Espacios públicos compartidos: el reto del ruido

Ciudad de México, 11 de agosto de 2026

Por Laura Quintero

La contaminación acústica es una forma invisible, pero profunda, de degradación ambiental que perturba el descanso, eleva los niveles de estrés, destruye la convivencia comunitaria e impacta negativamente el rendimiento escolar y laboral, se advirtió en la mesa de trabajo sobre “Espacios Públicos Compartidos, el reto del ruido en la ciudad de México, convocada por el Congreso local.

El evento se llevó a cabo en el Salón Mandela, donde coincidieron en la importancia de resolver este problema de manera conjunta entre autoridades y sociedad, porque puede afectar la salud física y mental.

La diputada local de morna, Leonor Gómez Otegui quien participó en la mesa expresó que se debe encarar al ruido como uno de los desafíos que enfrenta la capital del país, ya que ocupa el octavo lugar entre las ciudades más ruidosas del mundo y el primer lugar de América Latina.

“Esta no es una simple estadística urbana, pues el el ruido que se produce cotidianamente en la Ciudad de México disminuye la calidad de vida de sus habitantes, dbido a que se ha asumido el error que vivir en esta metrópoli significa renunciar al silencio”, manifestó la legisladora morenista y Presidenta de la Comisión de Gobierno y Políticas Públicas.

En ese contexto, recordó que en septiembre del 2025 presentó una iniciativa para expdir la Ley de Control de Ruido capitalina, la cual busca establecer reglas espcíficas en la materia para establecimientos, industrias, obras, vehículos espectáculos y eventos masivos.

Mientras que la titular del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP), Patricia Ramírez Kuri destacó la necesidad de distinguir entre sonido y ruiido, pues tendría un impacto en el mejoramiento de la calidad de vida. Diferenciar esto sería un cambio cualitativo muy importante para la experiencia cotidiana de quienes habitan la ciudad.

Igualmente comentó la funcionaria, que la planeación permite cambios sociales y urbanos trascendentes, como sería la posibilidad de disminuir el ruido excesivo, pero que ello debe realizarse de la mano de la gente. Es mut importante hacer una dudáctica que pueda diferenciasr estos conceptos y, al mismo tiempo, una pedagogía sobre valorar los sonidos y ruidos de sta ciudad, como cuando hablamos de los de los aromas y olores.

En las mesas de trabajo participaron representantes de diversas instituciones públicas y especialistas relacionados con el tema.