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La defensa de los connacionales nos exige actuar con unidad y responsabilidad; no admite divisiones partidistas ni ideológicas: Monreal Ávila
El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), diputado Ricardo Monreal Ávila, afirmó que la defensa de las y los connacionales constituye un deber constitucional, ético y moral que nos exige actuar con unidad, responsabilidad y altura de miras.
Narval Blanco presenta una vigente sátira sobre el estatus social con la presentación de Diario de un loco
Ciudad de México, 14 de julio de 2026
La compañía teatral adapta al contexto mexicano el célebre cuento del ruso Nikolái Gógol
La oferta cultural de Senado de la República ofreció este lunes por la noche una interesante adaptación de la compañía teatral Narval Blanco de un cuento que satiriza las aspiraciones de estatus social y critica, de forma mordaz, las estructuras burocráticas que reducen la identidad de las personas a un mero cargo: Diario de un loco, del ruso Nikolái Gógol.
El Auditorio Sebastián Lerdo de Tejada de Donceles 14, en el Centro Histórico, fue el espacio donde más de medio centenar de personas se reunieron para disfrutar de esta puesta en escena bajo la dirección de Alhelí Abrego, la escenografía de Judith José y la actuación de Pedro Adame que, además, marca el inicio de los festejos del 25 aniversario de la compañía.
“Sospeché desde hace tiempo que los perros son mucho más inteligentes que las personas, y que incluso pueden hablar; sólo que son bastante tercos. El perro es un verdadero político: todo lo nota, no se le escapa ni un paso del hombre”, narra en una de las partes más intrigantes, y quizá delirantes, de su diario el protagonista de la obra, Ivánovich Poprishchin.
Con el uso de sencilla utilería -tres mesillas, un perchero y unos bancos, además de objetos como libros, tijeras y cargadores de celular-, el actor Pedro Adame nos introduce a este personaje quien trabaja en una oficina y se encarga de la modesta, pero para él relevante, tarea de redactar documentos y sacar punta a los lápices del director.
No obstante, Narval Blanco hace una peculiar adaptación a nuestro país del cuento que Gógol publicó en 1835: el protagonista lleva por nombre José Agustín Gutiérrez y labora en el despacho del titular de una secretaría de Estado, además de que los escenarios de la Rusia del siglo XIX se extrapolan a los de la actual Ciudad de México.
Agustín Gutiérrez, a través de la clara y elocuente voz de Adame, se desarrolla en esta obra de más de 70 minutos como un hombre celoso de su humilde labor, pero también crítico, incluso arrogante ante quienes lo menosprecian; idealista de amores imposibles y deseoso de un mejor escalafón social que él, asegura, le corresponde.
En el transcurso de la puesta en escena, el quiebre de esa ambigua certeza y el desmedido anhelo por lograr el reconocimiento llevan a Gutiérrez a un vertiginoso y grotesco declive de su salud mental: desde tener la certeza de que “entiende” lo que “hablan” los perros y creer que es el rey Fernando XVII de España, hasta temer que “la tierra se va a sentar sobre la luna”.
Pedro Adame captura con el preciso histrionismo que le han dado 35 años de carrera a un personaje solitario, de imaginación sensible y desbordante, pero también a un ser humano -como cualquier otro- ansioso por encajar en una sociedad que no siempre facilita el estatus, e inmerso en una burocracia a la que le es indiferente el esfuerzo.
Tal parodia social, que Gógol (1809–1852) plasmó en otras obras como su novela Almas Muertas, alcanza su culmen cuando Gutiérrez pierde hasta la noción del tiempo y llega a un manicomio, escena final de esta obra teatral en la que Adame recurre a despojarse paulatinamente de casi toda su ropa, para hacer una metáfora de la pérdida de la sensatez.
“¡Mi almita! En tu ausencia, una hora, un año completo parece osado sin ti. ¡Odiosa es la vida, ya solo, señora! Por eso yo pienso: ‘Si tú no vinieses, mejor es morir’”, escribe en las primeras páginas de su diario el loco Poprishchin-Gutiérrez, quizá como último resquicio de cordura, o adelanto de locura, que esta noche nos interpretó Narval Blanco.
La presentación de Diario de un Loco forma parte de la variada carta de actividades culturales gratuitas que todas las semanas ofrece el Senado de la República, cuyo Auditorio Sebastián Lerdo de Tejada, de Donceles 14, también ha buscado consolidarlo como espacio para las artes teatrales de nuestro país.