha conquistado una y otra vez.
Está escrita con dolor, sacrificio y con la voluntad inquebrantable de generaciones que se negaron a ceder su destino.
Nunca olvidemos que nuestra historia está marcada por la resistencia frente a las invasiones extranjeras y también por las traiciones internas de quienes, desde el conservadurismo, han apostado por someter al pueblo y entregar a la patria.
Antes de la gloriosa Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862, que hoy conmemoramos con orgullo, México había sido puesto a prueba una y otra vez.
Nuestra joven República enfrentó constantes intentos de intervención, por parte de potencias extranjeras posteriores a la consumación de la independencia de 1821.
Por cierto, para muchos de los sesudos juristas, que hoy abundan, los argumentos para las invasiones se sostuvieron, en todos los casos, en supuestos jurídicos desde la perspectiva del invasor.
Así ocurrió en 1829, cuando, argumentando que “México seguía siendo parte de la Corona española”, el General Isidro Barradas intentó invadir nuestro país.
Apenas superada esa amenaza, fue de abril de 1838 a marzo de 1839, con motivo de unas demandas judiciales de empresarios franceses por daños a sus negocios —entre ellas, la de un repostero que exigía reparación por 60 mil pesos por consumo de pasteles—, que Francia bloqueó el pueblo de Veracruz y exigió el pago de 600 mil pesos. Sobre este supuesto que rayaba en lo absurdo, se justificó la llamada “Guerra de los Pasteles”.
Desde entonces fue evidente que no era un conflicto por deudas, era la ambición de un imperio decidido a aprovechar la fragilidad de una nación naciente.
Esa misma lógica se repitió en 1846 cuando, bajo la doctrina del Destino Manifiesto, Estados Unidos invadió México, provocando la dolorosa pérdida de más de la mitad del territorio nacional.
Recordemos también, hagamos memoria, que, en defensa de los fueros y privilegios provenientes de la Colonia, los conservadores se levantaron en armas contra la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma.
Del 17 de diciembre de 1857 al 11 de enero de 1861, vivimos la Guerra de Reforma.
Tras el triunfo liberal en la Guerra de Reforma, Benito Juárez asumió la Presidencia después de una elección, en 1861, en medio de una profunda crisis económica, sin recursos y con una deuda externa enorme.
Ante esta situación, tomó una decisión difícil, pero necesaria bajo su consideración: suspender temporalmente el pago de la deuda externa para proteger a la nación. Esta medida provocó la reacción de potencias extranjeras. España, Inglaterra y Francia enviaron tropas, amenazando nuevamente nuestra soberanía.
Juárez decide abolir el Decreto de no pago para proteger la soberanía. Pero, aun así, habiendo abolido ese Decreto, llegan a Veracruz embarcaciones de los tres países.
Se justificaba la invasión, de acuerdo con estas potencias: “por la deuda que México tenía con ellas”.
Juárez logra, mediante la diplomacia, evitar la invasión de España e Inglaterra. Sin embargo, Francia, impulsada por el proyecto expansionista de Napoleón III, decidió intervenir.
Por cierto, entre las reclamaciones de Francia, estaba el pago de intereses abusivos de la casa de Banco Jecker, que le había dado préstamos leoninos al bando conservador durante la Guerra de Reforma.
Así el ejército francés, considerado entonces “el más poderoso del mundo”, avanzó sobre territorio mexicano.
Frente a esa fuerza, el 5 de mayo de 1862 aquí, en Puebla, un ejército compuesto en gran medida por hombres del pueblo, entre ellos indígenas zacapoaxtlas, logró lo que parecía imposible: derrotarlo.
El General que llevó a cabo esta heroica misión fue Ignacio Zaragoza.
Zaragoza había nacido un 24 de marzo de 1829, en Bahía del Espíritu Santo, en Coahuila, cuando Texas aún formaba parte de este Estado mexicano.
Apenas unos años después, en 1836, siendo todavía un niño de 7 u 8 años, Texas se separa de México; sin embargo, Zaragoza continúa sintiéndose profundamente mexicano.
Con ese sentido de identidad, en 1853 se inscribe en la Guardia Nacional e inicia su carrera militar.
Durante la Guerra de Reforma lucha del lado liberal contra los conservadores y participa en distintas batallas; entre ellas, la de Calpulalpan, en el Estado de México, el 22 de diciembre de 1860, donde las Fuerzas Liberales triunfan y derrotan definitivamente al bando conservador.
Gracias a su trayectoria, Zaragoza llega a ser, aunque por poco tiempo, secretario de Guerra y Marina del presidente Benito Juárez.
Ante la inminente invasión francesa, Juárez lo nombra comandante del Ejército de Oriente, encargándole la defensa del país.
Las palabras de Zaragoza a su Ejército, el 4 de mayo, resuenan en este lugar histórico. Dice su escrito:
Soldados: Os habéis portado como héroes combatiendo por la Reforma; vuestros esfuerzos han sido coronados siempre del mejor éxito, y no una sino infinitas veces habéis hecho doblar la cerviz a vuestros adversarios. Loma Alta, Silao, Guadalajara, Calpulalpan, son nombres que habéis eternizado con vuestros triunfos.
Decía Zaragoza, un día antes de la Batalla de Puebla, a su ejército.
Pues, hoy —les dijo— vais a pelear por un objeto sagrado: vais a pelear por la patria. Y yo —decía Zaragoza— me prometo que en la presente jornada la conquistaréis. Será un día de gloria.
Nuestros enemigos —les dijo a ese Ejército— son los primeros soldados del mundo. Pero ustedes son los mejores hijos de México. Ellos quieren arrebatar vuestra patria.
Soldados: veo en vuestra frente la victoria y la fe.
Y dijo entonces: ¡Viva la independencia nacional! ¡Viva la patria!
Este extraordinario mexicano fallece unos meses después por enfermedad. Ya no conoció que, después del triunfo de la Batalla de Puebla, los franceses se fortalecieron.
En septiembre y octubre de 1862 desembarcaron más tropas francesas en Veracruz que —por cierto, pocos lo saben—, unidos al contingente de mexicanos monarquistas, alcanzaron en junio de 1863, la Ciudad de México.
El pueblo de México resistió una vez más, aquí, en Puebla. Fueron 62 días de sitio que González Ortega y Comonfort lograron resistir aquí, en este lugar, un año después de la derrota del ejército francés.
No hay que olvidar, mexicanas y mexicanos, que un sector de los conservadores, tradicional enemigo de todo cambio y que han existido en las sociedades de todos los tiempos, promovió la invasión francesa y aplaudió la llegada del ejército francés a la Ciudad de México.
Su objetivo era que en México se instalara una monarquía y no una república. Su argumento, desde la Independencia, fue que “el fracaso del primer imperio de Iturbide había sido porque éste último no estaba preparado, ni tenía el linaje de un verdadero príncipe”; “no había nacido para gobernar”, decían.
Por eso había que establecer una monarquía de verdad, con una auténtica persona de linaje y como aquí no existía, había que importarlo de Europa.
Nunca pensaron que Iturbide fue derrocado porque había traicionado al coronarse como emperador y por eso perdió el poder.
Es así que, los conservadores de entonces ―como decíamos―, celebraron la llegada del ejército francés a la Ciudad de México en junio de 1963.
Y ante la duda de “¿quién debía gobernar?”, buscaron a Napoleón III para solicitarle que mandara México a un verdadero príncipe.
Fue así que, en octubre de 1863, una comisión formada por un representante de la Iglesia, el sacerdote Francisco Javier Miranda; un militar, el General Adrián Woll; y un grupo de conservadores clericales, encabezados por José María Gutiérrez de Estrada, entre los cuales estaban José Manuel Hidalgo, Joaquín Velázquez de León, Ignacio Aguilar y Marocho, y tres conservadores más, fueron a buscar a Maximiliano de Habsburgo.
En el discurso de ofrecimiento, Gutiérrez de Estrada manifestó que “la Comisión hablaba en nombre del pueblo de México, que nada añoraba más ―según ellos―, el pueblo, que la paz que solo podía lograrse con el establecimiento de la monarquía”.
Es decir, estaban de acuerdo con lo que decía Napoleón III: “el imperio es la paz”.
Como todos sabemos, previo a la llegada de los franceses a la Ciudad de México, el presidente Juárez partió hacia el norte.
Juárez y los republicanos tenían fe en que tarde o temprano la resistencia nacional vencería a los soldados de Francia.
El Ejército Republicano no volvió a hacer frente al ejército invasor con combates totales, sino en forma de guerrillas.
Ante el retroceso temporal de los soldados mexicanos, los generales franceses creyeron estar cerca del dominio total del país. Sin embargo, la estrategia del Ejército Nacional, liberal republicano, apoyado por el pueblo, mantuvo en jaque a los invasores, fatigando a sus elementos en una lucha que parecía inacabable.
Son muchas las historias de aquella época de mujeres, de hombres que impedían al ejército invasor estar en paz.
Mantener al emperador Maximiliano resultó cada vez más oneroso para Napoleón III.
Es así que Juárez y los liberales mexicanos, junto con el pueblo raso, triunfan.
Juárez regresó a la capital del país.
Ese día, en un discurso histórico, el presidente Juárez le respondió al dicho de Napoleón III. Napoleón III decía: “el imperio es la paz”.
Juárez contestó con su famosa frase: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Cuando hay momentos difíciles en la vida de los pueblos, siempre hay que recordar la historia y en todo momento hay que recurrir al gigante Juárez; un gigante que defendió a su pueblo, la libertad, la República y la independencia.
Pero también hay que recordar el papel de los conservadores del siglo XIX en los momentos más difíciles de la historia.
A esos que buscan la intervención extranjera en México, a los que hoy se vanaglorian y defienden la injerencia, a los que aplauden a las televisoras extranjeras cuando hablan mal de México; a ellos les decimos, con verdad y justicia: que quienes buscan el apoyo externo por no tener apoyo popular en nuestro país están destinados a la derrota.
A quienes reviven la Conquista como salvación, les decimos: están destinados a la derrota.
A quienes creen que el pueblo es tonto: están destinados a la derrota.
Quienes buscan reivindicar a Hernán Cortés y sus atrocidades: están destinados a la derrota.
A quienes odian: están destinados a la derrota moral.
A quienes piensan que la Presidenta se arrodilla: están destinados a la derrota.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Así, recordando al gran Benito Juárez, tras el triunfo de la República sobre el Segundo Imperio Mexicano, dijo: “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”.
A nuestros vecinos, a Estados Unidos, le decimos: Recordemos el gran momento de relación entre Juárez y Lincoln. El reconocimiento de la República y el apoyo a Juárez es de las acciones más loables de nuestra histórica relación.
Pero también, a cualquier gobierno extranjero somos claros y contundentes: la historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional.
Las y los mexicanos aprendimos bien la lección que nos dieron los liberales, los chinacos, los juaristas, los zacapoaxtlas, que resistieron la invasión en 1862: ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos.
Somos libres, como los indígenas que partieron a las montañas durante la Conquista para conservar su derecho a organizarse como ellos decidieran.
Somos un pueblo que ama su libertad, su independencia, su soberanía, y estamos dispuestos siempre a defenderla.
La libertad y la independencia son justicia y soberanía.
Mexicanas y mexicanos:
Vivimos tiempos extraordinarios.
No olvidemos nunca que el camino siempre está marcado por la honestidad, por el amor al pueblo y por el amor a la patria, a la independencia, a la libertad y a la soberanía.
Y lo digo con orgullo, nunca se nos olvida.
Tengo presente siempre los momentos difíciles de nuestra historia.
Tengo presente siempre a los grandiosos héroes y heroínas de la patria, desde los Niños Héroes hasta el gran Ignacio Zaragoza.
Y como decía Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Cada embate, cada herida, ha fortalecido el espíritu de este pueblo, del pueblo de México decidido a ser siempre libre.
Nada puede estar por encima de la soberanía y de los intereses del pueblo de México.
Mexicanas y mexicanos:
Recordemos siempre, como nos enseñó Vicente Guerrero, que “la patria es primero”.
¡Viva el General Ignacio Zaragoza!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva Benito Juárez García!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva el heroico pueblo de México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva la heroica Batalla de Puebla!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
MODERADOR: Favor de ponerse de pie. La Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, en compañía de funcionarios del ámbito federal y estatal, depositarán una ofrenda floral en el monumento que la patria erigió al General Ignacio Zaragoza, comandante de las tropas del Ejército de Oriente.
(COLOCACIÓN DE OFRENDA FLORAL)
MODERADORA: Se hace una respetuosa invitación a la Presidenta de México a trasladarse al presídium para presenciar la escenificación histórica y del Desfile Cívico Militar con motivo del 164 aniversario de la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862.
(ESCENIFICACIÓN DE LA BATALLA DE PUEBLA DE 1862)
MODERADOR: Con disposición del General secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, el General de Brigada de Estado Mayor, Juan Ernesto Estrada González, comandante de la 25 Zona Militar, fue nombrado como comandante de la Columna del Desfile con motivo del 164 aniversario de la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862, por lo que se traslada al presídium para solicitar autorización.
GENERAL DE BRIGADA DE ESTADO MAYOR, JUAN ERNESTO ESTRADA GONZÁLEZ: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas:
Solicito autorización para dar inicio al desfile conmemorativo al 164 aniversario de la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862.
(DESFILE CÍVICO MILITAR)
—000—
MODERADOR: Preside esta “Ceremonia conmemorativa al 164 Aniversario de la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862 y Toma de Protesta de Bandera a los soldados del Servicio Militar Nacional”, la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Le acompañan en la línea de honor:
MODERADORA: El General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
MODERADOR: Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y alto mando de la Armada de México.
MODERADORA: Licenciado Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
MODERADOR: Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
MODERADORA: Licenciada Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación.
MODERADOR: Alejandro Armenta Mier, gobernador constitucional del estado de Puebla.
MODERADORA: Licenciada Ernestina Godoy Ramos, fiscal general de la República.
MODERADOR: Licenciado Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.
MODERADORA: Maestro Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público.
MODERADOR: Maestro Jesús Antonio Esteva Medina, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.
MODERADORA: Maestro Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores.
MODERADOR: Doctor David Kershenobich, secretario de Salud.
MODERADORA: Licenciado Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Economía.
MODERADOR: Licenciada Leticia Ramírez Amaya, secretaria de Bienestar.
MODERADORA: Doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
MODERADOR: Maestra Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía.
MODERADORA: Maestro Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública.
MODERADOR: Doctora Edna Elena Vega Rangel, secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.
MODERADORA: Ingeniera Columba Jazmín López Gutiérrez, secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural.
MODERADOR: Maestra Luisa María Alcalde Luján, consejera jurídica del Ejecutivo Federal.
MODERADORA: Licenciada Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo.
MODERADOR: Y licenciado José Chedraui Budib, presidente municipal de Puebla, Puebla.
MODERADORA: También contamos con la distinguida presencia de integrantes del Gabinete Ampliado del Gobierno de México.
MODERADOR: Funcionarios de las Secretarías: de la Defensa Nacional y de Marina.
MODERADORA: Autoridades estatales y municipales del estado de Puebla.
MODERADOR: Directores generales de las armas y servicios.
MODERADORA: Directores de planteles del Sistema Educativo Militar.
MODERADOR: Agregados militares, navales, aéreos y policiales acreditados en nuestro país.
MODERADORA: Generales y almirantes en situación de retiro.
MODERADOR: Invitados especiales.
MODERADORA: Generales, almirantes, jefes, capitanes, oficiales, cadetes, tropa y marinería del Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Guardia Nacional.
MODERADOR: Soldados del Servicio Militar Nacional.
MODERADORA: Representantes de los medios de comunicación y quienes nos siguen por internet a través de las redes sociales.
Reciban todas y todos, la más cordial bienvenida.
MODERADOR: Hace uso de la palabra Alejandro Armenta Mier, gobernador constitucional del estado de Puebla.
GOBERNADOR DE PUEBLA, ALEJANDRO ARMENTA MIER: Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Estimados representantes de los Poderes de la Nación: del Poder Legislativo, del Poder Judicial.
Integrantes de nuestras Fuerzas Armadas: señor secretario de Marina, señor secretario de la Defensa Nacional.
Estimados integrantes del Gabinete de nuestra Presidenta de México, encabezados por la secretaria de Gobernación.
Estimada fiscal.
Ciudadanas y ciudadanos:
Es un alto honor para Puebla recibir en esta fecha histórica a la Presidenta de México. Su presencia en esta conmemoración representa un mensaje de unidad nacional.
Presidenta:
Puebla es su casa y Puebla la respalda contundentemente. Hoy, esta tierra histórica la recibe con respeto, con orgullo y con profundo sentido de responsabilidad nacional.
Hoy, Puebla vuelve a hablarle a México. Cada 5 de mayo, esta tierra nos recuerda que la defensa de la patria no es una historia escrita solo en los libros, es una decisión que se toma cuando la historia pone a prueba una nación.
Aquí, en 1862, México enfrentó al ejército francés, una de las fuerzas militares más poderosas en su tiempo.
Aquí, bajo el mando del General Ignacio Zaragoza, un pueblo que defendía a su tierra venció a un imperio que violentó la soberanía nacional.
El 5 de Mayo no empezó en el campo de batalla. Empezó cuando algunos mexicanos conservadores buscaron fuera del país el apoyo que no pudieron ganar en la población.
Una historia que no queremos se repita.
En 1840, José María Gutiérrez propuso sustituir la República por una monarquía.
En 1859, desde París, insistió ante las Cortes europeas en traer a México un príncipe extranjero.
En 1861, Miguel Miramón viajó a Europa para buscar respaldo político y militar a un régimen impuesto desde el exterior.
En 1863, en el Castillo de Miramar una comisión conservadora ofreció formalmente la corona de México a Maximiliano de Habsburgo.
Pero no fue el único riesgo de intervención que enfrentó nuestra nación:
En el siglo XIX, México también vivió la sombra del tutelaje extranjero. Nos arrebataron la mitad del territorio nacional, que no se nos olvide.
Existen registros históricos de proyectos que planteaban la posibilidad de establecer un protectorado extranjero al sur del río Bravo.
Por eso nuestra República se construyó en sentido contrario, contra toda forma de subordinación extranjera, viniera de Europa o de cualquier parte del mundo.
Esa es la historia.
Cuando una minoría no pudo convencer al pueblo buscó sustituir la voluntad nacional por la voluntad extranjera.
Y el pueblo de México respondió. Aquí se defendió la República, aquí se defendió la soberanía, aquí se defendió la dignidad nacional.
Por eso el 5 de Mayo no es solo una conmemoración militar, es una lección histórica sobre el valor de la soberanía y de la defensa de la República.
Hoy, esa lección de nuestra historia vuelve a cobrar vigencia, porque en nuestros días, como en el siglo XIX, hay voces que creen que los problemas de México deben resolverse desde fuera.
Hay quienes celebran presiones extranjeras, quienes piden castigos externos, quienes quisieran que decisiones que corresponden al pueblo y a las instituciones mexicanas se tomen en otras naciones.
Se equivocan. México no es colonia, México no es protectorado y México no acepta intervenciones.
Nuestra Constitución lo dice con toda claridad, el Artículo 40 define a nuestra nación como “una República representativa, democrática, laica y federal”; es decir, una nación libre, con instituciones propias, con poderes legítimos, con destino que solo le corresponde a las y los mexicanos.
También el derecho internacional es claro. La convivencia entre las naciones se sostiene en la igualdad jurídica de los Estados, en la no intervención y en la autodeterminación de los pueblos.
Como lo ha señalado con claridad la Presidenta de México: “cooperación sí, subordinación no”. Nadie puede estar por encima de la Constitución.
En este momento histórico tan importante México tiene una Presidenta que ha estado a la altura de la historia: la Presidenta Claudia Sheinbaum, que ha hablado con serenidad, pero también con firmeza, ha dicho con claridad que “México está dispuesto a cooperar, pero no acepta la intervención”.
Es la voz de una Presidenta que entiende que la soberanía no se negocia, se defiende; que la cooperación internacional no puede ser pretexto para vulnerar a México.
Desde Puebla respaldamos absolutamente la posición de la Presidenta de México, porque aquí sabemos lo que significa defender a la patria cuando otros pretenden decidir por nosotros.
Y también sabemos que la soberanía no solo se defiende frente al exterior, la soberanía se defiende como lo hace la Presidenta de México:
Construyendo todos los días hacia adentro.
Construyendo cuando aumentan los derechos laborales.
Cuando se mejora el salario.
Cuando se dignifica el trabajo.
Cuando se combate la pobreza.
Cuando se reduce la desigualdad.
Cuando el Estado deja de servir a unos cuantos y vuelve a servir al pueblo.
Eso también es soberanía.
Por eso la Cuarta Transformación de México es también defensa a la patria.
Hoy, desde Puebla, tierra donde se defendió a la nación, lo decimos con toda claridad: el 5 de Mayo nos recuerda que México es un país soberano.
Que se escuche fuerte: queremos paz, pero no sumisión; queremos cooperación, pero no imposición; queremos justicia, pero no intervención.
Porque la patria no se entrega, la patria no se negocia, la patria se defiende.
Muchas gracias.
MODERADORA: El General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, hará uso de la palabra.
SECRETARIO DE LA DEFENSA NACIONAL, RICARDO TREVILLA TREJO: Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de la República y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.
Ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y alto mando de la Armada de México.
Doctor Alejandro Armenta Mier, gobernador del estado de Puebla.
Compañeras y compañeros del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República.
Agregados de Defensa, militares, aéreos, navales y policiales acreditados en nuestro país.
Funcionarios y compañeros de armas de las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.
Representantes de los medios de comunicación.
Señoras y señores.
A todas y todos, muy buenos días.
El nacionalismo mexicano se originó desde nuestra Independencia y tuvo un gran impulso en la gesta heroica de 1847, cuando el pueblo de México, aún con una incipiente cohesión social, defendió valientemente al país con los dolorosos resultados, por todos, conocidos.
Ese episodio fue una gran lección que permitió encarar con unidad nacional la memorable batalla de aquel 5 de Mayo de 1862, donde el Ejército de Oriente, comandado por el ilustre General Ignacio Zaragoza, derrotó al ejército francés, el más poderoso de aquella época.
He ahí la importancia de este hecho de armas, que representa el símbolo máximo de defensa de nuestra soberanía nacional y la capacidad de resistencia del pueblo de México ante potencias extranjeras.
Más adelante, en otros eventos trascendentales, como la Revolución Mexicana, el nacionalismo mexicano adquirió una dimensión social más profunda al fusionarse con el pensamiento, las tradiciones y los valores arraigados en la población, incluidos los de nuestros pueblos originarios, siendo la educación el factor fundamental para construir una nueva conciencia social.
Este nacionalismo se expresó con particular intensidad durante la Segunda Guerra Mundial, etapa en la que el pueblo de México llevó la defensa de su soberanía más allá de nuestras fronteras.
La situación prevaleciente en esa época originó la necesidad de fortalecer a las Fuerzas Armadas, impulsando su reorganización, de donde surge el Servicio Militar Nacional para preparar a la población en tareas de defensa y formación cívica para salvaguardar a la patria en caso de ser necesario.
Amable auditorio:
Esta celebración de gran trascendencia nos recuerda que, hace 164 años, la victoria del Ejército de Oriente, sin duda, representó el punto de partida de nuestro sólido nacionalismo, fortaleció nuestra identidad y cohesión social, propagando la llama del patriotismo mexicano para desterrar la invasión extranjera, lo que se perpetuaría para siempre en nuestra unidad nacional y estar en condiciones de encarar los retos presentes y futuros.
Precisamente es por ello que el Acto de Protesta de Bandera de los jóvenes mexicanos que cumplen con su Servicio Militar Nacional se realiza los días 5 de mayo, desde 1959.
Esta obligación ciudadana se ha ido adaptando acorde a las necesidades de los tiempos actuales.
Cito a manera de ejemplo que, en el año 2000, como hecho inédito, se incluyó la participación de las mujeres mexicanas como voluntarias en este Servicio, quienes, con gran entusiasmo, hasta nuestros días, se integran a las actividades de este mandato constitucional.
En la presente administración, el Servicio Militar Nacional ha evolucionado hacia un enfoque social e integral que fortalece en las y los jóvenes mexicanos: la disciplina, la responsabilidad social, los valores y virtudes, el respeto a los derechos humanos, el patriotismo y la identidad nacional, pero, sobre todo, el amor a México.
Para lograr este nuevo enfoque:
Se llevó a cabo la reducción del periodo de adiestramiento de 44 a 13 sesiones sabatinas, programándose en dos escalones a partir de este año, con el fin de apoyar a los jóvenes que se encuentran incorporados al sector laboral.
También se fortaleció el contenido temático en las materias de: Civismo, Legislación y Ética Militar, Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, Protección Civil y Plan DN-III-E.
De igual forma, se implementaron pláticas orientadas a la difusión de la cultura de seguridad nacional, Sistema Educativo Militar, prevención del suicidio, las adicciones y las conductas de riesgo.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo:
En unos minutos más tomará la Protesta de Bandera a 31 mil soldados del Servicio Militar Nacional y a poco más de 800 mujeres voluntarias, acto en el que estos jóvenes mexicanos reafirmarán su compromiso de custodiar el lábaro patrio y de mantenerse prestos para acudir al llamado de la patria, como lo hicieron los héroes de la Batalla de Puebla.
Jóvenes soldados del Servicio Militar Nacional:
En esta memorable fecha ustedes sellarán su deber irrenunciable con la nación. Los invito a que sigan poniendo todo su empeño y esmero durante su adiestramiento. Aprovechen el cúmulo de conocimientos que se les transmiten para aplicarlos en beneficio del pueblo de México y busquen adquirir nuevas habilidades que enriquezcan su vida cotidiana.
Recuerden que México necesita de jóvenes leales y honorables, con principios y valores, que sigan guiando con honor su rumbo hacia mejores horizontes, que sigan defendiendo su integridad, su independencia y su soberanía, como se ha hecho hasta ahora.
Ustedes ya forman parte de los más de 7 millones de mexicanos que conforman las reservas para responder a cualquier amenaza.
A ustedes les corresponde enarbolar nuestra bandera y afrontar los nuevos retos y desafíos de la patria con la misma determinación y entereza que lo hicieron aquellos valientes mexicanos del Ejército de Oriente en esta entidad, el 5 de mayo de 1862, al ofrendar su vida por el honor nacional.
Felicidades a todos los soldados del Servicio Militar Nacional y a las mujeres voluntarias.
Muchas gracias.
MODERADOR: Sean tan amables de ponerse de pie. La Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas realizará la Toma de Protesta de Bandera a los soldados del Servicio Militar Nacional.
MODERADORA: Simultáneamente, a través de la red digital, la Presidenta de México realizará la Toma de Protesta de Bandera a los 31 mil 247 soldados del Servicio Militar Nacional que se encuentran distribuidos en los 168 Centros de Adiestramiento en el resto del país.
MODERADOR: Se hace una respetuosa invitación a la Presidenta de México, así como a los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, a trasladarse al templete ubicado frente a la línea de honor para realizar la Toma de Protesta de Bandera.
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Jóvenes del Servicio Militar Nacional clase 2007 y mujeres voluntarias:
¿Protestan honrar y defender con lealtad y constancia esta bandera, que simboliza la independencia, el honor, las instituciones y la integridad del territorio nacional?
VOCES A CORO: ¡Sí, protesto!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Si no lo hicieren así, que la nación y el pueblo se los demanden.